11 de julio 2018    /   CREATIVIDAD
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Lanzamientos de bebé, pelo congelado y otras tradiciones populares

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Las tradiciones populares son motivo de orgullo para los habitantes de muchos pueblos y ciudades. Lo de menos es que esas costumbres que se transmiten de generación en generación desde hace siglos resulten peligrosas, insalubres o desagradables. El escritor e infografista Nigel Holmes ha recopilado 100 de esas tradiciones procedentes de todo el mundo para alegría de los lugareños y escándalo de los forasteros.

En uno de sus monólogos, Miguel Gila abordaba el tema de los pueblos y las fiestas populares. En él contaba cómo los mozos del lugar ponían la cucaña, untaban el palo de jabón y, en el extremo superior, un jamón. «El que lo alcance, pa él; y todos los muchachos esperando abajo con las navajas abiertas y al que se resbalaba, hala p’arriba. Alguno se paso el jamón de largo», contaba el humorista que, a pesar de la exageración, no estaba muy alejado de lo que sucede en algunas de esas fiestas patronales.

Las fiestas y tradiciones de los pueblos son el evento más importante del año para muchas comunidades. Sus habitantes se pasan once meses preparándolas y aquellos que por cualquier razón han tenido que marcharse a vivir fuera hacen todo lo posible por regresar unos días en esas fechas para disfrutarlas.

Unas fiestas que en muchos casos consisten en hacer cosas que nadie en su sano juicio haría en otro momento del año como, por ejemplo, correr delante de un toro, arrojarse bolas de fuego, vestirse de vikingo e invadir el lugar por mar, bucear por una turbera o hincharse a comer perritos calientes hasta desfallecer o vomitar.

De hecho, fue uno de esos concursos el que inspiró a Niguel Holmes, infografista de National Geographic, Time o The New York Times, para escribir Crazy Competition. 100 ritos extraños y maravillosos de todo el mundo, recientemente publicado por Taschen.

«En 2001, Takeru Kobayashi ganó el Concurso de comer perritos calientes de Nathan, engullendo cincuenta en tan solo doce minutos. Ese evento y dos más fueron la génesis de este libro. Los otros dos fueron la carrera tras un queso colina abajo que se celebra en Inglaterra y el lanzamiento de ratas muertas que se celebra en España», explica en el prólogo Holmes que, tras esos descubrimientos, se propuso un reto: «¿Habría suficientes cosas raras como para llenar un libro? ¿Por ejemplo cien?».

La respuesta fue, «sí, sin mucho problema».

Organizados por continentes, Holmes ha recopilado las más extrañas tradiciones del mundo, algunas de las cuales «resulta complicado creer que realmente se celebren», y las ha ilustrado con diferentes infografías en las que se explica el origen, las reglas, curiosidades e incluso trucos para tener éxito en muchas de ellas.

A pesar de todo, y conocedor del vínculo emocional que existe entre los habitantes del lugar y sus tradiciones, Holmes se disculpa si el lector no encuentra su favorita entre ese centenar, aunque es difícil, habida cuenta de que en Crazy Competitions se encuentran maravillas como las siguientes:

Pelo congelado

Esta competición se celebra en Canadá cada mes de febrero desde 2001. Consiste en sumergir la cabeza en agua caliente a unos 40 grados. A continuación hay que sacar la cabeza y dejar que se seque el cabello a temperatura ambiente que, en esa época del año, está a -30 grados.

A medida que el pelo se va congelando, hay que ir dándole forma y, cuando se queda completamente escarchado, hay que sacarse una fotografía, colgarla en Facebook o enviarla a los organizadores.

Hecho esto, ya se puede volver a sumergir el pelo en agua caliente para descongelarlo. Para los que tengan algún temor, no, no hay riesgo de que el cabello se quiebre o se rompa durante la congelación.

Regatas de bañeras de hojalata

Esta tradición es originaria de Casteltown, localidad en la Isla de Man, en Reino Unido. Su primera edición se remonta a 1971 y, en origen, tenía fines caritativos. El participante, que debe ser mayor de 16 años, ha de navegar al menos 45 metros dentro de una bañera de hojalata, cuyas dimensiones están regladas, y antes de que se hunda totalmente.

Es posible ayudarse de remos, de unos pequeños flotadores, pero es imprescindible que cada bañera tenga una pequeña boya para poderla localizar en caso de hundimiento total y evitar que, con el tiempo, se drene el canal.

Air sex

Igual que hay campeonatos de Air Guitar, los cuales también se incluyen en este libro, existen los concursos de Air Sex. Es decir, imitar con movimientos que se está practicando el acto sexual. El primer campeonato documentado es el de Japón en 2006 y, desde entonces, se celebra en diferentes lugares, especialmente bares de Estados Unidos.

