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20 de noviembre 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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Cultura maker y Girl Power: las mujeres toman sitio en el DIY tecnológico

20 de noviembre 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Las cifras son siempre algo decepcionantes porque hablan por sí solas: las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas suelen tener un serio problema de género. Un informe del gobierno estadounidense de 2011 revelaba que de cada siete ingenieros informáticos, uno de ellos es una mujer; mientras en España, los últimos datos del CSIC sobre mujeres investigadoras tampoco son demasiado alentadores. Poco más de un 35 por ciento de su personal científico es mujer. Pero si hay un campo que aúna distintas ciencia, tecnología además de diversión y que está viviendo un incremento de participación de mujeres es el fenómeno de la cultura maker.
Lo sabemos gracias al estudio MakeHers: Engaging Girls and Women in Technology through Making, Creating and Inventing, que la compañía Intel hizo público el año pasado y que, entre otras cosas, revela que la cultura del DIY tecnológico y el fenómeno de los makers está ayudando a que comience a difuminarse esa sempiterna brecha de género en el mundo techie. Con datos de Estados  Unidos, China y México, el estudio de la compañía informática muestra que las mujeres que son makers tienden a interesarse por la tecnología y la informática y se acercan a estas disciplinas porque les gusta crear, quieren incrementar su conocimiento y quieren resolver problemas por ellas mismas.

The Holydress - Melissa Coleman
The Holydress – Melissa Coleman

El fenómeno maker atrae a más mujeres. Esto se produce en parte gracias a la revolución digital y al acceso a herramientas que hasta hace poco eran imposibles para el ciudadano medio debido a sus altos costos. Las emprendedoras e inventoras ya no están, por una parte, a merced de grandes compañías para producir sus ideas, y por la otra, saben sacar provecho de impresoras 3D, láseres domésticos y placas informáticas para producir desde ropa inteligente a objetos para jugar y otros dispositivos con los que adentrarse en el internet de las cosas.

El papel de las Maker Faires es también determinante. En estos encuentros de espíritu lúdico se puede ver y testar tecnología innovadora y alejada del rígido concepto laboratorio, o participar en talleres de iniciación donde se pueden construir incluso proyectos propios.
En la Maker Faire de Bilbao, que se celebra del 20 al 22 de noviembre en la capital vizcaína, habrá presentaciones de makers como Melissa Coleman, artista y tecnóloga, referente mundial en la intersección entre moda y tecnología en su rol de coordinadora del Meetup de wearables del Victoria and Albert Hall Museum; Vanessa Lorenzo, ingeniera y diseñadora industrial además de artista biohacker desde su cuartel general en Lausanne; Paula Bustamante, del proyecto de calzado fabricado con tecnología de impresión 3D el proyecto The Open Shoes; Lina Monaco, que presentará su proyecto de Green Fablab; Lucía Poliakova, del proyeto de textil inteligente ATTIRE; y la arquitecta Teresa Benito, experta en computación creativa.
Su participación no sólo asegura la visibilización de la mujer en estas áreas de conocimiento, sino que sirve también de inspiración para que nuevas generaciones de chicas comiencen a interesarse por la tecnología y sus aplicaciones.
Existen otras puertas de entrada. En Estados Unidos existen programas orientados a niñas como Girls Who Code o la asociación GEMS (Girls Excelling in Maths and Science), mientras que un buen portal para aprender a programar y accesible a todo el mundo es Code.org.
Hannah Herbst
Si la vocación maker llega a algo mayor, en la Girls Maker Academy o en Techbridges también tienen las puertas abiertas mientras que ejemplos como el de Hannah Herbst, una adolescente que ha inventado un prototipo de bajo coste con el que producir energía de las corrientes marinas, puede servir de inspiración. Para aquellas que busquen crear inventos y producir objetos más cotidianos, un buen punto de comienzo para inspirarse es Chica Maker.
Nos cansamos de leer las bondades de Steve Jobs y sus visionarias aportaciones en el mundo de la informática, pero hay que repetir una y otra vez que también hubo mujeres cuyo trabajo fue clave para el desarrollo de tecnologías hoy en día imprescindibles. Desde Hedy Lamarr, actriz del Hollywod clásico y glamurosa inventora de un sistema de comunicación que prefiguraría el wi-fi, a Ada Lovelace, co-inventora del primer computador electrónico. O la hermana Mary Kenneth Keller, la primera mujer en la historia que completó un doctorado en ciencia informática. Quizás, pronto, ellas también sean merecedoras de películas sobre sus vidas como gurús tecnológicas. Quizá la próxima gurú esté ideando un proyecto que presentar en la Maker Faire más cercana a tu ciudad.

