19 de diciembre 2016    /   BUSINESS
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Mamá cumple 100 años (y sigue matando)

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La hemos visto en cientos de películas bélicas.  En la primera guerra mundial, en la segunda, en Corea, en Vietnam, en Irak, en Siria…  Y sin embargo, tal vez no nos hayamos fijado en que siempre es la misma ametralladora.  Porque aunque las guerras cambian, Mamá Dos (Madeuce, la llamaban los americanos) es la única arma que ha sobrevivido a todas las contiendas.

Nació a finales de la primera Gran Guerra, cuando el general John Pershing encargó a Browning un arma de gran calibre para superar a las ametralladoras pesadas alemanas.  Y el éxito de esta máquina de matar fue tal que enseguida ocupó un lugar privilegiado en aviones y barcos para defenderse de los cazas enemigos, así como en en tanques y helicópteros.  El secreto de tanta eficacia proviene de tres elementos: su precisión (en 1967 fue capaz de matar a un soldado del vietcong de un solo disparo a 2.400 metros de distancia.)  Su potencia de fuego (hasta 550 proyectiles por minuto) y su calibre 50 (capaz de atravesar blindajes ligeros y muros de hormigón). De hecho, la leyenda dice que ningún soldado alcanzado por una bala de Mamá dos ha sobrevivido.

En la película Fury (Corazones de acero en nuestro país), Brad Pitt es capaz de retener a 200 soldados de las SS con tan solo cinco hombres y un tanque inutilizado gracias, fundamentalmente, a la capacidad destructiva de esta ametralladora (también llamada la segadora de alemanes en alguna de sus versiones). Esto puede parecer una exageración cinematográfica, pero en el mundo real la gesta fue todavía más extraordinaria. Durante esa misma guerra, Audie Murphy, pese a estar herido, pudo retener él solo a seis carros de combate y 250 soldados alemanes durante más de una hora sirviéndose exclusivamente de la eficacia de Mamá dos. Hazaña esta por la que obtuvo la Medalla de Honor.

Así es la M2. Un arma letal que no se resigna a morir, diseñada para lanzar sus balas a una velocidad superior a dos veces la del sonido (¡dos veces!… ¿de qué sirve hablar, si las balas llegan antes?).

El propio Brad Pitt, en la película antes mencionada, lo deja bien claro al poner en boca del sargento Don ‘Wardaddy’ Collier, el personaje que interpreta, la siguiente frase: «Los ideales son pacíficos, la historia es violenta». Por eso Madeuce, después de un siglo matando, sigue ahí aunque nos duela, haciendo historia.

La hemos visto en cientos de películas bélicas.  En la primera guerra mundial, en la segunda, en Corea, en Vietnam, en Irak, en Siria…  Y sin embargo, tal vez no nos hayamos fijado en que siempre es la misma ametralladora.  Porque aunque las guerras cambian, Mamá Dos (Madeuce, la llamaban los americanos) es la única arma que ha sobrevivido a todas las contiendas.

Nació a finales de la primera Gran Guerra, cuando el general John Pershing encargó a Browning un arma de gran calibre para superar a las ametralladoras pesadas alemanas.  Y el éxito de esta máquina de matar fue tal que enseguida ocupó un lugar privilegiado en aviones y barcos para defenderse de los cazas enemigos, así como en en tanques y helicópteros.  El secreto de tanta eficacia proviene de tres elementos: su precisión (en 1967 fue capaz de matar a un soldado del vietcong de un solo disparo a 2.400 metros de distancia.)  Su potencia de fuego (hasta 550 proyectiles por minuto) y su calibre 50 (capaz de atravesar blindajes ligeros y muros de hormigón). De hecho, la leyenda dice que ningún soldado alcanzado por una bala de Mamá dos ha sobrevivido.

En la película Fury (Corazones de acero en nuestro país), Brad Pitt es capaz de retener a 200 soldados de las SS con tan solo cinco hombres y un tanque inutilizado gracias, fundamentalmente, a la capacidad destructiva de esta ametralladora (también llamada la segadora de alemanes en alguna de sus versiones). Esto puede parecer una exageración cinematográfica, pero en el mundo real la gesta fue todavía más extraordinaria. Durante esa misma guerra, Audie Murphy, pese a estar herido, pudo retener él solo a seis carros de combate y 250 soldados alemanes durante más de una hora sirviéndose exclusivamente de la eficacia de Mamá dos. Hazaña esta por la que obtuvo la Medalla de Honor.

Así es la M2. Un arma letal que no se resigna a morir, diseñada para lanzar sus balas a una velocidad superior a dos veces la del sonido (¡dos veces!… ¿de qué sirve hablar, si las balas llegan antes?).

El propio Brad Pitt, en la película antes mencionada, lo deja bien claro al poner en boca del sargento Don ‘Wardaddy’ Collier, el personaje que interpreta, la siguiente frase: «Los ideales son pacíficos, la historia es violenta». Por eso Madeuce, después de un siglo matando, sigue ahí aunque nos duela, haciendo historia.

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