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13 de octubre 2010    /   ENTRETENIMIENTO
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Los superhéroes invisibles

13 de octubre 2010    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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El 11-S llenó EEUU de héroes. Mujeres y hombres que no dudaron en poner su vida en riesgo por ayudar a salvar a otras personas. Todos los vieron y los medios hablaron de su valor y su coraje hasta la saciedad. Pero ¿qué pasa con esos mexicanos que viven a miles de kilómetros de su hogar y todos los días limpian cristales a 100 metros del suelo para enviar unos dólares a su familia? ¿Acaso no son héroes también? O, quizá, es que son superhéroes con un poder que, en este caso, nada les beneficia: la invisibilidad.

La alabanza constante a los héroes del 11-S hizo a la fotógrafa Dulce Pinzón descubrir a los superhéroes que había bajo el uniforme de trabajo de muchos inmigrantes mexicanos. “Después del 9-11 vi toda la atención que los medios estaban prestando a las personas que ayudaban a reconstruir Nueva York pero se olvidaban de los más invisibles: los inmigrantes”, cuenta la fotógrafa mexicana.

En ese momento yo estaba trabajando en un sindicato y vi la necesidad de reconocer la labor y los logros de los inmigrantes latinos que no sólo trabajan, pagan impuestos y ocupan los peores empleos, sino que, además, se las arreglan para enviar dinero a sus comunidades”, enfatiza.

En 2005 hizo la primera foto de este proyecto con cartel de reclamo social. Hace dos meses ha hecho la última de una serie que aún no se ha marcado un final. “Me inspiré por el trabajo que estaba haciendo en ese momento y por el renacimiento del concepto de superhéroe. Un día que estaba visitando a mi familia en México vi el disfraz de Spiderman en un mercado y en ese momento me llegó todo el concepto”.

Entonces empezó a preguntar a algunos de sus alumnos si querían disfrazarse de superhéroes para hacer lo que hacían todos los días. También consultó a algunos de los trabajadores que había ayudado a mejorar sus condiciones laborales y otros aparecieron “a lo largo de los años y por el destino”, dice. Pinzón hacía las fotos y, después, los inmigrantes volvían a ponerse sus trajes de invisibles.

Dulce Pinzón comenzó la serie cuando residía en Nueva York. Ahora vive en México. Pero la serie sigue. Y el reclamo también.

Elisabeth y Erique Alonso, del Estado de Puebla, trabajan como camareros en Nueva York y envían 400 dólares a su familia a la semana.

José Rosendo, de Jesús (estado de Guerrero), trabaja en un sindicato de Nueva York y envía a México 700 dólares al mes.

María Luisa Romero, originaria del Estado de Puebla, es empleada de una lavandería en Brooklyn (Nueva York). Manda 150 dólares a la semana.

Ernesto Méndez procede de México DF y trabaja como sexoservidor en Times Square (Nueva York). Envía 200 dólares a la semana.

Paulino Cardozo es originario del Estado de Guerrero y trabaja como cargador en Nueva York. Manda 300 dólares a la semana.

Sergio García, originario del Estado de México, trabaja como mesero en Nueva York.
Manda 350 dólares a la semana.

Román Romero, originario de Tlapa Guerrero, trabaja como velador en Nueva York.
Manda 800 dólares al mes.

Noe Reyes, originario del Estado de Puebla, trabaja como repartidor de comida rápida en Brooklyn (Nueva York). Manda 500 dólares a la semana.

Luis Hernández, originario de Estado de Veracruz, trabaja como demoledor en
Nueva York. Manda 200 dólares a la semana.

Oscar González, originario del Estado de Oaxaca, trabaja como cocinero en Nueva York.
Manda 350 dólares a la semana.

Federico Martínez, originario del Estado de Puebla, trabaja como taxista en Nueva York.
Manda 250 dólares a la semana.

Adalterto Lara, originario del Estado de México, empleado en la construcción en Nueva York. Manda 300 dólares a la semana.

Minerva Valencia, originaria de Puebla, trabaja como niñera en Nueva York. Envía 400 dólares a la semana.

Bolivar Abril, originario de Quito (Ecuador), trabaja vendiendo helados en Nueva York.
Manda 250 dólares a la semana.

Federico Martínez originario del Estado de Puebla, trabaja como taxista en Nueva York. Manda 250 dólares a la semana.

El 11-S llenó EEUU de héroes. Mujeres y hombres que no dudaron en poner su vida en riesgo por ayudar a salvar a otras personas. Todos los vieron y los medios hablaron de su valor y su coraje hasta la saciedad. Pero ¿qué pasa con esos mexicanos que viven a miles de kilómetros de su hogar y todos los días limpian cristales a 100 metros del suelo para enviar unos dólares a su familia? ¿Acaso no son héroes también? O, quizá, es que son superhéroes con un poder que, en este caso, nada les beneficia: la invisibilidad.

La alabanza constante a los héroes del 11-S hizo a la fotógrafa Dulce Pinzón descubrir a los superhéroes que había bajo el uniforme de trabajo de muchos inmigrantes mexicanos. “Después del 9-11 vi toda la atención que los medios estaban prestando a las personas que ayudaban a reconstruir Nueva York pero se olvidaban de los más invisibles: los inmigrantes”, cuenta la fotógrafa mexicana.

En ese momento yo estaba trabajando en un sindicato y vi la necesidad de reconocer la labor y los logros de los inmigrantes latinos que no sólo trabajan, pagan impuestos y ocupan los peores empleos, sino que, además, se las arreglan para enviar dinero a sus comunidades”, enfatiza.

