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27 de noviembre 2018    /   ENTRETENIMIENTO
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La RAE presenta el ‘Libro de estilo de la lengua española’

27 de noviembre 2018    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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¿Qué debemos decir, jueza o juez, para referirnos a una mujer dedicada a la judicatura? ¿Es más correcto saludar con un «buenos días», a la manera de España, o con un sencillo «buen día», como se hace en algunos países latinoamericanos? ¿Y es lo mismo sexo que género?

Estas son solo algunas de las dudas más frecuentes que los hablantes de español de todo el mundo plantean a las diferentes academias de la lengua española. En especial, dudas relacionadas con la Nueva gramática, incluida la Fonética y la Ortografía, que se han producido desde su publicación.

Para ayudar a resolverlas, la RAE acaba de presentar el Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica, publicado por Espasa y coordinado por el director honorífico de la RAE Víctor García de la Concha, que quiere ser una guía práctica y rápida del uso del español, sin pretender ser un compendio gramatical.

Por eso se han seleccionado solo algunas de las cuestiones que los hablantes se plantean sobre estos aspectos, incluyéndose únicamente las más frecuentes o cuyo conocimiento y uso garantiza un español correcto y más rico en su expresión, como explicaba Darío Villanueva, actual director de la Academia.

Francisco Javier Pérez, secretario general de la ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española), remarcaba el carácter panhispánico de la obra, definiéndola como «policéntrica», lo que indica que no está hecha para ningún país en solitario, sino para todos los países que hablan español.

Con ello, afirmaba, se eliminaba la «imagen de nacionalización de la lengua». Tanto es así, que para su elaboración se ha contado con la colaboración de todas las academias de la ASALE.

Además de cuestiones gramaticales y ortográficas, el libro también se ocupa de cuestiones de pronunciación y elocución. Pero lo realmente novedoso no está ahí.

Por primera vez, una obra de referencia de la Academia incorpora un capítulo completo dedicado a la ortotipografía y a la escritura y comunicación digital. ¿Cómo se deben escribir las citas, entre comillas, en cursiva…? ¿Y los apodos? ¿Cuándo usar la redonda o la negrita? Eso es la ortotipografía, una palabra extraña que sirve para definir «la ortografía peculiar de la escritura no manual», según el académico Francisco Rico, quien considera que «debiera aprenderse ya en la escuela».

Pero quizá una señal de que algo está ya cambiando dentro de la veterana institución es que vuelve la mirada a las nuevas tecnologías, las redes sociales…, prestando especial atención a la escritura y comunicación digital.

Los emojis, los guasaps, los emails… son analizados por primera vez por la Academia para tratar de normalizar su uso y buscar unas directrices que ayuden a los nuevos escritores digitales (y en esa definición entran todos los hablantes en la medida en que todos usan redes sociales, etc.) a escribir correctamente en estos nuevos medios y soportes.

«Los medios digitales y las nuevas tecnologías están cambiando el mundo, literalmente», afirmaba Víctor García de la Concha. «Y cambiando la escritura, y cambiando la comunicación. Hoy todos somos comunicadores porque todos usamos medios digitales».

El director honorífico de la RAE diferenciaba entre dos planos de comunicación en estos medios: uno coloquial, el de wasaps, correos electrónicos y redes sociales; y otro más profesional, el académico. Ahí surgen una cantidad de posibilidades comunicativas nuevas, continuaba García de la Concha, porque son nuevas las herramientas. Ya no hablamos de texto, sino de texto más imagen. Incluso esos medios digitales han introducido una nueva forma de leer.

Pero lo que no pueden obviar estas nuevas formas de comunicación digital es que hay una norma general, unas normas ortográficas y gramaticales, que también ellos están obligados a respetar y a seguir, pero hay que hacerlo con naturalidad, facilitando la lectura y la comunicación del mensaje.

Se incorpora también un apartado dedicado a explicar cómo aprovechar el diccionario y entender todas esas marcas que ayudan a definir y marcar las palabras. El diccionario ofrece mucha mayor riqueza que la mera consulta, afirmaba García de la Concha. «De la descripción nace la norma. Y una norma es norma porque es usada por un gran número de personas, de hablantes». Así, el diccionario, que es primeramente descriptivo, a fuerza de serlo se convierte en normativo, explicaba.

