fbpx
5 de octubre 2015    /   CINE/TV
por
 

Libritos Jenkins: cultura popular con grapas

5 de octubre 2015    /   CINE/TV     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Entre las muchas cosas buenas que nos ha traído internet ha sido la renovación de los fanzines y las ediciones independientes. Los lectores, hartos de encontrar siempre los mismos contenidos cortados y pegados una y otra vez de una web a otra, han buscado refugio de nuevo en el papel donde las informaciones parecen menos urgentes y mejor documentadas.
Los autores, por su parte, han aceptado el reto y han comenzado a desarrollar trabajos enciclopédicos que desatacan por su altísimo nivel de erudición y que precisan del papel para una lectura reposada y tranquila.
Los editores, que normalmente también son los autores, han encontrado en el papel el modo de diferenciarse y llamar la atención de los lectores, algo que resulta imposible de lograr en una internet masificada. Ese es el caso de Libritos Jenkins, que lleva casi un lustro arrojando luz sobre rincones desconocidos o despreciados de la cultura popular y que acaba de publicar su nuevo título: Las 1001 películas que Homer Simpson vería antes de morir.

Internet era un medio libre hasta más o menos 2008. Cuando entró Facebook, la cosa cambió.


«Antes de hacer Libritos Jenkins tenía un blog en el que escribía muchos artículos y bastante largos. Era más o menos por el 2004 y era posible conseguir un montón de visitas. A veces resultaba hasta abrumador. Recuerdo un día en el que llegaron como cien mil visitas, muchas de ellas de Japón. También había muchos comentarios, pero por entonces Blogger era otra cosa. Ahora todo el mundo ve lo mismo. El tráfico que puedes conseguir en un blog es nulo y en Facebook, si no inviertes pasta, ocurre lo mismo. En mi opinión, internet era un medio libre hasta más o menos 2008 y cuando entró Facebook, la cosa cambió. A partir de ese momento, muchas de las cosas que encuentras en los buscadores no dependen de tus intereses sino de lo que paga la gente. En Youtube, por ejemplo, ya es un canteo. A mí me cae muy bien el Rubius, pero si no me cayese bien me tendría que aguantar porque, quieras o no, cuando abres YouTube aparece él».

Frunobulax es el factótum de Libritos Jenkins. Apasionado por los fanzines desde su juventud, cuando apareció internet montó un blog con bastante éxito en el que volcaba su pasión por la cultura popular y ponía a disposición de sus lectores materiales imposibles de conseguir en el mercado por raros o por descatalogados.
«Había gente que me copiaba los contenidos tal cual. Los colgaba en Taringa! o sitios semejantes y cuando protestaba y les decía que por lo menos me citasen o me enlazasen al blog, encima se enfadaban».
El primero de los títulos publicados por Libritos Jenkins fue Hipnotismo Pop, un ensayo sobre el interesante mundo del control mental, pero no precisamente desde el punto de vista clínico. Mientras haya una buena conspiración, una buena película sobre mentalistas, unos tebeos o unos nazis que puedan explicar el tema, que se quite el método científico.
«Hice Hipnotismo Pop para regalárselo a los colegas y luego saqué La música más rara del mundo. Un libro de ciento veintipico páginas que funcionó tan bien que tuve que reeditarlo unas seis o siete veces. Lo que quiere decir que se vendieron alrededor de setecientos ejemplares. Desde que lo hice, hacia 2011 y hasta ahora, claro».

La aclaración de Frunobulax no es necesaria. Algunas editoriales ya quisieran tener esas cifras de venta para algunos de sus libros. Tanto es así, que la editorial GasMask ha decidido publicarlo de forma profesional con ilustraciones de Darío Adanti.
«No va a tener las ilustraciones que yo quisiera porque, por cuestiones de derechos, no será posible, ni tendrá el mismo formato, ni intervendré en el diseño porque eso son cosas de la editorial, pero es una gran noticia que La música más rara del mundo se haya convertido en libro. Ahora estoy reescribiendo algunos capítulos y añadiendo material nuevo».
Otra de las cosas que no tendrá la versión de GasMask de La música más rara del mundo será el CD que lo acompaña. Más de cien temas en MP3 con extrañas producciones y experimentos sonoros de diferentes épocas procedentes de todo el mundo.
«Creo que la música es un apoyo importante para los temas que trato en los libros. En el de la música rara era algo lógico, pero creo que también era interesante en el caso del de Patty Hearst, en el que había un artículo de música relacionado con ella y el Ejército Simbiótico de Liberación donde la gente podía escucharlo mientras lo leía. Evidentemente es una cosa pirata, pero nunca he tenido intención de enriquecerme con ello. Además, copiar setecientos CD, uno a uno, y comprados en el chino, que no los compro a granel, ponerles el título a mano… en realidad es un coñazo».

