16 de diciembre 2020    /   BRANDED CONTENT
 

Razones por las que SIEMPRE deberías llevar a mano una libreta

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Puede que creas que con el móvil te basta y te sobra a la hora de recordar una cita, una tarea pendiente o para hacer la lista de la compra. Y tienes razón. Otra cosa es si es el método que más conviene a tu cerebro. En este sentido, la ciencia asegura que no hay nada mejor que una libreta.

 

Porque:

  1. La escritura a mano incrementa la actividad de determinadas áreas del cerebro.

    Según un estudio realizado por la Universidad de Indiana, la actividad neuronal se ve claramente mejorada en los niños que practican la caligrafía manual frente a los que no lo hacen. A esta conclusión se llegó con las resonancias magnéticas realizadas a varios alumnos de primera etapa de educación infantil.

En esta misma línea, otras investigaciones consideran que el cerebro adulto también puede verse beneficiado de manera similar. De ahí que entre las conclusiones de algunos de estos informes se recomiende el aprendizaje de caligrafías de otros idiomas (como la del chino mandarín, por ejemplo), para mantener en forma la mente una vez pasada la edad escolar.

 

  1. Escribir a mano nos hace retener y organizar mejor las ideas.

    Los movimientos secuenciales que se requieren para escribir a mano ponen en marcha grandes regiones del cerebro responsables del pensamiento, el lenguaje, y la memoria.

Experimentos llevados a cabo con distintos grupos de estudiantes universitarios por parte de un equipo de la Universidad de California, constataron que aquellos que tomaban apuntes con sus portátiles escribían muchas más anotaciones. Sin embargo, el número de transcripciones textuales y «sin sentido» entre estos era superior a los que las tomaron a mano.

 

  1. La escritura manual desestresa y es una herramienta muy efectiva para canalizar las emociones.

    Silvia Cintrano, psicóloga de Instituto Centta, considera esta actividad como «un gran canalizador emocional, al facilitar la expresión sin ningún tipo de límite, juicio o restricción».

La psicóloga recomienda este tipo de escritura en especial para las personas que están atravesando un periodo de estrés o ansiedad. Porque, al focalizar la atención en el boli y el papel, se retira de los factores externos o internos que están provocando esa situación.

 

  1. Fomenta la creatividad.

    Numerosos estudios, como el elaborado por sendos investigadores de las universidades de Stanford y Tufts, evidencian la relación entre el movimiento fluido que se requiere para escribir a mano con el desarrollo del pensamiento creativo. Escribir a mano, nos ayuda a pensar y a dar forma a nuestros pensamientos.

 

ESCRIBIR A MANO ES CREAR

Todas aquellas razones y alguna más son las que invitan a escritores como John Irving a manuscribir todos sus textos. En su caso dice preferir este método para evitar la celeridad del ordenador: «Voy demasiado rápido para escribir algo realmente bueno. Escribir a mano me obliga a ir más despacio».

Otros como Pablo Neruda consideraban la pluma y el papel aliados de la poesía. El chileno lo comprobó mientras se recuperaba de la fractura sufrida en un dedo de la mano que le impidió durante un tiempo utilizar la máquina de escribir. Su reencuentro con la escritura manual le llevó a darse cuenta de que:

«La poesía debería escribirse a mano. La maquina de escribir me separó de una intimidad mas profunda con la poesía, y mi mano me acercó otra vez a esa intimidad»

 

A Paul Auster los teclados le intimidan. Por eso prefiere la pluma, un instrumento mucho más «primitivo» y que le permite sacar las palabras de su cuerpo para luego «enterrarlas en el papel».

K. Rowling es otra de las grandes defensora de la escritura manual, método que ha utilizado en todos sus grandes éxitos y que sigue utilizando a día de hoy en todos sus borradores. Un sistema que también practica Eduardo Mendoza, sobre todo con la pluma que, confiesa, robó a su padre. Con ella tacha y da forma a los párrafos, lo que le permite construir «las tripas» de sus textos.

