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3 de octubre 2014    /   BUSINESS
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Los romanos también hablaban de forma macarrónica

3 de octubre 2014    /   BUSINESS     por          
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A menudo hacemos referencia al inglés macarrónico que tenemos. O al francés, o al alemán…, o a cualquiera de esos idiomas que generalmente hablamos con más fallos que aciertos. Lo que muchos desconocen es que, lejos de ser una expresión actual, el primer idioma en macarronizarse es una lengua actualmente muerta.
El latín macarrónico era como se expresaban aquellos escribanos y autores que, por humor, no quisieron adaptarse al académico lenguaje de Roma.
Tifo Odasi de Padua, en la Edad Media, fue el pionero que pensó que tendría su gracia leer una obra escrita en un latín de andar por casa, como el que podían hablar los colonizados por el imperio que nunca llegaron a quedarse del todo con la copla.  Y además, dándole alguna que otra vuelta de tuerca a la opción de perder el respeto a la corrección académica. Escribió Carmen Macaronicum de Patavinis (1490) –Maccharonea-.
Y sí. Resulta que poco tiempo más tarde, el popular humanista Teófilo Folengo (Merlín Cocayo para los amigos) le vio lo gracioso a eso de andar expresándose en los escritos de aquella manera. Fue él quien popularizó la idea de Odasi en su Baldus, en la siguiente década.
Este tipo de parodia mezclaba el latín y el léxico romance al uso sin respeto ninguno por los usos gramaticales y ortográficos. En España, en aquella época (Renacimiento) se llamaba latín genovisco (genovés), y en cada región del imperio tenía diferentes denominaciones y características.
El cheli de los romanos causaba impresión entre amantes de la lectura. Autores como Bassano Mantovano, Giovan Giorgio Allione o Fossa Cremonese siguieron el ejemplo por toda Europa elaborando textos de latín centrifugado. A menudo más entendibles por nosotros siglos más tarde.
La fiebre por el macarrónico fue tan fuerte que llegó hasta el siglo XX (1864-1930). Autores como Ignacio Calvo supieron perfeccionar el asunto hasta el punto de ponerse a reescribir El Quijote en este enloquecido dialecto de hace medio milenio.
Aquí puedes practicar a encontrarle la gracia al latín del malo (se encuentra)
Así es un fragmento del Quijote en latín macarrónico según la versión de Calvo:
In isto capítulo tratatur de qua casta pajarorum erat dóminus Quijotus et de cosis in quibus matabat tempus
In uno lugare manchego, pro cujus nómine non volo calentare cascos, vivebat facit paucum tempus. quidam fidalgus de his qui habent lanzam in astillerum, adargam antiquam, rocinum flacum et perrum galgum, qui currebat sicut ánima quae llevatur a diábolo. Manducatoria sua consistebat in unam ollam cum pizca más ex vaca quam ex carnero, et in unum ágilis-mógilis qui llamabatur salpiconem, qui erat cena ordinaria, exceptis diebus de viernes quae cambiabatur in lentéjibus et diebus dominguis in quibus talis homo chupabatur unum palominum. In isto consumebat tertiam partem suae haciendae, et restum consumebatur in trajis decorosis sicut sayus de velarte, calzae de velludo, pantufli et alia vestimenta que non veniut ad cassum.
Ignatium Calvum, Historia domini Quijoti Manchegui, I, cap. I.
Un ejemplo extranjero. Así sonaba el latín macarrónico en la galia:
Sol erat in regionem zenithi et calor atmospheri magnissima. Senatus populusque parisiensis sudebant. Autobi passebant completi. In uno ex supradictis autobibus qui S denominationem portebat, hominem quasi junum, cum collo multi elongato et cum chapito a galono tressato cerclato vidi.
Raymond Queneau, Ejercicios de estilo, 1947.
*Traducción: A mediodía hacía mucho calor y los parisinos sudaban. Los autobuses pasaban llenos. En uno que tenía la letra S vi a un hombre maduro con un cuello muy largo y un sombrero con una cinta trenzada.
Así sonaría el mismo texto en latín macarrónico español.
Sol erat in regionem zenithi et calor atmospherae magnissima. Senatus populusque parisiensis sudabant. Autobi passabant completi. In uno ex supradictus autobibus qui S denominationen portabat, hominen quasi juvenum, cum collo molto elongato et cum sombrero a cordicula trenzata circulato vidi.
* (Texto elaborado con información de la RAE y la plataforma linguística 1de3. Los ejemplos de latín macarrónico se han obtenido en Wikipedia)
 

