2 de agosto 2021    /   BUSINESS
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Lo del ‘home fitness’ ya lo predijo Jane Fonda 

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En 1979, durante la grabación de El síndrome de China, Jane Fonda se lesionó un tobillo. Empezó, entonces, un entrenamiento específico para mantenerse en forma durante la recuperación. Le fue tan bien que, junto con su entrenadora, Leni Cazden, montó un gimnasio en Beverly Hills donde la actriz daba clases de aerobic por las mañanas.

Solo un par de años más tarde ya hacía giras por todo el mundo, había escrito un libro para hacer fitness en casa que era todo un éxito y una gran productora le había propuesto hacer vídeos para distribuir en VHS. Ella se negó, no conocía a nadie que tuviese un reproductor (en los 80 eran muy caros) y tampoco entendía que alguien se pusiera a hacer ejercicio delante de la tele.

Cuando finalmente accedió, grabó dos rutinas distintas; una de 30 minutos para principiantes y otra de una hora en nivel más avanzado. Casi sin darse cuenta vendió 17 millones de copias y cambió toda una industria. Fue la primera actriz que se coló masivamente en la pequeña pantalla y lo hizo en leggins, bodies y con calentadores.

@janefonda

Hello Tik Tok! I’m bringing back the Jane Fonda Workout to fight the climate crisis. Join #firedrillfriday 4/3 @ 11AMPT #happyathome #indoorworkout

♬ original sound – Jane Fonda

Cuarenta años después, el planeta se siente pionero en esto de hacer deporte en casa delante de una pantalla y se apropia de un bum que ya fue y que ahora llaman home fitness.

Era 2020, y a consecuencia de una locura colectiva desatada por una situación pandémica mundial, las estanterías de los supermercados se vaciaron de papel higiénico primero y de harina después. Cuando la harina, que era para hacer bollos, empezó a desaparecer del súper para concentrarse en el michelín, los grandes y pequeños almacenes de productos de deporte se quedaron sin stock. «Las ventas durante la pandemia se multiplicaron por tres«»,  comenta Albert Aguilar, CEO de gimnasioencasa.net, «y aunque ahora han bajado, se mantienen en un nivel de más del doble que en 2019».

«Los usuarios han visto los beneficios de entrenar en casa (ganan tiempo y flexibilidad) y lo han incorporado como hábito»

Ellos venden, desde siempre, al consumidor final, pero algunos grandes distribuidores que normalmente vendían BTB (bussines to business) han tenido que pasar a vender a los usuarios y, aunque lo han hecho en más cantidad, el ticket medio se ha reducido al igual que sus beneficios. «Esto nos hace ver que el deporte en casa es una tendencia que se está implantando», continúa el CEO, «(los usuarios) han visto los beneficios de entrenar en casa (ganan tiempo y flexibilidad) y lo han incorporado como hábito».

Lo que más se está vendiendo ahora son «máquinas de correr, bicicletas estáticas o máquinas de remo» porque, en general, los nuevos usuarios del home fitness «suelen empezar por el cardio más que por entrenamientos de fuerza», asegura el CEO de gimnasioencasa.

Por esta tendencia provocada por la situación, las cadenas de gimnasios, cerradas durante mucho tiempo o con limitaciones han tenido que adaptarse a una nueva realidad por la que surgieron una nueva tipología de usuarios.

Muchas de ellas, como GoFit o BeOne, empezaron ofreciendo contenidos para sus clientes, pero, debido al bum y a la demanda que empezaron a tener, acabaron abriéndolo a toda la red consiguiendo, ahora que vuelven a estar abiertos, nuevos clientes, un mejor posicionamiento y el perfeccionamiento de un modelo híbrido de deportista que va al centro cuando quiere, pero que también hace deporte en casa a través de clases guiadas online.

«Tuvimos la suerte de que ya ofrecíamos un servicio a través de una plataforma online» dice Adrián González Villar, director de S4S Training, un centro de preparación física, «pero sí que modificamos los entrenamientos y programaciones para que nuestra gente pudiera entrenar a diario, en poco espacio y sin apenas material».

