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3 de abril 2017    /   DIGITAL
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Los límites del pezón

3 de abril 2017    /   DIGITAL     por          
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Hace aproximadamente un lustro publiqué en este mismo medio un artículo titulado La leche que te han dado sobre la lactancia, la leche humana y cómo no, el papel de los pezones en todo esto.

Y hace un par de días he salido del cine de ver la extraordinaria Ghost in the shell (Rupert Sanders) protagonizada por Scarlett Johansson, a quien literalmente, le han robado los pezones. La financiación de esta película se sostiene sobre tres patas: la americana, la japonesa y la china, a través de la todopoderosa y cada vez más influyente Hua Hua Media. En su espectacular web puede verse a qué nos referimos.

¿Quién ha tomado la decisión de borrar los pezones de Scarlett Johansson? ¿Japón, China o Estados Unidos? Incluso el crítico de cine Luis Martínez, con quien no suelo estar de acuerdo en nada, y precisamente por eso suelo leer sus textos, subraya esta omisión anatómica en su reseña del filme en la revista Metrópoli (El Mundo). Concretamente lo hace en la parte final, donde la publicación resalta en rojo lo mejor y lo peor de cada película. Pero la reivindicación de Martínez solo aparece en la edición papel, cuya imagen adjuntamos.

metropoli-papel

La versión online ha sido corregida, como puede verse en la imagen, aunque pueden comprobarlo aquí. En la versión online ese párrafo sobre el pezón ha sido relegado al corpus del texto, que lee muchísima menos gente que las conclusiones finales. En la parte negativa del filme, la queja original que está en papel ha sido reemplazada por otra frase.

metropoli-online

El pánico que parece tener Occidente hacia el pezón femenino escapa a mi comprensión. Porque pezones masculinos los vemos hasta en las marquesinas de los autobuses, o en la tele en directo, cada vez que Cristiano marca un gol y se quita la camiseta. O en cualquier anuncio de calefacción en las que un señor se ducha y se queda sin agua caliente.

La única utilidad de los pezones masculinos, si son convenientemente estimulados, es la de proporcionar a su dueño sensaciones placenteras vinculadas al sexo y/o al amor. Los pezones femeninos también tienen esa utilidad, pero hay algo más… ¿cuál es la diferencia que los convierte en objeto de censura? Sólo una: la lactancia.

Sánchez Dragó, en su refrescante y muy entretenido libro Shangri- La, el elixir de la eterna juventud (Planeta) demoniza la leche de vaca por ser contraria a nuestra naturaleza, ya que pertenecemos a otra especie y aboga, en todo caso, por la leche humana, cuando se puede paladear, cosa que no siempre está a nuestro alcance más allá de nuestros primeros meses, o años, en el caso de los más afortunados.

Y llegamos así a la paradoja de Ghost in the Shell, donde el cuerpo de Scarlett muestra unas curvas (digitales o no, eso a estas alturas es irrelevante) que la Sharia jamás aceptaría en cualquier país musulmán, ni los ultraortodoxos judíos que borran a Pitufina de los carteles promocionales del último filme de los pitufos porque les pone cachondos. No me lo invento. 

¿Qué despierta más la libido del espectador, la forma o el pezón, verdadero culpable de todos los males? Es obvio que el personaje encarnado por Scarlett difícilmente podrá procrear o amamantar a un bebé. Pero sus ingenieros también la han privado de vagina, aunque no del deseo ni de la capacidad de amar, más allá de la empatía con otros cyborgs, y esto no es un espoiler, en el tráiler se ve todo esto:

¿Quién es el culpable del origen de esta asimetría totalmente absurda? ¿La Iglesia Católica? ¿Mahoma? ¿Franco? ¿El general MacArthur? ¿Pitita Ridruejo? ¿Juan Pablo II? ¿En qué momento el pezón femenino (y sólo el femenino, subrayamos) comenzó a ser sospechoso? ¿Por qué Facebook, Instagram y las principales redes sociales se alinean con esta práctica sexista, discriminatoria e incomprensible?

