12 de mayo 2016    /   CINE/TV
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«No todo el mundo tiene la oportunidad de ser diferente»

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Benja es un chaval de 14 años que practica kung fu, monta en skate y va al instituto. Nada extraordinario. Pero Benja nació sin manos y con deformidades en las piernas por culpa del tratamiento con talidomida que recibió su madre durante el embarazo. Su vida ha sido desde siempre un ejemplo de lucha y de vitalidad que su progenitora, Ruth Nieto, y su profesor de kung fu, Camilo van Hissenhoven, han querido contar en un documental hecho por ellos mismos: Learning to fly.

«Conocí a Benja en el 2011, cuando un amigo me pidió hacer una suplencia en una clase de kung fu en el colegio Cervantes de Barcelona», rememora Van Hissenhoven, el director del documental y profesor de Benja. «Recuerdo verle llegar en su silla de ruedas gritando «¡¡vamos a hacer kung fu!!». Tuve un momento en que no supe cómo reaccionar. Me preguntaba cómo iba a dar esa clase. Bastaron dos minutos para darme cuenta de que no haría falta improvisar. Benja hacía todo como el resto de los niños. Fue ahí cuando todo empezó».

Benja-2

Cuando ves a Benja moverse, hablar, disfrutar de la vida y superarse cada momento, olvidas su discapacidad. Impresiona «su fuerza, su carácter, pero sobre todo, su energía alegre y sus ganas de disfrutar de todo lo que hace», indica el profesor de kung fu. «Eso sigue siendo lo que me impresiona de él hasta el día de hoy».

El objetivo de realizar este documental es compartir con el mundo la historia de Benja y su familia, y hacer llegar a todos esa mirada positiva que el joven tiene ante la vida y su discapacidad. El mensaje es claro: debemos ser capaces de transformar la adversidad en oportunidades. Como dice Benja, «la vida es una y toca vivirla a tope; y depende de nosotros que esto ocurra».

«La palabra «discapacidad» generaliza a un grupo en concreto y hace que nos vean distintos entre lo»normal», afirma el joven. Y lanza este mensaje a quienes, como él, tienen un cuerpo con unas capacidades diferentes: «Lo importante es que tenemos la oportunidad de destacar más por nuestras capacidades y talentos, teniendo una actitud positiva, disfrutando de cómo eres».

La idea de rodar un pedazo de la vida de este joven «surgió cuando conocí a Ruth. Ahí entendí de dónde venía toda esa fuerza y coraje que tenía su hijo», explica el director. Estaban decididos a contar las capacidades del muchacho y la mejor forma era hacerlo con imágenes.

Benja y su hermano Martín han sido educados partiendo de la base de que todos somos iguales, explica Ruth Nieto, su madre, pero cada uno con su propia identidad. «Es importante que sean conscientes del valor que tiene su vida y la de los demás, el respeto por la diversidad a la que pertenecemos, enseñándoles a sentirse confiados y seguros con ellos mismos». Nieto les enseña cada día a aceptar sus méritos y equivocaciones, a ser valientes con los cambios, a mirar al futuro sin miedo. Una de las claves, nos dice, es el amor. Pero también la paciencia y la comunicación, que es la base para que ellos crean en sus propias ideas.

El rodaje comenzó hace cinco años, cuando Benja tenía 9, para mostrar diferentes etapas de su vida y seguir su adaptación a los cambios y su lucha por lograr sus sueños. El muchacho vivía el rodaje como un juego. «Era divertido que mi madre y mi profesor de kung fu me siguieran con una cámara», recuerda el joven. El documental, aunque llevado adelante por Van Hissenhoven y Nieto con sus propios recursos, es en realidad un proyecto colaborativo que no hubiera sido posible sin la participación y apoyo de otras personas. Una de ellas ha sido Héctor Ulloque, productor y realizador, que se incorporó al proyecto hace un año y medio.

Benja-IMG_1976

Cuando empezaron esta aventura, apenas tenían recursos técnicos. Tampoco equipo ni formación profesional en cine, pero siempre pudieron contar con la ayuda y asesoramiento de colaboradores que trabajaban en el mundo audiovisual y que les echaron una mano. «Lo mejor de toda esta experiencia es que ha sido un aprendizaje constante lleno de nuevos retos», reconoce Van Hissenhoven. Y Benja siempre ha sido su ejemplo, la demostración de que es posible lograr lo que quieres, si te lo propones y luchas por ello.

El objetivo ahora es conseguir 25.000 euros para terminar el rodaje y completar el proceso de posproducción y montaje del documental. Para ello han puesto en marcha una campaña de crowdfunding en Kickstarter y quieren destinar todo lo recaudado por encima de esa cantidad a la promoción y distribución de la película.

Benja 384-105

Benja sigue disfrutando del kung fu, del skate y acudiendo al instituto. No se siente especial. «Quiero que las personas me vean como uno más. Si soy así, es porque he podido demostrar que soy una persona normal como el resto de mis amigos», afirma. «Seguramente habrá personas que me ven como un ejemplo de vida y me dicen: «¡Tío, eres un grande!». Eso me hace seguir adelante por el reconocimiento que me dan».

