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15 de octubre 2012    /   BUSINESS
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Los cines no ganan dinero con las películas, lo ganan con las palomitas

15 de octubre 2012    /   BUSINESS     por          
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Jeff Bezos, fundador y CEO de Amazon, lo dejó claro el pasado viernes en una entrevista con la BBC. Su empresa no gana dinero con la venta del Kindle, a diferencia del iPhone y iPad que sí se venden con márgenes importantes. La compañía de Seattle establece un precio que le permite únicamente cubrir costes. La razón es sencilla: cuanto más barato sea el lector, más gente comprará libros a través de Amazon para leer en el Kindle.

Amazon sigue una larga tradición practicada por las empresas llamada «Loss Leader» en las escuelas de negocio que consiste en subvencionar las herramientas principales para generar beneficios a posteriori con productos asociados a ella. El Kindle es el salvoconducto para conseguirlo.

Gillette fue la primera compañía en popularizar esta práctica con su política de vender la maquinilla de afeitar por un precio que apenas cubre costes. En algunas promociones incluso se regala. La compañía genera dinero vendiendo las cuchillas por un precio muy por encima de su coste que se renuevan cada cierto tiempo. Según un artículo de Daily Mail, el coste de las cuchillas Fusion Power está en torno a los 6 céntimos (sin contar costes de distribución y marketing). Un recambio de 4 cuchillas cuesta más de 15 euros. El negocio es redondo.

La compañía, adquirida por Procter & Gamble en 2005 por 44.000 millones de dólares, adoptó esta estrategia tras caducar  la patente que poseía desde 1921 y en reacción a sus competidores, que empezaban a adoptar prácticas similares.

La primera patente de Gillette. En aquella época la protección duraba 16 años.

Otro clásico que utiliza estos métodos es el sector de las impresoras. Pongamos un ejemplo: la Epson Stylus S22 vale ahora mismo 40 euros en la web de la marca. Un precio a priori muy razonable. Pero a la hora de comprar cartuchos te encuentras que un «multipack» de 4 colores para acompañar el dispositivo vale 39,33 euros. Prácticamente el mismo coste que la impresora. El margen está en los cartuchos que se venden muy por encima de su coste real mientras que apenas lo cubren con la impresora. Existen alternativas de reciclaje y reutilización de toners pero siguen siendo minoritarias.

En las salas de cine sucede algo similar pero con matices. No es que no se gana dinero con la venta de entradas pero ese dinero tiene que ser compartido con los estudios de cine, además de sufragar los costes de personal y mantenimiento, que son muy altos.

Las palomitas y la bebida carbonatada, en cambio, tienen unos márgenes brutales. Según este artículo de Slate las salas ganan 90 centavos limpios por cada dólar de palomitas que venden. La película es lo que ha traído al público pero las palomitas son lo que permite rentabilizar el espacio. Una cosa no puede vivir sin la otra a no ser que cambien de modelo de negocio.

Al contrario de lo que pueda parecer, Pocoyó tampoco gana dinero vendiendo los derechos de su programación a las televisiones en todo el mundo donde se exhibe. Su productora Zinkia Entertainment cede los derechos de forma gratuita y cuelga los episodios en YouTube. El negocio se genera con la venta de merchandising relacionado con el programa. Cuanta más gente lo vea, más público potencial tienen para colocar sus productos.

Quién acude a Burger King suele hacerlo por sus hamburguesas pero la mayor parte de las ganancias no están aquí. Están en las patatas fritas y las bebidas carbonatadas. En el caso de las bebidas, la cadena compra concentrados de la bebida lo mezcla con agua y CO2 que produce las burbujas. Las hamburguesas no genera perdidas pero no se acercan ni de lejos al dinero que producen estos otros productos.

Las compañías de fabricación de ascensores suelen perder dinero con la instalación de sus máquinas en rascacielos pero lo recuperan con los contratos de mantenimiento que vienen con el paquete.

Xbox y Playstation 3 tampoco cubren costes. Venden sus consolas con perdidas para recuperarlo posteriormente con la venta de juegos y bienes virtuales.

