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10 de septiembre 2019    /   DIGITAL
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Las ventajas de lo analógico y lo digital cuando trabajan juntos

10 de septiembre 2019    /   DIGITAL     por          
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La cosa empezó fatal. La tecnología digital fue mal recibida en casi todos los sectores de creación analógica. En prensa, en vídeo, en publicidad, en música, en diseño… Y al revés. Nada más llegar, lo digital menospreció lo analógico como algo obsoleto de lo que ya nada podía recuperarse.

Este enfrentamiento, mezcla del miedo de unos y de la arrogancia de otros, se produce siempre que aparece una nueva tecnología. Sucedió con el teatro frente al cine, primero, y con el cine frente la televisión, después.

Pero al final las aguas siempre se calman y comienzan a aparecer las oportunidades que conlleva el trabajar juntos.

Un caso interesante es el de Exploding kittens. El juego de cartas analógico (es decir, como las barajas de toda la vida) que se autodefine como «la ruleta rusa pero con gatitos».

El juego, como saben sus fans, es bastante simple. Tanto que en la caja que contiene las cartas te informan de que se pueden aprender las reglas en tan solo dos minutos.

Sus creadores son Elan Lee, el ex chief design officer de Xbox, y Matthew Boyd Inman, dibujante de cómics en internet que tiene una web muy conocida llamada The Oatmeal.

Estos dos profesionales, que ya contaban con una gran reputación en el mundo digital, lanzaron la campaña de crowdfunding en Kickstarter para financiar el lanzamiento de este juego analógico.

El objetivo de la campaña era llegar a los 10.000 dólares, cosa que consiguieron en tan solo ocho minutos.

Pero ahí no acabaron los récords. Cuatro días más tarde ya habían recaudado 3,5 millones de dólares y apenas una semana después del lanzamiento, se convirtió en la campaña de Kickstarter con más donantes de la historia, superando los 103.000.

Al final, la iniciativa de crowdfunding se cerró con un ingreso de 8,7 millones de dólares.

La promoción en internet fue impecable; los diseños digitales, muy en el código del medio, con algunas ilustraciones más que políticamente incorrectas, lo que le añade un punto de transgresión controlada porque, de hecho, se trata de un juego de cartas para todas las edades.

Eso sí, hay que advertir que los «gatitos explosivos» te enganchan desde el primer momento, porque resultan muy estresantes y divertidos.

¿De dónde nace un éxito tan abrumador? Sencillamente, de una estrategia híbrida entre tecnología e historia en la que no se ha desechado incluso el pasado más remoto.

El primer juego de cartas se inventó en China en el siglo XII. Cuatrocientos años después, en la India, se incluyeron animales en la baraja (pez, jabalí, león, tortuga, caballo…), aunque ningún gatito. Tal vez porque todos los demás eran reencarnaciones del dios Visnú y él no estaba en la lista.

Podría decirse que la creación de Exploding kittens ha llevado casi mil años. Y también que ha precisado de la invención del papel, la cartulina, la pintura, la imprenta y la tecnología digital para alcanzar un éxito tan extraordinario.

Pero el verdadero éxito ha nacido de la falta de prejuicios a la hora de crear un producto que jamás hubiera triunfado sin la aportación de lo analógico y lo digital… barajando juntos.

La cosa empezó fatal. La tecnología digital fue mal recibida en casi todos los sectores de creación analógica. En prensa, en vídeo, en publicidad, en música, en diseño… Y al revés. Nada más llegar, lo digital menospreció lo analógico como algo obsoleto de lo que ya nada podía recuperarse.

Este enfrentamiento, mezcla del miedo de unos y de la arrogancia de otros, se produce siempre que aparece una nueva tecnología. Sucedió con el teatro frente al cine, primero, y con el cine frente la televisión, después.

Pero al final las aguas siempre se calman y comienzan a aparecer las oportunidades que conlleva el trabajar juntos.

Un caso interesante es el de Exploding kittens. El juego de cartas analógico (es decir, como las barajas de toda la vida) que se autodefine como «la ruleta rusa pero con gatitos».

El juego, como saben sus fans, es bastante simple. Tanto que en la caja que contiene las cartas te informan de que se pueden aprender las reglas en tan solo dos minutos.

Sus creadores son Elan Lee, el ex chief design officer de Xbox, y Matthew Boyd Inman, dibujante de cómics en internet que tiene una web muy conocida llamada The Oatmeal.

Estos dos profesionales, que ya contaban con una gran reputación en el mundo digital, lanzaron la campaña de crowdfunding en Kickstarter para financiar el lanzamiento de este juego analógico.

El objetivo de la campaña era llegar a los 10.000 dólares, cosa que consiguieron en tan solo ocho minutos.

Pero ahí no acabaron los récords. Cuatro días más tarde ya habían recaudado 3,5 millones de dólares y apenas una semana después del lanzamiento, se convirtió en la campaña de Kickstarter con más donantes de la historia, superando los 103.000.

Al final, la iniciativa de crowdfunding se cerró con un ingreso de 8,7 millones de dólares.

La promoción en internet fue impecable; los diseños digitales, muy en el código del medio, con algunas ilustraciones más que políticamente incorrectas, lo que le añade un punto de transgresión controlada porque, de hecho, se trata de un juego de cartas para todas las edades.

Eso sí, hay que advertir que los «gatitos explosivos» te enganchan desde el primer momento, porque resultan muy estresantes y divertidos.

¿De dónde nace un éxito tan abrumador? Sencillamente, de una estrategia híbrida entre tecnología e historia en la que no se ha desechado incluso el pasado más remoto.

El primer juego de cartas se inventó en China en el siglo XII. Cuatrocientos años después, en la India, se incluyeron animales en la baraja (pez, jabalí, león, tortuga, caballo…), aunque ningún gatito. Tal vez porque todos los demás eran reencarnaciones del dios Visnú y él no estaba en la lista.

Podría decirse que la creación de Exploding kittens ha llevado casi mil años. Y también que ha precisado de la invención del papel, la cartulina, la pintura, la imprenta y la tecnología digital para alcanzar un éxito tan extraordinario.

Pero el verdadero éxito ha nacido de la falta de prejuicios a la hora de crear un producto que jamás hubiera triunfado sin la aportación de lo analógico y lo digital… barajando juntos.

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