Si es usted un caballero, haga un selfie de su torso desnudo, no hace falta que muestre el rostro, y publíquelo en su muro de Facebook, y lo etiqueta en otras redes como #PezónYorokobu. No sucederá nada, más allá de suscitar las chanzas de sus amigotes. Si es usted una dama haga lo propio, y observará cómo la imagen es eliminada, por más artísticas que sean sus intenciones (y aunque no lo sean, aquí no estamos hablando de arte, sino de censura).

En el Renacimiento y el Barroco numerosos pintores retrataron la desnudez de la Virgen y de otras buenas mozas, y detallaron sus pechos y sus pezones sin ningún problema, con la excusa de que se trataba de escenas bíblicas o mitológicas. Y de algunos incluso salía un chorro de leche, como en el increíble cuadro en el que San Bernardo recibe el preciado líquido directamente en la boca ¡ay, ay, ay! Firmado por Alonso Cano en 1660, lo pueden visitar en El Prado.

san-bernardo

Tampoco Tintoretto tuvo problema alguno cuando alrededor de 1545 pintó La dama que descubre el seno, un lienzo que rezuma sensualidad y delicadeza, donde los pezones de la joven se ven muy bien. Los dos.

tintoretto

«Si no he luchado por la patria, al menos pintaré para ella», dejó escrito en 1830 el pintor francés Eugène Delacroix al referirse a su famoso cuadro La libertad guiando al pueblo, donde una mujer muestra sus pechos, con pezones delicados y pálidos, pero presentes, mientras arenga a los descontentos y a los desheredados.

delacroix

Entonces ¿qué ha pasado? ¿en qué momento nos hemos vuelto locos y hemos convertido el pezón femenino en la puerta del infierno?

Puede que en la infancia, donde se adoctrina mediante muñecas con gran realismo facial en algunos casos, y con sinuosas formas (como Scarlett en Ghost in the Shell) pero que carecen siquiera de la más mínima protuberancia o coloración donde las niñas (y los niños) deberían encontrarlas. Yo jugué con madelmanes, y algunos tenían pezones, mientras que el Geyper Man sólo lucía musculatura, al igual que el equivalente americano, el popular G.I. Joe. Las Barbies no tienen pezones, ni siquiera en su versión más sexualizada, que son las deliciosas (lo sé porque las colecciono) LolliPops de Jan McLean. Eso sí, traen ligueros.

lollipops

Respecto a los maniquíes, no ha sido hasta hace relativamente poco, que han empezado a fabricar algunos con tímidas reproducciones de ese controvertido punto de la anatomía femenina.

Para terminar, quiero recordarles el revuelo planetario que provocó el famoso Nipple Gate en el que a Janet Jackson se le escapó su pezón durante su actuación en la Super Bowl de 2004 con Justin Timberlake durante apenas ¡un segundo! Aquí pueden comprobarlo:

https://www.youtube.com/watch?v=XMTi7A2JHNg

Los límites del pezón no están en el pecho. Están en la mente.

Hace aproximadamente un lustro publiqué en este mismo medio un artículo titulado La leche que te han dado sobre la lactancia, la leche humana y cómo no, el papel de los pezones en todo esto.

Y hace un par de días he salido del cine de ver la extraordinaria Ghost in the shell (Rupert Sanders) protagonizada por Scarlett Johansson, a quien literalmente, le han robado los pezones. La financiación de esta película se sostiene sobre tres patas: la americana, la japonesa y la china, a través de la todopoderosa y cada vez más influyente Hua Hua Media. En su espectacular web puede verse a qué nos referimos.