Las reglas son bastante estrictas: No se permite ir desnudo. El compañero o compañera deben ser imaginarios. Es obligatorio hacerlo al ritmo de la música previamente elegida por el concursante. Además, los orgasmos deben ser simulados y el acto debe realizarse en dos minutos.

Un jurado compuesto por expertos en sexo decide los que pasan a la siguiente ronda, pero el ganador es elegido por los espectadores a través de votación popular. Los ganadores regionales compiten entre sí en una gran final que cada año se celebra en un lugar diferente.

El campeonato mundial de lucha de dedos gordos del pie

En 1974, cuatro individuos en un pub inglés inventaron esta competición que consiste en enlazar los pies de los jugadores por la parte del dedo gordo y, mediante empujones, expulsar el pie del contrincante del terreno de juego durante al menos tres segundos.

Se empieza con el pie derecho, se sigue con el izquierdo y, si fuera necesario un desempate, se vuelve a utilizar el derecho. Como explica Holmes en su libro, «Gran Bretaña siempre ha sido una potencia mundial en este deporte, principalmente, porque fue allí donde se inventó y nadie lo conoce fuera de ese lugar». Sin embargo, en 1976, un canadiense que pasaba por ahí se hizo con el campeonato mundial en esa edición.

Batalla de ratas

Cazy Competitions recopila bastantes tradiciones españolas. Desde los Sanfermines a la Tomatina, sin olvidar el carnaval de Entroido de Laza en el que se arrojan hormigas rojas, la batalla del vino de Haro o la carrera de tacones de las Fiestas del Orgullo Gay de Chueca.

Sin embargo, de entre todas destaca la tradición que se celebra en la localidad levantina de El Puig con motivo de las fiestas de San Pedro Nolasco. La fiesta consiste en colocar piñatas en cuyo interior puede haber caramelos o ratas muertas. Cuando la que se rompe es la de las ratas, los participantes se las arrojan unos a otros entre risas.

Campeonato mundial de cargar esposas

Cuenta una leyenda finesa que en el siglo XIX, un malvado llamado Ronkainen secuestró a las mujeres de Sonkajärvi. En conmemoración de ese hecho, todos los meses de julio desde 1992, los habitantes de esa localidad celebran el Campeonato Mundial de Cargar Esposas, cuya principal prueba es la de 400 metros individual, aunque también hay una categoría por relevos en la que tres hombres se turnan en llevar a una mujer.

El peso mínimo de las chicas para participar es 49 kilogramos y los ganadores obtienen el peso de la participante femenina en cerveza porque, como se ve, este no es un deporte igualitario precisamente.

Degustación de criadillas

Desde 2004 se celebra en las localidades serbias de Ozrem y Lunjevica el festival de las criadillas. Este evento gastronómico, inspirado en el dicho de «de lo que se come se cría», defiende que la ingesta de gónadas animales mejora el rendimiento sexual.

Durante tres días, cocineros profesionales o aficionados especializados en este alimento presentan al jurado unos platos que pueden contener criadillas de toro, oso, asno, canguro, jabalí, cabrito, alce, cerdo, carnero y otros animales.

Guerra de cohetes

Durante la ocupación otomana de la ciudad griega de Vrontados, los turcos no permitieron a la población celebrar el viernes y sábado santos en sus respectivas iglesias. Por esta razón, los habitantes del lugar comenzaron un simulacro de levantamiento militar armados únicamente de fuegos artificiales, que acabó ablandando a los otomanos.

En conmemoración de este hecho, cada Semana Santa los vecinos de Vrontados lanzan desde dos de las iglesias más altas del lugar tal cantidad de fuegos artificiales que, más que Grecia, el lugar parece Bagdad en plena Guerra del Golfo. Cualquiera de las dos.

Lanzamiento ritual de bebé

Los bebés siempre dan mucho juego en las tradiciones populares. El libro de Niguel Holmes incluye la costumbre española de El Colacho, que consiste en que un hombre salte por encima de bebés tumbados en el suelo.

También está el Nakizume Festival de Japón que, en el Día del Niño, organiza una competición que busca hacer llorar a un bebé antes que el contrincante. Pero, de entre todas, la que se lleva la palma es la del templo de Sri Santeswar de la India, en la que un sacerdote deja caer un bebé desde una altura de nueve metros.

El bebé es recogido en una sábana sujetada por un grupo de hombres y para tranquilidad de los lectores, el autor asegura que las criaturas lloran, pero que ninguna sufre herida alguna.

Lanzamiento de caca de kudu

Así, como suena. En Kirkood, Sudáfrica, los nativos del lugar se meten en la boca heces de kudu y las lanzan todo lo lejos que pueden. Como son de pequeño tamaño y de forma esférica, tienen una mayor aerodinámica que si fueran heces de buey. Esta actividad, que se lleva haciendo desde hace siglos, fue declarada Deporte Autóctono de Sudáfrica en 1994.

