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17 de enero 2012    /   CREATIVIDAD
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Los paisajes en libros de Guy Laramee

17 de enero 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Cuando se levanta la tapa de un libro, se abre de manera repentina un generador de historias, pero también de experiencias y paisajes, de lugares que, en ocasiones, se instalan en el imaginario como si los hubiéramos visitado en realidad. Bien pensado, cuando leemos algo lo hacemos tan presente que quizá lo visitamos de manera real.

Cuando Guy Laramee comenzó a idear Biblios, se dedicó a trastear con la travesura de que los paisajes se alojaran en los libros de una manera real, palpable, física. Y además, quiso que este homenaje a la ensoñación literaria fuese grande. Literalmente grande. «Hace mucho tiempo, existían personas que se dedicaban a recolectar palabras. Se les llamaba los Biblios. Palabras, tenían muchas, todo tipo de palabras, y cuando éstas faltaban, inventaban otras nuevas». Así comienza Laramee la historia que ha creado para sus propios escenarios.

A base de recolectar palabras y, posteriormente, libros, los Biblios acabaron formando vastas bibliotecas que agotaron el espacio para las demás cosas. «Así es como la vida en los libros se fue alzando. Conectaron palabras mediante túneles para formar otras e hicieron agujeros tan a menudo que la pasión por hacerlos se convirtió en necesidad», siegue explicando el cuentacuentos Laramee. «También tuvieron que comenzar a comerse los libros para saciar la sed de conocimiento. Podríamos decir quese tenían que comer sus casas para sobrevivir.

Al final, esos libros que habitaban los Biblios, a base de ser modelados con túneles, agujeros y pendientes, se convirtieron en su hábitat, en las ondeantes superficies que permitían que la vida de los Biblios se desarrollase. El resultado, gracias a los que excavaban horizontalmente y gracias a los que excavaban verticalmente, es este.

La historia completa, aquí (en francés).

Cuando se levanta la tapa de un libro, se abre de manera repentina un generador de historias, pero también de experiencias y paisajes, de lugares que, en ocasiones, se instalan en el imaginario como si los hubiéramos visitado en realidad. Bien pensado, cuando leemos algo lo hacemos tan presente que quizá lo visitamos de manera real.

Cuando Guy Laramee comenzó a idear Biblios, se dedicó a trastear con la travesura de que los paisajes se alojaran en los libros de una manera real, palpable, física. Y además, quiso que este homenaje a la ensoñación literaria fuese grande. Literalmente grande. «Hace mucho tiempo, existían personas que se dedicaban a recolectar palabras. Se les llamaba los Biblios. Palabras, tenían muchas, todo tipo de palabras, y cuando éstas faltaban, inventaban otras nuevas». Así comienza Laramee la historia que ha creado para sus propios escenarios.

A base de recolectar palabras y, posteriormente, libros, los Biblios acabaron formando vastas bibliotecas que agotaron el espacio para las demás cosas. «Así es como la vida en los libros se fue alzando. Conectaron palabras mediante túneles para formar otras e hicieron agujeros tan a menudo que la pasión por hacerlos se convirtió en necesidad», siegue explicando el cuentacuentos Laramee. «También tuvieron que comenzar a comerse los libros para saciar la sed de conocimiento. Podríamos decir quese tenían que comer sus casas para sobrevivir.

Al final, esos libros que habitaban los Biblios, a base de ser modelados con túneles, agujeros y pendientes, se convirtieron en su hábitat, en las ondeantes superficies que permitían que la vida de los Biblios se desarrollase. El resultado, gracias a los que excavaban horizontalmente y gracias a los que excavaban verticalmente, es este.

La historia completa, aquí (en francés).

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