Miguel Delibes, Orhan Pamuk, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Kazuo Ishiguro, Cecilia Ahern… El listado de escritores que escriben, y han escrito, a mano es inmensa y recoge autores de todo tipo de generación, estilo y nacionalidad. Ni la máquina de escribir ni el ordenador lograron ‘matar a la estrella’ de la pluma y del papel.

 

ENGANCHADOS A LAS LIBRETAS  

En la era de los móviles, las tablets y demás dispositivos, aún es recurrente lo de llevar una libreta o un cuaderno en el bolso o abrigo. La directora de arte, Laura García, quien reconoce sentirse de vez en cuanto «harta de tanta pantalla y gadget», recurre a su libreta para sus bocetos. Hacerlo así, dice, es como «volver a los inicios, a las cosas sencillas. Te hace sentir más humano y, por qué no, más artista».

García la lleva siempre encima y no puede prescindir de ella en determinados momentos clave en su trabajo, como cuando se enfrenta a un briefing: «Apuntar palabras clave me da la sensación de que así entiendo mejor mi trabajo y no me pierdo nada».

Carla Ferrería es, desde pequeña, una amante de la papelería. «Mi mayor ilusión al empezar el colegio era elegir las libretas más bonitas de entre todas las librerías de mi pueblo, aunque fuese para usarlas en asignaturas que odiaba, como  matemáticas. Una portada bonita parecía que apaciguaba mi odio hacia problemas imposibles sobre trenes que van en diferentes direcciones».

Desde entonces, la creativa no ha parado de coleccionar libretas. O, más bien, de acumularlas: «Cada vez que veo una libreta bonita o particular, por su portada, color, diseño, siento una atracción casi fatal por llevármela. Así que la compro y luego ya decido para qué la voy a usar. Eso sí, ¡siempre las uso! No las compro para dejarlas sin estrenar en un cajón. Me gusta darles vida y que me vayan acompañando por la mía».

Las usa a modo de diario o cuadernos de bitácora de su día a día porque «escribir a mano me parece la mejor forma de expresar mis emociones y ser consciente de ellas. Creo que es terapéutico». Y cuando las termina, las guarda para volver a ella meses o incluso años después.

David García es de los que tira de libreta y también de bullet journal. Para el periodista es un método que le permite organizar no su tiempo, sino su mente. «Veo mucho más claro cuánto tiempo puedo dedicar a cada cosa. Luego, casi nunca necesito volver a mirar el journal durante el día. Esos cinco minutos me dejan el plan grabado en la memoria. Regreso solo para ir marcando tareas resueltas».

Bullet journal de David García

 

Y A TI, ¿DÓNDE SUELE PILLARTE LA INSPIRACIÓN?

 

Si por algo se caracteriza la inspiración es que no suele avisar de su llegada. ‘Se planta’ de repente en tu cabeza sin importante momento ni lugar. De ahí lo práctico que resulta llevar encima papel y boli para apuntar todo lo que dé de sí el momento.

Hay a quien es en la ducha donde se le ocurren las mejores ideas. Mal sitio para tomar cualquier tipo de nota… Pero si existe un lugar y un momento propicio para dar rienda suelta a la creatividad ese es el que tiene lugar en la cama, justo antes de dormir.

La ciencia tiene una explicación para ello. El investigador de la Universidad de Cambridge Sridhan Rajan Jagannathan asegura que en el momento que precede al sueño las inhibiciones son menores, lo que nos hace más creativos: «Nos encontramos más libres para expresarnos y más dispuestos a cometer errores».

De ahí que la mesita de noche sea uno de los lugares en los que no pueda faltar una libreta y un lápiz o boli. Y no, no vale el móvil si no quieres que la calidad de tu sueño se vea afectada.

Este artículo se ha desarrollado gracias a Cultura y Ocio de El Corte Inglés.

