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7 de febrero 2012    /   CINE/TV
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Los polis de la tele: de Colombo a Luther

7 de febrero 2012    /   CINE/TV     por          
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Mire esto. ¿Qué le parece?

La pequeña Diana sale corriendo de la escuela. Su casa está a la vuelta de la esquina. En la secuencia siguiente, un perro encuentra el cadáver de Diana en el parque. En la última secuencia, el agente Morse del FBI encañona al asesino.

—No quise hacerlo —dice el monstruo desarmado.

“Pégale un tiro” piensan muchos telespectadores. Decimos creer en los principios democráticos, pero somos espectadores viscerales.

Morse dispara. Los telespectadores están contentos.

LOS POLICÍAS DE LOS 70

La de arriba es una escena impensable en la televisión de los 70. Un poli es como Colombo o McMilan: está casado, tiene mascota y no conoce el lado oscuro. No quiere matar al malo: quiere llevarlo ante un jurado. Kojac, McCloud o Baretta emplean la violencia cuando no hay otra salida. Todo legal.

 

El policía del cine de los 70 es distinto. Harry ‘el sucio’ Callahan es el ejemplo: usa el revólver para contentar a los espectadores que consideran que el mundo se ha vuelto demasiado violento. Por eso recordamos a Harry con su Magnum, y a Colombo con su gabardina.

La televisión de los 70 no muestra a justicieros. Es familiar. Pero la mentalidad de los telespectadores cambia. Y con ella, el policía de la tele.

LOS POLICÍAS DE LOS 80

La tele de los 80 recoge una idea de la calle: la justicia no funciona. Pero todavía tiene reparos.

El matrimonio que persigue a malos unidos, permanece unido.

En los 80 los policías son sustituidos por tipos como McGyver o Michael Knight: personajes que trabajan para fundaciones con ánimo de justicia. Solitarios con traumas del pasado, pero buenos chicos. Si eres el malo y cuelgas de la cornisa, te echan una mano. (Canción triste de Hill Street es otra historia: no habla de justicieros; son tipos normales que trabajan como polis).

LOS POLICÍAS DE LOS 90

En los 90 llegan los expeditivos Policías de Nueva York o los sombríos tipos de Miami Vice. Cazar a los malos bordea lo ilegal. No hay que ganarse la oposición de los telespectadores y los anunciantes.

LOS POLICÍAS DEL SIGLO XXI

Cada vez más telespectadores disfrutan con la justicia alternativa. Tipos como Luther o Dexter tienen legiones de fans.

"Soy un alma cuyas intenciones son buenas", dice la canción que acompaña al torturado Luther

Los CSI usan la ciencia como arma, pero en ocasiones recurren a métodos primitivos:

—Usted se resistió —dice el Horatio de CSI Miami remangándose—. Tuve que reducirlo por la fuerza.
—¡No puede hacerlo, es un policía! —dice un pederasta.
—Ya verá.

Fundido a negro. Se elude la violencia, pero los seguidores están satisfechos.

LOS CHICOS BUENOS TIENEN UN LADO OSCURO

El más pacífico de los polis es una bomba de relojería. Si eres el malo y cuelgas de un precipicio, quizá te deje caer.

El mentalista Patrick Jane —que no es poli, pero como si lo fuera— rehúye la violencia. Pero mata al asesino de su esposa y su hija sin titubear. El fan piensa: “Se ha hecho justicia”.

El último Sherlock de la BBC (2010-2011) es glacial, pero no tolera que golpeen a la Sra. Hudson, su casera. Holmes deja fuera de combate al agresor, lo ata y lo amordaza. Y telefonea a Lestrade:

—Un tipo se ha caído por la ventana de mi casa… varias veces.

Los telespectadores desayunan con crímenes y sentencias judiciales que no le satisfacen. Después acepta que un poli de ficción haga justicia a cualquier precio.

También hay telespectadores y profesionales de la televisión disconformes con la violencia. Hay un debate: ¿La televisión maleduca enseñando que la violencia es necesaria, o debe ser un vehículo para la catarsis?

Mire esto. ¿Qué le parece?

La pequeña Diana sale corriendo de la escuela. Su casa está a la vuelta de la esquina. En la secuencia siguiente, un perro encuentra el cadáver de Diana en el parque. En la última secuencia, el agente Morse del FBI encañona al asesino.

—No quise hacerlo —dice el monstruo desarmado.

“Pégale un tiro” piensan muchos telespectadores. Decimos creer en los principios democráticos, pero somos espectadores viscerales.

Morse dispara. Los telespectadores están contentos.

LOS POLICÍAS DE LOS 70

La de arriba es una escena impensable en la televisión de los 70. Un poli es como Colombo o McMilan: está casado, tiene mascota y no conoce el lado oscuro. No quiere matar al malo: quiere llevarlo ante un jurado. Kojac, McCloud o Baretta emplean la violencia cuando no hay otra salida. Todo legal.

 

El policía del cine de los 70 es distinto. Harry ‘el sucio’ Callahan es el ejemplo: usa el revólver para contentar a los espectadores que consideran que el mundo se ha vuelto demasiado violento. Por eso recordamos a Harry con su Magnum, y a Colombo con su gabardina.