¿Quién ha tomado la decisión de borrar los pezones de Scarlett Johansson? ¿Japón, China o Estados Unidos? Incluso el crítico de cine Luis Martínez, con quien no suelo estar de acuerdo en nada, y precisamente por eso suelo leer sus textos, subraya esta omisión anatómica en su reseña del filme en la revista Metrópoli (El Mundo). Concretamente lo hace en la parte final, donde la publicación resalta en rojo lo mejor y lo peor de cada película. Pero la reivindicación de Martínez solo aparece en la edición papel, cuya imagen adjuntamos.

metropoli-papel

La versión online ha sido corregida, como puede verse en la imagen, aunque pueden comprobarlo aquí. En la versión online ese párrafo sobre el pezón ha sido relegado al corpus del texto, que lee muchísima menos gente que las conclusiones finales. En la parte negativa del filme, la queja original que está en papel ha sido reemplazada por otra frase.

metropoli-online

El pánico que parece tener Occidente hacia el pezón femenino escapa a mi comprensión. Porque pezones masculinos los vemos hasta en las marquesinas de los autobuses, o en la tele en directo, cada vez que Cristiano marca un gol y se quita la camiseta. O en cualquier anuncio de calefacción en las que un señor se ducha y se queda sin agua caliente.

La única utilidad de los pezones masculinos, si son convenientemente estimulados, es la de proporcionar a su dueño sensaciones placenteras vinculadas al sexo y/o al amor. Los pezones femeninos también tienen esa utilidad, pero hay algo más… ¿cuál es la diferencia que los convierte en objeto de censura? Sólo una: la lactancia.

Sánchez Dragó, en su refrescante y muy entretenido libro Shangri- La, el elixir de la eterna juventud (Planeta) demoniza la leche de vaca por ser contraria a nuestra naturaleza, ya que pertenecemos a otra especie y aboga, en todo caso, por la leche humana, cuando se puede paladear, cosa que no siempre está a nuestro alcance más allá de nuestros primeros meses, o años, en el caso de los más afortunados.

Y llegamos así a la paradoja de Ghost in the Shell, donde el cuerpo de Scarlett muestra unas curvas (digitales o no, eso a estas alturas es irrelevante) que la Sharia jamás aceptaría en cualquier país musulmán, ni los ultraortodoxos judíos que borran a Pitufina de los carteles promocionales del último filme de los pitufos porque les pone cachondos. No me lo invento. 

¿Qué despierta más la libido del espectador, la forma o el pezón, verdadero culpable de todos los males? Es obvio que el personaje encarnado por Scarlett difícilmente podrá procrear o amamantar a un bebé. Pero sus ingenieros también la han privado de vagina, aunque no del deseo ni de la capacidad de amar, más allá de la empatía con otros cyborgs, y esto no es un espoiler, en el tráiler se ve todo esto:

¿Quién es el culpable del origen de esta asimetría totalmente absurda? ¿La Iglesia Católica? ¿Mahoma? ¿Franco? ¿El general MacArthur? ¿Pitita Ridruejo? ¿Juan Pablo II? ¿En qué momento el pezón femenino (y sólo el femenino, subrayamos) comenzó a ser sospechoso? ¿Por qué Facebook, Instagram y las principales redes sociales se alinean con esta práctica sexista, discriminatoria e incomprensible?

Si es usted un caballero, haga un selfie de su torso desnudo, no hace falta que muestre el rostro, y publíquelo en su muro de Facebook, y lo etiqueta en otras redes como #PezónYorokobu. No sucederá nada, más allá de suscitar las chanzas de sus amigotes. Si es usted una dama haga lo propio, y observará cómo la imagen es eliminada, por más artísticas que sean sus intenciones (y aunque no lo sean, aquí no estamos hablando de arte, sino de censura).