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Las tradiciones populares son motivo de orgullo para los habitantes de muchos pueblos y ciudades. Lo de menos es que esas costumbres que se transmiten de generación en generación desde hace siglos resulten peligrosas, insalubres o desagradables. El escritor e infografista Nigel Holmes ha recopilado 100 de esas tradiciones procedentes de todo el mundo para alegría de los lugareños y escándalo de los forasteros.

En uno de sus monólogos, Miguel Gila abordaba el tema de los pueblos y las fiestas populares. En él contaba cómo los mozos del lugar ponían la cucaña, untaban el palo de jabón y, en el extremo superior, un jamón. «El que lo alcance, pa él; y todos los muchachos esperando abajo con las navajas abiertas y al que se resbalaba, hala p’arriba. Alguno se paso el jamón de largo», contaba el humorista que, a pesar de la exageración, no estaba muy alejado de lo que sucede en algunas de esas fiestas patronales.

Las fiestas y tradiciones de los pueblos son el evento más importante del año para muchas comunidades. Sus habitantes se pasan once meses preparándolas y aquellos que por cualquier razón han tenido que marcharse a vivir fuera hacen todo lo posible por regresar unos días en esas fechas para disfrutarlas.

Unas fiestas que en muchos casos consisten en hacer cosas que nadie en su sano juicio haría en otro momento del año como, por ejemplo, correr delante de un toro, arrojarse bolas de fuego, vestirse de vikingo e invadir el lugar por mar, bucear por una turbera o hincharse a comer perritos calientes hasta desfallecer o vomitar.

De hecho, fue uno de esos concursos el que inspiró a Niguel Holmes, infografista de National Geographic, Time o The New York Times, para escribir Crazy Competition. 100 ritos extraños y maravillosos de todo el mundo, recientemente publicado por Taschen.

«En 2001, Takeru Kobayashi ganó el Concurso de comer perritos calientes de Nathan, engullendo cincuenta en tan solo doce minutos. Ese evento y dos más fueron la génesis de este libro. Los otros dos fueron la carrera tras un queso colina abajo que se celebra en Inglaterra y el lanzamiento de ratas muertas que se celebra en España», explica en el prólogo Holmes que, tras esos descubrimientos, se propuso un reto: «¿Habría suficientes cosas raras como para llenar un libro? ¿Por ejemplo cien?».

La respuesta fue, «sí, sin mucho problema».

Organizados por continentes, Holmes ha recopilado las más extrañas tradiciones del mundo, algunas de las cuales «resulta complicado creer que realmente se celebren», y las ha ilustrado con diferentes infografías en las que se explica el origen, las reglas, curiosidades e incluso trucos para tener éxito en muchas de ellas.

A pesar de todo, y conocedor del vínculo emocional que existe entre los habitantes del lugar y sus tradiciones, Holmes se disculpa si el lector no encuentra su favorita entre ese centenar, aunque es difícil, habida cuenta de que en Crazy Competitions se encuentran maravillas como las siguientes:

Pelo congelado

Esta competición se celebra en Canadá cada mes de febrero desde 2001. Consiste en sumergir la cabeza en agua caliente a unos 40 grados. A continuación hay que sacar la cabeza y dejar que se seque el cabello a temperatura ambiente que, en esa época del año, está a -30 grados.

A medida que el pelo se va congelando, hay que ir dándole forma y, cuando se queda completamente escarchado, hay que sacarse una fotografía, colgarla en Facebook o enviarla a los organizadores.

Hecho esto, ya se puede volver a sumergir el pelo en agua caliente para descongelarlo. Para los que tengan algún temor, no, no hay riesgo de que el cabello se quiebre o se rompa durante la congelación.

Regatas de bañeras de hojalata

Esta tradición es originaria de Casteltown, localidad en la Isla de Man, en Reino Unido. Su primera edición se remonta a 1971 y, en origen, tenía fines caritativos. El participante, que debe ser mayor de 16 años, ha de navegar al menos 45 metros dentro de una bañera de hojalata, cuyas dimensiones están regladas, y antes de que se hunda totalmente.

Es posible ayudarse de remos, de unos pequeños flotadores, pero es imprescindible que cada bañera tenga una pequeña boya para poderla localizar en caso de hundimiento total y evitar que, con el tiempo, se drene el canal.

Air sex

Igual que hay campeonatos de Air Guitar, los cuales también se incluyen en este libro, existen los concursos de Air Sex. Es decir, imitar con movimientos que se está practicando el acto sexual. El primer campeonato documentado es el de Japón en 2006 y, desde entonces, se celebra en diferentes lugares, especialmente bares de Estados Unidos.