Aquí tienes libretas para todos los gustos

Puede que creas que con el móvil te basta y te sobra a la hora de recordar una cita, una tarea pendiente o para hacer la lista de la compra. Y tienes razón. Otra cosa es si es el método que más conviene a tu cerebro. En este sentido, la ciencia asegura que no hay nada mejor que una libreta.

 

Porque:

  1. La escritura a mano incrementa la actividad de determinadas áreas del cerebro.

    Según un estudio realizado por la Universidad de Indiana, la actividad neuronal se ve claramente mejorada en los niños que practican la caligrafía manual frente a los que no lo hacen. A esta conclusión se llegó con las resonancias magnéticas realizadas a varios alumnos de primera etapa de educación infantil.

En esta misma línea, otras investigaciones consideran que el cerebro adulto también puede verse beneficiado de manera similar. De ahí que entre las conclusiones de algunos de estos informes se recomiende el aprendizaje de caligrafías de otros idiomas (como la del chino mandarín, por ejemplo), para mantener en forma la mente una vez pasada la edad escolar.

 

  1. Escribir a mano nos hace retener y organizar mejor las ideas.

    Los movimientos secuenciales que se requieren para escribir a mano ponen en marcha grandes regiones del cerebro responsables del pensamiento, el lenguaje, y la memoria.

Experimentos llevados a cabo con distintos grupos de estudiantes universitarios por parte de un equipo de la Universidad de California, constataron que aquellos que tomaban apuntes con sus portátiles escribían muchas más anotaciones. Sin embargo, el número de transcripciones textuales y «sin sentido» entre estos era superior a los que las tomaron a mano.

 

  1. La escritura manual desestresa y es una herramienta muy efectiva para canalizar las emociones.

    Silvia Cintrano, psicóloga de Instituto Centta, considera esta actividad como «un gran canalizador emocional, al facilitar la expresión sin ningún tipo de límite, juicio o restricción».

La psicóloga recomienda este tipo de escritura en especial para las personas que están atravesando un periodo de estrés o ansiedad. Porque, al focalizar la atención en el boli y el papel, se retira de los factores externos o internos que están provocando esa situación.

 

  1. Fomenta la creatividad.

    Numerosos estudios, como el elaborado por sendos investigadores de las universidades de Stanford y Tufts, evidencian la relación entre el movimiento fluido que se requiere para escribir a mano con el desarrollo del pensamiento creativo. Escribir a mano, nos ayuda a pensar y a dar forma a nuestros pensamientos.

 

ESCRIBIR A MANO ES CREAR

Todas aquellas razones y alguna más son las que invitan a escritores como John Irving a manuscribir todos sus textos. En su caso dice preferir este método para evitar la celeridad del ordenador: «Voy demasiado rápido para escribir algo realmente bueno. Escribir a mano me obliga a ir más despacio».

Otros como Pablo Neruda consideraban la pluma y el papel aliados de la poesía. El chileno lo comprobó mientras se recuperaba de la fractura sufrida en un dedo de la mano que le impidió durante un tiempo utilizar la máquina de escribir. Su reencuentro con la escritura manual le llevó a darse cuenta de que:

«La poesía debería escribirse a mano. La maquina de escribir me separó de una intimidad mas profunda con la poesía, y mi mano me acercó otra vez a esa intimidad»

 

A Paul Auster los teclados le intimidan. Por eso prefiere la pluma, un instrumento mucho más «primitivo» y que le permite sacar las palabras de su cuerpo para luego «enterrarlas en el papel».

K. Rowling es otra de las grandes defensora de la escritura manual, método que ha utilizado en todos sus grandes éxitos y que sigue utilizando a día de hoy en todos sus borradores. Un sistema que también practica Eduardo Mendoza, sobre todo con la pluma que, confiesa, robó a su padre. Con ella tacha y da forma a los párrafos, lo que le permite construir «las tripas» de sus textos.

