13 de febrero 2012    /   IDEAS
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Las siglas del siglo

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La creatividad no tiene por qué ser el punto fuerte de un administrador de empresas a la hora de elegir un acrónimo. Así, las cafeterías EMYFA son un clásico del desayuno capitalino; y muchos piensan que ASEPEYO es una marca de botiquines. A los extranjeros que visitan España les hace mucha gracia eso de la ONCE, y por eso solo compran un cupón. Una vez.

A veces hay funcionarios que aciertan, como con el famoso software para recaudar impuestos, PADRE (Programa de Ayuda a la Declaración de la Renta). Humor negro, diría yo. ¿Sabían ustedes que las dos últimas letras del tren Talgo son dos apellidos: Tren Articulado Ligero Goicoetxea Oriol? Ya en el terreno de los juegos semánticos, hallamos los acrónimos recurrentes, que contienen en sí mismos su propio significado. El más divertido es ZWEI, que significa Zwei Was Eine Initially (Dos fue Uno Inicialmente).

Las hay totalmente ilegibles, con toda probabilidad de manera intencionada para que quien las pronuncie se vea obligado a desarrollarlas y mentar las marcas implicadas. Es el caso de la MBMFW (Mercedes Benz Madrid Fashion Week). Todos deberíamos revolvernos contra esta manipulación, y pronunciar siempre esos sonidos neanderthales (ensayen conmigo en voz alta): “mbmfw”

Ya conocen lo que significa PIIGS, desde que Goldman Sachs y otros parásitos comenzaran a especular con la deuda soberana de la Europa periférica (por cierto, no había caído hasta ahora en el significado de “Goldman”).

Entre las que suenan fatal pero, contra todo pronóstico, terminan triunfando entre el público está la impronunciable FNAC (en no pocos impresos y formularios es la abreviatura Fecha de Nacimiento).

Ya en el colegio se jugaba con cosas tan serias como ADIDAS (Asociación De Idiotas Dispuestos A Superarse). En uno de los podcasts de DotNetRocks, Carl Franklin se ríe de algunos acrónimos, dando la vuelta sus sentidos, como por ejemplo:

Apple: Arrogance Produces Profit Losing Entity.

COBOL: Completely Obsolete Business Oriented Language.

En los años en que los neocon y los halcones dominaban el mundo occidental, triunfaba el agresivo término WASP (White Anglo Saxon Protestant). Agresivo porque “wasp” significa avispa, y eso es toda una declaración de intenciones. También nos habituamos a aquella horterada cocinada en una agencia de publicidad: JASP (Jóvenes Aunque Suficientemente Preparados) que milagrosamente llegó a cuajar en el vocabulario cotidiano durante una temporada. Por desgracia, las personas a quienes aludía el acrónimo ya ni son jóvenes ni están remotamente preparadas.

De unos años a esta parte, se ha puesto de moda resumir un nombre propio con sus siglas. El “testosterónico chimpancé” (en palabras de una de sus frustradas conquistas) que iba a presidir la República Francesa es más conocido como DSK, que parece una marca de perfume, en vez del presidente del FMI (otras siglas). Así, Cristiano Ronaldo disfruta de un nombre de androide, CR9, mientras gentes sencillas como Pedro Iriarte Sánchez se convierten en PIS.

Hay que reconocer que algunas tienen una cierta gracia colateral, como la tristemente famosa SOPA (Stop Online Piracy Act). Y la razón de que no exista ninguna Confederación Andaluza de Cajas de Ahorro es el aspecto que tendrían sus iniciales…

Por cierto, si alguien tiene curiosidad por saber lo que significa mi nombre, he aquí su sentido secreto: A.N.T.O.N.I.O. Asociación Nacional de Transportistas Oriundos de Navarra Incluyendo Oviedo.

Antonio Dyaz es director de cine

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La creatividad no tiene por qué ser el punto fuerte de un administrador de empresas a la hora de elegir un acrónimo. Así, las cafeterías EMYFA son un clásico del desayuno capitalino; y muchos piensan que ASEPEYO es una marca de botiquines. A los extranjeros que visitan España les hace mucha gracia eso de la ONCE, y por eso solo compran un cupón. Una vez.

A veces hay funcionarios que aciertan, como con el famoso software para recaudar impuestos, PADRE (Programa de Ayuda a la Declaración de la Renta). Humor negro, diría yo. ¿Sabían ustedes que las dos últimas letras del tren Talgo son dos apellidos: Tren Articulado Ligero Goicoetxea Oriol? Ya en el terreno de los juegos semánticos, hallamos los acrónimos recurrentes, que contienen en sí mismos su propio significado. El más divertido es ZWEI, que significa Zwei Was Eine Initially (Dos fue Uno Inicialmente).

Las hay totalmente ilegibles, con toda probabilidad de manera intencionada para que quien las pronuncie se vea obligado a desarrollarlas y mentar las marcas implicadas. Es el caso de la MBMFW (Mercedes Benz Madrid Fashion Week). Todos deberíamos revolvernos contra esta manipulación, y pronunciar siempre esos sonidos neanderthales (ensayen conmigo en voz alta): “mbmfw”

Ya conocen lo que significa PIIGS, desde que Goldman Sachs y otros parásitos comenzaran a especular con la deuda soberana de la Europa periférica (por cierto, no había caído hasta ahora en el significado de “Goldman”).

Entre las que suenan fatal pero, contra todo pronóstico, terminan triunfando entre el público está la impronunciable FNAC (en no pocos impresos y formularios es la abreviatura Fecha de Nacimiento).

Ya en el colegio se jugaba con cosas tan serias como ADIDAS (Asociación De Idiotas Dispuestos A Superarse). En uno de los podcasts de DotNetRocks, Carl Franklin se ríe de algunos acrónimos, dando la vuelta sus sentidos, como por ejemplo:

Apple: Arrogance Produces Profit Losing Entity.

COBOL: Completely Obsolete Business Oriented Language.

En los años en que los neocon y los halcones dominaban el mundo occidental, triunfaba el agresivo término WASP (White Anglo Saxon Protestant). Agresivo porque “wasp” significa avispa, y eso es toda una declaración de intenciones. También nos habituamos a aquella horterada cocinada en una agencia de publicidad: JASP (Jóvenes Aunque Suficientemente Preparados) que milagrosamente llegó a cuajar en el vocabulario cotidiano durante una temporada. Por desgracia, las personas a quienes aludía el acrónimo ya ni son jóvenes ni están remotamente preparadas.

De unos años a esta parte, se ha puesto de moda resumir un nombre propio con sus siglas. El “testosterónico chimpancé” (en palabras de una de sus frustradas conquistas) que iba a presidir la República Francesa es más conocido como DSK, que parece una marca de perfume, en vez del presidente del FMI (otras siglas). Así, Cristiano Ronaldo disfruta de un nombre de androide, CR9, mientras gentes sencillas como Pedro Iriarte Sánchez se convierten en PIS.

Hay que reconocer que algunas tienen una cierta gracia colateral, como la tristemente famosa SOPA (Stop Online Piracy Act). Y la razón de que no exista ninguna Confederación Andaluza de Cajas de Ahorro es el aspecto que tendrían sus iniciales…

Por cierto, si alguien tiene curiosidad por saber lo que significa mi nombre, he aquí su sentido secreto: A.N.T.O.N.I.O. Asociación Nacional de Transportistas Oriundos de Navarra Incluyendo Oviedo.

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