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Fotos  Priscilla Du Preez para Unsplash

Los tríos, mejor en casa

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Hacer un trío es una de las fantasías sexuales por excelencia. Lo dice la ficción, en la que en cualquier serie o película, si surge la ocasión, los personajes pocas veces dicen que no. Lo dicen las charlas entre amigos, en las que quien ha logrado hacerlo y lo cuenta siempre se vanagloria, como si hubiera alcanzado un hito colectivo. Y, sobre todo, lo dicen también estudios y encuestas sobre fantasías sexuales. Incluidas las que se refieren a los españoles.

Según la sexta edición de la encuesta de la marca de preservativos Control sobre Los jóvenes españoles y el sexo, hacer un trío era la principal fantasía tanto de hombres como de mujeres. Soñaban con la misma el 36,6% de los encuestados.

¿Y quiénes la han llevado a la realidad? Esta pregunta fue la que se realizó el estudio Realidad vs. Ficción, de la marca de juguetería erótica Bijoux Indiscrets. Los resultados fueron que el 18,7% de los hombres admitió haber hecho un trío, respecto al 5,6% de las mujeres.

JOYclub es una comunidad online a través de la cual sus usuarios pueden informarse sobre eventos eróticos, swingers y fetiches que están ocurriendo cerca de ellos. A través de la plataforma, los usuarios pueden contactar con personas con fetiches, fantasías y deseos similares.

Además, la comunidad también ofrece un foro con más de 24 millones de comentarios donde los usuarios intercambian experiencias e información sobre sexo, fetichismo, poliamor y placer en un espacio seguro y respetuoso.

Estas cifras dispares pueden llevar a pensar que un trío es una experiencia que se realiza, precisamente, cuando se está soltero o en una relación no estable. Pero hacer un trío no solo es una fantasía individual, también es una fantasía sexual de pareja.

Por poner un ejemplo, una encuesta realizada por la cadena norteamericana ABC se centraba en las fantasías sexuales de las personas casadas, las que tenían una relación comprometida y las que la habían tenido en algún momento en Estados Unidos. El 14% de los adultos había tenido una relación a tres bandas. La cifra ascendía al doble en el caso de hombres solteros.

El caso es que si hacer un trío es una fantasía habitual, que no siempre se llega a cumplir en la juventud, es obvio pensar que en nuestra vida adulta esta idea sigue estando en nuestra lista de cosas pendientes. Algo que muchas parejas se atreven a hablar y a consensuar.

¿Por qué privarnos de una fantasía que, además, compartimos?

ABRIR JUNTOS NUESTRA SEXUALIDAD

El concepto de monogamia puede ser más amplio de lo que parece. Es decir, se puede tener solo una pareja a nivel emocional, pero eso no quiere decir que no se hagan ciertas concesiones a nivel sexual. Los límites han de ser consensuados por cada pareja, porque habrá quien considere una transgresión imperdonable un beso y quien sienta que no pasa nada por un tonteo en internet.

Lo que sí parece claro es que lo que no aceptamos es la mentira. No se deja de confiar por el acto sexual en sí, sino por el engaño. Por ello, muchas parejas optan por ser sinceras y compartir su sexualidad de una forma más plena. Siempre es mucho mejor que ambos sepamos y compartamos las reglas del juego. O que incluso compartamos una sesión de sexo con una tercera persona.

Desde siempre han existido parejas que se han aventurado a ir un paso más allá y probar nuevas experiencias juntos. Desde los intercambios de pareja más tradicionales a las famosas key party de los años 70 en Estados Unidos.

En estas fiestas, los vecinos se reunían para hacer una barbacoa con los amigos y dejaban las llaves de su coche en un bol en la entrada. Unas copas después, las mujeres sacaban al azar una de esas llaves. El propietario sería el elegido para tener sexo esa noche. La clave, en este caso, era poder abrir su sexualidad, pero hacerlo con alguien de su entorno y en un ambiente de confianza.

Algo así es lo que desean muchas parejas a la hora de plantearse en serio realizar un trío. No todo el mundo se siente cómodo acudiendo a un local en el que puedes encontrar a más gente. Pero tampoco les parece mejor opción tirar de su agenda de contactos o de una fiesta de vecinos para proponer una noche de sexo loco con esa persona conocida y seguir siendo tan amigos.

UNA WEB DE CITAS PARA PAREJAS

Las apps de citas llegaron para cubrir la necesidad de conocer gente en un mundo en el que socializamos menos en persona. Por el mismo motivo, ante la necesidad de conocer a otros con gustos sexuales afines, también han surgido aplicaciones y webs de contactos para parejas que buscan otras personas con las que ampliar sus horizontes. Ya no es necesario ir a la aventura y llevarse un chasco. Existe la opción de explorar juntos y elegir sobre seguro. Algo que, además, supone tomar la decisión de forma consensuada y con diálogo, y no como un acto impulsivo del que luego no hayamos previsto las consecuencias.

Hacer un trío en casa tiene, además, sus ventajas. Controlamos el ambiente, podemos tomarnos unos vinos más relajadamente antes de empezar, nos aseguramos de que no haya nadie conocido en el lugar y podemos tomarnos nuestro tiempo para elegir al tercero o tercera en discordia.

Todo es cuestión de gustos; hay quien prefiere innovar en un lugar público y experimentar no solo tener sexo con más personas, sino disfrutar del morbo de mirar y ser visto. Y hay quien prefiere vivir su sexualidad como quiera, pero, sobre todo, donde quiera, sin tener que ir a un lugar concreto para ello. Todo consiste en ser conscientes de que, a la hora de cumplir la fantasía por excelencia, no hay que encorsetarse, sino saber que podemos disfrutarla desde un amplio mundo de posibilidades.

