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4 de febrero 2019    /   DIGITAL
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Machina: camisetas que avisan a tus amigos si estás en peligro

4 de febrero 2019    /   DIGITAL     por          
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En un futuro llevaremos la tecnología bajo la epidermis. Mientras ese momento llega, Machina se dedica a crear robots que enfundarse sobre la piel, máquinas vestibles que se comunican con nosotros a través de sutiles vibraciones. Esta empresa mexicana, con base en California, lleva siete años creando wearables que van más allá del smart watch. Chaquetas, camisetas y sudaderas que pretenden hacernos la vida no solo más fácil, sino más segura.

Uno de los cinco usos que ya han patentado para sus prendas inteligentes es un botón del pánico. Sus camisetas pueden configurarse para que estén geolocalizadas y en caso de necesidad, con un solo toque, manden un SMS o un whatsapp a cinco familiares o amigos, compartiendo la localización del usuario y avisando de que está en peligro.

La tecnología evoluciona rápido. A veces, más rápido de lo que evoluciona el humano. Desgraciadamente todos, más bien todas, pueden imaginar la utilidad de un botón como este. La idea aquí no es crear una aplicación revolucionaria en su planteamiento sino en la rapidez de respuesta, algo que, en situaciones de peligro, puede ser crucial. 

Este es quizá el uso más relevante que se puede dar a las prendas de Machina. Pero no el único. Se han desarrollado funciones para poder controlar la música, las presentaciones de Power Point, las luces de casa o las cámaras de fotos.

«Y esto es solo un ejemplo de todo su potencial», avisa Pedro Mujica, country manager de la marca para España. Un potencial que él conoce a fondo no solo por llevar seis años vinculado a Machina, sino por estar preparando una tesis sobre el tema. «Versa sobre la interacción humano-máquina en el marco de la cuarta revolución industrial y sobre el impacto de la fusión de sus dos pilares fundamentales: la realidad extendida y la inteligencia artificial neuronal», adelanta. Pues eso.

En 2012 Pedro Mújica aún no estaba relacionado con Machina. Sí lo estaba con Yorokobu. Fue en esta revista donde escribió sobre los primeros pasos de una marca donde acabaría colaborando. Después lo hicieron otros medios como Wired, Techcrunch o las charlas TED.

«Desde entonces hemos sumado una gran cantidad de know how», resume Mujica cuando se le pide que haga balance de estos años. «Una cosa es crear un prototipo y otra llevarlo al mercado».

Una de las lecciones aprendidas en estos años ha sido entender que hay que separar la tecnología de la ropa en su fabricación. «Tienen ciclos de vida muy distintos», concede el embajador de la marca. Así, su última colección está compuesta por 36 prendas y un solo dispositivo.

Este aparato, llamado Machina Bot, es un controlador inteligente y se puede insertar y sacar de todas las prendas. «Siempre entendimos el proyecto como un ecosistema de sensores que debería ser manejado desde un cerebro principal», explica Mujica.

La separación entre moda y tecnología (además de ser bastante cómoda a la hora de poner la lavadora) permite separar los ciclos de vida, para que cuando una de las partes de la prenda quede obsoleta no arrastre a la otra consigo al cubo de la basura.

Una segunda piel, la tecnología es cada vez más humana

Hace años dábamos órdenes a los ordenadores a través de comandos, complicadas combinaciones de teclado que uno tenía que escribir en el PC. El auge de Windows hizo que nuestra relación con los ordenadores fuera más fácil e intuitiva. Ratones, iconos y clics hicieron que las máquinas empezaran a hablar un idioma más comprensible. 

Con la llegada de los teléfonos inteligentes, las pantallas táctiles se empezaron a popularizar, haciendo que hasta los más pequeños pudieran interactuar con las máquinas. Ahora son los asistentes de voz los que están haciendo que la tecnología se humanice, que nuestra relación con ella sea cada vez más simple y natural.

La ropa inteligente que propone Machina supone un paso más en esa dirección. «En un mundo tan infoxicado y con tanto ruido, tendemos al minimalismo. Y Machina Bot es un gadget minimalista, de una sola interacción», explica Mujica. 

La comodidad y la ergonomía son factores pues determinantes en estas prendas. La tecnología no solo se pega a nuestra piel sino que se comunica de forma cada vez más sensorial.

Las prendas de Machina vibran para hacernos saber que tenemos ciertas notificaciones, y lo hacen con una determinada cadencia o intensidad para que sepamos si tenemos un mail o un whatsapp sin necesidad de mirar el móvil. Y esto, opina Mujica, es solo el comienzo. «Este lenguaje de vibraciones lo podemos evolucionar y tiene muchísimas aplicaciones más. Hasta llegar a desarrollar todo un lenguaje nuevo». 

