28 de enero 2016    /   CREATIVIDAD
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Lucreativo: las penurias de un autónomo

28 de enero 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Ocurre cada mañana como una maldición.

A las 6.30 suena el despertador.

lucreativo

Xarly lo apaga como puede y se levanta de la cama.

lucreativo
A esa hora el único sueño que habita su cabeza es el de una cafetera voladora que le traiga litros de café.

lucreativo
Y el sueño solo se derrumba con un buen cargamento de cafeína.
lucreativo
«Me inflo de café mientras leo la prensa y hago un dibujo para mi diario ilustrado», cuenta Xarly.

lucreativo

Café, café, café.

Esa rutina empezó en febrero de 2014. Hacía casi dos años que había dejado las agencias de diseño y había creado su propio estudio, es decir, se había dado de alta en autónomos para trabajar, solo, desde casa.

lucreativo

En 2012, el diseñador y su mujer habían decidido abandonar una rutina de jornadas infinitas en la oficina y montar una vida que les dejara algunas horas libres no ya para criar, sino al menos, conocer a sus propios hijos. Muy pronto llegó el primero.

lucreativo

A Xarly le iba bien en el estudio de diseño que había creado, Vengavale. Desde esa empresa empezó a hacer proyectos para marcas y a la vez comenzó a trabajar como ilustrador. Para ese oficio adoptó el nombre de Lucreativo. Al poco surgieron los primeros encargos y también algunos disgustos.

lucreativo

Le pagaban tarde las facturas,

lucreativo

los clientes le mareaban y a menudo tenía tanto que hacer que se veía encadenado al ordenador.

lucreativo

Cuando la cosa se iba de madre, la rabia se comía a Xarly. Su mujer, al verlo, le decía:

–Tienes que sacar ese mal de alguna manera.

lucreativo

El madrileño empezó a dibujar situaciones de su trabajo y de su vida de autónomo. Pintaba escenas sobre lo difícil que le resultaba encontrar tiempo para hacer los proyectos que le encargaban y cuidar de su hijo. Al final siempre se veía bajo la balanza, aplastado por el platillo de la profesión y sus preocupaciones.

lucreativo

Hablaba de los autónomos.

lucreativo

De su día a día.

lucreativo

De sus intenciones.

lucreativo

De sus insomnios.

17

De lo que pasaba a su alrededor.

lucreativo

De política.

lucreativo

De sus alegrías.

lucreativo

Y de sus deseos.

lucreativo

–Y si un día no tengo ningua idea, dibujo que no tengo ninguna idea– apunta.

Las primeras viñetas las tiró a la basura. Pero un día su mujer se acercó a su mesa y vio algunas.

–Tienes que compartir esto– le dijo.

Xarly hizo caso y abrió un blog. Lo llamó El ilustre diario de Lucreativo. Ese tipo, el creativo con barba que protagoniza todas las viñetas, es su «alter ego». Y el diario acabó resultando terapéutico, cuenta, riendo, el creativo. «Es el resultado de mis frustraciones».

lucreativo

Las visitas a su blog fueron creciendo. Los seguidores de Instagram pasaron de 180 a miles. El «valenciano de nacimiento, mallorquín de corazón y superviviente en Madrid» decidió llevar sus viñetas a un libro. Para financiarlo acudió a Verkami y en otoño de 2014 publicó sus historias en papel. La obra, titulada también El ilustre diario de Lucreativo, narra «las aventuras e infortunios de un diseñador freelance y padre full time, en clave de humor y con barra libre de quejas y protestas».

lucreativo

El ilustrador sigue desde entonces su diario digital en dibujos. Es parte de esa rutina que lo despierta a las 6.30 de la mañana y lo ocupa hasta las 16.00 en su oficio de diseñador. A partir de esa hora cuida a su hijo y de las 22.00 en adelante vuelven las ocupaciones laborales. Este «diseñador de día» es también «ilustrador de noche».

lucreativo

Xarly dibuja a mano. Sobre papel y bajo un flexo. Tan solo al final acaba la ilustración en el ordenador. Ahí se produce el remate.

lucreativo

Lucrativo vive en un mundo en blanco y negro. Xarly lo decidió así por dos motivos. Uno, el de postín, es porque a veces puede parecer «un tío pesimista y sarcástico que lo ve todo gris». El otro, el auténtico, es porque, según dice, no sabe usar los colores. «¡Se me dan fatal!». Y eso, al final, ha creado una de sus claves estéticas: el blanco, el negro, las luces y las sombras.

lucreativo

Estos días Xarly anda algo más ocupado de lo habitual. Está terminando su próximo libro y esta vez no tuvo que acudir a la financiación colectiva. Tiene editorial. En mayo estará encima de su mesa. Probablemente, con algún salpicón de café.

lucreativo

 

 

Ocurre cada mañana como una maldición.

