29 de agosto 2014    /   CREATIVIDAD
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Los bancos amorosos

29 de agosto 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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Este verano, los bancos quieren seducirnos con palabras bonitas y canciones de amor. Lemas para estampar en camisetas con corazones. Bancos amorosos. No recuerdo tanto romanticismo en tiempos pasados por parte de los bancos.

Aquí comento algunos anuncios que me llamaron la atención la última semana. (Lo que ocurre cuando estás fuera de casa y ves la programación convencional de la tele, entre la comida y la siesta).
LA NENA
Tú decides cuando
«Te estamos esperando. Tú decides cuándo» es el lema de Bankia este verano, a lo Antonio Machín. Y a mi me sale contestar «quizás, quizás, quizás», por hacer la gracia más que por seguir el juego.
Bankia susurra seis meses sin comisiones y lo que surja… como un anuncio por palabras del Cambalache en papel. Lo dice en un cuento con niños para adultos, adornado con el My Girl de Los Temptations. Está claro quién es quién en este anuncio: el niño es el banco que promete que hará todo por mi. Y yo soy la chica; el sujeto pasivo. Y quiera o no, esto puede ser muy doloroso.
El vídeo acaba antes de que llegue la tercera estrofa de My Girl:

I don’t need no money, fortune, or fame.
I’ve got all the riches baby one man can claim.

(No necesito dinero, fama o fortuna.
Tengo todas las riquezas que un hombre puede tener nena)

Bankia alegará que deja claro que son seis meses, que luego, ya se verá, que el que avisa no es traidor… pero lo dice con una canción de amor y parece que va a cambiar si me convierto en su nena…
CASI ME OLVIDO DE TI…
Sillones vacíos
El lema del Sabadell parece escrito con descuido:
«El banco de las mejores empresas. Y el tuyo».
«Y el tuyo» revela poco tacto… Me hace sentir como el niño que es elegido el último para jugar al fútbol, como el último en una lista de agradecimientos: «Agradezco a fulano, mengano, zetano, perengano…  y a zutano, que casi se me olvida».
«Y el tuyo» es la anotación de última hora. Lo que viene tras la i griega es el chiste:
«España, tierra de genios como Cervantes, Goya, Picasso y concursantes de Gran Hermano».
LA VOLUNTAD
Acarreando una alfombra
«Queremos ser tu banco. Un banco para tus ideas» es el lema con el que el Banco Santander remata sus últimos anuncios: el de la parejita que monta el pisito, los tipos que pastorean vacas o los jóvenes en centros universitarios. Un banco para las ideas es el del parque, y no todos los parques y no todos los bancos.
«Queremos ser» es un perífrasis modal volitiva lo que significa que expresa la voluntad del banco Santander, pero de las voluntades no se vive. Ese «queremos ser» está en el mismo saco de «queremos viajar a Japón», «queremos tener un perro», «queremos tener un hijo…» frases a las que habitualmente sucede un pero o un cuando… «Queremos tener un perro CUANDO nos mudemos de casa»; «queremos tener un hijo PERO la cosa está mal…» Planes que nunca se completan.
«Queremos ser tu banco» es como el «queremos ser tu amigo». Los amigos surgen entre cañas y tapas, sin declaraciones por medio. En las malas películas de sábado por la tarde podemos ver que quienes dicen quiero ser tu amigo, intenciones extrañas esconde.
LAS LENTEJAS
Pablito y la niñera TV
«Porque ya vivimos demasiado condicionados», dice ING Direct, con un tono pausado, pero con la misma intención que un vendedor de teletienda. El anuncio de los niños de azul y las niñas de rosa sigue el modelo del rasurador de callos: deja lo demás, opta por nosotros, sin comisiones, sin letra pequeña, para todos… todos los que ganen más de 1.000 euros al mes. Submileuristas del mundo, estáis excluidos.
«Porque ya vivimos demasiado condicionados» es la profesora que dice: «Podéis hacer lo que queráis, pero sin salir de aquí, y no arméis ruido». Que el protagonista sea un bebé remarca el tono aleccionador que pretende no serlo. Y en medio de las imágenes, la espalda de una mujer ajustándose un sujetador:
Molesta sujetador
«Molesta, pero te acostumbras», dice el hombre de la tele. Y esto me inquieta:
¿Quiere ING que Pablito, el niño del anuncio, se acostumbre a llevar sujetador? Una mente sucia podría considerarlo así. Sin embargo, el plano y la frase creo que tiene un significado más profundo: «Pablito, un banco es molesto; pero te acostumbras».

