Publicado: 11 de marzo 2024 09:16  | Actualizado: 12 de marzo 2024 04:23    /   CREATIVIDAD
por
 

La belleza de los cuadernos de Frank Ockenfels 3

Publicado: 11 de marzo 2024 09:16  | Actualizado: 12 de marzo 2024 04:23    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp

¿Qué es un cuaderno?

Para la Real Academia Española, un cuaderno es, en su primera acepción, un ‘conjunto o agregado de algunos pliegos de papel, doblados y cosidos en forma de libro’. Un definición que no desentonaría en un quirófano. Exacta y fina como una pompa de jabón. Una definición que, a pesar de todo, fracasa al dejar fuera todas las posibilidades que ofrece el objeto. Porque un cuaderno también es, para todos sus usuarios potenciales, un cúmulo de posibilidades schrodinguerianas. Un cáliz capaz de contener todas las opciones y ninguna al mismo tiempo.

© Frank Ockenfels 3, 42-43, 2019, Courtesy FaheyaKlein Gallery

Para algunas personas, como Frank Ockenfels 3, un cuaderno bien puede ser un repositorio de momentos vitales. El fotógrafo y artista clausura estos días una exposición en el Museo Fotografiska de Fotografía Contemporánea de Nueva York en la que, entre otras obras, expone sus libretas.

Durante décadas, Ockenfels 3 ha dejado que su trabajo, sus ideas y su arte se apoderen de sus páginas. Sin cortapisas. La exposición termina el 9 de marzo y se va, como llegó, bajo el título de Introspección.

La carrera de Frank Ockenfels no podría entenderse sin echar un vistazo a su trayectoria profesional. Ha sacado fotos de todo el mundo. Desde George Clooney a Tracy Chapman pasando por Tom Hanks, David Lynch, Barack Obama y Angelina Jolie. Ha hecho, además, foto fija para infinidad de producciones estadounidenses, desde Mad Men a la saga de Piratas del Caribe. Un currículo que haría palidecer a cualquier fotógrafo de retratos. 

© Frank Ockenfels 3, OBAMA 2008, Courtesy FaheyaKlein Gallery

Sin embargo, según él, en realidad, sería una sesión de 1989 la que tendría más impacto sobre su carrera. En aquel entonces, al fotógrafo le tocó hacer una foto de Tin Machine, una banda británica que tenía la peculiaridad de que su frontman era David Bowie. A Ockenfels le tocó ser el último fotógrafo del día con los músicos y cuenta que Bowie le preguntó que qué iba a hacer que no hubiese hecho ningún otro fotógrafo. Ockenfels tuvo una idea alocada.

—Bueno, si os quitáis las camisetas, os voy a pintar con la luz del flash —le respondió. 

© Frank Ockenfels 3

Y el resto es historia. A partir de ahí, Ockenfels 3 seguiría haciéndole fotos al rey del glam rock durante años. «El impacto general de David sobre mi vida es que él básicamente me dio la oportunidad de ser alguien para que todo el mundo me mirase», explicaba el fotógrafo en una entrevista. «David me dio su guiño», añadía. «Cuando trabajas con alguien durante nueve años y le haces 15 sesiones de fotos, la gente empieza a preguntarse: ¿por qué David confía en este tipo?».

© Frank Ockenfels 3

Hay pocas personas dedicadas a la creación que no sientan una afinidad especial por las libretas y los cuadernos. Estos artefactos, en su estado inicial, representan lo que está por crear, la potencia, los infinitos caminos que puede emprender una idea. Suelen estar, sin embargo, relegados al planeta de los borradores, las notas y los bosquejos.

Su finalidad, en la mayoría de los casos, es servir de puente entre creador y creación. En pocas ocasiones, o casi nunca, se dirigen a convertirse en obra terminada. Lo que contienen suele reproducirse, a mano o por medio de máquinas, y transformarse en la obra que merecerá el calificativo de final. El humilde cuaderno, por su parte, suele ser condenado a luchar con cajas, mudanzas y otros tsunamis antes de terminar sus días en una planta de reciclaje. 

Según contaba a su alma mater, la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, para Ockenfels 3, los cuadernos también comenzaron por ser una herramienta para desarrollar ideas. Las usaría como «cuadernos técnicos» en los que planificar sus sesiones de fotos. A partir de ahí, recuerda: «Me encontré haciendo collages con polaroids sobrantes y pedazos de papel relacionados con la sesión de fotos. Después, escribía mis pensamientos o opiniones sobre la sesión, una buena forma de vaciar mi mente».

© Frank Ockenfels 3

Después, por adición, terminaron convirtiéndose en algo más. Una transformación motivada por la forma de trabajar del artista: «Me gusta hacer cosas que se sienten crudas, reales; que se sienten “una de una”».

Sin duda, la porción más interesante de la exposición es la que exhibe las páginas de los cuadernos de Ockenfels. En sus cuadernos, el artista transita de un medio a otro, combinando fotografía, pintura, collage e, incluso, a ratos, destrucción.

Ockenfels 3 reconocía en una entrevista con la publicación californiana, MrFeelgood que quizá lo que más le diferencie de otros fotógrafos sea precisamente eso, su absoluta falta de reverencia por sus propias fotografías:

«La mayoría de los fotógrafos consideran que sus láminas son preciosas, una imagen sólida con la que no se juega jamás. Pero a mí me parece interesante ver qué es lo que pasa con ella», contaba. «Está eso y está lo que pasa con ella en el siguiente momento de tu vida, o cómo se relaciona con el siguiente momento de tu vida. Ya sabes, podrías romperla.[…]. Las distorsiones que yo he ejecutado están definitivamente en esa corriente de energía de agarrar la belleza y destruirla».

