12 de mayo 2020    /   IDEAS
por
Fotos  Berny Tan

Las señales que envía un nuevo mundo: ¡ni te acerques!

12 de mayo 2020    /   IDEAS     por        Fotos  Berny Tan
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El mundo de la era A.C. (antes de la COVID-19) estaba marcado con una simbología propia de la época. Señales adecuadas a un tiempo en el que las distancias manejaban otra escala.

La realidad que las personas han encontrado al abrir las puertas tras la primera cuarentena transita por otros lenguajes gráficos. El mundo se ha llenado de alertas de separación, de líneas de distanciamiento, de gritos de aire entre seres y objetos.

A las bravas, hemos aprendido lo de la distancia social y también la fugacidad del presente. Lo que conocíamos ya no tiene vigencia. Lo que estamos experimentando dejará de tenerla en un tiempo.

Por eso, Berny Tan, artista y escritora de Singapur, ha decidido documentar los mensajes que el distanciamiento físico envía a los ciudadanos: para que no queden en el olvido cuando el mundo vuelva a cambiar.

distancia social

Los ha reunido en una cuenta de Instagram: @tape_measures. «Tenía especial interés en registrar cómo las personas se adaptan y responden a las normas de distanciamiento social de manera diferente dependiendo de sus recursos y de su interpretación del problema», explica la singapurense.

Tan se lanzó a fotografiar líneas de tiza, pintura, pegatinas, piedras, vallas y muebles para recordar dónde no debes estar. Pero, sobre todo, ha capturado mucha cinta adhesiva arrojada con tal profusión que pareciera que los responsables de señalar el distanciamiento estuvieran deseando llenarlo todo. Como si estuvieran ávidos de dibujar líneas de comportamiento en un mundo casi virgen de esquemas.

La artista explica que «se han convertido en un nuevo lenguaje visual que puede ser sencillo, aterrador, divertido o incluso confuso. Casi parece un proyecto de arte surrealista impulsado por la comunidad en toda la ciudad. Retrata este extraño tiempo y el espacio que estamos todos habitando».

La recopilación de señalética de @tape_measures incluye también los envíos que hacen los propios usuarios a la cuenta. Los de Singapur van al feed, con lugar, fecha y autor. Los de fuera de Singapur, a las stories de la cuenta. «Estoy creando un gran archivo. Tengo más de 700 envíos a fecha de 23 de abril, más 250 fotos de mi colección personal. Solo llevo 370 publicaciones en la cuenta de Instagram», enumera.

Parece claro que vamos a tener que ir haciendo el cuerpo a estos impactantes recordatorios de distancia social. Tan se pregunta si se pasará de estas señales temporales a elementos permanentes que conviertan la distancia en una nueva forma de vivir.

Lo que sí cree la artista de Singapur es que lo que ocurra no va a afectar a todas las personas por igual. «Aquí, muchos de los casos de COVID-19 afectan a la comunidad de trabajadores migrantes, ya que viven en espacios densamente poblados con instalaciones compartidas. Sus condiciones de vida no son las ideales, incluso si ignoramos la pandemia. Hay otras personas para las que el aislamiento puede ser perjudicial para su bienestar físico y mental: víctimas de abuso doméstico que están atrapadas con sus abusadores. No creo que podamos hablar de estar preparados y ser optimistas cuando la distancia social es en sí mismo una forma de privilegio», dice Berny Tan.

Lo que sí parece claro es que, de una u otra manera, con las diferencias propias de culturas y comunidades distintas, las personas deberán reaprender a moverse, a interactuar entre ellas y con su entorno, a leer las señales y a estar alerta. Deberán, al fin y al cabo, aprender un nuevo lenguaje visual y un nuevo devenir social.

distancia social

El mundo de la era A.C. (antes de la COVID-19) estaba marcado con una simbología propia de la época. Señales adecuadas a un tiempo en el que las distancias manejaban otra escala.

La realidad que las personas han encontrado al abrir las puertas tras la primera cuarentena transita por otros lenguajes gráficos. El mundo se ha llenado de alertas de separación, de líneas de distanciamiento, de gritos de aire entre seres y objetos.

A las bravas, hemos aprendido lo de la distancia social y también la fugacidad del presente. Lo que conocíamos ya no tiene vigencia. Lo que estamos experimentando dejará de tenerla en un tiempo.

Por eso, Berny Tan, artista y escritora de Singapur, ha decidido documentar los mensajes que el distanciamiento físico envía a los ciudadanos: para que no queden en el olvido cuando el mundo vuelva a cambiar.

distancia social

Los ha reunido en una cuenta de Instagram: @tape_measures. «Tenía especial interés en registrar cómo las personas se adaptan y responden a las normas de distanciamiento social de manera diferente dependiendo de sus recursos y de su interpretación del problema», explica la singapurense.

Tan se lanzó a fotografiar líneas de tiza, pintura, pegatinas, piedras, vallas y muebles para recordar dónde no debes estar. Pero, sobre todo, ha capturado mucha cinta adhesiva arrojada con tal profusión que pareciera que los responsables de señalar el distanciamiento estuvieran deseando llenarlo todo. Como si estuvieran ávidos de dibujar líneas de comportamiento en un mundo casi virgen de esquemas.

La artista explica que «se han convertido en un nuevo lenguaje visual que puede ser sencillo, aterrador, divertido o incluso confuso. Casi parece un proyecto de arte surrealista impulsado por la comunidad en toda la ciudad. Retrata este extraño tiempo y el espacio que estamos todos habitando».

La recopilación de señalética de @tape_measures incluye también los envíos que hacen los propios usuarios a la cuenta. Los de Singapur van al feed, con lugar, fecha y autor. Los de fuera de Singapur, a las stories de la cuenta. «Estoy creando un gran archivo. Tengo más de 700 envíos a fecha de 23 de abril, más 250 fotos de mi colección personal. Solo llevo 370 publicaciones en la cuenta de Instagram», enumera.

Parece claro que vamos a tener que ir haciendo el cuerpo a estos impactantes recordatorios de distancia social. Tan se pregunta si se pasará de estas señales temporales a elementos permanentes que conviertan la distancia en una nueva forma de vivir.

Lo que sí cree la artista de Singapur es que lo que ocurra no va a afectar a todas las personas por igual. «Aquí, muchos de los casos de COVID-19 afectan a la comunidad de trabajadores migrantes, ya que viven en espacios densamente poblados con instalaciones compartidas. Sus condiciones de vida no son las ideales, incluso si ignoramos la pandemia. Hay otras personas para las que el aislamiento puede ser perjudicial para su bienestar físico y mental: víctimas de abuso doméstico que están atrapadas con sus abusadores. No creo que podamos hablar de estar preparados y ser optimistas cuando la distancia social es en sí mismo una forma de privilegio», dice Berny Tan.

Lo que sí parece claro es que, de una u otra manera, con las diferencias propias de culturas y comunidades distintas, las personas deberán reaprender a moverse, a interactuar entre ellas y con su entorno, a leer las señales y a estar alerta. Deberán, al fin y al cabo, aprender un nuevo lenguaje visual y un nuevo devenir social.

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