4 de febrero 2022    /   IGLUU
por
 

4 de febrero 2022    /   IGLUU     por          
twitter facebook whatsapp

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Noviembre haciendo clic aquí.

 

Poco se puede decir de este músico sevillano que lleva ya 25 discos a sus espaldas. No llena estadios ni tampoco lo pretende. Él es más de garitos. «Es un formato genial, porque estás cerca del público, puedes hacerles reír y luego tomarte una cerveza», afirma.

Antonio Luque se convirtió en Sr. Chinarro hace más de 30 años. En sus canciones, con letras enigmáticas que le han convertido en una de las voces indiscutibles de la música independiente, habla de amor, de guerras, se atreve a hincarle el diente al melón de las fake news y pone delante de los ojos (perdón, de los oídos) de quien quiera escucharle el cambio climático.

Sr. Chinarro tiene una visión muy clara de la industria musical y no se muerde la lengua a la hora de hablar de ella. Y aunque le gustan los festivales, no ve con buenos ojos que en los carteles siempre se repitan los mismos nombres. Es como repetir continuamente el mismo espectáculo pero con diferentes figuras y en distintos lugares. «Además, ya no pagan tan bien como antes, y hay algunos grupos pequeños que ni cobran, que van por la pulsera o por tener acceso para entrar a la parte VIP y hacerse una foto. Eso devalúa el trabajo, y se lo he dicho en persona a grupos que lo hacían y que ahora están muy arriba».

Ya en su disco Presidente (2011) hablaba de los plásticos y del mar. En 2018 publicó Asunción, donde cantaba a las trompetas del apocalipsis y en su último disco, El bando bueno (2020) habla del Planeta B. Pero ya advertimos que no se muestra muy optimista con el futuro de la Tierra. «Somos como una plaga de depredadores, de parásitos que seguirán vivos mientras el huésped tenga recursos. Después, el planeta se recuperará, pero no estaremos ahí para verlo».

Guadalupe Bécares ha entrevistado a este artista con una visión tan particular del mundo, de la música y de los problemas que nos rodean.

twitter facebook whatsapp

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Noviembre haciendo clic aquí.

 

Poco se puede decir de este músico sevillano que lleva ya 25 discos a sus espaldas. No llena estadios ni tampoco lo pretende. Él es más de garitos. «Es un formato genial, porque estás cerca del público, puedes hacerles reír y luego tomarte una cerveza», afirma.

Antonio Luque se convirtió en Sr. Chinarro hace más de 30 años. En sus canciones, con letras enigmáticas que le han convertido en una de las voces indiscutibles de la música independiente, habla de amor, de guerras, se atreve a hincarle el diente al melón de las fake news y pone delante de los ojos (perdón, de los oídos) de quien quiera escucharle el cambio climático.

Sr. Chinarro tiene una visión muy clara de la industria musical y no se muerde la lengua a la hora de hablar de ella. Y aunque le gustan los festivales, no ve con buenos ojos que en los carteles siempre se repitan los mismos nombres. Es como repetir continuamente el mismo espectáculo pero con diferentes figuras y en distintos lugares. «Además, ya no pagan tan bien como antes, y hay algunos grupos pequeños que ni cobran, que van por la pulsera o por tener acceso para entrar a la parte VIP y hacerse una foto. Eso devalúa el trabajo, y se lo he dicho en persona a grupos que lo hacían y que ahora están muy arriba».

Ya en su disco Presidente (2011) hablaba de los plásticos y del mar. En 2018 publicó Asunción, donde cantaba a las trompetas del apocalipsis y en su último disco, El bando bueno (2020) habla del Planeta B. Pero ya advertimos que no se muestra muy optimista con el futuro de la Tierra. «Somos como una plaga de depredadores, de parásitos que seguirán vivos mientras el huésped tenga recursos. Después, el planeta se recuperará, pero no estaremos ahí para verlo».

Guadalupe Bécares ha entrevistado a este artista con una visión tan particular del mundo, de la música y de los problemas que nos rodean.

Ir al cine o ver Netflix, ¿qué es más sostenible?
Diseño biofílico: naturaleza para hacer los espacios más vivibles
Adriana Domínguez: la conciencia ecológica de una gran firma de moda
Qué necesita una playa para lucir con orgullo su bandera azul
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Publicidad