Frunobulax acaba de introducir en la conversación otro de sus temas favoritos: Patty Hearst, la rica heredera guerrillera que también dio lugar a otro de sus libritos: La loca historia del Ejército Simbiótico de Liberación y el secuestro de Patty Hearst contada a los niños.
«Siempre me había interesado la historia de Patty Hearst y me había leído todo lo que había publicado en español sobre el tema. Me gustaba el logotipo, la simbología… Pincho música con un colega por bares y siempre llevamos ese rollo. Las sesiones se llaman Sesiones Simbióticas de Liberación, en las invitaciones la metemos a ella, llevamos una bandera gigante con el logo del Ejército Simbiótico, tenemos chapas… Como la gente preguntaba qué era eso, al final me decidí a hacer el libro. Cuando me volvían a preguntar les decía, “toma, te lo regalo”».

A nadie se le escapa que, independientemente de que Frunobulax reconozca que no es un crack para monetizar sus blogs y sus productos, el mundo de la prensa independiente y subterránea no es un potosí. Todo el trabajo suele ser desarrollado por una sola persona, y cuando nos referimos a todo el trabajo es todo: documentación, redacción, maquinación, diseño, producción y distribución. Sin embargo todos esos inconvenientes no son un impedimento a la hora de seguir sacando títulos.

Soy muy fan de Los Simpsons y creo que son un contenedor perfecto para explicar la cultura popular


«Tengo una lista de cosas que me gustaría sacar, pero luego lo hago por impulsos. Por ejemplo, para hacer el último, me fui a casa de mis padres a la playa y en dos semanas los tenía listo. Luego lo fui completando y aunque es cierto que hay una labor previa de ir pensando en ello, tomando notas… la manera de escribirlos es por arrebatos y muy rápido».

Llegamos así al último título publicado por Libritos Jenkins, Homer-visión: las 1001 películas que Homer Simpson vería antes de morir. Un tratado sobre un género cinematográfico poco conocido que hace las delicias del público más allá de Springfield.
«Se me ocurrió de repente. Estaba en la cama, me puse a pensar y me tuve que levantar a hacer una escaleta de temas. Quería hacer un ensayo de las películas más raras entre las raras. No solo cine de géneros extraños o cinematografías exóticas, sino películas que son recopilatorios de películas breves».

Ahora que Youtube está lleno de gatitos, resulta que eso ya se hacía en 1894


«Soy muy fan de Los Simpsons y creo que es un contenedor perfecto para explicar la cultura popular. Recordé que Homer veía en casa cintas de demoliciones de edificios, de gente dándose tortazos por la calle y vi que había una historia que contar de este tipo de piezas de cine muy breves».

El principio del cine fue así. Piezas breves de instantes cotidianos. Los Lumiere rodaron la llegada del tren, la salida de la fábrica, y en España, la salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza. Pero también se registraron para la posteridad ejecuciones o peleas de gatitos.
«Ahora que Youtube está lleno de gatitos, resulta que eso ya se hacía en 1894. Peleas de gatitos o cintas de trucajes en las que metían a un gatito en una picadura de carne que no era tal y salía hecho salchichas. Todo eso me parecía interesante y pensé que se podía enlazar con el discurso de los surrealistas, que renegaban del cine y a los que les interesaba más entrar y salir del cine con la película empezada y hacer una especie de zapping del que posteriormente surgió el cine-collage y, más recientemente, esos programas que pillan un trocito de Callejeros viajeros, otro de otro programa…».

