31 de julio 2013    /   IDEAS
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El poder reinsertador del full body

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Lurigancho es conocida como la sucursal del infierno. Solo los hombre más duros pueden sobrellevar el día a día en una de las prisiones más peligrosas de Sudamérica. La violencia, los pensamientos negativos, la sed de venganza acaparan la mente de muchos de ellos, condenando al ostracismo cualquier posibilidad de reinserción. Alejandro Núñez del Arco, sentenciado a 15 años por secuestro, logró evadirse de todo ello desde la primera noche que pasó en su celda. Ocurrió en el mismo momento en el que reconoció su culpabilidad. Desde ese instante, cuenta que la cárcel dejó de pesarle. Estaba dispuesto a enmendar su error y el full body le iba a facilitar mucho las cosas.

Transcurridos siete años desde su internamiento, Núñez del Arco decidió que “era el momento de seguir con lo que enseñaba en la calle”. Se trataba de full body, una disciplina que mezcla aerobic, baile y boxeo, entre otras, y que fue creada por un peruano. Pero los compatriotas a los que Alejandro iba a impartir sus clases correspondían más al prototipo de ‘machista peruano’ que considera que el baile, la danza o los contoneos de cintura no es algo propio de un hombre. Y menos aún de un ‘macho peruano preso’… Que a la primera clase acudieran ocho reclusos puede considerarse todo el éxito.

Con el tiempo, Alejandro logró mucho más de lo que nunca hubiese imaginado. La rebaja en el nivel de estrés de los que internos que lo practicaban probablemente convenció a muchos otros de que el full body podría ser una buena manera de evadirse. El propio instructor asegura que para él es lo más parecido a la libertad. Por eso y por seguir acrecentando el orgullo que su hija comenzaba a sentir por él, Núñez del Arco se propuso demostrar que el patio de una cárcel podía ser tan buen sitio como cualquier otro para batir un récord: el de mayor número de personas realizando ejercicio de forma simultánea.

Algo más de un millar de presos, bajo la atenta mirada de un buen número de policías armados, colaboraron con Alejandro y lograron registrar su hazaña (aún sin confirmar por el libro Guinness de los récords). Este vídeo producido por Storyhunter cuenta su historia.

Vídeo de: Storyhunter.tv

Lurigancho es conocida como la sucursal del infierno. Solo los hombre más duros pueden sobrellevar el día a día en una de las prisiones más peligrosas de Sudamérica. La violencia, los pensamientos negativos, la sed de venganza acaparan la mente de muchos de ellos, condenando al ostracismo cualquier posibilidad de reinserción. Alejandro Núñez del Arco, sentenciado a 15 años por secuestro, logró evadirse de todo ello desde la primera noche que pasó en su celda. Ocurrió en el mismo momento en el que reconoció su culpabilidad. Desde ese instante, cuenta que la cárcel dejó de pesarle. Estaba dispuesto a enmendar su error y el full body le iba a facilitar mucho las cosas.

Transcurridos siete años desde su internamiento, Núñez del Arco decidió que “era el momento de seguir con lo que enseñaba en la calle”. Se trataba de full body, una disciplina que mezcla aerobic, baile y boxeo, entre otras, y que fue creada por un peruano. Pero los compatriotas a los que Alejandro iba a impartir sus clases correspondían más al prototipo de ‘machista peruano’ que considera que el baile, la danza o los contoneos de cintura no es algo propio de un hombre. Y menos aún de un ‘macho peruano preso’… Que a la primera clase acudieran ocho reclusos puede considerarse todo el éxito.

Con el tiempo, Alejandro logró mucho más de lo que nunca hubiese imaginado. La rebaja en el nivel de estrés de los que internos que lo practicaban probablemente convenció a muchos otros de que el full body podría ser una buena manera de evadirse. El propio instructor asegura que para él es lo más parecido a la libertad. Por eso y por seguir acrecentando el orgullo que su hija comenzaba a sentir por él, Núñez del Arco se propuso demostrar que el patio de una cárcel podía ser tan buen sitio como cualquier otro para batir un récord: el de mayor número de personas realizando ejercicio de forma simultánea.

Algo más de un millar de presos, bajo la atenta mirada de un buen número de policías armados, colaboraron con Alejandro y lograron registrar su hazaña (aún sin confirmar por el libro Guinness de los récords). Este vídeo producido por Storyhunter cuenta su historia.

Vídeo de: Storyhunter.tv

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