Este servicio, que en principio surgió como una solución a algo contextual, ha venido para quedarse porque, aunque la mayoría de deportistas prefiere salir, tener contacto físico y socializar, «hay usuarios que han descubierto en el modelo a distancia una manera de entrenar más realista con su ritmo de vida», sigue González. «Además, ha surgido un nuevo perfil de usuario que empezó a hacer deporte durante la pandemia y que parece conocer solo esta forma de hacerlo a través de una pantalla» y que empezó bien por la harina, bien por el aburrimiento, bien por combinarlo con Netflix durante el confinamiento.

«La calidad que te ofrece el ir a un entrenamiento presencial, donde compartes con compañeros y sigues las pautas de un entrenador (que te motiva, corrige y dirige) es mucho superior que la de un entrenamiento a distancia»

Estos perfiles, el del deportista experto que ha descubierto el teletrabajo junto con el home fitness y el que, directamente, ha descubierto el deporte, han revolucionado una industria que empieza a adaptarse a ellos. Adidas, que como el resto de marcas del sector textil sufrieron pérdidas durante los momentos más duros del confinamiento, ya tiene un acuerdo con PELOTON, marca que distribuye bicicletas estáticas con pantalla integrada y clases que se adaptan al home fitness.

«Pero imagina que seguimos implantando el teletrabajo. Y nos tiramos todo el día en casa. Entrenar en tu casa, te hace gracia, pero —la mayoría— somos seres sociales, y apreciamos el contacto con personas, salir de tu entorno, en definitiva… refrescarte», argumenta ahora, por contra, Adrián González Villar, quien cree que «la calidad que te ofrece el ir a un entrenamiento presencial, donde compartes con compañeros y sigues las pautas de un entrenador (que te motiva, corrige y dirige) es mucho superior que la de un entrenamiento a distancia».

El tiempo dirá si esta forma de hacer deporte ha venido para quedarse, o si «al igual que hubo un bum de runners en cuanto nos dejaron salir a la calle y al poco tiempo desaparecieron, hubo mucha gente que hizo deporte en casa y acabaron  por dejarlo en cuanto nuestras vidas se llenaron de más estímulos y distracciones» y menos harina.

En abril de 2020 Jane Fonda volvió a aparecer haciendo deporte con sus leggins delante de una pantalla. Esta vez lo hizo a través de TikTok y con la excusa del medio ambiente, pero seguro que estaba aprovechando el hype para convertirse en lo que un día ya fue, la única y verdadera influencer del home fitness ahora que ha venido para quedarse. O no.

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En 1979, durante la grabación de El síndrome de China, Jane Fonda se lesionó un tobillo. Empezó, entonces, un entrenamiento específico para mantenerse en forma durante la recuperación. Le fue tan bien que, junto con su entrenadora, Leni Cazden, montó un gimnasio en Beverly Hills donde la actriz daba clases de aerobic por las mañanas.

Solo un par de años más tarde ya hacía giras por todo el mundo, había escrito un libro para hacer fitness en casa que era todo un éxito y una gran productora le había propuesto hacer vídeos para distribuir en VHS. Ella se negó, no conocía a nadie que tuviese un reproductor (en los 80 eran muy caros) y tampoco entendía que alguien se pusiera a hacer ejercicio delante de la tele.

Cuando finalmente accedió, grabó dos rutinas distintas; una de 30 minutos para principiantes y otra de una hora en nivel más avanzado. Casi sin darse cuenta vendió 17 millones de copias y cambió toda una industria. Fue la primera actriz que se coló masivamente en la pequeña pantalla y lo hizo en leggins, bodies y con calentadores.

@janefonda

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Cuarenta años después, el planeta se siente pionero en esto de hacer deporte en casa delante de una pantalla y se apropia de un bum que ya fue y que ahora llaman home fitness.

Era 2020, y a consecuencia de una locura colectiva desatada por una situación pandémica mundial, las estanterías de los supermercados se vaciaron de papel higiénico primero y de harina después. Cuando la harina, que era para hacer bollos, empezó a desaparecer del súper para concentrarse en el michelín, los grandes y pequeños almacenes de productos de deporte se quedaron sin stock. «Las ventas durante la pandemia se multiplicaron por tres«»,  comenta Albert Aguilar, CEO de gimnasioencasa.net, «y aunque ahora han bajado, se mantienen en un nivel de más del doble que en 2019».

