25 de abril 2017    /   CREATIVIDAD
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Malagón, un humorista gráfico en permanente estado crítico

25 de abril 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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Malagón es uno de los humoristas gráficos más prolíficos del panorama español. Desde hace años publica al menos una viñeta diaria en la que ofrece una brillante reflexión sobre un tema de actualidad.

Una tarea realmente admirable, pues pocas cosas hay más complicadas que el humor gráfico. Además de que el ingenio no siempre está engrasado, hay infinidad de cosas de la actualidad que no tienen ninguna gracia.

El truco posiblemente radique en que Malagón está siempre atento, alerta, analizando la realidad. En definitiva, en «estado crítico», igual que el título de su nuevo libro. Un volumen que, según explica, «recoge imágenes de humor conceptual, la mayoría inéditas, que conforman una imagen general de cómo veo yo el mundo que nos rodea».

Después de años dedicado al humor gráfico, el trabajo de Malagón se caracteriza por mantenerse fresco y actual. Da igual el tiempo transcurrido. Un hecho que, además de a su talento, podría responder a que, por mucho que se hable de progreso, los problemas de la humanidad son siempre los mismos.

«Me encantaría que fuera cosa mía, pero me temo que los temas son cíclicos y se repiten cada cierto tiempo. Eso hace que las viñetas vuelvan a cobrar vida. Por eso portadas de Hermano Lobo, por ejemplo, reflejen la actualidad de una manera pasmosa», explica.

Las imágenes incluidas en Estado crítico tienen la particularidad de poder ser leídas de dos modos: «Por un lado se refieren a cómo veo yo el mundo, un mundo «en estado crítico”. Un mundo en el que la guerra fría está volviendo a la actualidad, con nuevos personajes como Trump o el ISIS, o una economía cada vez más voraz».

La segunda lectura hace referencia a cómo se ubica su autor en todo ese escenario. Un entorno que, en los últimos tiempos, se ha tornado especialmente agresivo para los humoristas gráficos.

«Como ciudadano y como humorista creo es necesario ser combativo ante las injusticias y los abusos. No dormirse ni acomodarse en un sillón ante lo que pasa. Tener una conciencia activa. El humor desde hace tiempo se intenta limitar, leyes como la ley mordaza fueron creadas para ello. Por eso, aunque no pienso que el humor esté en estado crítico, al menos está en pronóstico reservado».

Aunque Estado crítico ha sido editado en papel por Inventa editores, muchos de los trabajos recientes de Malagón se publican en medios digitales. Tanto es así que recientemente ha comenzado a experimentar con lenguajes como el gif o la animación. Una decisión que responde a las necesidades de esos medios, pero que podría abrir una vía creativa para el futuro.

«Parece que hay un bum de los gifs en las redes sociales. Eso ha llevado a que muchos medios digitales busquen ese tipo de formatos para ilustrar temas. Me gusta explorar nuevos caminos. Poco a poco, he ido desarrollando pequeñas piezas animadas en vídeo o en gifs para hacer humor. En mi opinión, el humor puede ser estático o animado y aunque los códigos son diferentes, no son excluyentes. Por tanto, seguiré trabajando en ambas fórmulas».





Malagón es uno de los humoristas gráficos más prolíficos del panorama español. Desde hace años publica al menos una viñeta diaria en la que ofrece una brillante reflexión sobre un tema de actualidad.

Una tarea realmente admirable, pues pocas cosas hay más complicadas que el humor gráfico. Además de que el ingenio no siempre está engrasado, hay infinidad de cosas de la actualidad que no tienen ninguna gracia.

El truco posiblemente radique en que Malagón está siempre atento, alerta, analizando la realidad. En definitiva, en «estado crítico», igual que el título de su nuevo libro. Un volumen que, según explica, «recoge imágenes de humor conceptual, la mayoría inéditas, que conforman una imagen general de cómo veo yo el mundo que nos rodea».

Después de años dedicado al humor gráfico, el trabajo de Malagón se caracteriza por mantenerse fresco y actual. Da igual el tiempo transcurrido. Un hecho que, además de a su talento, podría responder a que, por mucho que se hable de progreso, los problemas de la humanidad son siempre los mismos.

«Me encantaría que fuera cosa mía, pero me temo que los temas son cíclicos y se repiten cada cierto tiempo. Eso hace que las viñetas vuelvan a cobrar vida. Por eso portadas de Hermano Lobo, por ejemplo, reflejen la actualidad de una manera pasmosa», explica.

Las imágenes incluidas en Estado crítico tienen la particularidad de poder ser leídas de dos modos: «Por un lado se refieren a cómo veo yo el mundo, un mundo «en estado crítico”. Un mundo en el que la guerra fría está volviendo a la actualidad, con nuevos personajes como Trump o el ISIS, o una economía cada vez más voraz».

La segunda lectura hace referencia a cómo se ubica su autor en todo ese escenario. Un entorno que, en los últimos tiempos, se ha tornado especialmente agresivo para los humoristas gráficos.

«Como ciudadano y como humorista creo es necesario ser combativo ante las injusticias y los abusos. No dormirse ni acomodarse en un sillón ante lo que pasa. Tener una conciencia activa. El humor desde hace tiempo se intenta limitar, leyes como la ley mordaza fueron creadas para ello. Por eso, aunque no pienso que el humor esté en estado crítico, al menos está en pronóstico reservado».

Aunque Estado crítico ha sido editado en papel por Inventa editores, muchos de los trabajos recientes de Malagón se publican en medios digitales. Tanto es así que recientemente ha comenzado a experimentar con lenguajes como el gif o la animación. Una decisión que responde a las necesidades de esos medios, pero que podría abrir una vía creativa para el futuro.

«Parece que hay un bum de los gifs en las redes sociales. Eso ha llevado a que muchos medios digitales busquen ese tipo de formatos para ilustrar temas. Me gusta explorar nuevos caminos. Poco a poco, he ido desarrollando pequeñas piezas animadas en vídeo o en gifs para hacer humor. En mi opinión, el humor puede ser estático o animado y aunque los códigos son diferentes, no son excluyentes. Por tanto, seguiré trabajando en ambas fórmulas».





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