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4 de junio 2010    /   CREATIVIDAD
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Los collages de Ana Himes

4 de junio 2010    /   CREATIVIDAD     por          
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anahome

Limpios y a la vez cargados de historias. Rotundos y sugerentes. Son los collages de Ana Himes y estarán expuestos hasta el próximo martes en la Galería Luis Gaspar de Madrid.

Esta es su historia, contada por ella misma, y estos son sus collages.

1

Llevaba desde los catorce o quince años recortando cosas, imágenes, ilustraciones, anuncios, etc. y guardándolas en carpetas y cajones en mi casa de Burgos. Simplemente hacía eso: recortar y guardar. Poco a poco fui teniendo más y más material pero la verdad es que en aquel momento no sabía descifrar el porqué de mis ansias por acumular ese tipo de material gráfico. Mi madre no lo entendía y siempre que me decía que por qué no tiraba todo eso, que no me servía para nada, yo le replicaba con un «Algún día tendrá sentido, no te preocupes, pero de momento es lo que necesito: recortar».

2

Siguieron pasando los años hasta que un día, hará un año y medio o así, de repente me levanté a eso de las siete de la mañana (un fin de semana que estaba en Burgos), como con un presentimiento, una mezcla rara entre: «No sé qué he soñado” y “algo tengo que hacer», que me hizo, a modo de flashback, recordar que un año, en una clase de la universidad, vino a darnos una charla un collagista.

3

No recordaba su nombre ni la clase exacta, pero recordé que me gustó. Me gustó tanto la charla que al terminar anoté su correo electrónico. Pues bien, cuando una se aberra a las siete y pico de la mañana y tiene la necesidad de saber algo que depende de ella, lo logra: encontré aquella hoja y aquella anotación en el margen inferior con el correo electrónico.

6

Era Sean Mackaoui. Sin pensármelo dos veces, le escribí y le conté, entre disculpas por estar escribiéndole sin saber muy bien porqué, que había llegado a la conclusión (tras mis múltiples años de recorte sin más) que tenía miedo e incluso una especie de pánico a hacer mi primer collage.

9

Sentía que no sabía cómo seleccionar ese primer elemento, esa primera idea, ese segundo movimiento que completa el binomio «corta y pega». No me esperaba que me respondiese, y mucho menos en el mismo día, pero Sean me contestó con un mail precioso y, de hecho, se acordaba perfectamente de mí y de una pregunta que le hice en la masterclass.

4

Al cabo de unos meses y de intercambiarnos varios correos, me dijo que tenía la solución: me encargaría un collage con una temática concreta y casi un deadline.
Y sí, así fue como me vi «obligada» a hacer mi primer collage. Desde entonces no he podido darle el pause ni de seguir comprando libros, manuales y enciclopedias ni de continuar jugando con el cúter y las tijeras.

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Limpios y a la vez cargados de historias. Rotundos y sugerentes. Son los collages de Ana Himes y estarán expuestos hasta el próximo martes en la Galería Luis Gaspar de Madrid.

Esta es su historia, contada por ella misma, y estos son sus collages.

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Llevaba desde los catorce o quince años recortando cosas, imágenes, ilustraciones, anuncios, etc. y guardándolas en carpetas y cajones en mi casa de Burgos. Simplemente hacía eso: recortar y guardar. Poco a poco fui teniendo más y más material pero la verdad es que en aquel momento no sabía descifrar el porqué de mis ansias por acumular ese tipo de material gráfico. Mi madre no lo entendía y siempre que me decía que por qué no tiraba todo eso, que no me servía para nada, yo le replicaba con un «Algún día tendrá sentido, no te preocupes, pero de momento es lo que necesito: recortar».

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Siguieron pasando los años hasta que un día, hará un año y medio o así, de repente me levanté a eso de las siete de la mañana (un fin de semana que estaba en Burgos), como con un presentimiento, una mezcla rara entre: «No sé qué he soñado” y “algo tengo que hacer», que me hizo, a modo de flashback, recordar que un año, en una clase de la universidad, vino a darnos una charla un collagista.

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No recordaba su nombre ni la clase exacta, pero recordé que me gustó. Me gustó tanto la charla que al terminar anoté su correo electrónico. Pues bien, cuando una se aberra a las siete y pico de la mañana y tiene la necesidad de saber algo que depende de ella, lo logra: encontré aquella hoja y aquella anotación en el margen inferior con el correo electrónico.

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Era Sean Mackaoui. Sin pensármelo dos veces, le escribí y le conté, entre disculpas por estar escribiéndole sin saber muy bien porqué, que había llegado a la conclusión (tras mis múltiples años de recorte sin más) que tenía miedo e incluso una especie de pánico a hacer mi primer collage.

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Sentía que no sabía cómo seleccionar ese primer elemento, esa primera idea, ese segundo movimiento que completa el binomio «corta y pega». No me esperaba que me respondiese, y mucho menos en el mismo día, pero Sean me contestó con un mail precioso y, de hecho, se acordaba perfectamente de mí y de una pregunta que le hice en la masterclass.

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Al cabo de unos meses y de intercambiarnos varios correos, me dijo que tenía la solución: me encargaría un collage con una temática concreta y casi un deadline.
Y sí, así fue como me vi «obligada» a hacer mi primer collage. Desde entonces no he podido darle el pause ni de seguir comprando libros, manuales y enciclopedias ni de continuar jugando con el cúter y las tijeras.

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