Antes de que ese género llegase a las televisiones generalistas, el hábitat de esos productos era el vídeo club y su formato estrella, el vídeo VHS.
«A partir de los años 80, hay una serie de películas comerciales que se empezaron a distribuir en VHS. Poco a poco fueron derivando a cosas más oscuras, como las cintas de operaciones quirúrgicas o de asesinatos reales, que por otra parte son contenidos que vemos todos los días en las noticias. Finalmente fueron los propios usuarios los que crearon esas cintas, haciendo videomixtapes con las piezas audiovisuales que más les gustaban, como se hacía con las cintas de música».

A diferencia de otros títulos, Homer-vision no incluye CD o DVD con ejemplos de esas películas, pero muy posiblemente se incluya en próximas ediciones una sorpresa que no llegó a tiempo de ser publicada en la primera hornada.
«No incluí un CD porque no era de música, pero un DVD sí que pensé en hacer. Pero como no sabía si esto le iba a interesar a alguien y lo de grabar tanto DVD es un coñazo, decidí no hacerlo. Lo que sí está en marcha es un póster y un minicómic como los que hacen en Estados Unidos que está siendo dibujado por Manuel Mª López, autor de la portada. No ha llegado a la primera edición, pero posiblemente esté listo para el Graf o alguna otra cita de editores independientes».

Desde que internet y la crisis provocasen el cierre de muchas de las tiendas de discos y cómics que vendían fanzines, las ferias de edición como Hostia un libro o Graf son el marco perfecto para encontrar este tipo de productos y enterarse de los próximos títulos que tiene pensado editar Libritos Jenkins.
«Tengo un montón de ideas. Por ejemplo, una cosa que quiero sacar cuanto antes es un libro sobre los ochenta, del tipo de Yo fui a EGB, pero dejando a un lado lo de la nostalgia y contando lo que de verdad eran los 80. Una cosa tipo Yo repetí EGB. Ya he hablado con algunos colaboradores que quieren participar y vamos a hacer un libro que no tiene intención de competir con todo eso, pero sí contarlo desde otro punto de vista».
Hasta que ese nuevo título esté listo, no dejen escapar otra de las joyas de Libritos Jenkins que, además de repasar el loco mundo de la lucha libre, viene con CD.

Entre las muchas cosas buenas que nos ha traído internet ha sido la renovación de los fanzines y las ediciones independientes. Los lectores, hartos de encontrar siempre los mismos contenidos cortados y pegados una y otra vez de una web a otra, han buscado refugio de nuevo en el papel donde las informaciones parecen menos urgentes y mejor documentadas.
Los autores, por su parte, han aceptado el reto y han comenzado a desarrollar trabajos enciclopédicos que desatacan por su altísimo nivel de erudición y que precisan del papel para una lectura reposada y tranquila.
Los editores, que normalmente también son los autores, han encontrado en el papel el modo de diferenciarse y llamar la atención de los lectores, algo que resulta imposible de lograr en una internet masificada. Ese es el caso de Libritos Jenkins, que lleva casi un lustro arrojando luz sobre rincones desconocidos o despreciados de la cultura popular y que acaba de publicar su nuevo título: Las 1001 películas que Homer Simpson vería antes de morir.

Internet era un medio libre hasta más o menos 2008. Cuando entró Facebook, la cosa cambió.


«Antes de hacer Libritos Jenkins tenía un blog en el que escribía muchos artículos y bastante largos. Era más o menos por el 2004 y era posible conseguir un montón de visitas. A veces resultaba hasta abrumador. Recuerdo un día en el que llegaron como cien mil visitas, muchas de ellas de Japón. También había muchos comentarios, pero por entonces Blogger era otra cosa. Ahora todo el mundo ve lo mismo. El tráfico que puedes conseguir en un blog es nulo y en Facebook, si no inviertes pasta, ocurre lo mismo. En mi opinión, internet era un medio libre hasta más o menos 2008 y cuando entró Facebook, la cosa cambió. A partir de ese momento, muchas de las cosas que encuentras en los buscadores no dependen de tus intereses sino de lo que paga la gente. En Youtube, por ejemplo, ya es un canteo. A mí me cae muy bien el Rubius, pero si no me cayese bien me tendría que aguantar porque, quieras o no, cuando abres YouTube aparece él».