Las cifras son siempre algo decepcionantes porque hablan por sí solas: las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas suelen tener un serio problema de género. Un informe del gobierno estadounidense de 2011 revelaba que de cada siete ingenieros informáticos, uno de ellos es una mujer; mientras en España, los últimos datos del CSIC sobre mujeres investigadoras tampoco son demasiado alentadores. Poco más de un 35 por ciento de su personal científico es mujer. Pero si hay un campo que aúna distintas ciencia, tecnología además de diversión y que está viviendo un incremento de participación de mujeres es el fenómeno de la cultura maker.
Lo sabemos gracias al estudio MakeHers: Engaging Girls and Women in Technology through Making, Creating and Inventing, que la compañía Intel hizo público el año pasado y que, entre otras cosas, revela que la cultura del DIY tecnológico y el fenómeno de los makers está ayudando a que comience a difuminarse esa sempiterna brecha de género en el mundo techie. Con datos de Estados  Unidos, China y México, el estudio de la compañía informática muestra que las mujeres que son makers tienden a interesarse por la tecnología y la informática y se acercan a estas disciplinas porque les gusta crear, quieren incrementar su conocimiento y quieren resolver problemas por ellas mismas.

The Holydress - Melissa Coleman
The Holydress – Melissa Coleman

El fenómeno maker atrae a más mujeres. Esto se produce en parte gracias a la revolución digital y al acceso a herramientas que hasta hace poco eran imposibles para el ciudadano medio debido a sus altos costos. Las emprendedoras e inventoras ya no están, por una parte, a merced de grandes compañías para producir sus ideas, y por la otra, saben sacar provecho de impresoras 3D, láseres domésticos y placas informáticas para producir desde ropa inteligente a objetos para jugar y otros dispositivos con los que adentrarse en el internet de las cosas.

El papel de las Maker Faires es también determinante. En estos encuentros de espíritu lúdico se puede ver y testar tecnología innovadora y alejada del rígido concepto laboratorio, o participar en talleres de iniciación donde se pueden construir incluso proyectos propios.
En la Maker Faire de Bilbao, que se celebra del 20 al 22 de noviembre en la capital vizcaína, habrá presentaciones de makers como Melissa Coleman, artista y tecnóloga, referente mundial en la intersección entre moda y tecnología en su rol de coordinadora del Meetup de wearables del Victoria and Albert Hall Museum; Vanessa Lorenzo, ingeniera y diseñadora industrial además de artista biohacker desde su cuartel general en Lausanne; Paula Bustamante, del proyecto de calzado fabricado con tecnología de impresión 3D el proyecto The Open Shoes; Lina Monaco, que presentará su proyecto de Green Fablab; Lucía Poliakova, del proyeto de textil inteligente ATTIRE; y la arquitecta Teresa Benito, experta en computación creativa.
Su participación no sólo asegura la visibilización de la mujer en estas áreas de conocimiento, sino que sirve también de inspiración para que nuevas generaciones de chicas comiencen a interesarse por la tecnología y sus aplicaciones.
Existen otras puertas de entrada. En Estados Unidos existen programas orientados a niñas como Girls Who Code o la asociación GEMS (Girls Excelling in Maths and Science), mientras que un buen portal para aprender a programar y accesible a todo el mundo es Code.org.
Hannah Herbst
Si la vocación maker llega a algo mayor, en la Girls Maker Academy o en Techbridges también tienen las puertas abiertas mientras que ejemplos como el de Hannah Herbst, una adolescente que ha inventado un prototipo de bajo coste con el que producir energía de las corrientes marinas, puede servir de inspiración. Para aquellas que busquen crear inventos y producir objetos más cotidianos, un buen punto de comienzo para inspirarse es Chica Maker.
Nos cansamos de leer las bondades de Steve Jobs y sus visionarias aportaciones en el mundo de la informática, pero hay que repetir una y otra vez que también hubo mujeres cuyo trabajo fue clave para el desarrollo de tecnologías hoy en día imprescindibles. Desde Hedy Lamarr, actriz del Hollywod clásico y glamurosa inventora de un sistema de comunicación que prefiguraría el wi-fi, a Ada Lovelace, co-inventora del primer computador electrónico. O la hermana Mary Kenneth Keller, la primera mujer en la historia que completó un doctorado en ciencia informática. Quizás, pronto, ellas también sean merecedoras de películas sobre sus vidas como gurús tecnológicas. Quizá la próxima gurú esté ideando un proyecto que presentar en la Maker Faire más cercana a tu ciudad.

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