17 de enero 2012    /   CREATIVIDAD
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Los buenos propósitos convertidos en arte

17 de enero 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Todo empezó como una ‘gracia’ navideña. “¿Cuál es tu buen propósito para el año que viene?”, preguntó Swing Swing a sus clientes y amigos. La cantidad de respuestas y el contenido de las mismas hizo que todas éstas acabaran convertidas en obras de arte.

La primera decisión fue abrirlo y publicarlo en Facebook. Los cinco mejores propósitos, si es que hay unos propósitos mejores que otros, ganarían una pieza original. Pero al comprobar que más de 120 personas quisieron participar en el proyecto y enviaron su propósito, la agencia decidió convertir cada uno de estos en una pieza original y única, “porque ya que los propósitos son personales e irrepetibles el ‘artwork’ tampoco debía repetirse”, dice Judith Francisco, directora creativa de Swing Swing.

Y ya que tenían tantos propósitos… ¿Por qué no recopilarlos todos en un cuaderno? Y así fue como se dieron cuenta que lo que todos nos proponemos, de una manera o de otra y a pesar de lo que está cayendo, es ser más felices y disfrutar más.

Algunas respuestas fueron propósitos personales y pequeñas metas a cumplir. Otras, intenciones muy profundas de cambio de vida o actitud. Y otras fueron simples deseos. “En cualquier caso, el hecho de expresarlos ya es el primer paso para empezar a cumplirlos”, señala Francisco.

El proceso de elección de la técnica fue tan singular como la decisión de convertir los propósitos en obras de arte. “Tan importante como la unicidad del resultado era la vivencia del proceso para nosotros, que en el camino aprendiéramos una técnica. El resultado es una mezcla de ilustraciones artesanales con spray para graffitis sobre cartón compacto y grabado láser, obra de Grabolaser”.

Hay 120 personas que ya han colgado estas piezas en un sitio visible del lugar en el que pasan más tiempo… para tenerlo siempre presente. “Estoy convencida de que más de uno cumplirá su propósito a fuerza de verlo y verlo”, comenta Judith Francisco, “porque si en un cuadro lleno de colores te dicen todos los días que sonrías, ¿acaso vas a ser tan soso de no sonreír?”.

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Todo empezó como una ‘gracia’ navideña. “¿Cuál es tu buen propósito para el año que viene?”, preguntó Swing Swing a sus clientes y amigos. La cantidad de respuestas y el contenido de las mismas hizo que todas éstas acabaran convertidas en obras de arte.

La primera decisión fue abrirlo y publicarlo en Facebook. Los cinco mejores propósitos, si es que hay unos propósitos mejores que otros, ganarían una pieza original. Pero al comprobar que más de 120 personas quisieron participar en el proyecto y enviaron su propósito, la agencia decidió convertir cada uno de estos en una pieza original y única, “porque ya que los propósitos son personales e irrepetibles el ‘artwork’ tampoco debía repetirse”, dice Judith Francisco, directora creativa de Swing Swing.

Y ya que tenían tantos propósitos… ¿Por qué no recopilarlos todos en un cuaderno? Y así fue como se dieron cuenta que lo que todos nos proponemos, de una manera o de otra y a pesar de lo que está cayendo, es ser más felices y disfrutar más.

Algunas respuestas fueron propósitos personales y pequeñas metas a cumplir. Otras, intenciones muy profundas de cambio de vida o actitud. Y otras fueron simples deseos. “En cualquier caso, el hecho de expresarlos ya es el primer paso para empezar a cumplirlos”, señala Francisco.

El proceso de elección de la técnica fue tan singular como la decisión de convertir los propósitos en obras de arte. “Tan importante como la unicidad del resultado era la vivencia del proceso para nosotros, que en el camino aprendiéramos una técnica. El resultado es una mezcla de ilustraciones artesanales con spray para graffitis sobre cartón compacto y grabado láser, obra de Grabolaser”.

Hay 120 personas que ya han colgado estas piezas en un sitio visible del lugar en el que pasan más tiempo… para tenerlo siempre presente. “Estoy convencida de que más de uno cumplirá su propósito a fuerza de verlo y verlo”, comenta Judith Francisco, “porque si en un cuadro lleno de colores te dicen todos los días que sonrías, ¿acaso vas a ser tan soso de no sonreír?”.

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