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27 de noviembre 2015    /   BRANDED CONTENT
 

«Ir de cañas» sin beber alcohol

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Es sabido que las bebidas sirven para definir un plan mejor que cualquier otra descripción. Si se queda para «tomar un café», independientemente de la bebida que uno pida, se sabe que se tratará de un momento relajado, de conversación, alrededor de una mesa y en una determinada franja horaria.
Lo mismo ocurre cuando se queda «para ir de cañas». Eso implica una quedada más distendida, que admite más personas convocadas e idealmente sin hora de finalización. «A lo que surja».
Antes de la popularización de las cañas sin alcohol, las embarazadas, los que llevaban coche o los que no bebían por cualquier otro motivo podían salir «de cañas» también, claro, pidiéndose otras bebidas. Pero no era lo mismo: quedaban fuera del bote, de ese «¿otra ronda?». Porque puedes tomarte cinco cañitas, pero cinco refrescos se hace más pesado. Cuando los demás están ya pidiendo la segunda ronda, con sus respectivas tapas, el que se pidió un refresco aún lo lleva por la mitad. ¿Y qué hace si aún tiene hambre? ¿Se pide la tapa sola? A partir de ahí, comenzaba su desincronización con el grupo. Además, estas personas se perdían ese momento maestro en el que el camarero pone la caña para después colocarla delante de ellos con un golpe preciso en la mesa y la capa justa de crema para que la cerveza conserve todos sus aromas.
MAHOU-BARRIOS-10-152369-GENERICA-ok
Pero entonces llegaron las cañas de Mahou Sin. Y los que no bebían alcohol pudieron por fin saborear todos los momentos implícitos en ese «ir de cañas», sin renunciar ni a uno solo: ni a las tapas, ni a seguir el ritmo de los demás, ni siquiera al auténtico sabor cervecero de Mahou.
Ahora, uno pasea por el barrio de La Latina y ya no ve diferencia alguna entre la gente que bebe cerveza con alcohol y la que no.
Porque ahora que ha quedado atrás el buen tiempo, pero que aún apetecen las cañas de día, en los momentos del aperitivo todavía se puede acudir a algunos edenes escondidos en Madrid, la ciudad que vio nacer a la cerveza Mahou. Se trata de terrazas, patios interiores y street markets cubiertos que tienen todos los ingredientes para que el ritmo no pare en invierno.
En este enlace puedes aprender a tirar una caña perfecta o curiosear lo que dice de Mahou Sin la gente de Madrid.
MAHOU-GALICIA4546-PONTEVEDRA

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Lo mismo ocurre cuando se queda «para ir de cañas». Eso implica una quedada más distendida, que admite más personas convocadas e idealmente sin hora de finalización. «A lo que surja».
Antes de la popularización de las cañas sin alcohol, las embarazadas, los que llevaban coche o los que no bebían por cualquier otro motivo podían salir «de cañas» también, claro, pidiéndose otras bebidas. Pero no era lo mismo: quedaban fuera del bote, de ese «¿otra ronda?». Porque puedes tomarte cinco cañitas, pero cinco refrescos se hace más pesado. Cuando los demás están ya pidiendo la segunda ronda, con sus respectivas tapas, el que se pidió un refresco aún lo lleva por la mitad. ¿Y qué hace si aún tiene hambre? ¿Se pide la tapa sola? A partir de ahí, comenzaba su desincronización con el grupo. Además, estas personas se perdían ese momento maestro en el que el camarero pone la caña para después colocarla delante de ellos con un golpe preciso en la mesa y la capa justa de crema para que la cerveza conserve todos sus aromas.
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Pero entonces llegaron las cañas de Mahou Sin. Y los que no bebían alcohol pudieron por fin saborear todos los momentos implícitos en ese «ir de cañas», sin renunciar ni a uno solo: ni a las tapas, ni a seguir el ritmo de los demás, ni siquiera al auténtico sabor cervecero de Mahou.
Ahora, uno pasea por el barrio de La Latina y ya no ve diferencia alguna entre la gente que bebe cerveza con alcohol y la que no.
Porque ahora que ha quedado atrás el buen tiempo, pero que aún apetecen las cañas de día, en los momentos del aperitivo todavía se puede acudir a algunos edenes escondidos en Madrid, la ciudad que vio nacer a la cerveza Mahou. Se trata de terrazas, patios interiores y street markets cubiertos que tienen todos los ingredientes para que el ritmo no pare en invierno.
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