Conclusión: Los modelos de negocio no siempre son lineales. El gancho no es siempre lo que paga las facturas. Lo barato no siempre es barato. Lo caro viene después.

Gracias a Daniel Blanco por la idea del post.

Foto: Andrew Butko bajo lic. CC.

Jeff Bezos, fundador y CEO de Amazon, lo dejó claro el pasado viernes en una entrevista con la BBC. Su empresa no gana dinero con la venta del Kindle, a diferencia del iPhone y iPad que sí se venden con márgenes importantes. La compañía de Seattle establece un precio que le permite únicamente cubrir costes. La razón es sencilla: cuanto más barato sea el lector, más gente comprará libros a través de Amazon para leer en el Kindle.

Amazon sigue una larga tradición practicada por las empresas llamada «Loss Leader» en las escuelas de negocio que consiste en subvencionar las herramientas principales para generar beneficios a posteriori con productos asociados a ella. El Kindle es el salvoconducto para conseguirlo.

Gillette fue la primera compañía en popularizar esta práctica con su política de vender la maquinilla de afeitar por un precio que apenas cubre costes. En algunas promociones incluso se regala. La compañía genera dinero vendiendo las cuchillas por un precio muy por encima de su coste que se renuevan cada cierto tiempo. Según un artículo de Daily Mail, el coste de las cuchillas Fusion Power está en torno a los 6 céntimos (sin contar costes de distribución y marketing). Un recambio de 4 cuchillas cuesta más de 15 euros. El negocio es redondo.

La compañía, adquirida por Procter & Gamble en 2005 por 44.000 millones de dólares, adoptó esta estrategia tras caducar  la patente que poseía desde 1921 y en reacción a sus competidores, que empezaban a adoptar prácticas similares.

La primera patente de Gillette. En aquella época la protección duraba 16 años.

Otro clásico que utiliza estos métodos es el sector de las impresoras. Pongamos un ejemplo: la Epson Stylus S22 vale ahora mismo 40 euros en la web de la marca. Un precio a priori muy razonable. Pero a la hora de comprar cartuchos te encuentras que un «multipack» de 4 colores para acompañar el dispositivo vale 39,33 euros. Prácticamente el mismo coste que la impresora. El margen está en los cartuchos que se venden muy por encima de su coste real mientras que apenas lo cubren con la impresora. Existen alternativas de reciclaje y reutilización de toners pero siguen siendo minoritarias.

En las salas de cine sucede algo similar pero con matices. No es que no se gana dinero con la venta de entradas pero ese dinero tiene que ser compartido con los estudios de cine, además de sufragar los costes de personal y mantenimiento, que son muy altos.

Las palomitas y la bebida carbonatada, en cambio, tienen unos márgenes brutales. Según este artículo de Slate las salas ganan 90 centavos limpios por cada dólar de palomitas que venden. La película es lo que ha traído al público pero las palomitas son lo que permite rentabilizar el espacio. Una cosa no puede vivir sin la otra a no ser que cambien de modelo de negocio.

Al contrario de lo que pueda parecer, Pocoyó tampoco gana dinero vendiendo los derechos de su programación a las televisiones en todo el mundo donde se exhibe. Su productora Zinkia Entertainment cede los derechos de forma gratuita y cuelga los episodios en YouTube. El negocio se genera con la venta de merchandising relacionado con el programa. Cuanta más gente lo vea, más público potencial tienen para colocar sus productos.

Quién acude a Burger King suele hacerlo por sus hamburguesas pero la mayor parte de las ganancias no están aquí. Están en las patatas fritas y las bebidas carbonatadas. En el caso de las bebidas, la cadena compra concentrados de la bebida lo mezcla con agua y CO2 que produce las burbujas. Las hamburguesas no genera perdidas pero no se acercan ni de lejos al dinero que producen estos otros productos.

Las compañías de fabricación de ascensores suelen perder dinero con la instalación de sus máquinas en rascacielos pero lo recuperan con los contratos de mantenimiento que vienen con el paquete.