© Frank Ockenfels 3

¿Qué es un cuaderno?

Para la Real Academia Española, un cuaderno es, en su primera acepción, un ‘conjunto o agregado de algunos pliegos de papel, doblados y cosidos en forma de libro’. Un definición que no desentonaría en un quirófano. Exacta y fina como una pompa de jabón. Una definición que, a pesar de todo, fracasa al dejar fuera todas las posibilidades que ofrece el objeto. Porque un cuaderno también es, para todos sus usuarios potenciales, un cúmulo de posibilidades schrodinguerianas. Un cáliz capaz de contener todas las opciones y ninguna al mismo tiempo.

© Frank Ockenfels 3, 42-43, 2019, Courtesy FaheyaKlein Gallery

Para algunas personas, como Frank Ockenfels 3, un cuaderno bien puede ser un repositorio de momentos vitales. El fotógrafo y artista clausura estos días una exposición en el Museo Fotografiska de Fotografía Contemporánea de Nueva York en la que, entre otras obras, expone sus libretas.

Durante décadas, Ockenfels 3 ha dejado que su trabajo, sus ideas y su arte se apoderen de sus páginas. Sin cortapisas. La exposición termina el 9 de marzo y se va, como llegó, bajo el título de Introspección.

La carrera de Frank Ockenfels no podría entenderse sin echar un vistazo a su trayectoria profesional. Ha sacado fotos de todo el mundo. Desde George Clooney a Tracy Chapman pasando por Tom Hanks, David Lynch, Barack Obama y Angelina Jolie. Ha hecho, además, foto fija para infinidad de producciones estadounidenses, desde Mad Men a la saga de Piratas del Caribe. Un currículo que haría palidecer a cualquier fotógrafo de retratos. 

© Frank Ockenfels 3, OBAMA 2008, Courtesy FaheyaKlein Gallery

Sin embargo, según él, en realidad, sería una sesión de 1989 la que tendría más impacto sobre su carrera. En aquel entonces, al fotógrafo le tocó hacer una foto de Tin Machine, una banda británica que tenía la peculiaridad de que su frontman era David Bowie. A Ockenfels le tocó ser el último fotógrafo del día con los músicos y cuenta que Bowie le preguntó que qué iba a hacer que no hubiese hecho ningún otro fotógrafo. Ockenfels tuvo una idea alocada.

—Bueno, si os quitáis las camisetas, os voy a pintar con la luz del flash —le respondió. 

© Frank Ockenfels 3

Y el resto es historia. A partir de ahí, Ockenfels 3 seguiría haciéndole fotos al rey del glam rock durante años. «El impacto general de David sobre mi vida es que él básicamente me dio la oportunidad de ser alguien para que todo el mundo me mirase», explicaba el fotógrafo en una entrevista. «David me dio su guiño», añadía. «Cuando trabajas con alguien durante nueve años y le haces 15 sesiones de fotos, la gente empieza a preguntarse: ¿por qué David confía en este tipo?».

© Frank Ockenfels 3

Hay pocas personas dedicadas a la creación que no sientan una afinidad especial por las libretas y los cuadernos. Estos artefactos, en su estado inicial, representan lo que está por crear, la potencia, los infinitos caminos que puede emprender una idea. Suelen estar, sin embargo, relegados al planeta de los borradores, las notas y los bosquejos.

Su finalidad, en la mayoría de los casos, es servir de puente entre creador y creación. En pocas ocasiones, o casi nunca, se dirigen a convertirse en obra terminada. Lo que contienen suele reproducirse, a mano o por medio de máquinas, y transformarse en la obra que merecerá el calificativo de final. El humilde cuaderno, por su parte, suele ser condenado a luchar con cajas, mudanzas y otros tsunamis antes de terminar sus días en una planta de reciclaje. 

Según contaba a su alma mater, la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, para Ockenfels 3, los cuadernos también comenzaron por ser una herramienta para desarrollar ideas. Las usaría como «cuadernos técnicos» en los que planificar sus sesiones de fotos. A partir de ahí, recuerda: «Me encontré haciendo collages con polaroids sobrantes y pedazos de papel relacionados con la sesión de fotos. Después, escribía mis pensamientos o opiniones sobre la sesión, una buena forma de vaciar mi mente».

© Frank Ockenfels 3

Después, por adición, terminaron convirtiéndose en algo más. Una transformación motivada por la forma de trabajar del artista: «Me gusta hacer cosas que se sienten crudas, reales; que se sienten “una de una”».

Sin duda, la porción más interesante de la exposición es la que exhibe las páginas de los cuadernos de Ockenfels. En sus cuadernos, el artista transita de un medio a otro, combinando fotografía, pintura, collage e, incluso, a ratos, destrucción.

Ockenfels 3 reconocía en una entrevista con la publicación californiana, MrFeelgood que quizá lo que más le diferencie de otros fotógrafos sea precisamente eso, su absoluta falta de reverencia por sus propias fotografías:

«La mayoría de los fotógrafos consideran que sus láminas son preciosas, una imagen sólida con la que no se juega jamás. Pero a mí me parece interesante ver qué es lo que pasa con ella», contaba. «Está eso y está lo que pasa con ella en el siguiente momento de tu vida, o cómo se relaciona con el siguiente momento de tu vida. Ya sabes, podrías romperla.[…]. Las distorsiones que yo he ejecutado están definitivamente en esa corriente de energía de agarrar la belleza y destruirla».

© Frank Ockenfels 3

Compártelo twitter facebook whatsapp
Técnicas surrealistas de creatividad
Humor para sobrellevar la corrupción
‘What Design Can Do?’, diseñadores al rescate de los refugiados sirios
Adidas tunea el cuento de Navidad de Dickens
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp