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29 de octubre 2016    /   CINE/TV
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La culpa del loco ‘prime time’ español la tiene la política

29 de octubre 2016    /   CINE/TV     por          
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España tiene el prime time (el horario de máxima audiencia, donde se emiten los programas estrella) más trasnochador del mundo. Quien quiera ver hasta el final la apuesta fuerte, por la que la cadena de turno se gasta medio millón de euros (o más) por capítulo, ha de aguantar frente al televisor hasta pasada la medianoche. Un retraso de 72 minutos respecto a hace 25 años. Esta bola la iniciaron los telediarios de TVE en pugna con los informativos de Antena 3, y por presiones políticas, según revela José Miguel Contreras, uno de los creadores de La Sexta, actualmente productor ejecutivo de El Intermedio y El Objetivo de Ana Pastor para Globomedia, y catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Rey Juan Carlos.

En su calidad de académico, Contreras ha dirigido un concienzudo rastreo por las parrillas para analizar esta locura. «Se trata de un cúmulo de circunstancias a las que hemos querido dar visión de conjunto», aclara. El clima, los horarios en general, la propia idiosincrasia de la audiencia española. Y la política. «Los mismos políticos que piden unos horarios televisivos más racionales en el Congreso deberían saber que en su día ayudaron a crear el problema», afirma.

Un-dos-tres

 

EL ‘UN, DOS, TRES’, A LAS NUEVE DE LA NOCHE

Tiempos aquellos en los que España se sentaba en masa a ver el Un, dos, tres, que en la temporada 90-91 comenzaba a las 21.10 horas, después de la segunda edición del telediario, que arrancaba a las 20.30. Y entonces, en 1992, «la política fuerza el primer cambio de horario», dice Contreras. Tele 5 y Antena 3 habían desembarcado en 1990 con mucha fuerza. Tanta que entre las elecciones de 1989 y las de 1993, TVE pasa de controlar el 70% del share a bajar hasta cerca del 25%.

El Gobierno de Felipe González, muy tocado, no se puede permitir perder audiencia en los telediarios y presiona a TVE, que da con una fórmula: no es posible evitar que baje el share (la cuota de pantalla), pero sí lograr que suba el número de espectadores retrasando su informativo de la noche a un horario de más consumo televisivo (de más rating, en el argot). A las 21.00 hay más gente delante de la tele que a las 20.30. Y un 25% de cuota de pantalla de 1.000 es más que un 25% de 500. Ingeniería estadística que mejora artificialmente las cifras. La cadena estatal aprovecha que en verano el telediario se trasladaba a las 21.00 para regresar a su horario habitual al llegar el otoño. Ese año no vuelve cuando empiezan a caer las hojas de los árboles.

¿Coló? «Por supuesto, los políticos no se dieron ni cuenta, sólo se enteraron por los informes de que el TD 2 lo veía más gente que antes», responde Contreras. En 1993, Antena 3 sigue a TVE. Desde 1992, todas las cadenas tienen dos prime times potentes; algunas alargan el segundo y otras apuestan por un late night (programa que comienza a las 23.30 o incluso más tarde). Lo que sí es común es que, para 1994, el horario estelar se ha consolidado a las 21.30 horas en todas las parrillas.

 

AZNAR, ¿A QUIÉN QUIERES MÁS, A TVE O A ANTENA 3?

En 1996 cae el Gobierno socialista y entra el PP, con José María Aznar como presidente. Cambia el equipo de informativos de TVE y Ernesto Sáenz de Buruaga se pone al frente. «Una de sus primeras medidas fue ampliar el telediario a los 40 minutos, para seguir emitiendo mientras Antena 3 tenía que irse a publicidad», recuerda Contreras. «En la práctica subía la audiencia en la parte final, los deportes y el tiempo, pero daba lo mismo, lo importante era presentar cifras positivas», acota. Antena 3 reacciona engordando su informativo hasta los 35 minutos. Consecuentemente, todo lo que va a continuación en la parrilla avanza en el tiempo un poco más.

En 1997, Telefónica, recién privatizada, se hace con el control de Antena 3, que asume una línea editorial «radicalmente progubernamental». Sáenz de Buruaga es nombrado director general de la cadena mientras que al frente de TVE se pone Alfredo Urdaci. Y surge una curiosa lucha política entre ambas televisiones por ser líderes y ver qué informativos influyen más en favor del partido gobernante, según hace notar Contreras. Una de las ofensivas es ampliar estos espacios hasta los 45 minutos, retrasando (una vez más) el prime time hasta prácticamente las diez de la noche.

