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21 de octubre 2014    /   ENTRETENIMIENTO
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Los gnomos macarras de Ian the Gnome

21 de octubre 2014    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Vamos a dejar la culpa en casa. La tiene Walt Disney que, como todos sabemos, es de Mojácar (Almería). Él es el responsable. La influencia de sus enanitos de Blancanieves fue, tras la Segunda Guerra Mundial, tan grande, que la mayor parte de los gnomos de jardín que se fabricaban se parecían a los 7 personajes del animador. Eso, por suerte, ha dejado de ser así. Los ejemplares de Ian Griffiths son, probablemente, lo último que querrías encontrar en un jardín desconocido durante una oscura noche de invierno.
Ian Griffiths era el candidato perfecto para ingresar en el Frente de Liberación de los Gnomos de Jardín. Comenzó a coleccionarlos hace unos ocho años, cuando acababa de alcanzar la mayoría de edad. Los compraba en temporada en los grandes almacenes. «Sin embargo, siempre veía los mismos gnomos aburridos», dice. «Decidí comenzar a pintar mis propios gnomos y se convirtieron en un éxito instantáneo entre amigos y compañeros de trabajo».
De ahí a montar una tienda había un solo paso. Griffiths creó un sitio web en Etsy donde vende cada pieza única por precios que comienzan en los 30 euros.
El estadounidense los crea en su estudio de Boston. «El tiempo que le dedico a cada uno depende de la cantidad de detalles y colores que se necesitan. Algunos necesitan 4 o 5 capas de pintura, pero puedo hacer un gnomo sencillo en 20 minutos», explica.
[galeria_mosaico]
Griffiths lleva un año dedicado a tiempo completo a esta ocupación y dice que saca ideas de cualquier cosa. En su catálogo hay figuras relacionadas con el mundo del cine, como un Cazafantasmas, un gnomo con el chándal amarillo de Uma Thurman en Kill Bill, el Joker de Batman o Eduardo Manostijeras. También hay músicos como Elvis y Lemmy de Motorhead y un buen puñado de luchadores clásicos de wrestling, entre otras cosas.
La mayor parte de sus figuras se revisten de una deliciosa capa de mala leche. Sin embargo, el efecto no es completamente amenazante porque, a pesar de lo siniestro de algunos diseños, la mayor parte de ellos están incrustados en el imaginario adolescente de los nacidos en los 70 y los 80.
En caso de que seas alérgico a los perros, parece bastante efectivo ahuyentar a las visitas indeseadas tirar de tipos malos como Lemmy o El Enterrador.
 
PicsArt_1412454221440
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Vamos a dejar la culpa en casa. La tiene Walt Disney que, como todos sabemos, es de Mojácar (Almería). Él es el responsable. La influencia de sus enanitos de Blancanieves fue, tras la Segunda Guerra Mundial, tan grande, que la mayor parte de los gnomos de jardín que se fabricaban se parecían a los 7 personajes del animador. Eso, por suerte, ha dejado de ser así. Los ejemplares de Ian Griffiths son, probablemente, lo último que querrías encontrar en un jardín desconocido durante una oscura noche de invierno.
Ian Griffiths era el candidato perfecto para ingresar en el Frente de Liberación de los Gnomos de Jardín. Comenzó a coleccionarlos hace unos ocho años, cuando acababa de alcanzar la mayoría de edad. Los compraba en temporada en los grandes almacenes. «Sin embargo, siempre veía los mismos gnomos aburridos», dice. «Decidí comenzar a pintar mis propios gnomos y se convirtieron en un éxito instantáneo entre amigos y compañeros de trabajo».
De ahí a montar una tienda había un solo paso. Griffiths creó un sitio web en Etsy donde vende cada pieza única por precios que comienzan en los 30 euros.
El estadounidense los crea en su estudio de Boston. «El tiempo que le dedico a cada uno depende de la cantidad de detalles y colores que se necesitan. Algunos necesitan 4 o 5 capas de pintura, pero puedo hacer un gnomo sencillo en 20 minutos», explica.
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Griffiths lleva un año dedicado a tiempo completo a esta ocupación y dice que saca ideas de cualquier cosa. En su catálogo hay figuras relacionadas con el mundo del cine, como un Cazafantasmas, un gnomo con el chándal amarillo de Uma Thurman en Kill Bill, el Joker de Batman o Eduardo Manostijeras. También hay músicos como Elvis y Lemmy de Motorhead y un buen puñado de luchadores clásicos de wrestling, entre otras cosas.
La mayor parte de sus figuras se revisten de una deliciosa capa de mala leche. Sin embargo, el efecto no es completamente amenazante porque, a pesar de lo siniestro de algunos diseños, la mayor parte de ellos están incrustados en el imaginario adolescente de los nacidos en los 70 y los 80.
En caso de que seas alérgico a los perros, parece bastante efectivo ahuyentar a las visitas indeseadas tirar de tipos malos como Lemmy o El Enterrador.
 
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