Este verano, los bancos quieren seducirnos con palabras bonitas y canciones de amor. Lemas para estampar en camisetas con corazones. Bancos amorosos. No recuerdo tanto romanticismo en tiempos pasados por parte de los bancos.

Aquí comento algunos anuncios que me llamaron la atención la última semana. (Lo que ocurre cuando estás fuera de casa y ves la programación convencional de la tele, entre la comida y la siesta).
LA NENA
Tú decides cuando
«Te estamos esperando. Tú decides cuándo» es el lema de Bankia este verano, a lo Antonio Machín. Y a mi me sale contestar «quizás, quizás, quizás», por hacer la gracia más que por seguir el juego.
Bankia susurra seis meses sin comisiones y lo que surja… como un anuncio por palabras del Cambalache en papel. Lo dice en un cuento con niños para adultos, adornado con el My Girl de Los Temptations. Está claro quién es quién en este anuncio: el niño es el banco que promete que hará todo por mi. Y yo soy la chica; el sujeto pasivo. Y quiera o no, esto puede ser muy doloroso.
El vídeo acaba antes de que llegue la tercera estrofa de My Girl:

I don’t need no money, fortune, or fame.
I’ve got all the riches baby one man can claim.

(No necesito dinero, fama o fortuna.
Tengo todas las riquezas que un hombre puede tener nena)

Bankia alegará que deja claro que son seis meses, que luego, ya se verá, que el que avisa no es traidor… pero lo dice con una canción de amor y parece que va a cambiar si me convierto en su nena…
CASI ME OLVIDO DE TI…
Sillones vacíos
El lema del Sabadell parece escrito con descuido:
«El banco de las mejores empresas. Y el tuyo».
«Y el tuyo» revela poco tacto… Me hace sentir como el niño que es elegido el último para jugar al fútbol, como el último en una lista de agradecimientos: «Agradezco a fulano, mengano, zetano, perengano…  y a zutano, que casi se me olvida».
«Y el tuyo» es la anotación de última hora. Lo que viene tras la i griega es el chiste:
«España, tierra de genios como Cervantes, Goya, Picasso y concursantes de Gran Hermano».
LA VOLUNTAD
Acarreando una alfombra
«Queremos ser tu banco. Un banco para tus ideas» es el lema con el que el Banco Santander remata sus últimos anuncios: el de la parejita que monta el pisito, los tipos que pastorean vacas o los jóvenes en centros universitarios. Un banco para las ideas es el del parque, y no todos los parques y no todos los bancos.
«Queremos ser» es un perífrasis modal volitiva lo que significa que expresa la voluntad del banco Santander, pero de las voluntades no se vive. Ese «queremos ser» está en el mismo saco de «queremos viajar a Japón», «queremos tener un perro», «queremos tener un hijo…» frases a las que habitualmente sucede un pero o un cuando… «Queremos tener un perro CUANDO nos mudemos de casa»; «queremos tener un hijo PERO la cosa está mal…» Planes que nunca se completan.
«Queremos ser tu banco» es como el «queremos ser tu amigo». Los amigos surgen entre cañas y tapas, sin declaraciones por medio. En las malas películas de sábado por la tarde podemos ver que quienes dicen quiero ser tu amigo, intenciones extrañas esconde.
LAS LENTEJAS
Pablito y la niñera TV
«Porque ya vivimos demasiado condicionados», dice ING Direct, con un tono pausado, pero con la misma intención que un vendedor de teletienda. El anuncio de los niños de azul y las niñas de rosa sigue el modelo del rasurador de callos: deja lo demás, opta por nosotros, sin comisiones, sin letra pequeña, para todos… todos los que ganen más de 1.000 euros al mes. Submileuristas del mundo, estáis excluidos.
«Porque ya vivimos demasiado condicionados» es la profesora que dice: «Podéis hacer lo que queráis, pero sin salir de aquí, y no arméis ruido». Que el protagonista sea un bebé remarca el tono aleccionador que pretende no serlo. Y en medio de las imágenes, la espalda de una mujer ajustándose un sujetador:
Molesta sujetador
«Molesta, pero te acostumbras», dice el hombre de la tele. Y esto me inquieta:
¿Quiere ING que Pablito, el niño del anuncio, se acostumbre a llevar sujetador? Una mente sucia podría considerarlo así. Sin embargo, el plano y la frase creo que tiene un significado más profundo: «Pablito, un banco es molesto; pero te acostumbras».

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