 

TELE 5, MAESTRA DEL BRIDGING

Mientras sus dos rivales se enzarzan por el cariño del PP, Tele 5 «lanza su gran batalla por los informativos», según resalta el estudio. El Grupo Correo (hoy Vocento) ha entrado en el accionariado y la cadena emite ahora prácticamente una hora de periodismo televisivo: de 20.30 a casi las 21.30. Es un verso libre, tanto en línea editorial como en estilo, imagen y horarios.

Después, publicidad. Y a continuación quedan 15 o 20 minutos por rellenar antes del prime time, que, recordemos, ya va por las 22.00. Para solucionar el problema, pare «el mayor invento de la programación de televisión en España», enfatiza Contreras. Un access time llamado El informal (después vendrían Cámera Café o Escenas de matrimonio). Humor basado en la actualidad que podía durar lo que fuera necesario. Y que estaba en el aire mientras TVE y Antena 3 emitían publicidad. «A las diez de la noche todo el mundo estaba en Tele 5», certifica Contreras. Con una serie o una película potente, ¿para qué hacer zapping?

En la temporada 1998-1999, tres de los cinco programas más vistos en la pequeña pantalla son de Tele 5, incluido El informal. La cadena utiliza su tirón y lo hace durar hasta las 22.10. Es lo que se conoce como bridging (puenteo), un «arma maléfica», ironiza Contreras. «Es como alargar la cita que tengo con una persona para evitar que llegue puntual a la siguiente», pone como ejemplo. Cuando termina El informal los demás programas están empezados. ¿Qué puede hacer el telespectador? Pues ya que está, quedarse en Tele 5. La ola arrastra también a su late night. En su opinión, la gran diferencia estribaba en que «Antena 3 y TVE estaban dominadas por periodistas, no por programadores».

 

CUATRO Y LA SEXTA

En 2004, José Luis Rodríguez Zapatero llega al poder . En los dos años siguientes nacen Cuatro y La Sexta. Es época de pruebas, errores, rectificaciones, aciertos. Entre los informativos que se alargan como un chicle y el bridging, el prime time ya va, de media, por las 22.08. La Sexta coloca El Intermedio como contrainformativo en el access time. Cuatro lo seguirá con El Hormiguero. Funcionan bien y ayudan a retrasar el horario estrella un poquito más, hasta las 22.16 en la temporada 2007-2008.

 

SE ACABÓ LA FIESTA: AHORA MANDA EL DINERO

En 2010 llega la TDT, con casi 40 cadenas en abierto. Todo en el marco de una crisis que lleva dos años castigando a Europa en general y a España en particular. «El sector televisivo sufre graves consecuencias derivadas de la pérdida de casi la mitad del mercado publicitario», apunta la investigación. Tantas que Cuatro y La Sexta no aguantan y son absorbidas, la primera por Mediaset y la segunda por Atresmedia. TVE, que se ha quedado sin publicidad y tiene sus presupuestos recortados, alarga su telediario para ahorrarse otros programas. En 2011, Antena 3 compra El Hormiguero. Y se suceden continuos cambios en la rejilla. «La nueva batalla de la programación pasa por el control y alargamiento del access time», confirma Contreras.

Ya no son motivos políticos sino de estrategia: tapar los programas estelares de la competencia. Y económicos: este prime time cada vez más tardío (su comienzo en 2014-2015 ya va por las 22.34, de media) se come la banda de late night, con el consiguiente ahorro. «La nueva estructura pasa ahora por un espacio de noticias, con el tiempo y los deportes; un prime access con programas como El Hormiguero o El Intermedio; y un prime late con la serie estrella o una película con tirón», enumera Contreras.

Se calcula que al menos el 25% de la población española está delante de la tele entre las 20.30 y las 0.30, y eso es algo que no se ha movido en los últimos 25 años. El pico más alto sigue situándose a las 22.40, justo cuando arranca la serie estrella, y, a partir de ahí, la audiencia comienza a bajar. «Es absurdo, las cadenas invitan a una fiesta y resulta que, cuando está en su punto álgido, la gente empieza a irse», lo compara. «La tendencia sería reversible», apunta el experto. Por ejemplo, los números revelan que los contenidos de la tarde han mejorado y, como respuesta, el consumo ha aumentado. «Con una programación más competitiva se puede crecer en consumo desde las 20.00», añade, como ocurre en otros países también analizados. El problema radica en que eso supondría mayores desembolsos, y los operadores no parecen estar por la labor. Tampoco hay una presión social ni política suficiente como para provocar el cambio. «Con mayor competencia (actualmente reducida a un duopolio), posiblemente el actual sistema podría verse afectado», concluye el informe.