Xbox y Playstation 3 tampoco cubren costes. Venden sus consolas con perdidas para recuperarlo posteriormente con la venta de juegos y bienes virtuales.

Conclusión: Los modelos de negocio no siempre son lineales. El gancho no es siempre lo que paga las facturas. Lo barato no siempre es barato. Lo caro viene después.

Gracias a Daniel Blanco por la idea del post.

Foto: Andrew Butko bajo lic. CC.

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Opiniones 12
  • paso por el chino antes y compro kikos, asi que no sé ni los años que no compro palomitas en un cine. siempre he usado juegos piratas en todas mis consolas, no tengo cuenta en ningún tipo de xboxlive, battlenet, steam, kindle, itunes, etc. compro cartuchos de tinta de marca blanca y los reciclo, a veces incluso en casa con kits de tintas que compro online. me hago yo las revisiones del coche y de la moto. intento tener la pasta en bancos que no me cobran comisiones, trato de evitar la obsolescencia programada reparando yo mismo mis aparatos electrónicos, cambiándoles las baterías, etc… y así sucesivamente en todo.

    ¿estás diciendo que si todo el mundo hiciese como yo, el tenderete engañabobosque hay montado se iría a la mierda?

  • La verdad es que es un mundo que nadie conoce… pero el negocio del cine es vender Palomitas, ya que la distribuidora se queda con el 60% de la entrada, obligando a los cines a programar películas que no quieren, a precios q a veces imponen ellos.

    Vamos por Partes. El cine no es negocio… tener un edificio en propiedad o alquiler de esas dimensiones, abierto 7 dias a la semana, con sistemas de climatizacion, luz etc… para que la productora de la pelicula se lleve el 60% no es mucho negocio. Asi que en EEUU inventores de la industria del cine, se inventaron la manera de rentabilizar el negocio… vendiendo cosas tipical USA. Palomitas de Maiz ( que son suyas) y Cocacola… que todo el mundo sabe que la inventaron los.. Americanos. Pero por que eso… por que el negocio está en cambiar peso por volumen. Cuanto ocupa un kilo de maiz. No mas que un litro de agua… cuanto ocupa un kilo de maiz explotado ( hecho palomitas) entre 12 y 15 litros. Ya esta… cambiamos peso por volumen. Un kilo de Maiz ( 1 euro) un kilo de maiz explotado ( 15 euros) Facil.

    Y la cocacola… pues igual, ya que todos usan los grifos… que mezclan el jarabe con el CO2 y con agua… y aparte por si tenia poca agua, le meten hielo. Te están vendiendo agua en los tres estados, liquido, solido y gaseoso…

    Entonces como es posible que esten todas las empresas que dan cine, al borde de la quiebra? Por su avaricia, y codicia, por que las leyes españolas no son las americanas… ni el publico español es igual.

    En Usa tu no puedes entrar en casi ningún sitio con tu comida. Esta ha de ser adquirida en el sitio, que para eso se conceden licencias de explotación. En los campos de Football, baseball etc los americanos no van con su bocata… ¿ son mas tontos que nosotros? no… sencillamente no les dejan pasar, en cambio una vez dentro son bombardeados con toda clase de agapes ( fastfoot) aprecios razonables.

    EL cine no podia ser menos… es su industria mas fuerte, despues de la militar. Y ellos no solo nos venden su pais en cada una de sus películas… nos venden su forma de vida.. ( por algo se llama industria del cine) por algo no está subencionada como aqui.