En el Renacimiento y el Barroco numerosos pintores retrataron la desnudez de la Virgen y de otras buenas mozas, y detallaron sus pechos y sus pezones sin ningún problema, con la excusa de que se trataba de escenas bíblicas o mitológicas. Y de algunos incluso salía un chorro de leche, como en el increíble cuadro en el que San Bernardo recibe el preciado líquido directamente en la boca ¡ay, ay, ay! Firmado por Alonso Cano en 1660, lo pueden visitar en El Prado.

san-bernardo

Tampoco Tintoretto tuvo problema alguno cuando alrededor de 1545 pintó La dama que descubre el seno, un lienzo que rezuma sensualidad y delicadeza, donde los pezones de la joven se ven muy bien. Los dos.

tintoretto

«Si no he luchado por la patria, al menos pintaré para ella», dejó escrito en 1830 el pintor francés Eugène Delacroix al referirse a su famoso cuadro La libertad guiando al pueblo, donde una mujer muestra sus pechos, con pezones delicados y pálidos, pero presentes, mientras arenga a los descontentos y a los desheredados.

delacroix

Entonces ¿qué ha pasado? ¿en qué momento nos hemos vuelto locos y hemos convertido el pezón femenino en la puerta del infierno?

Puede que en la infancia, donde se adoctrina mediante muñecas con gran realismo facial en algunos casos, y con sinuosas formas (como Scarlett en Ghost in the Shell) pero que carecen siquiera de la más mínima protuberancia o coloración donde las niñas (y los niños) deberían encontrarlas. Yo jugué con madelmanes, y algunos tenían pezones, mientras que el Geyper Man sólo lucía musculatura, al igual que el equivalente americano, el popular G.I. Joe. Las Barbies no tienen pezones, ni siquiera en su versión más sexualizada, que son las deliciosas (lo sé porque las colecciono) LolliPops de Jan McLean. Eso sí, traen ligueros.

lollipops

Respecto a los maniquíes, no ha sido hasta hace relativamente poco, que han empezado a fabricar algunos con tímidas reproducciones de ese controvertido punto de la anatomía femenina.

Para terminar, quiero recordarles el revuelo planetario que provocó el famoso Nipple Gate en el que a Janet Jackson se le escapó su pezón durante su actuación en la Super Bowl de 2004 con Justin Timberlake durante apenas ¡un segundo! Aquí pueden comprobarlo:

https://www.youtube.com/watch?v=XMTi7A2JHNg

Los límites del pezón no están en el pecho. Están en la mente.

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Opiniones 4
  • Suelo estar de acuerdo en todos tus artículos Y compartir el uso del cine para criticar actitudes sociales negativas que mantenemos Antonio, pero en este caso la realidad es más sencilla. No se trata de ningún tipo de censura, sino que el personaje está definido así desde la creación del manga :). Salvo ese detalle, el absurdo terror hacia el pezón femenino del que habla el artículo, es una triste realidad.

  • Si tenemos en cuenta que hay más mujeres que hombres entonces no es muy difícil deducir que hay más pezones femeninos que seres humanos, algo así como 8.500.000.000 pezones que cuatro machistas de dos pavos, millonarios, eso sí, se empecinan en esconder de sus puros e inocentes ojos… y pensar que llegamos a ver una infinidad de pezones en nuestra hermosas playas sin que se persigne ningún beato… Omne praeteritum fuit melior…

  • ¿En serio? En el anime original se supone que es un traje lo que lleva, no tiene porqué verse el pezón. En los mangas origen de todo sí se le puede ver con vestuario en el que se intuye o se ve. En cualquier caso, estamos hablando de un cyborg, ¿de verdad es necesario que tenga pezones? Suponiendo que es un cuerpo diseñado para el combate no se ve lógico que tenga un cuerpo tan sexualizado (http://womenwriteaboutcomics.com/2014/07/22/ghost-in-the-shell-the-majors-body-1/) Podemos ver claramente que todo se deriva de la creación original, enfocada a un público masculino adolescente.
    La película no funciona como perteneciente al universo GITS, ha desechado todo lo importante de verás en las películas (y las series) de animación. Lo han dejado como una versión más de Robocop, un GITS americanizado, que lo pueda entender cualquiera. Y sobre todo elimando su componente de rebelión social y crítica, vuelven a justificar el pistolerismo yanqui (y tal vez el chino.)
    P.D.:Un artículo genial como siempre, simplemente en desacuerdo con la crítica inicial a la película.

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