Cierra el libro un extenso glosario (nada menos que 150 páginas) y unos apéndices con cuestiones tan prácticas como una tabla de numerales, abreviaturas y símbolos.

El tono con el que la RAE quiere dirigirse a los hablantes también ha cambiado. Este Libro de estilo de la lengua española huye del purismo y del dogma. Busca describir usos, nunca sancionar, afirmaba Pérez, porque eso implicaba repudio a otras maneras de decir. Por ello, más que prescribir, lo que hace es recomendar usos y alertar de otros que puedan ser impropios.

Fue el académico Francisco Rico quien planteó la necesidad de elaborar un libro de estilo centrado, en su opinión, en la ortotipografía. Lo expresó en el II Congreso Internacional de la Lengua Española en el 2001. Pero el resto de academias consideró que antes era necesario actualizar otros grandes códigos de la lengua como la Gramática, la Ortografía y el Diccionario Panhispánico de Dudas. Terminada esa labor, ahora le toca el turno a la propuesta de Rico.

Víctor García de la Concha

Víctor García de la Concha ha sido el coordinador académico de este Libro de estilo, pero también han colaborado destacadas personalidades como Ignacio Bosque, ponente de la Nueva gramática de la lengua española; Salvador Gutiérrez Ordóñez, director del departamento de Español al día de la RAE y Pedro Álvarez de Miranda, director de la Escuela de Lexicografía Hispánica.

Juan Romeu, a quien muchos conocerán por su tabla periódica de la ortografía y por su labor dentro del propio departamento de Español al día, ha sido el encargado de coordinar el equipo de redacción y revisión.

Se ha contado con la colaboración especial de Elena Zamora y como consultores especiales hay que destacar a Juana Gil en el apartado de pronunciación y elocución, y a Mario Tascón, sobre escritura digital. Y, por supuesto, con la supervisión del secretario general de la ASALE y todas las academias americanas. La revisión final ha sido llevada a cabo por el departamento de Español al día de la RAE, y por otros destacados académicos.

¿Qué debemos decir, jueza o juez, para referirnos a una mujer dedicada a la judicatura? ¿Es más correcto saludar con un «buenos días», a la manera de España, o con un sencillo «buen día», como se hace en algunos países latinoamericanos? ¿Y es lo mismo sexo que género?

Estas son solo algunas de las dudas más frecuentes que los hablantes de español de todo el mundo plantean a las diferentes academias de la lengua española. En especial, dudas relacionadas con la Nueva gramática, incluida la Fonética y la Ortografía, que se han producido desde su publicación.

Para ayudar a resolverlas, la RAE acaba de presentar el Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica, publicado por Espasa y coordinado por el director honorífico de la RAE Víctor García de la Concha, que quiere ser una guía práctica y rápida del uso del español, sin pretender ser un compendio gramatical.

Por eso se han seleccionado solo algunas de las cuestiones que los hablantes se plantean sobre estos aspectos, incluyéndose únicamente las más frecuentes o cuyo conocimiento y uso garantiza un español correcto y más rico en su expresión, como explicaba Darío Villanueva, actual director de la Academia.

Francisco Javier Pérez, secretario general de la ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española), remarcaba el carácter panhispánico de la obra, definiéndola como «policéntrica», lo que indica que no está hecha para ningún país en solitario, sino para todos los países que hablan español.

Con ello, afirmaba, se eliminaba la «imagen de nacionalización de la lengua». Tanto es así, que para su elaboración se ha contado con la colaboración de todas las academias de la ASALE.

Además de cuestiones gramaticales y ortográficas, el libro también se ocupa de cuestiones de pronunciación y elocución. Pero lo realmente novedoso no está ahí.

Por primera vez, una obra de referencia de la Academia incorpora un capítulo completo dedicado a la ortotipografía y a la escritura y comunicación digital. ¿Cómo se deben escribir las citas, entre comillas, en cursiva…? ¿Y los apodos? ¿Cuándo usar la redonda o la negrita? Eso es la ortotipografía, una palabra extraña que sirve para definir «la ortografía peculiar de la escritura no manual», según el académico Francisco Rico, quien considera que «debiera aprenderse ya en la escuela».