Miguel Delibes, Orhan Pamuk, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Kazuo Ishiguro, Cecilia Ahern… El listado de escritores que escriben, y han escrito, a mano es inmensa y recoge autores de todo tipo de generación, estilo y nacionalidad. Ni la máquina de escribir ni el ordenador lograron ‘matar a la estrella’ de la pluma y del papel.

 

ENGANCHADOS A LAS LIBRETAS  

En la era de los móviles, las tablets y demás dispositivos, aún es recurrente lo de llevar una libreta o un cuaderno en el bolso o abrigo. La directora de arte, Laura García, quien reconoce sentirse de vez en cuanto «harta de tanta pantalla y gadget», recurre a su libreta para sus bocetos. Hacerlo así, dice, es como «volver a los inicios, a las cosas sencillas. Te hace sentir más humano y, por qué no, más artista».

García la lleva siempre encima y no puede prescindir de ella en determinados momentos clave en su trabajo, como cuando se enfrenta a un briefing: «Apuntar palabras clave me da la sensación de que así entiendo mejor mi trabajo y no me pierdo nada».

Carla Ferrería es, desde pequeña, una amante de la papelería. «Mi mayor ilusión al empezar el colegio era elegir las libretas más bonitas de entre todas las librerías de mi pueblo, aunque fuese para usarlas en asignaturas que odiaba, como  matemáticas. Una portada bonita parecía que apaciguaba mi odio hacia problemas imposibles sobre trenes que van en diferentes direcciones».

Desde entonces, la creativa no ha parado de coleccionar libretas. O, más bien, de acumularlas: «Cada vez que veo una libreta bonita o particular, por su portada, color, diseño, siento una atracción casi fatal por llevármela. Así que la compro y luego ya decido para qué la voy a usar. Eso sí, ¡siempre las uso! No las compro para dejarlas sin estrenar en un cajón. Me gusta darles vida y que me vayan acompañando por la mía».

Las usa a modo de diario o cuadernos de bitácora de su día a día porque «escribir a mano me parece la mejor forma de expresar mis emociones y ser consciente de ellas. Creo que es terapéutico». Y cuando las termina, las guarda para volver a ella meses o incluso años después.

David García es de los que tira de libreta y también de bullet journal. Para el periodista es un método que le permite organizar no su tiempo, sino su mente. «Veo mucho más claro cuánto tiempo puedo dedicar a cada cosa. Luego, casi nunca necesito volver a mirar el journal durante el día. Esos cinco minutos me dejan el plan grabado en la memoria. Regreso solo para ir marcando tareas resueltas».

Bullet journal de David García

 

Y A TI, ¿DÓNDE SUELE PILLARTE LA INSPIRACIÓN?

 

Si por algo se caracteriza la inspiración es que no suele avisar de su llegada. ‘Se planta’ de repente en tu cabeza sin importante momento ni lugar. De ahí lo práctico que resulta llevar encima papel y boli para apuntar todo lo que dé de sí el momento.

Hay a quien es en la ducha donde se le ocurren las mejores ideas. Mal sitio para tomar cualquier tipo de nota… Pero si existe un lugar y un momento propicio para dar rienda suelta a la creatividad ese es el que tiene lugar en la cama, justo antes de dormir.

La ciencia tiene una explicación para ello. El investigador de la Universidad de Cambridge Sridhan Rajan Jagannathan asegura que en el momento que precede al sueño las inhibiciones son menores, lo que nos hace más creativos: «Nos encontramos más libres para expresarnos y más dispuestos a cometer errores».

De ahí que la mesita de noche sea uno de los lugares en los que no pueda faltar una libreta y un lápiz o boli. Y no, no vale el móvil si no quieres que la calidad de tu sueño se vea afectada.

Este artículo se ha desarrollado gracias a Cultura y Ocio de El Corte Inglés.

Aquí tienes libretas para todos los gustos

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