Las palabras de Lao-Tse cobran más sentido después de conocer a Benja:

Sé feliz con lo que tienes; regocíjate con cómo las cosas son. Cuando te des cuenta de que nada te hace falta, el mundo te pertenecerá

Benja es un chaval de 14 años que practica kung fu, monta en skate y va al instituto. Nada extraordinario. Pero Benja nació sin manos y con deformidades en las piernas por culpa del tratamiento con talidomida que recibió su madre durante el embarazo. Su vida ha sido desde siempre un ejemplo de lucha y de vitalidad que su progenitora, Ruth Nieto, y su profesor de kung fu, Camilo van Hissenhoven, han querido contar en un documental hecho por ellos mismos: Learning to fly.

«Conocí a Benja en el 2011, cuando un amigo me pidió hacer una suplencia en una clase de kung fu en el colegio Cervantes de Barcelona», rememora Van Hissenhoven, el director del documental y profesor de Benja. «Recuerdo verle llegar en su silla de ruedas gritando «¡¡vamos a hacer kung fu!!». Tuve un momento en que no supe cómo reaccionar. Me preguntaba cómo iba a dar esa clase. Bastaron dos minutos para darme cuenta de que no haría falta improvisar. Benja hacía todo como el resto de los niños. Fue ahí cuando todo empezó».

Benja-2

Cuando ves a Benja moverse, hablar, disfrutar de la vida y superarse cada momento, olvidas su discapacidad. Impresiona «su fuerza, su carácter, pero sobre todo, su energía alegre y sus ganas de disfrutar de todo lo que hace», indica el profesor de kung fu. «Eso sigue siendo lo que me impresiona de él hasta el día de hoy».

El objetivo de realizar este documental es compartir con el mundo la historia de Benja y su familia, y hacer llegar a todos esa mirada positiva que el joven tiene ante la vida y su discapacidad. El mensaje es claro: debemos ser capaces de transformar la adversidad en oportunidades. Como dice Benja, «la vida es una y toca vivirla a tope; y depende de nosotros que esto ocurra».

«La palabra «discapacidad» generaliza a un grupo en concreto y hace que nos vean distintos entre lo»normal», afirma el joven. Y lanza este mensaje a quienes, como él, tienen un cuerpo con unas capacidades diferentes: «Lo importante es que tenemos la oportunidad de destacar más por nuestras capacidades y talentos, teniendo una actitud positiva, disfrutando de cómo eres».

La idea de rodar un pedazo de la vida de este joven «surgió cuando conocí a Ruth. Ahí entendí de dónde venía toda esa fuerza y coraje que tenía su hijo», explica el director. Estaban decididos a contar las capacidades del muchacho y la mejor forma era hacerlo con imágenes.

Benja y su hermano Martín han sido educados partiendo de la base de que todos somos iguales, explica Ruth Nieto, su madre, pero cada uno con su propia identidad. «Es importante que sean conscientes del valor que tiene su vida y la de los demás, el respeto por la diversidad a la que pertenecemos, enseñándoles a sentirse confiados y seguros con ellos mismos». Nieto les enseña cada día a aceptar sus méritos y equivocaciones, a ser valientes con los cambios, a mirar al futuro sin miedo. Una de las claves, nos dice, es el amor. Pero también la paciencia y la comunicación, que es la base para que ellos crean en sus propias ideas.

El rodaje comenzó hace cinco años, cuando Benja tenía 9, para mostrar diferentes etapas de su vida y seguir su adaptación a los cambios y su lucha por lograr sus sueños. El muchacho vivía el rodaje como un juego. «Era divertido que mi madre y mi profesor de kung fu me siguieran con una cámara», recuerda el joven. El documental, aunque llevado adelante por Van Hissenhoven y Nieto con sus propios recursos, es en realidad un proyecto colaborativo que no hubiera sido posible sin la participación y apoyo de otras personas. Una de ellas ha sido Héctor Ulloque, productor y realizador, que se incorporó al proyecto hace un año y medio.

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Cuando empezaron esta aventura, apenas tenían recursos técnicos. Tampoco equipo ni formación profesional en cine, pero siempre pudieron contar con la ayuda y asesoramiento de colaboradores que trabajaban en el mundo audiovisual y que les echaron una mano. «Lo mejor de toda esta experiencia es que ha sido un aprendizaje constante lleno de nuevos retos», reconoce Van Hissenhoven. Y Benja siempre ha sido su ejemplo, la demostración de que es posible lograr lo que quieres, si te lo propones y luchas por ello.

El objetivo ahora es conseguir 25.000 euros para terminar el rodaje y completar el proceso de posproducción y montaje del documental. Para ello han puesto en marcha una campaña de crowdfunding en Kickstarter y quieren destinar todo lo recaudado por encima de esa cantidad a la promoción y distribución de la película.

Benja 384-105

Benja sigue disfrutando del kung fu, del skate y acudiendo al instituto. No se siente especial. «Quiero que las personas me vean como uno más. Si soy así, es porque he podido demostrar que soy una persona normal como el resto de mis amigos», afirma. «Seguramente habrá personas que me ven como un ejemplo de vida y me dicen: «¡Tío, eres un grande!». Eso me hace seguir adelante por el reconocimiento que me dan».

Las palabras de Lao-Tse cobran más sentido después de conocer a Benja:

Sé feliz con lo que tienes; regocíjate con cómo las cosas son. Cuando te des cuenta de que nada te hace falta, el mundo te pertenecerá

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