Frunobulax es el factótum de Libritos Jenkins. Apasionado por los fanzines desde su juventud, cuando apareció internet montó un blog con bastante éxito en el que volcaba su pasión por la cultura popular y ponía a disposición de sus lectores materiales imposibles de conseguir en el mercado por raros o por descatalogados.
«Había gente que me copiaba los contenidos tal cual. Los colgaba en Taringa! o sitios semejantes y cuando protestaba y les decía que por lo menos me citasen o me enlazasen al blog, encima se enfadaban».
El primero de los títulos publicados por Libritos Jenkins fue Hipnotismo Pop, un ensayo sobre el interesante mundo del control mental, pero no precisamente desde el punto de vista clínico. Mientras haya una buena conspiración, una buena película sobre mentalistas, unos tebeos o unos nazis que puedan explicar el tema, que se quite el método científico.
«Hice Hipnotismo Pop para regalárselo a los colegas y luego saqué La música más rara del mundo. Un libro de ciento veintipico páginas que funcionó tan bien que tuve que reeditarlo unas seis o siete veces. Lo que quiere decir que se vendieron alrededor de setecientos ejemplares. Desde que lo hice, hacia 2011 y hasta ahora, claro».

La aclaración de Frunobulax no es necesaria. Algunas editoriales ya quisieran tener esas cifras de venta para algunos de sus libros. Tanto es así, que la editorial GasMask ha decidido publicarlo de forma profesional con ilustraciones de Darío Adanti.
«No va a tener las ilustraciones que yo quisiera porque, por cuestiones de derechos, no será posible, ni tendrá el mismo formato, ni intervendré en el diseño porque eso son cosas de la editorial, pero es una gran noticia que La música más rara del mundo se haya convertido en libro. Ahora estoy reescribiendo algunos capítulos y añadiendo material nuevo».
Otra de las cosas que no tendrá la versión de GasMask de La música más rara del mundo será el CD que lo acompaña. Más de cien temas en MP3 con extrañas producciones y experimentos sonoros de diferentes épocas procedentes de todo el mundo.
«Creo que la música es un apoyo importante para los temas que trato en los libros. En el de la música rara era algo lógico, pero creo que también era interesante en el caso del de Patty Hearst, en el que había un artículo de música relacionado con ella y el Ejército Simbiótico de Liberación donde la gente podía escucharlo mientras lo leía. Evidentemente es una cosa pirata, pero nunca he tenido intención de enriquecerme con ello. Además, copiar setecientos CD, uno a uno, y comprados en el chino, que no los compro a granel, ponerles el título a mano… en realidad es un coñazo».

Frunobulax acaba de introducir en la conversación otro de sus temas favoritos: Patty Hearst, la rica heredera guerrillera que también dio lugar a otro de sus libritos: La loca historia del Ejército Simbiótico de Liberación y el secuestro de Patty Hearst contada a los niños.
«Siempre me había interesado la historia de Patty Hearst y me había leído todo lo que había publicado en español sobre el tema. Me gustaba el logotipo, la simbología… Pincho música con un colega por bares y siempre llevamos ese rollo. Las sesiones se llaman Sesiones Simbióticas de Liberación, en las invitaciones la metemos a ella, llevamos una bandera gigante con el logo del Ejército Simbiótico, tenemos chapas… Como la gente preguntaba qué era eso, al final me decidí a hacer el libro. Cuando me volvían a preguntar les decía, “toma, te lo regalo”».

A nadie se le escapa que, independientemente de que Frunobulax reconozca que no es un crack para monetizar sus blogs y sus productos, el mundo de la prensa independiente y subterránea no es un potosí. Todo el trabajo suele ser desarrollado por una sola persona, y cuando nos referimos a todo el trabajo es todo: documentación, redacción, maquinación, diseño, producción y distribución. Sin embargo todos esos inconvenientes no son un impedimento a la hora de seguir sacando títulos.

Soy muy fan de Los Simpsons y creo que son un contenedor perfecto para explicar la cultura popular


«Tengo una lista de cosas que me gustaría sacar, pero luego lo hago por impulsos. Por ejemplo, para hacer el último, me fui a casa de mis padres a la playa y en dos semanas los tenía listo. Luego lo fui completando y aunque es cierto que hay una labor previa de ir pensando en ello, tomando notas… la manera de escribirlos es por arrebatos y muy rápido».