La televisión de los 70 no muestra a justicieros. Es familiar. Pero la mentalidad de los telespectadores cambia. Y con ella, el policía de la tele.

LOS POLICÍAS DE LOS 80

La tele de los 80 recoge una idea de la calle: la justicia no funciona. Pero todavía tiene reparos.

El matrimonio que persigue a malos unidos, permanece unido.

En los 80 los policías son sustituidos por tipos como McGyver o Michael Knight: personajes que trabajan para fundaciones con ánimo de justicia. Solitarios con traumas del pasado, pero buenos chicos. Si eres el malo y cuelgas de la cornisa, te echan una mano. (Canción triste de Hill Street es otra historia: no habla de justicieros; son tipos normales que trabajan como polis).

LOS POLICÍAS DE LOS 90

En los 90 llegan los expeditivos Policías de Nueva York o los sombríos tipos de Miami Vice. Cazar a los malos bordea lo ilegal. No hay que ganarse la oposición de los telespectadores y los anunciantes.

LOS POLICÍAS DEL SIGLO XXI

Cada vez más telespectadores disfrutan con la justicia alternativa. Tipos como Luther o Dexter tienen legiones de fans.

"Soy un alma cuyas intenciones son buenas", dice la canción que acompaña al torturado Luther

Los CSI usan la ciencia como arma, pero en ocasiones recurren a métodos primitivos:

—Usted se resistió —dice el Horatio de CSI Miami remangándose—. Tuve que reducirlo por la fuerza.
—¡No puede hacerlo, es un policía! —dice un pederasta.
—Ya verá.

Fundido a negro. Se elude la violencia, pero los seguidores están satisfechos.

LOS CHICOS BUENOS TIENEN UN LADO OSCURO

El más pacífico de los polis es una bomba de relojería. Si eres el malo y cuelgas de un precipicio, quizá te deje caer.

El mentalista Patrick Jane —que no es poli, pero como si lo fuera— rehúye la violencia. Pero mata al asesino de su esposa y su hija sin titubear. El fan piensa: “Se ha hecho justicia”.

El último Sherlock de la BBC (2010-2011) es glacial, pero no tolera que golpeen a la Sra. Hudson, su casera. Holmes deja fuera de combate al agresor, lo ata y lo amordaza. Y telefonea a Lestrade:

—Un tipo se ha caído por la ventana de mi casa… varias veces.

Los telespectadores desayunan con crímenes y sentencias judiciales que no le satisfacen. Después acepta que un poli de ficción haga justicia a cualquier precio.

También hay telespectadores y profesionales de la televisión disconformes con la violencia. Hay un debate: ¿La televisión maleduca enseñando que la violencia es necesaria, o debe ser un vehículo para la catarsis?

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Opiniones 7
    • ¡Me alegro leerte por aquí, Juanfra!

      Además de los que mencionas se han quedado otros policías populares por el camino (vistos desde mi infancia) como los polis de ‘Hawai 5-0’ (la original), ‘Los hombres de Harrelson’ o ‘Starky y Hutch’… Pero no podía meterlos a todos.

      ‘The Wire’, ‘The Shield’ y ‘Twin Peaks’ pertenecen a otra galaxia. Más adelante hablaré de ellos 😉

  • Yo echo en falta a los policias de ‘The Wire’, aunque como dices, bien se merecen una entrada aparte. Personalmente me parecen esenciales en la cronología que haces porque presentan un perfil diferente al resto: ni son los tipos buenos con un lado oscuro, ni los que están al margen de la ley, ni…

    Sencillamente son policias: a veces brillantes, otras ineptos; en ocasiones brutales; la mayor parte de las veces coartados por un sistema corrupto, etc. Es esta personalidad en forma de prisma lo que hace que sean tan ricos en matices y que, a la vez, sea tan difícil identificarse con ellos. No sé si consciente o inconscientemente pero están preñados de ese perspectivismo del que hablaba Nietzsche: la realidad es vista desde múltiples puntos de vista y cambia dependiendo desde dónde te sitúes.

    Y creo que esta precisamente la tendencia, muy acorde con los tiempo que corren…

    • Buen comentario sobre ‘The Wire’.

      En ‘The Wire’ no hay buenos ni malos. Ni siquiera entre los malos. Por eso se escapa a la relación de policías de Colombo a Luther. ‘The Wire’ está más cercano a ‘Canción triste de Hill Street’: no hay justicieros. Hay gente que intenta ser buena o sobrevivir a su manera, en cada bando.

      ¡Gracias por tu comentario, Weinsta!

  • También están los policías de quienes te dejan muy claro que debemos agradecer que jueguen a nuestro lado de la ley… y temer que no les dé por pasarse al otro. Con Luther es una constante; de Sherlock lo dan a entender al principio de la nueva serie y sobre esa incertidumbre pivotan los temores de algunos personajes en el último capítulo (lástima que, en el fondo, siempre sepamos que no es cierto).

    Ansío esa entrada sobre «The Shield» 😉

    ¡Saludos!

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