España tiene el prime time (el horario de máxima audiencia, donde se emiten los programas estrella) más trasnochador del mundo. Quien quiera ver hasta el final la apuesta fuerte, por la que la cadena de turno se gasta medio millón de euros (o más) por capítulo, ha de aguantar frente al televisor hasta pasada la medianoche. Un retraso de 72 minutos respecto a hace 25 años. Esta bola la iniciaron los telediarios de TVE en pugna con los informativos de Antena 3, y por presiones políticas, según revela José Miguel Contreras, uno de los creadores de La Sexta, actualmente productor ejecutivo de El Intermedio y El Objetivo de Ana Pastor para Globomedia, y catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Rey Juan Carlos.

En su calidad de académico, Contreras ha dirigido un concienzudo rastreo por las parrillas para analizar esta locura. «Se trata de un cúmulo de circunstancias a las que hemos querido dar visión de conjunto», aclara. El clima, los horarios en general, la propia idiosincrasia de la audiencia española. Y la política. «Los mismos políticos que piden unos horarios televisivos más racionales en el Congreso deberían saber que en su día ayudaron a crear el problema», afirma.

Un-dos-tres

 

EL ‘UN, DOS, TRES’, A LAS NUEVE DE LA NOCHE

Tiempos aquellos en los que España se sentaba en masa a ver el Un, dos, tres, que en la temporada 90-91 comenzaba a las 21.10 horas, después de la segunda edición del telediario, que arrancaba a las 20.30. Y entonces, en 1992, «la política fuerza el primer cambio de horario», dice Contreras. Tele 5 y Antena 3 habían desembarcado en 1990 con mucha fuerza. Tanta que entre las elecciones de 1989 y las de 1993, TVE pasa de controlar el 70% del share a bajar hasta cerca del 25%.

El Gobierno de Felipe González, muy tocado, no se puede permitir perder audiencia en los telediarios y presiona a TVE, que da con una fórmula: no es posible evitar que baje el share (la cuota de pantalla), pero sí lograr que suba el número de espectadores retrasando su informativo de la noche a un horario de más consumo televisivo (de más rating, en el argot). A las 21.00 hay más gente delante de la tele que a las 20.30. Y un 25% de cuota de pantalla de 1.000 es más que un 25% de 500. Ingeniería estadística que mejora artificialmente las cifras. La cadena estatal aprovecha que en verano el telediario se trasladaba a las 21.00 para regresar a su horario habitual al llegar el otoño. Ese año no vuelve cuando empiezan a caer las hojas de los árboles.

¿Coló? «Por supuesto, los políticos no se dieron ni cuenta, sólo se enteraron por los informes de que el TD 2 lo veía más gente que antes», responde Contreras. En 1993, Antena 3 sigue a TVE. Desde 1992, todas las cadenas tienen dos prime times potentes; algunas alargan el segundo y otras apuestan por un late night (programa que comienza a las 23.30 o incluso más tarde). Lo que sí es común es que, para 1994, el horario estelar se ha consolidado a las 21.30 horas en todas las parrillas.

 

AZNAR, ¿A QUIÉN QUIERES MÁS, A TVE O A ANTENA 3?

En 1996 cae el Gobierno socialista y entra el PP, con José María Aznar como presidente. Cambia el equipo de informativos de TVE y Ernesto Sáenz de Buruaga se pone al frente. «Una de sus primeras medidas fue ampliar el telediario a los 40 minutos, para seguir emitiendo mientras Antena 3 tenía que irse a publicidad», recuerda Contreras. «En la práctica subía la audiencia en la parte final, los deportes y el tiempo, pero daba lo mismo, lo importante era presentar cifras positivas», acota. Antena 3 reacciona engordando su informativo hasta los 35 minutos. Consecuentemente, todo lo que va a continuación en la parrilla avanza en el tiempo un poco más.

En 1997, Telefónica, recién privatizada, se hace con el control de Antena 3, que asume una línea editorial «radicalmente progubernamental». Sáenz de Buruaga es nombrado director general de la cadena mientras que al frente de TVE se pone Alfredo Urdaci. Y surge una curiosa lucha política entre ambas televisiones por ser líderes y ver qué informativos influyen más en favor del partido gobernante, según hace notar Contreras. Una de las ofensivas es ampliar estos espacios hasta los 45 minutos, retrasando (una vez más) el prime time hasta prácticamente las diez de la noche.

 

TELE 5, MAESTRA DEL BRIDGING

Mientras sus dos rivales se enzarzan por el cariño del PP, Tele 5 «lanza su gran batalla por los informativos», según resalta el estudio. El Grupo Correo (hoy Vocento) ha entrado en el accionariado y la cadena emite ahora prácticamente una hora de periodismo televisivo: de 20.30 a casi las 21.30. Es un verso libre, tanto en línea editorial como en estilo, imagen y horarios.