Pero quizá una señal de que algo está ya cambiando dentro de la veterana institución es que vuelve la mirada a las nuevas tecnologías, las redes sociales…, prestando especial atención a la escritura y comunicación digital.

Los emojis, los guasaps, los emails… son analizados por primera vez por la Academia para tratar de normalizar su uso y buscar unas directrices que ayuden a los nuevos escritores digitales (y en esa definición entran todos los hablantes en la medida en que todos usan redes sociales, etc.) a escribir correctamente en estos nuevos medios y soportes.

«Los medios digitales y las nuevas tecnologías están cambiando el mundo, literalmente», afirmaba Víctor García de la Concha. «Y cambiando la escritura, y cambiando la comunicación. Hoy todos somos comunicadores porque todos usamos medios digitales».

El director honorífico de la RAE diferenciaba entre dos planos de comunicación en estos medios: uno coloquial, el de wasaps, correos electrónicos y redes sociales; y otro más profesional, el académico. Ahí surgen una cantidad de posibilidades comunicativas nuevas, continuaba García de la Concha, porque son nuevas las herramientas. Ya no hablamos de texto, sino de texto más imagen. Incluso esos medios digitales han introducido una nueva forma de leer.

Pero lo que no pueden obviar estas nuevas formas de comunicación digital es que hay una norma general, unas normas ortográficas y gramaticales, que también ellos están obligados a respetar y a seguir, pero hay que hacerlo con naturalidad, facilitando la lectura y la comunicación del mensaje.

Se incorpora también un apartado dedicado a explicar cómo aprovechar el diccionario y entender todas esas marcas que ayudan a definir y marcar las palabras. El diccionario ofrece mucha mayor riqueza que la mera consulta, afirmaba García de la Concha. «De la descripción nace la norma. Y una norma es norma porque es usada por un gran número de personas, de hablantes». Así, el diccionario, que es primeramente descriptivo, a fuerza de serlo se convierte en normativo, explicaba.

Cierra el libro un extenso glosario (nada menos que 150 páginas) y unos apéndices con cuestiones tan prácticas como una tabla de numerales, abreviaturas y símbolos.

El tono con el que la RAE quiere dirigirse a los hablantes también ha cambiado. Este Libro de estilo de la lengua española huye del purismo y del dogma. Busca describir usos, nunca sancionar, afirmaba Pérez, porque eso implicaba repudio a otras maneras de decir. Por ello, más que prescribir, lo que hace es recomendar usos y alertar de otros que puedan ser impropios.

Fue el académico Francisco Rico quien planteó la necesidad de elaborar un libro de estilo centrado, en su opinión, en la ortotipografía. Lo expresó en el II Congreso Internacional de la Lengua Española en el 2001. Pero el resto de academias consideró que antes era necesario actualizar otros grandes códigos de la lengua como la Gramática, la Ortografía y el Diccionario Panhispánico de Dudas. Terminada esa labor, ahora le toca el turno a la propuesta de Rico.

Víctor García de la Concha

Víctor García de la Concha ha sido el coordinador académico de este Libro de estilo, pero también han colaborado destacadas personalidades como Ignacio Bosque, ponente de la Nueva gramática de la lengua española; Salvador Gutiérrez Ordóñez, director del departamento de Español al día de la RAE y Pedro Álvarez de Miranda, director de la Escuela de Lexicografía Hispánica.

Juan Romeu, a quien muchos conocerán por su tabla periódica de la ortografía y por su labor dentro del propio departamento de Español al día, ha sido el encargado de coordinar el equipo de redacción y revisión.

Se ha contado con la colaboración especial de Elena Zamora y como consultores especiales hay que destacar a Juana Gil en el apartado de pronunciación y elocución, y a Mario Tascón, sobre escritura digital. Y, por supuesto, con la supervisión del secretario general de la ASALE y todas las academias americanas. La revisión final ha sido llevada a cabo por el departamento de Español al día de la RAE, y por otros destacados académicos.

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