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24 de septiembre 2014    /   CINE/TV
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Leftovers: un revólver y una taza de café

24 de septiembre 2014    /   CINE/TV     por          
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En Leftovers, los pensamientos de una mujer toman la forma de una taza de café rota. Tom Perrotta y Damon Lindelof (los creadores) no lo ponen fácil: no dan explicaciones ni en el momento ni más adelante.
(Sigue leyendo bajo tu responsabilidad).

Nora Durst rompe una taza en una cafetería y desconcierta a los espectadores. Perrota y Lindelof no ponen en boca de ella el porqué; quieren que los espectadores piensen. ¿Por qué una mujer admirada por sus vecinos crea un momento incómodo, sin sentido?
Recordemos que el marido y los dos hijos de Nora Durst están en el grupo de los partidos (aquellos que desaparecieron sin más). Es imposible medir el dolor emocional, pero las pérdidas hacen que Nora destaque en la pequeña Mapleton, Nueva York. Nora es la voz del pueblo junto a los políticos en la conmemoración por los partidos. Recibe los aplausos de la mayoría de los vecinos.
Más tarde, Nora toma café y un croissant en un pequeño local. En su bolso, un revólver. Y ocurre el incidente de la taza.
El revolver de Nora Durst
Leftovers - Los pensamientos de Nora
Leftovers - Los dedos de Nora
Leftovers - Todo esta permitido a Nora
¿Acaso Nora Durst no desea pagar el desayuno? ¿Quiere reclamar unos segundos de atención del camarero? ¿Obtiene placer sometiendo a las personas a sus caprichos? ¿Hay otras intenciones?
Lo único cierto es que Perrotta y Lindelof han creado con Nora Durst el personaje más realista de Leftovers. Nora es como ese familiar, amigo o compañero de oficina que dice o hace algo que no esperábamos. Las personas escapan de los guiones y también los personajes poliédricos como Nora Durst.
A partir de aquí, todas las interpretaciones que hagamos son cuestionables. (Conviene recordar que Nora aún no sabe de la infidelidad continuada de su marido. Queda mucho para los planos de Nora en su coche, el revólver y la maestra en el parvulario —la amante del marido).
Una de las posibles interpretaciones viene de asociar el revólver de Nora con los revólveres de Breton. En el Segundo Manifiesto Surrealista (1) escribe el francés:

«El acto surrealista más simple consiste en salir a la calle empuñando revólveres y tirar sobre la multitud al azar cuantas veces sea posible. Quien no ha tenido, siquiera una vez, deseos de acabar de ese modo con el pequeño sistema de envilecimiento y cretinización en vigor tiene su lugar señalado en esa multitud, con su vientre a la altura del tiro». (2)

Este párrafo tiene un punto de verdad: ¿Quién en un mal día no ha querido un bazooka o la caída de un meteorito? Una prueba de que muchos albergan estos pensamientos es cómo el Michael Douglas de Un día de furia —una película simple— se ha convertido en un icono.
Mapleton representa el envilecimiento y la cretinización que Breton expone. El envilecimiento de los adolescentes que practican sexo sin afecto y toman drogas porque sobre ellos no hay autoridad.
La cretinización está representada por aquellos que buscan el consuelo en sectas que prometen abrazos sanadores o la desaparición del dolor fumando sin pausa (al Nirvana por el cáncer de garganta).
Bajo este prisma es fácil imaginar a la dolorida Nora pensando en desahogarse a tiros. Disparar a la multitud con la misma facilidad que se empuja una taza de café y no ser reprendida: «Ah, es usted, Nora Durst. Márchese a casa».
———————————————-
1. Fragmento de Manifiestos del Surrealismo. Traducción y notas por Aldo Pellegrini para Editorial Argonauta.
2. En una nota a pie de página del Segundo Manifiesto Surrealista, Breton expone que con la frase de la pistola da material a sus detractores, y a continuación escribe: «Está claro que no es mi intención recomendar este acto que llamo el más simple nada más que porque es simple».

