Publicado: 14 de agosto 2023 07:00  | Actualizado: 11 de agosto 2023 10:36    /   ENTRETENIMIENTO
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Glam andaluz de la mano de LVL1

Publicado: 14 de agosto 2023 07:00  | Actualizado: 11 de agosto 2023 10:36    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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LVL1

LVL1 es su nombre artístico, aunque en realidad, según nos cuenta, es una transcripción creativa del nombre con el que le «conoce todo el mundo desde hace años»: Luli. «Cambié la U por la V y la I por un 1, y se podía leer como la abreviación de Level 1». Es de Algeciras, zoomer y uno de sus temas más populares se hizo viral en internet y acabó poniendo banda sonora al subgénero digital por excelencia: los vídeos de gatos.  ¿Su secreto? Una mezcla que bien podría llamarse Glam andaluz. 

Él mismo subió el tema a Tiktok — FVN!, que combina rap y house con el ubicuo spanglish de la música para zoomers y letras tan gloriosas como «Drip Desigual como la profe de inglés»— en un vídeo en el que presumía de outfit. El audio se popularizó en Latinoamérica y Rusia. Cuando llegó a Estados Unidos, la gente comenzó a utilizarlo para sonar en los tiktoks de sus gatos, y de ahí pasó a formar parte de esa categoría de canciones de la red social que terminan sirviendo de comodín para cualquier temática audiovisual. «Fue una suerte que mi primera canción llegara hasta el mundo de los vídeos de gatos porque ese género audiovisual es como la base fundamental del internet», dice. 

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=FWKoOiQ1NVM[/embedyt]

Como buen nativo digital, LVL1 sabe que las redes sociales son una necesidad para los que quieren crecer en el mundo de la música. Él mismo cultiva su presencia en esas redes. Y lo hace francamente bien. En su cuenta puede verse, por ejemplo, la serie de vídeos con la que presentó su último disco, en la que, entre otras cosas, se transmuta en el profesor Jeremias Totto para explicarnos… algo. ¿El qué? Todavía no lo tenemos demasiado claro. 

Según él, le da importancia a las redes sociales «porque hay que darla», y, aunque el plato fuerte de su presencia en internet es audiovisual, se declara más fan de Twitter que de ninguna otra: «la más cómoda y desenfadada de todas, me río muchísimo y me gusta mucho el formato».

La propuesta de LVL1 es también estética. Un 2023 de pantallas, metaversos e inteligencias artificiales obliga a cultivar la presentación casi tanto como el contenido. Para definir la suya, contó con Flor de Cuchillo, «un dúo de creativas audiovisuales y amigas». El producto final responde a un deseo de «hacer algo fresquito y diferente». Pero destaca que, como artista indie, sigue trabajando principalmente de manera independiente. «Me busco yo con quién trabajar y me dirijo creativamente casi siempre».

LVL1

Es innegable que en sus videoclips hay algo castizo cociéndose en segundo plano. Da igual que él vaya de goblin verde o con un outfit digno de la Britney Spears más dosmilera, peluca rubia platino incluida. «Supongo que se debe a que mi identidad está también muy contextualizada en ser una persona de Andalucía» y amar la tierra. «Siento mucho orgullo por ello». Pero ese ramalazo andaluz se enfrenta en la propuesta estética de LVL1 con todo el brilli-brilli y el rocambolismo del glam más sesentero. No en vano, entre los referentes que reconoce el artista, la combinación va de Bowie a Lola Flores, pasando por los contemporáneos Azealia Banks y Tyler The Creator, muy aficionado al cultivo de alter egos.

El de los alter egos musicales es un mundo vasto y que ha encontrado una tierra fértil en las redes sociales. La posibilidad de producir y transmitir contenidos de forma incesante permite una renovación de identidades constante. Las de LVL1 incluyen, además de los personajes que crea para sus redes, su identidad de pincha, DJ Final Boss.

A principios de año lanzó el que hasta la fecha es su último disco: PLAY. Un trabajo que define «como una obra de teatro sobre mí, pero, a la vez, sobre mi personaje». En su desarrollo, se mezclan Luli y LVL1 a partes iguales: «Es cronológico, va narrando una sucesión de experiencias que he vivido desde que lo petó mi primer single, atravesando mis momentos más divertidos y mis momentos más oscuros, para culminar en el tema que lo empezó todo». Es un disco que, de acuerdo con LVL1, es «un homenaje al house y todas sus posibilidades de variantes, raps rápidos en spanglish, colaboraciones con musicazos y mucho baile y buen rollito».

De cara al futuro, LVL1 quiere seguir ahondando en sus dotes de producción, «trabajando para otras personas y comenzando a autoproducirme». Además, tiene temas en la recámara con colaboraciones que declara no poder revelar por el momento, pero de las que afirma no saber «cómo no había pasado antes». Habrá que estar atentos al artista. O a cualquiera de sus alter egos.