En un futuro llevaremos la tecnología bajo la epidermis. Mientras ese momento llega, Machina se dedica a crear robots que enfundarse sobre la piel, máquinas vestibles que se comunican con nosotros a través de sutiles vibraciones. Esta empresa mexicana, con base en California, lleva siete años creando wearables que van más allá del smart watch. Chaquetas, camisetas y sudaderas que pretenden hacernos la vida no solo más fácil, sino más segura.

Uno de los cinco usos que ya han patentado para sus prendas inteligentes es un botón del pánico. Sus camisetas pueden configurarse para que estén geolocalizadas y en caso de necesidad, con un solo toque, manden un SMS o un whatsapp a cinco familiares o amigos, compartiendo la localización del usuario y avisando de que está en peligro.

La tecnología evoluciona rápido. A veces, más rápido de lo que evoluciona el humano. Desgraciadamente todos, más bien todas, pueden imaginar la utilidad de un botón como este. La idea aquí no es crear una aplicación revolucionaria en su planteamiento sino en la rapidez de respuesta, algo que, en situaciones de peligro, puede ser crucial. 

Este es quizá el uso más relevante que se puede dar a las prendas de Machina. Pero no el único. Se han desarrollado funciones para poder controlar la música, las presentaciones de Power Point, las luces de casa o las cámaras de fotos.

«Y esto es solo un ejemplo de todo su potencial», avisa Pedro Mujica, country manager de la marca para España. Un potencial que él conoce a fondo no solo por llevar seis años vinculado a Machina, sino por estar preparando una tesis sobre el tema. «Versa sobre la interacción humano-máquina en el marco de la cuarta revolución industrial y sobre el impacto de la fusión de sus dos pilares fundamentales: la realidad extendida y la inteligencia artificial neuronal», adelanta. Pues eso.

En 2012 Pedro Mújica aún no estaba relacionado con Machina. Sí lo estaba con Yorokobu. Fue en esta revista donde escribió sobre los primeros pasos de una marca donde acabaría colaborando. Después lo hicieron otros medios como Wired, Techcrunch o las charlas TED.

«Desde entonces hemos sumado una gran cantidad de know how», resume Mujica cuando se le pide que haga balance de estos años. «Una cosa es crear un prototipo y otra llevarlo al mercado».

Una de las lecciones aprendidas en estos años ha sido entender que hay que separar la tecnología de la ropa en su fabricación. «Tienen ciclos de vida muy distintos», concede el embajador de la marca. Así, su última colección está compuesta por 36 prendas y un solo dispositivo.

Este aparato, llamado Machina Bot, es un controlador inteligente y se puede insertar y sacar de todas las prendas. «Siempre entendimos el proyecto como un ecosistema de sensores que debería ser manejado desde un cerebro principal», explica Mujica.

La separación entre moda y tecnología (además de ser bastante cómoda a la hora de poner la lavadora) permite separar los ciclos de vida, para que cuando una de las partes de la prenda quede obsoleta no arrastre a la otra consigo al cubo de la basura.

Una segunda piel, la tecnología es cada vez más humana

Hace años dábamos órdenes a los ordenadores a través de comandos, complicadas combinaciones de teclado que uno tenía que escribir en el PC. El auge de Windows hizo que nuestra relación con los ordenadores fuera más fácil e intuitiva. Ratones, iconos y clics hicieron que las máquinas empezaran a hablar un idioma más comprensible. 

Con la llegada de los teléfonos inteligentes, las pantallas táctiles se empezaron a popularizar, haciendo que hasta los más pequeños pudieran interactuar con las máquinas. Ahora son los asistentes de voz los que están haciendo que la tecnología se humanice, que nuestra relación con ella sea cada vez más simple y natural.

La ropa inteligente que propone Machina supone un paso más en esa dirección. «En un mundo tan infoxicado y con tanto ruido, tendemos al minimalismo. Y Machina Bot es un gadget minimalista, de una sola interacción», explica Mujica. 

La comodidad y la ergonomía son factores pues determinantes en estas prendas. La tecnología no solo se pega a nuestra piel sino que se comunica de forma cada vez más sensorial.

Las prendas de Machina vibran para hacernos saber que tenemos ciertas notificaciones, y lo hacen con una determinada cadencia o intensidad para que sepamos si tenemos un mail o un whatsapp sin necesidad de mirar el móvil. Y esto, opina Mujica, es solo el comienzo. «Este lenguaje de vibraciones lo podemos evolucionar y tiene muchísimas aplicaciones más. Hasta llegar a desarrollar todo un lenguaje nuevo». 

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