A las 6.30 suena el despertador.

lucreativo

Xarly lo apaga como puede y se levanta de la cama.

lucreativo
A esa hora el único sueño que habita su cabeza es el de una cafetera voladora que le traiga litros de café.

lucreativo
Y el sueño solo se derrumba con un buen cargamento de cafeína.
lucreativo
«Me inflo de café mientras leo la prensa y hago un dibujo para mi diario ilustrado», cuenta Xarly.

lucreativo

Café, café, café.

Esa rutina empezó en febrero de 2014. Hacía casi dos años que había dejado las agencias de diseño y había creado su propio estudio, es decir, se había dado de alta en autónomos para trabajar, solo, desde casa.

lucreativo

En 2012, el diseñador y su mujer habían decidido abandonar una rutina de jornadas infinitas en la oficina y montar una vida que les dejara algunas horas libres no ya para criar, sino al menos, conocer a sus propios hijos. Muy pronto llegó el primero.

lucreativo

A Xarly le iba bien en el estudio de diseño que había creado, Vengavale. Desde esa empresa empezó a hacer proyectos para marcas y a la vez comenzó a trabajar como ilustrador. Para ese oficio adoptó el nombre de Lucreativo. Al poco surgieron los primeros encargos y también algunos disgustos.

lucreativo

Le pagaban tarde las facturas,

lucreativo

los clientes le mareaban y a menudo tenía tanto que hacer que se veía encadenado al ordenador.

lucreativo

Cuando la cosa se iba de madre, la rabia se comía a Xarly. Su mujer, al verlo, le decía:

–Tienes que sacar ese mal de alguna manera.

lucreativo

El madrileño empezó a dibujar situaciones de su trabajo y de su vida de autónomo. Pintaba escenas sobre lo difícil que le resultaba encontrar tiempo para hacer los proyectos que le encargaban y cuidar de su hijo. Al final siempre se veía bajo la balanza, aplastado por el platillo de la profesión y sus preocupaciones.

lucreativo

Hablaba de los autónomos.

lucreativo

De su día a día.

lucreativo

De sus intenciones.

lucreativo

De sus insomnios.

17

De lo que pasaba a su alrededor.

lucreativo

De política.

lucreativo

De sus alegrías.

lucreativo

Y de sus deseos.

lucreativo

–Y si un día no tengo ningua idea, dibujo que no tengo ninguna idea– apunta.

Las primeras viñetas las tiró a la basura. Pero un día su mujer se acercó a su mesa y vio algunas.

–Tienes que compartir esto– le dijo.

Xarly hizo caso y abrió un blog. Lo llamó El ilustre diario de Lucreativo. Ese tipo, el creativo con barba que protagoniza todas las viñetas, es su «alter ego». Y el diario acabó resultando terapéutico, cuenta, riendo, el creativo. «Es el resultado de mis frustraciones».

lucreativo

Las visitas a su blog fueron creciendo. Los seguidores de Instagram pasaron de 180 a miles. El «valenciano de nacimiento, mallorquín de corazón y superviviente en Madrid» decidió llevar sus viñetas a un libro. Para financiarlo acudió a Verkami y en otoño de 2014 publicó sus historias en papel. La obra, titulada también El ilustre diario de Lucreativo, narra «las aventuras e infortunios de un diseñador freelance y padre full time, en clave de humor y con barra libre de quejas y protestas».

lucreativo

El ilustrador sigue desde entonces su diario digital en dibujos. Es parte de esa rutina que lo despierta a las 6.30 de la mañana y lo ocupa hasta las 16.00 en su oficio de diseñador. A partir de esa hora cuida a su hijo y de las 22.00 en adelante vuelven las ocupaciones laborales. Este «diseñador de día» es también «ilustrador de noche».

lucreativo

Xarly dibuja a mano. Sobre papel y bajo un flexo. Tan solo al final acaba la ilustración en el ordenador. Ahí se produce el remate.

lucreativo

Lucrativo vive en un mundo en blanco y negro. Xarly lo decidió así por dos motivos. Uno, el de postín, es porque a veces puede parecer «un tío pesimista y sarcástico que lo ve todo gris». El otro, el auténtico, es porque, según dice, no sabe usar los colores. «¡Se me dan fatal!». Y eso, al final, ha creado una de sus claves estéticas: el blanco, el negro, las luces y las sombras.

lucreativo

Estos días Xarly anda algo más ocupado de lo habitual. Está terminando su próximo libro y esta vez no tuvo que acudir a la financiación colectiva. Tiene editorial. En mayo estará encima de su mesa. Probablemente, con algún salpicón de café.

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