Las reglas son bastante estrictas: No se permite ir desnudo. El compañero o compañera deben ser imaginarios. Es obligatorio hacerlo al ritmo de la música previamente elegida por el concursante. Además, los orgasmos deben ser simulados y el acto debe realizarse en dos minutos.

Un jurado compuesto por expertos en sexo decide los que pasan a la siguiente ronda, pero el ganador es elegido por los espectadores a través de votación popular. Los ganadores regionales compiten entre sí en una gran final que cada año se celebra en un lugar diferente.

El campeonato mundial de lucha de dedos gordos del pie

En 1974, cuatro individuos en un pub inglés inventaron esta competición que consiste en enlazar los pies de los jugadores por la parte del dedo gordo y, mediante empujones, expulsar el pie del contrincante del terreno de juego durante al menos tres segundos.

Se empieza con el pie derecho, se sigue con el izquierdo y, si fuera necesario un desempate, se vuelve a utilizar el derecho. Como explica Holmes en su libro, «Gran Bretaña siempre ha sido una potencia mundial en este deporte, principalmente, porque fue allí donde se inventó y nadie lo conoce fuera de ese lugar». Sin embargo, en 1976, un canadiense que pasaba por ahí se hizo con el campeonato mundial en esa edición.

Batalla de ratas

Cazy Competitions recopila bastantes tradiciones españolas. Desde los Sanfermines a la Tomatina, sin olvidar el carnaval de Entroido de Laza en el que se arrojan hormigas rojas, la batalla del vino de Haro o la carrera de tacones de las Fiestas del Orgullo Gay de Chueca.

Sin embargo, de entre todas destaca la tradición que se celebra en la localidad levantina de El Puig con motivo de las fiestas de San Pedro Nolasco. La fiesta consiste en colocar piñatas en cuyo interior puede haber caramelos o ratas muertas. Cuando la que se rompe es la de las ratas, los participantes se las arrojan unos a otros entre risas.

Campeonato mundial de cargar esposas

Cuenta una leyenda finesa que en el siglo XIX, un malvado llamado Ronkainen secuestró a las mujeres de Sonkajärvi. En conmemoración de ese hecho, todos los meses de julio desde 1992, los habitantes de esa localidad celebran el Campeonato Mundial de Cargar Esposas, cuya principal prueba es la de 400 metros individual, aunque también hay una categoría por relevos en la que tres hombres se turnan en llevar a una mujer.

El peso mínimo de las chicas para participar es 49 kilogramos y los ganadores obtienen el peso de la participante femenina en cerveza porque, como se ve, este no es un deporte igualitario precisamente.

Degustación de criadillas

Desde 2004 se celebra en las localidades serbias de Ozrem y Lunjevica el festival de las criadillas. Este evento gastronómico, inspirado en el dicho de «de lo que se come se cría», defiende que la ingesta de gónadas animales mejora el rendimiento sexual.

Durante tres días, cocineros profesionales o aficionados especializados en este alimento presentan al jurado unos platos que pueden contener criadillas de toro, oso, asno, canguro, jabalí, cabrito, alce, cerdo, carnero y otros animales.

Guerra de cohetes

Durante la ocupación otomana de la ciudad griega de Vrontados, los turcos no permitieron a la población celebrar el viernes y sábado santos en sus respectivas iglesias. Por esta razón, los habitantes del lugar comenzaron un simulacro de levantamiento militar armados únicamente de fuegos artificiales, que acabó ablandando a los otomanos.

En conmemoración de este hecho, cada Semana Santa los vecinos de Vrontados lanzan desde dos de las iglesias más altas del lugar tal cantidad de fuegos artificiales que, más que Grecia, el lugar parece Bagdad en plena Guerra del Golfo. Cualquiera de las dos.

Lanzamiento ritual de bebé

Los bebés siempre dan mucho juego en las tradiciones populares. El libro de Niguel Holmes incluye la costumbre española de El Colacho, que consiste en que un hombre salte por encima de bebés tumbados en el suelo.

También está el Nakizume Festival de Japón que, en el Día del Niño, organiza una competición que busca hacer llorar a un bebé antes que el contrincante. Pero, de entre todas, la que se lleva la palma es la del templo de Sri Santeswar de la India, en la que un sacerdote deja caer un bebé desde una altura de nueve metros.

El bebé es recogido en una sábana sujetada por un grupo de hombres y para tranquilidad de los lectores, el autor asegura que las criaturas lloran, pero que ninguna sufre herida alguna.

Lanzamiento de caca de kudu

Así, como suena. En Kirkood, Sudáfrica, los nativos del lugar se meten en la boca heces de kudu y las lanzan todo lo lejos que pueden. Como son de pequeño tamaño y de forma esférica, tienen una mayor aerodinámica que si fueran heces de buey. Esta actividad, que se lleva haciendo desde hace siglos, fue declarada Deporte Autóctono de Sudáfrica en 1994.

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