«Los usuarios han visto los beneficios de entrenar en casa (ganan tiempo y flexibilidad) y lo han incorporado como hábito»

Ellos venden, desde siempre, al consumidor final, pero algunos grandes distribuidores que normalmente vendían BTB (bussines to business) han tenido que pasar a vender a los usuarios y, aunque lo han hecho en más cantidad, el ticket medio se ha reducido al igual que sus beneficios. «Esto nos hace ver que el deporte en casa es una tendencia que se está implantando», continúa el CEO, «(los usuarios) han visto los beneficios de entrenar en casa (ganan tiempo y flexibilidad) y lo han incorporado como hábito».

Lo que más se está vendiendo ahora son «máquinas de correr, bicicletas estáticas o máquinas de remo» porque, en general, los nuevos usuarios del home fitness «suelen empezar por el cardio más que por entrenamientos de fuerza», asegura el CEO de gimnasioencasa.

Por esta tendencia provocada por la situación, las cadenas de gimnasios, cerradas durante mucho tiempo o con limitaciones han tenido que adaptarse a una nueva realidad por la que surgieron una nueva tipología de usuarios.

Muchas de ellas, como GoFit o BeOne, empezaron ofreciendo contenidos para sus clientes, pero, debido al bum y a la demanda que empezaron a tener, acabaron abriéndolo a toda la red consiguiendo, ahora que vuelven a estar abiertos, nuevos clientes, un mejor posicionamiento y el perfeccionamiento de un modelo híbrido de deportista que va al centro cuando quiere, pero que también hace deporte en casa a través de clases guiadas online.

«Tuvimos la suerte de que ya ofrecíamos un servicio a través de una plataforma online» dice Adrián González Villar, director de S4S Training, un centro de preparación física, «pero sí que modificamos los entrenamientos y programaciones para que nuestra gente pudiera entrenar a diario, en poco espacio y sin apenas material».

Este servicio, que en principio surgió como una solución a algo contextual, ha venido para quedarse porque, aunque la mayoría de deportistas prefiere salir, tener contacto físico y socializar, «hay usuarios que han descubierto en el modelo a distancia una manera de entrenar más realista con su ritmo de vida», sigue González. «Además, ha surgido un nuevo perfil de usuario que empezó a hacer deporte durante la pandemia y que parece conocer solo esta forma de hacerlo a través de una pantalla» y que empezó bien por la harina, bien por el aburrimiento, bien por combinarlo con Netflix durante el confinamiento.

«La calidad que te ofrece el ir a un entrenamiento presencial, donde compartes con compañeros y sigues las pautas de un entrenador (que te motiva, corrige y dirige) es mucho superior que la de un entrenamiento a distancia»

Estos perfiles, el del deportista experto que ha descubierto el teletrabajo junto con el home fitness y el que, directamente, ha descubierto el deporte, han revolucionado una industria que empieza a adaptarse a ellos. Adidas, que como el resto de marcas del sector textil sufrieron pérdidas durante los momentos más duros del confinamiento, ya tiene un acuerdo con PELOTON, marca que distribuye bicicletas estáticas con pantalla integrada y clases que se adaptan al home fitness.

«Pero imagina que seguimos implantando el teletrabajo. Y nos tiramos todo el día en casa. Entrenar en tu casa, te hace gracia, pero —la mayoría— somos seres sociales, y apreciamos el contacto con personas, salir de tu entorno, en definitiva… refrescarte», argumenta ahora, por contra, Adrián González Villar, quien cree que «la calidad que te ofrece el ir a un entrenamiento presencial, donde compartes con compañeros y sigues las pautas de un entrenador (que te motiva, corrige y dirige) es mucho superior que la de un entrenamiento a distancia».

El tiempo dirá si esta forma de hacer deporte ha venido para quedarse, o si «al igual que hubo un bum de runners en cuanto nos dejaron salir a la calle y al poco tiempo desaparecieron, hubo mucha gente que hizo deporte en casa y acabaron  por dejarlo en cuanto nuestras vidas se llenaron de más estímulos y distracciones» y menos harina.

En abril de 2020 Jane Fonda volvió a aparecer haciendo deporte con sus leggins delante de una pantalla. Esta vez lo hizo a través de TikTok y con la excusa del medio ambiente, pero seguro que estaba aprovechando el hype para convertirse en lo que un día ya fue, la única y verdadera influencer del home fitness ahora que ha venido para quedarse. O no.

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