A menudo hacemos referencia al inglés macarrónico que tenemos. O al francés, o al alemán…, o a cualquiera de esos idiomas que generalmente hablamos con más fallos que aciertos. Lo que muchos desconocen es que, lejos de ser una expresión actual, el primer idioma en macarronizarse es una lengua actualmente muerta.
El latín macarrónico era como se expresaban aquellos escribanos y autores que, por humor, no quisieron adaptarse al académico lenguaje de Roma.
Tifo Odasi de Padua, en la Edad Media, fue el pionero que pensó que tendría su gracia leer una obra escrita en un latín de andar por casa, como el que podían hablar los colonizados por el imperio que nunca llegaron a quedarse del todo con la copla.  Y además, dándole alguna que otra vuelta de tuerca a la opción de perder el respeto a la corrección académica. Escribió Carmen Macaronicum de Patavinis (1490) –Maccharonea-.
Y sí. Resulta que poco tiempo más tarde, el popular humanista Teófilo Folengo (Merlín Cocayo para los amigos) le vio lo gracioso a eso de andar expresándose en los escritos de aquella manera. Fue él quien popularizó la idea de Odasi en su Baldus, en la siguiente década.
Este tipo de parodia mezclaba el latín y el léxico romance al uso sin respeto ninguno por los usos gramaticales y ortográficos. En España, en aquella época (Renacimiento) se llamaba latín genovisco (genovés), y en cada región del imperio tenía diferentes denominaciones y características.
El cheli de los romanos causaba impresión entre amantes de la lectura. Autores como Bassano Mantovano, Giovan Giorgio Allione o Fossa Cremonese siguieron el ejemplo por toda Europa elaborando textos de latín centrifugado. A menudo más entendibles por nosotros siglos más tarde.
La fiebre por el macarrónico fue tan fuerte que llegó hasta el siglo XX (1864-1930). Autores como Ignacio Calvo supieron perfeccionar el asunto hasta el punto de ponerse a reescribir El Quijote en este enloquecido dialecto de hace medio milenio.
Aquí puedes practicar a encontrarle la gracia al latín del malo (se encuentra)
Así es un fragmento del Quijote en latín macarrónico según la versión de Calvo:
In isto capítulo tratatur de qua casta pajarorum erat dóminus Quijotus et de cosis in quibus matabat tempus
In uno lugare manchego, pro cujus nómine non volo calentare cascos, vivebat facit paucum tempus. quidam fidalgus de his qui habent lanzam in astillerum, adargam antiquam, rocinum flacum et perrum galgum, qui currebat sicut ánima quae llevatur a diábolo. Manducatoria sua consistebat in unam ollam cum pizca más ex vaca quam ex carnero, et in unum ágilis-mógilis qui llamabatur salpiconem, qui erat cena ordinaria, exceptis diebus de viernes quae cambiabatur in lentéjibus et diebus dominguis in quibus talis homo chupabatur unum palominum. In isto consumebat tertiam partem suae haciendae, et restum consumebatur in trajis decorosis sicut sayus de velarte, calzae de velludo, pantufli et alia vestimenta que non veniut ad cassum.
Ignatium Calvum, Historia domini Quijoti Manchegui, I, cap. I.
Un ejemplo extranjero. Así sonaba el latín macarrónico en la galia:
Sol erat in regionem zenithi et calor atmospheri magnissima. Senatus populusque parisiensis sudebant. Autobi passebant completi. In uno ex supradictis autobibus qui S denominationem portebat, hominem quasi junum, cum collo multi elongato et cum chapito a galono tressato cerclato vidi.
Raymond Queneau, Ejercicios de estilo, 1947.
*Traducción: A mediodía hacía mucho calor y los parisinos sudaban. Los autobuses pasaban llenos. En uno que tenía la letra S vi a un hombre maduro con un cuello muy largo y un sombrero con una cinta trenzada.
Así sonaría el mismo texto en latín macarrónico español.
Sol erat in regionem zenithi et calor atmospherae magnissima. Senatus populusque parisiensis sudabant. Autobi passabant completi. In uno ex supradictus autobibus qui S denominationen portabat, hominen quasi juvenum, cum collo molto elongato et cum sombrero a cordicula trenzata circulato vidi.
* (Texto elaborado con información de la RAE y la plataforma linguística 1de3. Los ejemplos de latín macarrónico se han obtenido en Wikipedia)
 

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