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Hacer un trío es una de las fantasías sexuales por excelencia. Lo dice la ficción, en la que en cualquier serie o película, si surge la ocasión, los personajes pocas veces dicen que no. Lo dicen las charlas entre amigos, en las que quien ha logrado hacerlo y lo cuenta siempre se vanagloria, como si hubiera alcanzado un hito colectivo. Y, sobre todo, lo dicen también estudios y encuestas sobre fantasías sexuales. Incluidas las que se refieren a los españoles.

Según la sexta edición de la encuesta de la marca de preservativos Control sobre Los jóvenes españoles y el sexo, hacer un trío era la principal fantasía tanto de hombres como de mujeres. Soñaban con la misma el 36,6% de los encuestados.

¿Y quiénes la han llevado a la realidad? Esta pregunta fue la que se realizó el estudio Realidad vs. Ficción, de la marca de juguetería erótica Bijoux Indiscrets. Los resultados fueron que el 18,7% de los hombres admitió haber hecho un trío, respecto al 5,6% de las mujeres.

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Estas cifras dispares pueden llevar a pensar que un trío es una experiencia que se realiza, precisamente, cuando se está soltero o en una relación no estable. Pero hacer un trío no solo es una fantasía individual, también es una fantasía sexual de pareja.

Por poner un ejemplo, una encuesta realizada por la cadena norteamericana ABC se centraba en las fantasías sexuales de las personas casadas, las que tenían una relación comprometida y las que la habían tenido en algún momento en Estados Unidos. El 14% de los adultos había tenido una relación a tres bandas. La cifra ascendía al doble en el caso de hombres solteros.

El caso es que si hacer un trío es una fantasía habitual, que no siempre se llega a cumplir en la juventud, es obvio pensar que en nuestra vida adulta esta idea sigue estando en nuestra lista de cosas pendientes. Algo que muchas parejas se atreven a hablar y a consensuar.

¿Por qué privarnos de una fantasía que, además, compartimos?

ABRIR JUNTOS NUESTRA SEXUALIDAD

El concepto de monogamia puede ser más amplio de lo que parece. Es decir, se puede tener solo una pareja a nivel emocional, pero eso no quiere decir que no se hagan ciertas concesiones a nivel sexual. Los límites han de ser consensuados por cada pareja, porque habrá quien considere una transgresión imperdonable un beso y quien sienta que no pasa nada por un tonteo en internet.

Lo que sí parece claro es que lo que no aceptamos es la mentira. No se deja de confiar por el acto sexual en sí, sino por el engaño. Por ello, muchas parejas optan por ser sinceras y compartir su sexualidad de una forma más plena. Siempre es mucho mejor que ambos sepamos y compartamos las reglas del juego. O que incluso compartamos una sesión de sexo con una tercera persona.

Desde siempre han existido parejas que se han aventurado a ir un paso más allá y probar nuevas experiencias juntos. Desde los intercambios de pareja más tradicionales a las famosas key party de los años 70 en Estados Unidos.

En estas fiestas, los vecinos se reunían para hacer una barbacoa con los amigos y dejaban las llaves de su coche en un bol en la entrada. Unas copas después, las mujeres sacaban al azar una de esas llaves. El propietario sería el elegido para tener sexo esa noche. La clave, en este caso, era poder abrir su sexualidad, pero hacerlo con alguien de su entorno y en un ambiente de confianza.

Algo así es lo que desean muchas parejas a la hora de plantearse en serio realizar un trío. No todo el mundo se siente cómodo acudiendo a un local en el que puedes encontrar a más gente. Pero tampoco les parece mejor opción tirar de su agenda de contactos o de una fiesta de vecinos para proponer una noche de sexo loco con esa persona conocida y seguir siendo tan amigos.

UNA WEB DE CITAS PARA PAREJAS

Las apps de citas llegaron para cubrir la necesidad de conocer gente en un mundo en el que socializamos menos en persona. Por el mismo motivo, ante la necesidad de conocer a otros con gustos sexuales afines, también han surgido aplicaciones y webs de contactos para parejas que buscan otras personas con las que ampliar sus horizontes. Ya no es necesario ir a la aventura y llevarse un chasco. Existe la opción de explorar juntos y elegir sobre seguro. Algo que, además, supone tomar la decisión de forma consensuada y con diálogo, y no como un acto impulsivo del que luego no hayamos previsto las consecuencias.

Hacer un trío en casa tiene, además, sus ventajas. Controlamos el ambiente, podemos tomarnos unos vinos más relajadamente antes de empezar, nos aseguramos de que no haya nadie conocido en el lugar y podemos tomarnos nuestro tiempo para elegir al tercero o tercera en discordia.

Todo es cuestión de gustos; hay quien prefiere innovar en un lugar público y experimentar no solo tener sexo con más personas, sino disfrutar del morbo de mirar y ser visto. Y hay quien prefiere vivir su sexualidad como quiera, pero, sobre todo, donde quiera, sin tener que ir a un lugar concreto para ello. Todo consiste en ser conscientes de que, a la hora de cumplir la fantasía por excelencia, no hay que encorsetarse, sino saber que podemos disfrutarla desde un amplio mundo de posibilidades.

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Opiniones 3
  • Los de las App es un invento pero a mi en lo personal… me parece todo muy frio. Me encantaría conocer a alguien y que la cosa vaya surgiendo con un cafe y otra cosa. No sé soy modernas para algunas cosas y tradicional para otras…

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