18 de julio 2011    /   IDEAS
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Los mercados son el nuevo dios

18 de julio 2011    /   IDEAS     por          
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¿Quién es Dios en 2011? En la Edad Media los clérigos establecían el orden de las cosas. Explicaban el presente y advertían sobre el futuro. En 2011 los clérigos han sido sustituidos por las autoridades económicas. Las agencias de calificación, el Fondo Monetario Internacional, los economistas… “juegan hoy el papel de los clérigos”.
La teoría de los nuevos dioses es de Rafael Argullol. El catedrático de estética indicó en una conferencia en The Brandery que los economistas “dicen las verdades pero todos estamos perdidos en un mundo opaco”. Él estudió economía y ni siquiera eso sirve para entender qué dicen. Las verdades de los agentes económicos son indescifrables… “No entiendo a los tres grandes monstruos que son las grandes agencias de calificación. Parecen predecir nuestro destino y estamos esperando a ver qué dicen para ver qué ocurre”.
Los mercados han suplantado a Dios. Pero ejercen su poder en una encarnación humana. “El término ‘mercados’ adopta el papel de un dios. Los periódicos dicen: ‘Los mercados tienen miedo…’, ‘Los mercados se tambalean’, ‘Los mercados se presentan optimistas’… Se han convertido en algo antropomórfico”, asegura Argullol. “Sabemos que esa presencia es decisiva para nosotros pero nadie nos aclara qué es. No confiamos en los políticos, los sindicatos son inexistentes y hay movimientos que nadie sabe bien a dónde van…”.
“El capitalismo se autocomió y se autodestruyó”, enfatizó el autor de Enciclopedia del crepúsculo. Y mientras el sistema se cuela en su propio agujero negro, no hay ni pensamiento ni arte por donde escapar. “La cultura occidental ha bajado la guardia en los últimos 25 años. Los escritores, pensadores, artistas… se han ido callando. Tienen miedo a proponer y que les digan que sus propuestas son una utopía. La crítica se ha desvanecido mucho. Esto explica el panorama que vivimos. Comentamos en voz baja, en el bar con los amigos… pero no saltamos a la calle”.
Esta situación ha llevado a “una sociedad del presentismo”. “Vivimos de hoy a mañana. Y todo lo que es apatía, indiferencia… se puede convertir en miedo. Es lo que se palpa en nuestra sociedad. La gente a la que le van bien las cosas siente una gran indiferencia por todo y las personas que no tienen trabajo y tienen problemas para vivir sienten miedo. Eso nos convierte en seres muy indefensos”, comentó el escritor de El fin del mundo como obra de arte. “En la época de las vacas gordas se practicó el nuevo riquismo. En la época de problemas no sabemos a dónde vamos”. Y eso produce “una sensación de tuberculosis intelectual, de poca ilusión…”.
Para el catedrático, “vivimos sin ilusión”. “Hemos dejado de sentir esa sensación de enamoramiento” y ahí acecha el peligro porque “lo que mueve al espíritu es la ilusión”. El final del siglo XX ha dejado “una visión apocalíptica” y la forma de acabar con ella es “retornando a la sensación de utopía”.
“Es un momento de redefinir nuestro propio sentido de lo que significa vivir y lo que significa bien vivir. Casi diría también que hay que redefinir nuestro sentido del lujo”, entendiendo por este concepto “no solo el despilfarro de los ricos”, especificó el pensador. “Es también la capacidad de aplicar los sueños a la vida de alguien”.
“El lujo verdadero está la alcance de pocos hombres”, recalcó. “Para redefinir el sentido de utopía hay que redefinir el sentido del deseo. La utopía es la gran fuerza humana”.