En Leftovers, los pensamientos de una mujer toman la forma de una taza de café rota. Tom Perrotta y Damon Lindelof (los creadores) no lo ponen fácil: no dan explicaciones ni en el momento ni más adelante.
(Sigue leyendo bajo tu responsabilidad).

Nora Durst rompe una taza en una cafetería y desconcierta a los espectadores. Perrota y Lindelof no ponen en boca de ella el porqué; quieren que los espectadores piensen. ¿Por qué una mujer admirada por sus vecinos crea un momento incómodo, sin sentido?
Recordemos que el marido y los dos hijos de Nora Durst están en el grupo de los partidos (aquellos que desaparecieron sin más). Es imposible medir el dolor emocional, pero las pérdidas hacen que Nora destaque en la pequeña Mapleton, Nueva York. Nora es la voz del pueblo junto a los políticos en la conmemoración por los partidos. Recibe los aplausos de la mayoría de los vecinos.
Más tarde, Nora toma café y un croissant en un pequeño local. En su bolso, un revólver. Y ocurre el incidente de la taza.
El revolver de Nora Durst
Leftovers - Los pensamientos de Nora
Leftovers - Los dedos de Nora
Leftovers - Todo esta permitido a Nora
¿Acaso Nora Durst no desea pagar el desayuno? ¿Quiere reclamar unos segundos de atención del camarero? ¿Obtiene placer sometiendo a las personas a sus caprichos? ¿Hay otras intenciones?
Lo único cierto es que Perrotta y Lindelof han creado con Nora Durst el personaje más realista de Leftovers. Nora es como ese familiar, amigo o compañero de oficina que dice o hace algo que no esperábamos. Las personas escapan de los guiones y también los personajes poliédricos como Nora Durst.
A partir de aquí, todas las interpretaciones que hagamos son cuestionables. (Conviene recordar que Nora aún no sabe de la infidelidad continuada de su marido. Queda mucho para los planos de Nora en su coche, el revólver y la maestra en el parvulario —la amante del marido).
Una de las posibles interpretaciones viene de asociar el revólver de Nora con los revólveres de Breton. En el Segundo Manifiesto Surrealista (1) escribe el francés:

«El acto surrealista más simple consiste en salir a la calle empuñando revólveres y tirar sobre la multitud al azar cuantas veces sea posible. Quien no ha tenido, siquiera una vez, deseos de acabar de ese modo con el pequeño sistema de envilecimiento y cretinización en vigor tiene su lugar señalado en esa multitud, con su vientre a la altura del tiro». (2)

Este párrafo tiene un punto de verdad: ¿Quién en un mal día no ha querido un bazooka o la caída de un meteorito? Una prueba de que muchos albergan estos pensamientos es cómo el Michael Douglas de Un día de furia —una película simple— se ha convertido en un icono.
Mapleton representa el envilecimiento y la cretinización que Breton expone. El envilecimiento de los adolescentes que practican sexo sin afecto y toman drogas porque sobre ellos no hay autoridad.
La cretinización está representada por aquellos que buscan el consuelo en sectas que prometen abrazos sanadores o la desaparición del dolor fumando sin pausa (al Nirvana por el cáncer de garganta).
Bajo este prisma es fácil imaginar a la dolorida Nora pensando en desahogarse a tiros. Disparar a la multitud con la misma facilidad que se empuja una taza de café y no ser reprendida: «Ah, es usted, Nora Durst. Márchese a casa».
———————————————-
1. Fragmento de Manifiestos del Surrealismo. Traducción y notas por Aldo Pellegrini para Editorial Argonauta.
2. En una nota a pie de página del Segundo Manifiesto Surrealista, Breton expone que con la frase de la pistola da material a sus detractores, y a continuación escribe: «Está claro que no es mi intención recomendar este acto que llamo el más simple nada más que porque es simple».

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