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15 de diciembre 2015    /   CIENCIA
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El magufismo campa a sus anchas en Facebook

15 de diciembre 2015    /   CIENCIA     por          
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El término magufismo no aparece en la RAE. Tampoco sale en el Fundéu, pero se podría decir que el magufo, según el Wikidiccionario, es el «que promueve o comercia con fenómenos paranormales o pseudocientíficos tales como la ufología, la magia, la telepatía, etc. o creyente de los mismos». También podría servir para los conspiranoicos que ven la mano de los Gobiernos detrás de cada decisión. ¿Y sabes que? Facebook es su campo de juego perfecto.

Esta es una de las conclusiones que se sacan de la lectura de Debunking in a World of Tribes, un artículo publicado en ArXiv, donde se analizaron las conductas de los grupos de magufos y conspiranoicos de la red social, investigando estadísticamente cómo 54 millones de usuarios de estas comunidades interactuaban entre ellos y con estas páginas durante cinco años. Según su texto, «las teorías de la conspiración se vuelven populares debido a que tienden a reducir la complejidad de la realidad y transmiten paranoias sobre determinados objetos de una manera accesible para los usuarios».

«Nosotros estudiamos la permeabilidad a determinados tipos de contenidos para los usuarios generalmente expuesto a una narrativa determinada», explica en un correo electrónico el italiano Walter Quattrociocchi, de la universidad IMT Alti Studi Lucca y líder del proyecto. «Encontramos que los usuarios tienden a ignorar la información que va contra su sistema de creencias, lo que hace que el motor de la selección de contenido por confirmación lleve a la formación de cámaras de eco». En la mayor parte de los casos, se crean comunidades en torno a una idea o concepto magufo.

Su análisis lista 330 grupos, algunos con nombres tan explícitos como Health Conspiracy Radio, Anti-Masonic Party Founded 1828, VaccineImpact o Seekers Of Truth. En total, analizaron casi 50.000 posts, comparando cómo asimilan la información de refutación tanto las comunidades magufas como las que tienen una orientación científica.

«Solo una pequeña fracción de los usuarios de información sin confirmar interactuaban con los post de refutación, y los que lo hacían eran habitualmente los más comprometidos con la teoría conspiranoica y frecuentemente reaccionaban de manera negativa». Según sus datos, después de encontrarse una información que anulaba su teoría, estos tendían a comentar más y darle a Me gusta en más páginas sobre esa idea.

En dichas cámaras de eco los usuarios solo interactúan con gente de opiniones similares, con lo que estas comunidades de interés «refuerzan y fomentan la confirmación con la segregación, polarización y los debates partisanos» a expensas «de la calidad de la información y lleva a la proliferación de narrativas parciales fomentadas por falsos rumores, desconfianza y paranoia».

«No estoy seguro si este efecto de cámara de eco es causado por el algoritmo de Facebook, pero la confirmación parcial es una característica propia del ser humano», remata Quattrociocchi. «Los humanos son reticentes a aceptar nueva información que contradiga su sistema de creencias y están más dispuestos a aceptar nuevos datos que sean coherentes con ese sistema».

El propio Facebook ha sufrido teorías conspiranoicas. Una de las más populares es que la red social creada por Mark Zuckerberg fue financiada por Darpa, una oficina de la CIA con la misión de recopilar toda la información posible sobre cada uno de los internautas. Si uno se acuerda de las revelaciones de Snowden sobre los programas de vigilancia masiva PRISM y XkeyScore, más su advertencia de no usar Facebook, Dropbox ni Google debido a sus políticas de privacidad, quizá a veces la realidad supera a la conspiranoia.

Foto: Shutterstock

El término magufismo no aparece en la RAE. Tampoco sale en el Fundéu, pero se podría decir que el magufo, según el Wikidiccionario, es el «que promueve o comercia con fenómenos paranormales o pseudocientíficos tales como la ufología, la magia, la telepatía, etc. o creyente de los mismos». También podría servir para los conspiranoicos que ven la mano de los Gobiernos detrás de cada decisión. ¿Y sabes que? Facebook es su campo de juego perfecto.

Esta es una de las conclusiones que se sacan de la lectura de Debunking in a World of Tribes, un artículo publicado en ArXiv, donde se analizaron las conductas de los grupos de magufos y conspiranoicos de la red social, investigando estadísticamente cómo 54 millones de usuarios de estas comunidades interactuaban entre ellos y con estas páginas durante cinco años. Según su texto, «las teorías de la conspiración se vuelven populares debido a que tienden a reducir la complejidad de la realidad y transmiten paranoias sobre determinados objetos de una manera accesible para los usuarios».

«Nosotros estudiamos la permeabilidad a determinados tipos de contenidos para los usuarios generalmente expuesto a una narrativa determinada», explica en un correo electrónico el italiano Walter Quattrociocchi, de la universidad IMT Alti Studi Lucca y líder del proyecto. «Encontramos que los usuarios tienden a ignorar la información que va contra su sistema de creencias, lo que hace que el motor de la selección de contenido por confirmación lleve a la formación de cámaras de eco». En la mayor parte de los casos, se crean comunidades en torno a una idea o concepto magufo.

Su análisis lista 330 grupos, algunos con nombres tan explícitos como Health Conspiracy Radio, Anti-Masonic Party Founded 1828, VaccineImpact o Seekers Of Truth. En total, analizaron casi 50.000 posts, comparando cómo asimilan la información de refutación tanto las comunidades magufas como las que tienen una orientación científica.

«Solo una pequeña fracción de los usuarios de información sin confirmar interactuaban con los post de refutación, y los que lo hacían eran habitualmente los más comprometidos con la teoría conspiranoica y frecuentemente reaccionaban de manera negativa». Según sus datos, después de encontrarse una información que anulaba su teoría, estos tendían a comentar más y darle a Me gusta en más páginas sobre esa idea.

En dichas cámaras de eco los usuarios solo interactúan con gente de opiniones similares, con lo que estas comunidades de interés «refuerzan y fomentan la confirmación con la segregación, polarización y los debates partisanos» a expensas «de la calidad de la información y lleva a la proliferación de narrativas parciales fomentadas por falsos rumores, desconfianza y paranoia».

«No estoy seguro si este efecto de cámara de eco es causado por el algoritmo de Facebook, pero la confirmación parcial es una característica propia del ser humano», remata Quattrociocchi. «Los humanos son reticentes a aceptar nueva información que contradiga su sistema de creencias y están más dispuestos a aceptar nuevos datos que sean coherentes con ese sistema».

El propio Facebook ha sufrido teorías conspiranoicas. Una de las más populares es que la red social creada por Mark Zuckerberg fue financiada por Darpa, una oficina de la CIA con la misión de recopilar toda la información posible sobre cada uno de los internautas. Si uno se acuerda de las revelaciones de Snowden sobre los programas de vigilancia masiva PRISM y XkeyScore, más su advertencia de no usar Facebook, Dropbox ni Google debido a sus políticas de privacidad, quizá a veces la realidad supera a la conspiranoia.

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