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25 de marzo 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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Los huesacos de Sancho Panza

25 de marzo 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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¿Dónde están los huesitos de Miki de Cervantes? ¿Dónde duermen? ¿Con qué sueñan los restos de Cervantes? ¿Con quién pasarán sus noches de gloria los huesos de Miguelón?
España sin dormir dándole vueltas al tema. Científicos y forenses excavando cosas, buscando imprimir sus nombres en la Historia de España y Literatura francesa, ya que estamos.
Huesos de Cervantes. Patas de Gallo de Santa Teresa de Yesus, Bigote de Cánovas, Sandalias de Hitler (peregrinación para probarse las sandalias del führer). La silla donde se echó un pedo Dios, las arrugas de Ronaldinho, la uña del dedo meñique de René Descartes.
Todo el caso de los huesos es realmente curioso. Mil programas investigando, horas de radio, tertulietas en las plazas de todos los pueblos de España entre jóvenes agricultores, fresadores y herreros mayores de edad (mientras tanto, alguien corre por el pasillo del piso compartido).
¡Los hosteleros se frotan las manos con los huesitos de Cervantes! Dicen que van  a sacar un postre literario para la Pascua. Los huevos de Cervantes cubiertos de chocolate fundé.
Y mientras, en el Barrio de las Letras, frases cervantianas, erasmus, bares de juernes, flyers y de toda esa bazofia contra la que El Ingenioso Hidalgo hubiese cabalgado, una vez más, junto a su fiel escudero Sancho.
Y nadie se acuerda de los huesacos que lo dieron todo por Miguel. Los huesazos de Sancho Panza. Huesos gorditos, escuderos y valiosos que auparon a su jefe a la locura total onírica.
Cuentan en emisoras británicas que lo último que dijeron los huesitos de Cervantes fue actiiivityy booook¿Qué dirían los de Sancho Panza? ¿Exhalarían un exabrupto ante toda esta tontería habitual?
Reivindicar los huesos de los personajes secundarios que tanta literatura han dado a un país tan ficticio como el nuestro. Huesos secundarios de los que realmente vale la pena buscar, encontrar, respetar. 
Reivindicar los huesazos de Sancho Panza que tanta inspiración dieron a Cervantes y a la propia España investigación tras investigación, delirio tras delirio.
Huesos. Tan solo huesos.

¿Dónde están los huesitos de Miki de Cervantes? ¿Dónde duermen? ¿Con qué sueñan los restos de Cervantes? ¿Con quién pasarán sus noches de gloria los huesos de Miguelón?
España sin dormir dándole vueltas al tema. Científicos y forenses excavando cosas, buscando imprimir sus nombres en la Historia de España y Literatura francesa, ya que estamos.
Huesos de Cervantes. Patas de Gallo de Santa Teresa de Yesus, Bigote de Cánovas, Sandalias de Hitler (peregrinación para probarse las sandalias del führer). La silla donde se echó un pedo Dios, las arrugas de Ronaldinho, la uña del dedo meñique de René Descartes.
Todo el caso de los huesos es realmente curioso. Mil programas investigando, horas de radio, tertulietas en las plazas de todos los pueblos de España entre jóvenes agricultores, fresadores y herreros mayores de edad (mientras tanto, alguien corre por el pasillo del piso compartido).
¡Los hosteleros se frotan las manos con los huesitos de Cervantes! Dicen que van  a sacar un postre literario para la Pascua. Los huevos de Cervantes cubiertos de chocolate fundé.
Y mientras, en el Barrio de las Letras, frases cervantianas, erasmus, bares de juernes, flyers y de toda esa bazofia contra la que El Ingenioso Hidalgo hubiese cabalgado, una vez más, junto a su fiel escudero Sancho.
Y nadie se acuerda de los huesacos que lo dieron todo por Miguel. Los huesazos de Sancho Panza. Huesos gorditos, escuderos y valiosos que auparon a su jefe a la locura total onírica.
Cuentan en emisoras británicas que lo último que dijeron los huesitos de Cervantes fue actiiivityy booook¿Qué dirían los de Sancho Panza? ¿Exhalarían un exabrupto ante toda esta tontería habitual?
Reivindicar los huesos de los personajes secundarios que tanta literatura han dado a un país tan ficticio como el nuestro. Huesos secundarios de los que realmente vale la pena buscar, encontrar, respetar. 
Reivindicar los huesazos de Sancho Panza que tanta inspiración dieron a Cervantes y a la propia España investigación tras investigación, delirio tras delirio.
Huesos. Tan solo huesos.

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