¿Quién es Dios en 2011? En la Edad Media los clérigos establecían el orden de las cosas. Explicaban el presente y advertían sobre el futuro. En 2011 los clérigos han sido sustituidos por las autoridades económicas. Las agencias de calificación, el Fondo Monetario Internacional, los economistas… “juegan hoy el papel de los clérigos”.
La teoría de los nuevos dioses es de Rafael Argullol. El catedrático de estética indicó en una conferencia en The Brandery que los economistas “dicen las verdades pero todos estamos perdidos en un mundo opaco”. Él estudió economía y ni siquiera eso sirve para entender qué dicen. Las verdades de los agentes económicos son indescifrables… “No entiendo a los tres grandes monstruos que son las grandes agencias de calificación. Parecen predecir nuestro destino y estamos esperando a ver qué dicen para ver qué ocurre”.
Los mercados han suplantado a Dios. Pero ejercen su poder en una encarnación humana. “El término ‘mercados’ adopta el papel de un dios. Los periódicos dicen: ‘Los mercados tienen miedo…’, ‘Los mercados se tambalean’, ‘Los mercados se presentan optimistas’… Se han convertido en algo antropomórfico”, asegura Argullol. “Sabemos que esa presencia es decisiva para nosotros pero nadie nos aclara qué es. No confiamos en los políticos, los sindicatos son inexistentes y hay movimientos que nadie sabe bien a dónde van…”.
“El capitalismo se autocomió y se autodestruyó”, enfatizó el autor de Enciclopedia del crepúsculo. Y mientras el sistema se cuela en su propio agujero negro, no hay ni pensamiento ni arte por donde escapar. “La cultura occidental ha bajado la guardia en los últimos 25 años. Los escritores, pensadores, artistas… se han ido callando. Tienen miedo a proponer y que les digan que sus propuestas son una utopía. La crítica se ha desvanecido mucho. Esto explica el panorama que vivimos. Comentamos en voz baja, en el bar con los amigos… pero no saltamos a la calle”.
Esta situación ha llevado a “una sociedad del presentismo”. “Vivimos de hoy a mañana. Y todo lo que es apatía, indiferencia… se puede convertir en miedo. Es lo que se palpa en nuestra sociedad. La gente a la que le van bien las cosas siente una gran indiferencia por todo y las personas que no tienen trabajo y tienen problemas para vivir sienten miedo. Eso nos convierte en seres muy indefensos”, comentó el escritor de El fin del mundo como obra de arte. “En la época de las vacas gordas se practicó el nuevo riquismo. En la época de problemas no sabemos a dónde vamos”. Y eso produce “una sensación de tuberculosis intelectual, de poca ilusión…”.
Para el catedrático, “vivimos sin ilusión”. “Hemos dejado de sentir esa sensación de enamoramiento” y ahí acecha el peligro porque “lo que mueve al espíritu es la ilusión”. El final del siglo XX ha dejado “una visión apocalíptica” y la forma de acabar con ella es “retornando a la sensación de utopía”.
“Es un momento de redefinir nuestro propio sentido de lo que significa vivir y lo que significa bien vivir. Casi diría también que hay que redefinir nuestro sentido del lujo”, entendiendo por este concepto “no solo el despilfarro de los ricos”, especificó el pensador. “Es también la capacidad de aplicar los sueños a la vida de alguien”.
“El lujo verdadero está la alcance de pocos hombres”, recalcó. “Para redefinir el sentido de utopía hay que redefinir el sentido del deseo. La utopía es la gran fuerza humana”.