Después, publicidad. Y a continuación quedan 15 o 20 minutos por rellenar antes del prime time, que, recordemos, ya va por las 22.00. Para solucionar el problema, pare «el mayor invento de la programación de televisión en España», enfatiza Contreras. Un access time llamado El informal (después vendrían Cámera Café o Escenas de matrimonio). Humor basado en la actualidad que podía durar lo que fuera necesario. Y que estaba en el aire mientras TVE y Antena 3 emitían publicidad. «A las diez de la noche todo el mundo estaba en Tele 5», certifica Contreras. Con una serie o una película potente, ¿para qué hacer zapping?

En la temporada 1998-1999, tres de los cinco programas más vistos en la pequeña pantalla son de Tele 5, incluido El informal. La cadena utiliza su tirón y lo hace durar hasta las 22.10. Es lo que se conoce como bridging (puenteo), un «arma maléfica», ironiza Contreras. «Es como alargar la cita que tengo con una persona para evitar que llegue puntual a la siguiente», pone como ejemplo. Cuando termina El informal los demás programas están empezados. ¿Qué puede hacer el telespectador? Pues ya que está, quedarse en Tele 5. La ola arrastra también a su late night. En su opinión, la gran diferencia estribaba en que «Antena 3 y TVE estaban dominadas por periodistas, no por programadores».

 

CUATRO Y LA SEXTA

En 2004, José Luis Rodríguez Zapatero llega al poder . En los dos años siguientes nacen Cuatro y La Sexta. Es época de pruebas, errores, rectificaciones, aciertos. Entre los informativos que se alargan como un chicle y el bridging, el prime time ya va, de media, por las 22.08. La Sexta coloca El Intermedio como contrainformativo en el access time. Cuatro lo seguirá con El Hormiguero. Funcionan bien y ayudan a retrasar el horario estrella un poquito más, hasta las 22.16 en la temporada 2007-2008.

 

SE ACABÓ LA FIESTA: AHORA MANDA EL DINERO

En 2010 llega la TDT, con casi 40 cadenas en abierto. Todo en el marco de una crisis que lleva dos años castigando a Europa en general y a España en particular. «El sector televisivo sufre graves consecuencias derivadas de la pérdida de casi la mitad del mercado publicitario», apunta la investigación. Tantas que Cuatro y La Sexta no aguantan y son absorbidas, la primera por Mediaset y la segunda por Atresmedia. TVE, que se ha quedado sin publicidad y tiene sus presupuestos recortados, alarga su telediario para ahorrarse otros programas. En 2011, Antena 3 compra El Hormiguero. Y se suceden continuos cambios en la rejilla. «La nueva batalla de la programación pasa por el control y alargamiento del access time», confirma Contreras.

Ya no son motivos políticos sino de estrategia: tapar los programas estelares de la competencia. Y económicos: este prime time cada vez más tardío (su comienzo en 2014-2015 ya va por las 22.34, de media) se come la banda de late night, con el consiguiente ahorro. «La nueva estructura pasa ahora por un espacio de noticias, con el tiempo y los deportes; un prime access con programas como El Hormiguero o El Intermedio; y un prime late con la serie estrella o una película con tirón», enumera Contreras.

Se calcula que al menos el 25% de la población española está delante de la tele entre las 20.30 y las 0.30, y eso es algo que no se ha movido en los últimos 25 años. El pico más alto sigue situándose a las 22.40, justo cuando arranca la serie estrella, y, a partir de ahí, la audiencia comienza a bajar. «Es absurdo, las cadenas invitan a una fiesta y resulta que, cuando está en su punto álgido, la gente empieza a irse», lo compara. «La tendencia sería reversible», apunta el experto. Por ejemplo, los números revelan que los contenidos de la tarde han mejorado y, como respuesta, el consumo ha aumentado. «Con una programación más competitiva se puede crecer en consumo desde las 20.00», añade, como ocurre en otros países también analizados. El problema radica en que eso supondría mayores desembolsos, y los operadores no parecen estar por la labor. Tampoco hay una presión social ni política suficiente como para provocar el cambio. «Con mayor competencia (actualmente reducida a un duopolio), posiblemente el actual sistema podría verse afectado», concluye el informe.

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Opiniones 5
  • Te ha faltado terminar el articulo en 2016 con la llegada de Netflix, y las que van a venir en 2017.
    Ya veremos si siguen retrasando el prime time cuando la gente pueda ver lo que quiera cuando quiera y no cuando ellas decidan emitirlo.

  • Un muy buen y clarificador artículo. De todos modos, más malo aún que el horario, es la tendencia al pensamiento único instalado en la gran mayoría de medios de alcance nacional, destacando La Sexta, con modos y formas distintos para ayudar a tragar el mismo contenido de fondo (Salvados es la excepción).

  • Me llama la atención la cantidad de términos que se necesita tomar del inglés para poder entenderse en este campo. Lástima que la pobreza del español no permita hacer la misma función.

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