11 de diciembre 2012    /   CREATIVIDAD
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Los infrasonidos de un Ángel caído

11 de diciembre 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Cuando llegó a Estados Unidos con esa manía que tienen de ponerle un “middle name” a todo, le acortaron el nombre en el carné. Así fue como Miguel Elizalde perdió el Ángel. Tras este cambio no se reencarnó en el diablo pero su profunda mirada siguió encerrando los misterios de un viejo sabio.

Este publicitario donostiarra reconvertido en artista conceptual, abandonó una brillante carrera profesional para graduarse en Digital+Media por la Rhode Island School of Design. Antes, había comenzado como periodista en Radio Euskadi para luego trabajar como redactor publicitario en Madrid.

Tras diez años dedicados a la publicidad a tiempo completo en agencias como Contrapunto o Villar-Rosàs quiso dejarlo “Decidí poner más que tierra, un mar de por medio y venirme a los Estados Unidos. Desde entonces vivo un poco a caballo entre ambos lados del atlántico” explica.

Miguel cuenta que llegó al arte tarde y por eliminación, escribió varios cortos y un largo con varios amigos pero sin la comodidad del que está hecho para eso. Y un buen día, en la Tate londinense, vio el “Nantes Triptych” De Bill Viola.

La instalación del artista americano inspirada por la muerte de su madre, le cambió para siempre. En ese momento decidió hacer videoarte. “Con los años aprendí a identificar qué era lo que me gustaba de aquella pieza y no era lo que tenía enfrente de mí, sino lo que había dentro de mí, las fibras que tocaba, la sensación que me producía. Es así como pasé a trabajar directamente con las sensaciones físicas”, comenta Elizalde.

Y así es precisamente como él define su trabajo “La meta última es que el visitante torne la mirada hacia sí mismo y observe sus propias sensaciones físicas. Que sea consciente de lo que está sintiendo en ese momento”.

Para Elizalde, su proceso creativo es lento, lo primero es la idea, cosa de la que venía acostumbrado por su base publicitaria, pero luego hay que aprender el oficio de programar o por lo menos entender la lógica de cada lenguaje de programación. Le inspiran los lugares públicos y bulliciosos y artistas como el mencionado Viola, James Turrell, Marina Abramovich, Sissel Tolaas, Michael Heizer o Haaron Mirza.

Su mayor obra hasta el momento ha consistido en la creación de un túnel de tren de 18 metros de largo en el que sin el ferrocarril, llegas a percibir mediante infrasonidos, cómo éste se va acercando. La idea le viene de pequeñito. Muchas veces guardamos en el cajón pensamientos que resurgen como el fénix.

Elizalde, quiso proporcionar a su audiencia esa sensación que él tenía cada vez que pasaba por el antiguo puente de hierro de San Sebastián y construyó en Arteleku en Guipúzcoa, esta mole con complejos circuitos para evocar en el espectador la sensación del tren aproximándose. La instalación ha estado expuesta al público desde el pasado mes de abril y será desmontada el próximo 21 de diciembre.

Su siguiente proyecto consiste en hacer un mapa. “Quiero mapear la presencia de infrasonidos de una forma más sistemática hasta crear un archivo, que pueda tomar la forma de página web. En un registro completamente diferente y completamente analógico, hacer retratos micro perforados a mano”. Cuidado si te rugen las tripas, puede que solo estén pidiendo alimentos, pero ahora cuando lo hagan, comprueba si Miguel está cerca, tu estómago podría aparecer en su mapa.

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Cuando llegó a Estados Unidos con esa manía que tienen de ponerle un “middle name” a todo, le acortaron el nombre en el carné. Así fue como Miguel Elizalde perdió el Ángel. Tras este cambio no se reencarnó en el diablo pero su profunda mirada siguió encerrando los misterios de un viejo sabio.

Este publicitario donostiarra reconvertido en artista conceptual, abandonó una brillante carrera profesional para graduarse en Digital+Media por la Rhode Island School of Design. Antes, había comenzado como periodista en Radio Euskadi para luego trabajar como redactor publicitario en Madrid.

Tras diez años dedicados a la publicidad a tiempo completo en agencias como Contrapunto o Villar-Rosàs quiso dejarlo “Decidí poner más que tierra, un mar de por medio y venirme a los Estados Unidos. Desde entonces vivo un poco a caballo entre ambos lados del atlántico” explica.

Miguel cuenta que llegó al arte tarde y por eliminación, escribió varios cortos y un largo con varios amigos pero sin la comodidad del que está hecho para eso. Y un buen día, en la Tate londinense, vio el “Nantes Triptych” De Bill Viola.

La instalación del artista americano inspirada por la muerte de su madre, le cambió para siempre. En ese momento decidió hacer videoarte. “Con los años aprendí a identificar qué era lo que me gustaba de aquella pieza y no era lo que tenía enfrente de mí, sino lo que había dentro de mí, las fibras que tocaba, la sensación que me producía. Es así como pasé a trabajar directamente con las sensaciones físicas”, comenta Elizalde.

Y así es precisamente como él define su trabajo “La meta última es que el visitante torne la mirada hacia sí mismo y observe sus propias sensaciones físicas. Que sea consciente de lo que está sintiendo en ese momento”.

Para Elizalde, su proceso creativo es lento, lo primero es la idea, cosa de la que venía acostumbrado por su base publicitaria, pero luego hay que aprender el oficio de programar o por lo menos entender la lógica de cada lenguaje de programación. Le inspiran los lugares públicos y bulliciosos y artistas como el mencionado Viola, James Turrell, Marina Abramovich, Sissel Tolaas, Michael Heizer o Haaron Mirza.

Su mayor obra hasta el momento ha consistido en la creación de un túnel de tren de 18 metros de largo en el que sin el ferrocarril, llegas a percibir mediante infrasonidos, cómo éste se va acercando. La idea le viene de pequeñito. Muchas veces guardamos en el cajón pensamientos que resurgen como el fénix.

Elizalde, quiso proporcionar a su audiencia esa sensación que él tenía cada vez que pasaba por el antiguo puente de hierro de San Sebastián y construyó en Arteleku en Guipúzcoa, esta mole con complejos circuitos para evocar en el espectador la sensación del tren aproximándose. La instalación ha estado expuesta al público desde el pasado mes de abril y será desmontada el próximo 21 de diciembre.

Su siguiente proyecto consiste en hacer un mapa. “Quiero mapear la presencia de infrasonidos de una forma más sistemática hasta crear un archivo, que pueda tomar la forma de página web. En un registro completamente diferente y completamente analógico, hacer retratos micro perforados a mano”. Cuidado si te rugen las tripas, puede que solo estén pidiendo alimentos, pero ahora cuando lo hagan, comprueba si Miguel está cerca, tu estómago podría aparecer en su mapa.

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