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Opiniones 8
  • «Aplicar los sueños a la vida de alguien». Afortunadamente soñar sigue siendo gratis, aunque algunos estén empeñados en ponerle una etiqueta con su correspondiente precio en esta mercachiflera locura de que todo vale según el precio que marca. Soñar dormido, sí, pero también soñar despierto, pensar en salidas, buscar aquello que nos puede dar una buena ducha matinal de entusiasmo e ilusión. El presentismo no es un capricho del destino, es una necesidad coyuntural, es lo que permite una supervivencia frágil sin angustias innecesarias, porque también es bien cierto que pasará lo que tenga que pasar en aquello que no depende de cada uno de nosotros. Pero el impulso vital de uno es lo único que puede sacarnos un poco de estos pozos que han ido cavando todos los especuladores del universo conocido, y todos aquellos que han sido capaces de colarnos las nuevas formas de esclavitud que nos atan con férreos eslabones a la cadena de nuestra condena. Hay que soltar lastre, rápidamente, antes de que sea tarde.
    Hay situaciones dramáticas, desde luego, pero a veces también hay que ser consecuente con las conductas propias. Porque si bien esas fuerzas económicas están empeñadas en trazar nuestros destinos, sabemos que tomando esos senderos que se apartan de lo prestablecido puede permitirnos caminar algo más tranquilos.
    No tengo coche, no tengo trabajo, mi cónyuge es verdaderamente especial y mi familia me apoya. Prefiero ir en bici o caminando por la vida. A lo mejor no tengo nada que ver con lo usual…pero me siento más cómodo…y más alegre para afrontar lo que venga.

  • Un +10000000 al comentario de Gilbert. Y otro para el post.Sólo un inciso: los mercados no son «el nuevo Dios», los mercados son el Dios desde hace mucho. Y ya va siendo hora de que todo esto cambie y ese cambio debe empezar por cada uno de nosotros.

  • Y que bien que los mercados sean por fin el nuevo dios!! Los mercados no son más que el reflejo de que el hombre ha tomado por fin las riendas de su destino (con sus errores y caminos aun por recorrer) y se las ha quitado a un ser inexistete, a un ente, a un dios (o varios) que ha dirigido a la humanidad durante tanto tiempo (y en parte sigue haciendolo).Un dios quien, por cierto, no lo ha hecho mejor de lo que lo están haciendo los mercados o la economía. Asi que por qué no le damos un poco de tiempo?

  • Los MercaDIOS ; Y los sumos sacerdotes – chamanes -agoreros que interpretan su voluntad interpretando sus manifestaciones y exigiendo sacrificios -también humanos- para apaciguar sus ansias iracundas.
    Hace unos días, en una tertulia radio(a)fonica («una de las serias» (sic)) .. uno de los tertulianos -economista de pro, y ejerciente de monaguillo en la interpretación de los signos de los mercaDios- unía es colapso de las bolsas, la crisis de la deuda, el stressdebt, la agonia de Grecia, el despiece del euro, el disparado precio del oro …. todo el totum revolotum económico financiero en un lenguaje apocalíptico -y un poco psicoléptico- con las profecías mayas del fin del mundo en 2012 …. ¿ y quién es el valiente que se lo discute ? ; En todo momento sentí que no estábamos en el terreno de la razón; No se si en el de la fe o la paranoia… pero lo decía muy serio, sin histrionismos tipo «el milenarissssmo va a llegar».
    Si llega a pedir que el primogénito de cada inversor o hipotecado sea inmolado para apaciguar a este MercaDios que ha sido ofendido por nuestros excesos idólatras… miedo me da.
    Buen Post. Y 100% de acuerdo con Gilbert

  • Pingback: Anónimo
  • He leído este artículo bastante después que ha sido publicado, así que me alegra que el delirio que había estado teniendo sea cierto de alguna manera.
    Ayer incluso pensaba: «los mercados no querían a Zapatero en La Moncloa, pero Zapatero se va a ir y aún los mercados no están conformes con eso ni con las elecciones adelantadas. Tampoco están conformes con el acuerdo del techo de la deuda de USA, ni les parece que el rescate a Grecia sea suficiente para calmarlos a ellos (los mercados, claro) que están pendientes de las agencias de calificaciones, que les dirán más o menos CUÁNDO C*****NES tienen que estar tranquilos».
    ¡No es por nada, pero deberían darle a «los mercados» una tila, un lorazepam o un buen azote para que se calmen de una vez por todas!

  • Comentarios cerrados.

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