    Tu vas al cine, y sus palomitas son mas que un simple aperitivo, en si son una cena como lo es un Bigmag. Pero el precio que se paga por ello es «razonable» comparado con lo que es… y se calcula que el 50% de las personas ue acceden a la sala de cine, consume en la barra del Bar. Porcentaje que se reduce aqui al 25/30%…. por que aparte de tu poder entrar con las palomitas de microondas de casa… o el bocata, los precios que tiene el bar, son del todo desorbitados, para el nivel de vida y economico del pais. Ademas para gastarme 10 euros unas palomitas y una cocacola, me las gasto mejor en un bocata de jamon y una cerveza que estan bastante mejor y son mas «españoles»…

    Asi que por un lado el negocio se reduce por la ley… ellos mismos son capaces de reducirlo aun mas por su avaricia… ya que son incapaces de bajar el precio de las palomitas los dias de «diario» por que dicen que les restara publico en fin de semana…

    Asi que tienen lo que se merecen, cierre de salas, y pantallas, reduccion de las ya ridiculas plantillas… ( cuando vayais al cine dejar las palomitas caidas los envases en el asiento, y el vaso tambien, no creais que sois mas limpios si lo llevais a la papelera… sencillmente estais ahorrando al cine un puesto de trabajo) etc. El año que viene cerraran muchas mas salas debido a la digitalizacion forzosa de todas las salas de cine… pero eso sera otra pelicula. gracias

  • Recuerdo una de esas publicidades manifiestamente engañosas en las que un chef estrellas michelín decía que “la calidad no es cara”. Hablaba de alimentación y de una cadena de supermercados, claro que luego el menú en su restaurante alcanzaba los 140 eur por comensal. Cosas de la publicidad, ciertamente, y también de la falta de ética de los que participan en ella. Por el dinero todo vale, parece ser…¡pues no!
    El artículo pone en evidencia lo que para algunos ya era conocido, y para otros era una sospecha…Mi dermatóloga, una de las mejores de Barcelona, sino la mejor, me dijo claramente: “mira, esto de las tres, cuatro y cinco cuchillas no es lo mejor para la piel. Los hombres muy hirsutos quieren tener las mejillas como culitos de bebé, y eso no es posible. Así que en tu caso, que tienes una barba cerrada, con hojas desechables de dos cuchillas vas sobrado.”
    Cuánta razón tenía y cuánto ahorro. Además si uno se fija bien en los anuncios de afeitado, los modelos parecen imberbes…y da la impresión de que solo arrastran la espuma… Si es que no aprendemos.
    Así que, como dices “lo barato no es siempre barato. Lo caro viene después”, que es más o mismo que “lo barato…sale caro”.
    Si, en el fondo, nos venden la moto…y nos la venden bien…claro que uno va aprendiendo a fuerza de cortes en la piel.

  • Recuerdo una de esas publicidades manifiestamente engañosas en las que un chef estrellas michelín decía que “la calidad no es cara”. Hablaba de alimentación y de una cadena de supermercados, claro que luego el menú en su restaurante alcanzaba los 140 eur por comensal. Cosas de la publicidad, ciertamente, y también de la falta de ética de los que participan en ella. Por el dinero todo vale, parece ser…¡pues no!
    El artículo pone en evidencia lo que para algunos ya era conocido, y para otros era una sospecha…Mi dermatóloga, una de las mejores de Barcelona, sino la mejor, me dijo claramente: “mira, esto de las tres, cuatro y cinco cuchillas no es lo mejor para la piel. Los hombres muy hirsutos quieren tener las mejillas como culitos de bebé, y eso no es posible. Así que en tu caso, que tienes una barba cerrada, con hojas desechables de dos cuchillas vas sobrado.”
    Cuánta razón tenía y cuánto ahorro. Además si uno se fija bien en los anuncios de afeitado, los modelos parecen imberbes…y da la impresión de que solo arrastran la espuma… Si es que no aprendemos.
    Así que, como dices “lo barato no es siempre barato. Lo caro viene después”, que es más o mismo que “lo barato…sale caro”.
    Si, en el fondo, nos venden la moto…y nos la venden bien…claro que uno va aprendiendo a fuerza de cortes en la piel.

  • Y los músicos no ganan dinero con las ventas de sus canciones, sino con los conciertos. Por eso la mayoría harían lo mismo que Pocoyó si pudieran. Pero el problema es que (por ahora) dependen de las discográficas, que son las que sí ganan dinero con la venta de canciones y no con los conciertos

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