En 2005 hizo la primera foto de este proyecto con cartel de reclamo social. Hace dos meses ha hecho la última de una serie que aún no se ha marcado un final. “Me inspiré por el trabajo que estaba haciendo en ese momento y por el renacimiento del concepto de superhéroe. Un día que estaba visitando a mi familia en México vi el disfraz de Spiderman en un mercado y en ese momento me llegó todo el concepto”.

Entonces empezó a preguntar a algunos de sus alumnos si querían disfrazarse de superhéroes para hacer lo que hacían todos los días. También consultó a algunos de los trabajadores que había ayudado a mejorar sus condiciones laborales y otros aparecieron “a lo largo de los años y por el destino”, dice. Pinzón hacía las fotos y, después, los inmigrantes volvían a ponerse sus trajes de invisibles.

Dulce Pinzón comenzó la serie cuando residía en Nueva York. Ahora vive en México. Pero la serie sigue. Y el reclamo también.

Elisabeth y Erique Alonso, del Estado de Puebla, trabajan como camareros en Nueva York y envían 400 dólares a su familia a la semana.

José Rosendo, de Jesús (estado de Guerrero), trabaja en un sindicato de Nueva York y envía a México 700 dólares al mes.

María Luisa Romero, originaria del Estado de Puebla, es empleada de una lavandería en Brooklyn (Nueva York). Manda 150 dólares a la semana.

Ernesto Méndez procede de México DF y trabaja como sexoservidor en Times Square (Nueva York). Envía 200 dólares a la semana.

Paulino Cardozo es originario del Estado de Guerrero y trabaja como cargador en Nueva York. Manda 300 dólares a la semana.

Sergio García, originario del Estado de México, trabaja como mesero en Nueva York.
Manda 350 dólares a la semana.

Román Romero, originario de Tlapa Guerrero, trabaja como velador en Nueva York.
Manda 800 dólares al mes.

Noe Reyes, originario del Estado de Puebla, trabaja como repartidor de comida rápida en Brooklyn (Nueva York). Manda 500 dólares a la semana.

Luis Hernández, originario de Estado de Veracruz, trabaja como demoledor en
Nueva York. Manda 200 dólares a la semana.

Oscar González, originario del Estado de Oaxaca, trabaja como cocinero en Nueva York.
Manda 350 dólares a la semana.

Federico Martínez, originario del Estado de Puebla, trabaja como taxista en Nueva York.
Manda 250 dólares a la semana.

Adalterto Lara, originario del Estado de México, empleado en la construcción en Nueva York. Manda 300 dólares a la semana.

Minerva Valencia, originaria de Puebla, trabaja como niñera en Nueva York. Envía 400 dólares a la semana.

Bolivar Abril, originario de Quito (Ecuador), trabaja vendiendo helados en Nueva York.
Manda 250 dólares a la semana.

Federico Martínez originario del Estado de Puebla, trabaja como taxista en Nueva York. Manda 250 dólares a la semana.

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Opiniones 12
  • Les recomiendo el curro de Marcelo Isaurralde, un fotógrafo uruguayo radicado en Barcelona que en uno de sus viajes a Montevideo conoció a BISMARCH, El Hombre Araña Uruguayo; un hombre que, cuando adolescente, descubrió cierto paralelismo de su vida con la de «Peter Parker» y de alguna manera, decidió tomar la personalidad del superhéroe. BISMARCH, El Hombre Araña Uruguayo, hoy se dedica a predicar los valores familiares en un tradicional parque de atracciones en Montevideo.
    Les adjunto un documental donde el Marcelo y BISMARCH cuentan su historia.
    http://www.isarrualde.com/
    http://www.youtube.com/watch?v=1zkQ_pn1lzs

  • Este reportaje me ha conmovido, no necesariamente en favor de estas personas, es una mezcla de sentimientos: rabia, impotencia, solidaridad, pero no sólo por la situación de estos héroes, ha conseguido despertar mi conciencia respecto de todos los invisibles del mundo.
    Creía, al ver las fotos, que el sentimiento que me movía era en contra de la dignificación de ciertas personas en favor de otras (el reportaje en sí)
    pero una vez interiorizado veo que la rabia está generada por un desequilibrio en el que el 5% mangonea al 95%. Casi todos somos heroes invisibles, y los que no lo son son, en cualquier caso, son superpoderosos visibles.

  • Ami no meparece triste, me alegra, me parece tierna la nota, y lo más bonito es que todos colaboran en sus casas y todavía más, disfrutaron las fotografías. Vean la cara de alegria de el hombre elástico sirviendo las mesas.

    Al que no pude ubicar es al ecuatoriano vendiendo helados, ¿Cuál es ese héroe?

    jajajaj muy, pero muy buena la nota. Esa es mi latino américa.

    • Enternecedor tu comentario, Elber, y bellísimo lo que dices: «Esa es mi Latinoamérica».

      Es alucinante todo lo que hacen los latinoamericanos fuera de sus países y me parece grandísimo que alguien, como en este caso Dulce Pinzón, les haga un homenaje tan bonito.

  • wauuu.. realmente son mas heroes que los mismos de Mavel o DC COMICS, un saludo a toda la gente que trabaja lejos de su casa, para enviar un sustento economico a sus familias en latinoamerica. buena nota!!

  • Megusta esta galeria de fotos!!!!!!!! y tiene razon no es necesario tener superpoderes para hacer cambiar el mundo………….. y el trabajo que realizan todas estas personas procedentes de diversos paises latinoamericanos; nos demuestran que ellos son superheroes de sus familias y orgullos de su tierra por q se esfuerzan por brindarles algo mejor a sus seres queridos

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