LVL1 es su nombre artístico, aunque en realidad, según nos cuenta, es una transcripción creativa del nombre con el que le «conoce todo el mundo desde hace años»: Luli. «Cambié la U por la V y la I por un 1, y se podía leer como la abreviación de Level 1». Es de Algeciras, zoomer y uno de sus temas más populares se hizo viral en internet y acabó poniendo banda sonora al subgénero digital por excelencia: los vídeos de gatos.  ¿Su secreto? Una mezcla que bien podría llamarse Glam andaluz. 

Él mismo subió el tema a Tiktok — FVN!, que combina rap y house con el ubicuo spanglish de la música para zoomers y letras tan gloriosas como «Drip Desigual como la profe de inglés»— en un vídeo en el que presumía de outfit. El audio se popularizó en Latinoamérica y Rusia. Cuando llegó a Estados Unidos, la gente comenzó a utilizarlo para sonar en los tiktoks de sus gatos, y de ahí pasó a formar parte de esa categoría de canciones de la red social que terminan sirviendo de comodín para cualquier temática audiovisual. «Fue una suerte que mi primera canción llegara hasta el mundo de los vídeos de gatos porque ese género audiovisual es como la base fundamental del internet», dice. 

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=FWKoOiQ1NVM[/embedyt]

Como buen nativo digital, LVL1 sabe que las redes sociales son una necesidad para los que quieren crecer en el mundo de la música. Él mismo cultiva su presencia en esas redes. Y lo hace francamente bien. En su cuenta puede verse, por ejemplo, la serie de vídeos con la que presentó su último disco, en la que, entre otras cosas, se transmuta en el profesor Jeremias Totto para explicarnos… algo. ¿El qué? Todavía no lo tenemos demasiado claro. 

Según él, le da importancia a las redes sociales «porque hay que darla», y, aunque el plato fuerte de su presencia en internet es audiovisual, se declara más fan de Twitter que de ninguna otra: «la más cómoda y desenfadada de todas, me río muchísimo y me gusta mucho el formato».

La propuesta de LVL1 es también estética. Un 2023 de pantallas, metaversos e inteligencias artificiales obliga a cultivar la presentación casi tanto como el contenido. Para definir la suya, contó con Flor de Cuchillo, «un dúo de creativas audiovisuales y amigas». El producto final responde a un deseo de «hacer algo fresquito y diferente». Pero destaca que, como artista indie, sigue trabajando principalmente de manera independiente. «Me busco yo con quién trabajar y me dirijo creativamente casi siempre».

LVL1

Es innegable que en sus videoclips hay algo castizo cociéndose en segundo plano. Da igual que él vaya de goblin verde o con un outfit digno de la Britney Spears más dosmilera, peluca rubia platino incluida. «Supongo que se debe a que mi identidad está también muy contextualizada en ser una persona de Andalucía» y amar la tierra. «Siento mucho orgullo por ello». Pero ese ramalazo andaluz se enfrenta en la propuesta estética de LVL1 con todo el brilli-brilli y el rocambolismo del glam más sesentero. No en vano, entre los referentes que reconoce el artista, la combinación va de Bowie a Lola Flores, pasando por los contemporáneos Azealia Banks y Tyler The Creator, muy aficionado al cultivo de alter egos.

El de los alter egos musicales es un mundo vasto y que ha encontrado una tierra fértil en las redes sociales. La posibilidad de producir y transmitir contenidos de forma incesante permite una renovación de identidades constante. Las de LVL1 incluyen, además de los personajes que crea para sus redes, su identidad de pincha, DJ Final Boss.

A principios de año lanzó el que hasta la fecha es su último disco: PLAY. Un trabajo que define «como una obra de teatro sobre mí, pero, a la vez, sobre mi personaje». En su desarrollo, se mezclan Luli y LVL1 a partes iguales: «Es cronológico, va narrando una sucesión de experiencias que he vivido desde que lo petó mi primer single, atravesando mis momentos más divertidos y mis momentos más oscuros, para culminar en el tema que lo empezó todo». Es un disco que, de acuerdo con LVL1, es «un homenaje al house y todas sus posibilidades de variantes, raps rápidos en spanglish, colaboraciones con musicazos y mucho baile y buen rollito».

De cara al futuro, LVL1 quiere seguir ahondando en sus dotes de producción, «trabajando para otras personas y comenzando a autoproducirme». Además, tiene temas en la recámara con colaboraciones que declara no poder revelar por el momento, pero de las que afirma no saber «cómo no había pasado antes». Habrá que estar atentos al artista. O a cualquiera de sus alter egos.

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