Llegamos así al último título publicado por Libritos Jenkins, Homer-visión: las 1001 películas que Homer Simpson vería antes de morir. Un tratado sobre un género cinematográfico poco conocido que hace las delicias del público más allá de Springfield.
«Se me ocurrió de repente. Estaba en la cama, me puse a pensar y me tuve que levantar a hacer una escaleta de temas. Quería hacer un ensayo de las películas más raras entre las raras. No solo cine de géneros extraños o cinematografías exóticas, sino películas que son recopilatorios de películas breves».

Ahora que Youtube está lleno de gatitos, resulta que eso ya se hacía en 1894


«Soy muy fan de Los Simpsons y creo que es un contenedor perfecto para explicar la cultura popular. Recordé que Homer veía en casa cintas de demoliciones de edificios, de gente dándose tortazos por la calle y vi que había una historia que contar de este tipo de piezas de cine muy breves».

El principio del cine fue así. Piezas breves de instantes cotidianos. Los Lumiere rodaron la llegada del tren, la salida de la fábrica, y en España, la salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza. Pero también se registraron para la posteridad ejecuciones o peleas de gatitos.
«Ahora que Youtube está lleno de gatitos, resulta que eso ya se hacía en 1894. Peleas de gatitos o cintas de trucajes en las que metían a un gatito en una picadura de carne que no era tal y salía hecho salchichas. Todo eso me parecía interesante y pensé que se podía enlazar con el discurso de los surrealistas, que renegaban del cine y a los que les interesaba más entrar y salir del cine con la película empezada y hacer una especie de zapping del que posteriormente surgió el cine-collage y, más recientemente, esos programas que pillan un trocito de Callejeros viajeros, otro de otro programa…».

Antes de que ese género llegase a las televisiones generalistas, el hábitat de esos productos era el vídeo club y su formato estrella, el vídeo VHS.
«A partir de los años 80, hay una serie de películas comerciales que se empezaron a distribuir en VHS. Poco a poco fueron derivando a cosas más oscuras, como las cintas de operaciones quirúrgicas o de asesinatos reales, que por otra parte son contenidos que vemos todos los días en las noticias. Finalmente fueron los propios usuarios los que crearon esas cintas, haciendo videomixtapes con las piezas audiovisuales que más les gustaban, como se hacía con las cintas de música».

A diferencia de otros títulos, Homer-vision no incluye CD o DVD con ejemplos de esas películas, pero muy posiblemente se incluya en próximas ediciones una sorpresa que no llegó a tiempo de ser publicada en la primera hornada.
«No incluí un CD porque no era de música, pero un DVD sí que pensé en hacer. Pero como no sabía si esto le iba a interesar a alguien y lo de grabar tanto DVD es un coñazo, decidí no hacerlo. Lo que sí está en marcha es un póster y un minicómic como los que hacen en Estados Unidos que está siendo dibujado por Manuel Mª López, autor de la portada. No ha llegado a la primera edición, pero posiblemente esté listo para el Graf o alguna otra cita de editores independientes».

Desde que internet y la crisis provocasen el cierre de muchas de las tiendas de discos y cómics que vendían fanzines, las ferias de edición como Hostia un libro o Graf son el marco perfecto para encontrar este tipo de productos y enterarse de los próximos títulos que tiene pensado editar Libritos Jenkins.
«Tengo un montón de ideas. Por ejemplo, una cosa que quiero sacar cuanto antes es un libro sobre los ochenta, del tipo de Yo fui a EGB, pero dejando a un lado lo de la nostalgia y contando lo que de verdad eran los 80. Una cosa tipo Yo repetí EGB. Ya he hablado con algunos colaboradores que quieren participar y vamos a hacer un libro que no tiene intención de competir con todo eso, pero sí contarlo desde otro punto de vista».
Hasta que ese nuevo título esté listo, no dejen escapar otra de las joyas de Libritos Jenkins que, además de repasar el loco mundo de la lucha libre, viene con CD.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Las City Guides 2011 de Louis Vuitton
El terror necesita tiempo
Tabakalera, al son de Balada Triste de Trompeta
Quiero ver mi documental…¡ahora!
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *