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12 de diciembre 2016    /   DIGITAL
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MamiloLivre: los pezones femeninos que fueron capaces de engañar a Facebook

12 de diciembre 2016    /   DIGITAL     por          
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En 1996, Deep Blue se convirtió en la primera máquina capaz de ganar una partida de ajedrez a un campeón del mundo, Garry Kaspárov. Sin embargo, el ruso remontó la tanda a los pocos días y acabó venciendo al robot por cuatro partidas a dos, demostrando en ese momento al mundo que el ser humano es capaz de adaptarse a los algoritmos de la máquina más precisa.

Veinte años después, Facebook, que también funciona con base en la programación, libra una batalla digital contra todo lo que parezca un desnudo. Siempre y cuando sea la mujer y no el hombre quien decide libremente mostrar su cuerpo. Sin embargo, dos mujeres brasileñas han encontrado el resquicio virtual capaz de confundir al gigante digital y vencerlo.

Parece claro que a Facebook no le gustan los pezones femeninos. Han sido numerosos los casos en los que la red social ha eliminado instantáneas en las que se apreciaban torsos de mujeres desnudos.

Frente a ello, Julia Rodrigues y Leticia Bahia, dos activistas brasileñas, han sorteado la censura de Facebook para impulsar la campaña que pusieron en marcha en 2015. El proyecto, denominado MamiloLivre (pezón libre), insta a todas las mujeres que deseen participar en el movimiento a publicar en internet o en las calles de sus ciudades fotografías de su torso desnudo.

Con esta propuesta, Rodrigues y Bahia pretendían extraer el componente sexual que con demasiada frecuencia se le otorga al cuerpo desnudo de la mujer, en comparación con lo que ocurre con el del hombre. «Queremos libertad para decidir qué hacemos con nuestro cuerpo. Los hombres ya conquistaron liberar sus pezones; ahora es nuestro turno», explica la plataforma a Yorokobu.

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El origen de la campaña se remonta al 5 de febrero de 2014, cuando la modelo brasileña Priscila Navarro fue reprendida por los guardias de seguridad por amamantar a su hija de siete meses en el Museo de Imagen y Sonido de Sao Paulo, en Brasil.

Menos de dos semanas después, 40 familias se reunieron en ese mismo museo para alimentar públicamente a sus bebés y reclamar, de esta forma, el derecho de las madres a amamantar a sus hijos en espacios públicos. Este suceso inspiró a Rodrigues y Bahia para poner en marcha su idea con el objetivo de devolver a la mujer la elección acerca de qué hacer con su cuerpo.

Para ello, elaboraron un manifiesto que en siete puntos asienta la reflexión que las unió. Basándose en que todas las personas son iguales en derechos y libertades, reclaman que las mujeres obtengan el suficiente espacio para poseer la capacidad de decisión acerca de sus propios cuerpos.

El proyecto utiliza el pezón como símbolo de libertad femenina y desigualdad con el hombre. «¿Por qué los hombres pueden mostrar sus pezones sin que exista una connotación de sexualidad en el acto y si las mujeres lo hacemos, resulta ser un acto de erotismo?», se cuestionaron. Ante esa pregunta, la respuesta fue la de llenar el mundo de fotografías de pezones femeninos para reducir la cosificación femenina.

En la web donde se explica el proyecto, se exponen los pasos para unirse al movimiento. El fin es llenar las calles de fotografías de torsos femeninos, para después realizar instantáneas de estos espacios urbanos inundados de pezones.

Después, estas imágenes pueden ser compartidas en el perfil del proyecto en la red social Tumblr o en el Facebook personal. Pero cuando los usuarios comenzaron a subir las fotografías de sus pezones a Facebook, la red no sólo comenzó a borrar todas las fotos que mostraban pezones, sino que también eliminó los perfiles donde aparecieron estas fotografías. La censura llegó incluso a la prestigiosa revista digital feminista brasileña Az Mina, que contaba en ese momento con 80.000 seguidores y había brindado apoyo a la campaña.

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No obstante, esta situación no desanimó a Rodrigues y Bahia, que comenzaron a idear un mecanismo con el que burlar la seguridad de una de las empresas más poderosas del mundo. Pensaron en los puntos débiles de su enemigo y observaron que era tan poderoso y débil como una máquina. Un aparato sin sentimiento de reivindicación y sin razonamiento.

Comprobaron, entonces, cómo la fotografía no era eliminada si se dividía en cuatro partes y se subía a la red en forma de mosaico. De esa forma, cuando se veían las cuatro fotografías sin pulsar en cada una de forma individual, se apreciaba claramente el pezón y Facebook no era capaz de reconocer que el conjunto de instantáneas era un pezón, ya que analizaba las fotos individualmente.

Cuando observaron que el truco funcionaba, las activistas agregaron a su página web una herramienta a través de la cual las usuarias pueden despiezar la fotografía de los carteles donde aparecen los torsos desnudos y, de esa forma, ganarle la partida a Facebook, tal y como hizo Kaspárov.

Desde entonces, miles de personas se han adherido al movimiento que ha estado liderado en las redes por la revista Az Mina. Ya son más de un millón las personas que han subido fotografías donde aparecen pezones divididos en cuatro o afiches diseminados por varias ciudades en los que se ven los torsos desnudos.

Además de la publicación de estas fotos, el proyecto ofrece también asesoramiento y ayuda a las mujeres que sufran acoso en las redes sociales. En el caso que una mujer reciba un mensaje agresivo o amenazante después de postear el mosaico de su torso desnudo,

MamiloLivre recomienda a las agredidas que obtengan la información de la IP del usuario que ha realizado la ofensa y se dirijan a la delegación de la policía más cercana que se ocupe de casos de violencia contra la mujer. La plataforma también informa acerca de todas las delegaciones de este tipo que existen en Brasil y su ubicación. En el gigante latinoamericano, 13 mujeres son asesinadas al día a causa de la violencia machista, según datos de la Secretaría de Políticas para las Mujeres del país.

A pesar del apoyo que muchos hombres quieren dar a este proceso de empoderamiento digital de la mujer, la plataforma rechaza la creación de estos mosaicos desde perfiles masculinos de Facebook. Cuando se trata de acceder al inicio de la galería, aparece un mensaje en el que se agradece el interés, pero se explica que los hombres ya consiguieron su libertad sexual, y que ahora es el momento de la mujer para hacerlo.

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Sin embargo, esta lucha digital contra la censura de Facebook se bate desde otros frentes en los que la aportación masculina es bienvenida. El usuario digital ha comenzado a rebelarse contra la censura de la Red, la cual ha sido criticada ampliamente durante los últimos años.

Un ejemplo es Instagram, empresa comprada por Facebook en 2012, que también ha visto cómo los troyanos, en forma de instantáneas reivindicativas, se le cuelan entre sus dominios. Instagram también prohíbe las fotografías donde aparecen pezones femeninos y la cuenta @genderless_nipples invitó a todo aquel que quisiera a subir fotografías de sus pezones en un primerísimo primer plano. De esta forma, a Instagram le es imposible dilucidar si estos son de hombre o de mujer y no elimina las instantáneas.

Cuando Rosa Luxemburgo comenzó su lucha feminista a principios del siglo XX, aseveró que «quien no se mueve no siente sus cadenas». Un siglo después ocurre todavía que cuando la mujer trata de levantar la voz a través de sus actos, hay reacciones que tratan de aquietarla. Aunque la lucha pueda desarrollarse en cualquier escenario, siempre van a existir los mismos roles que son impulsados por semejantes sentimientos de rechazo o censura.

Pero desde hace unas décadas, la batalla se libra en el mundo digital. Que exista la necesidad de que surjan movimientos como MamiloLivre demuestra que todavía hay mucho camino que recorrer, y que aquellas que desean reivindicar su posición están preparadas para engañar a su enemigo si es necesario.

 

En 1996, Deep Blue se convirtió en la primera máquina capaz de ganar una partida de ajedrez a un campeón del mundo, Garry Kaspárov. Sin embargo, el ruso remontó la tanda a los pocos días y acabó venciendo al robot por cuatro partidas a dos, demostrando en ese momento al mundo que el ser humano es capaz de adaptarse a los algoritmos de la máquina más precisa.

Veinte años después, Facebook, que también funciona con base en la programación, libra una batalla digital contra todo lo que parezca un desnudo. Siempre y cuando sea la mujer y no el hombre quien decide libremente mostrar su cuerpo. Sin embargo, dos mujeres brasileñas han encontrado el resquicio virtual capaz de confundir al gigante digital y vencerlo.

Parece claro que a Facebook no le gustan los pezones femeninos. Han sido numerosos los casos en los que la red social ha eliminado instantáneas en las que se apreciaban torsos de mujeres desnudos.

Frente a ello, Julia Rodrigues y Leticia Bahia, dos activistas brasileñas, han sorteado la censura de Facebook para impulsar la campaña que pusieron en marcha en 2015. El proyecto, denominado MamiloLivre (pezón libre), insta a todas las mujeres que deseen participar en el movimiento a publicar en internet o en las calles de sus ciudades fotografías de su torso desnudo.

Con esta propuesta, Rodrigues y Bahia pretendían extraer el componente sexual que con demasiada frecuencia se le otorga al cuerpo desnudo de la mujer, en comparación con lo que ocurre con el del hombre. «Queremos libertad para decidir qué hacemos con nuestro cuerpo. Los hombres ya conquistaron liberar sus pezones; ahora es nuestro turno», explica la plataforma a Yorokobu.

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El origen de la campaña se remonta al 5 de febrero de 2014, cuando la modelo brasileña Priscila Navarro fue reprendida por los guardias de seguridad por amamantar a su hija de siete meses en el Museo de Imagen y Sonido de Sao Paulo, en Brasil.

Menos de dos semanas después, 40 familias se reunieron en ese mismo museo para alimentar públicamente a sus bebés y reclamar, de esta forma, el derecho de las madres a amamantar a sus hijos en espacios públicos. Este suceso inspiró a Rodrigues y Bahia para poner en marcha su idea con el objetivo de devolver a la mujer la elección acerca de qué hacer con su cuerpo.

Para ello, elaboraron un manifiesto que en siete puntos asienta la reflexión que las unió. Basándose en que todas las personas son iguales en derechos y libertades, reclaman que las mujeres obtengan el suficiente espacio para poseer la capacidad de decisión acerca de sus propios cuerpos.

El proyecto utiliza el pezón como símbolo de libertad femenina y desigualdad con el hombre. «¿Por qué los hombres pueden mostrar sus pezones sin que exista una connotación de sexualidad en el acto y si las mujeres lo hacemos, resulta ser un acto de erotismo?», se cuestionaron. Ante esa pregunta, la respuesta fue la de llenar el mundo de fotografías de pezones femeninos para reducir la cosificación femenina.

En la web donde se explica el proyecto, se exponen los pasos para unirse al movimiento. El fin es llenar las calles de fotografías de torsos femeninos, para después realizar instantáneas de estos espacios urbanos inundados de pezones.

Después, estas imágenes pueden ser compartidas en el perfil del proyecto en la red social Tumblr o en el Facebook personal. Pero cuando los usuarios comenzaron a subir las fotografías de sus pezones a Facebook, la red no sólo comenzó a borrar todas las fotos que mostraban pezones, sino que también eliminó los perfiles donde aparecieron estas fotografías. La censura llegó incluso a la prestigiosa revista digital feminista brasileña Az Mina, que contaba en ese momento con 80.000 seguidores y había brindado apoyo a la campaña.

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No obstante, esta situación no desanimó a Rodrigues y Bahia, que comenzaron a idear un mecanismo con el que burlar la seguridad de una de las empresas más poderosas del mundo. Pensaron en los puntos débiles de su enemigo y observaron que era tan poderoso y débil como una máquina. Un aparato sin sentimiento de reivindicación y sin razonamiento.

Comprobaron, entonces, cómo la fotografía no era eliminada si se dividía en cuatro partes y se subía a la red en forma de mosaico. De esa forma, cuando se veían las cuatro fotografías sin pulsar en cada una de forma individual, se apreciaba claramente el pezón y Facebook no era capaz de reconocer que el conjunto de instantáneas era un pezón, ya que analizaba las fotos individualmente.

Cuando observaron que el truco funcionaba, las activistas agregaron a su página web una herramienta a través de la cual las usuarias pueden despiezar la fotografía de los carteles donde aparecen los torsos desnudos y, de esa forma, ganarle la partida a Facebook, tal y como hizo Kaspárov.

Desde entonces, miles de personas se han adherido al movimiento que ha estado liderado en las redes por la revista Az Mina. Ya son más de un millón las personas que han subido fotografías donde aparecen pezones divididos en cuatro o afiches diseminados por varias ciudades en los que se ven los torsos desnudos.

Además de la publicación de estas fotos, el proyecto ofrece también asesoramiento y ayuda a las mujeres que sufran acoso en las redes sociales. En el caso que una mujer reciba un mensaje agresivo o amenazante después de postear el mosaico de su torso desnudo,

MamiloLivre recomienda a las agredidas que obtengan la información de la IP del usuario que ha realizado la ofensa y se dirijan a la delegación de la policía más cercana que se ocupe de casos de violencia contra la mujer. La plataforma también informa acerca de todas las delegaciones de este tipo que existen en Brasil y su ubicación. En el gigante latinoamericano, 13 mujeres son asesinadas al día a causa de la violencia machista, según datos de la Secretaría de Políticas para las Mujeres del país.

A pesar del apoyo que muchos hombres quieren dar a este proceso de empoderamiento digital de la mujer, la plataforma rechaza la creación de estos mosaicos desde perfiles masculinos de Facebook. Cuando se trata de acceder al inicio de la galería, aparece un mensaje en el que se agradece el interés, pero se explica que los hombres ya consiguieron su libertad sexual, y que ahora es el momento de la mujer para hacerlo.

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Sin embargo, esta lucha digital contra la censura de Facebook se bate desde otros frentes en los que la aportación masculina es bienvenida. El usuario digital ha comenzado a rebelarse contra la censura de la Red, la cual ha sido criticada ampliamente durante los últimos años.

Un ejemplo es Instagram, empresa comprada por Facebook en 2012, que también ha visto cómo los troyanos, en forma de instantáneas reivindicativas, se le cuelan entre sus dominios. Instagram también prohíbe las fotografías donde aparecen pezones femeninos y la cuenta @genderless_nipples invitó a todo aquel que quisiera a subir fotografías de sus pezones en un primerísimo primer plano. De esta forma, a Instagram le es imposible dilucidar si estos son de hombre o de mujer y no elimina las instantáneas.

Cuando Rosa Luxemburgo comenzó su lucha feminista a principios del siglo XX, aseveró que «quien no se mueve no siente sus cadenas». Un siglo después ocurre todavía que cuando la mujer trata de levantar la voz a través de sus actos, hay reacciones que tratan de aquietarla. Aunque la lucha pueda desarrollarse en cualquier escenario, siempre van a existir los mismos roles que son impulsados por semejantes sentimientos de rechazo o censura.

Pero desde hace unas décadas, la batalla se libra en el mundo digital. Que exista la necesidad de que surjan movimientos como MamiloLivre demuestra que todavía hay mucho camino que recorrer, y que aquellas que desean reivindicar su posición están preparadas para engañar a su enemigo si es necesario.

 

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Envidia y creatividad
Detective de los años 20 busca wifi
Facebook no es para ricos
Interactividad, conversación y nuevo marketing. No, no estoy hablando de internet
 
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Opiniones 12
  • El cuerpo humano es una obra de arte de la naturaleza, un milagro de la biologia; la redondez del es cuerpo femenino, es belleza en arquitectura,además toda mujer ,como todo hombre,puede escoger cómo se viste y con quien se desviste.

  • Dos cosas:
    – No entiendo qué quiere decir la frase «con base en la programación».
    – Si se refiere a qué está programada la forma en la que detecta pezona, precisamente es lo contrario: el objetivo del machine learning (aprendizaje automático) es aprender a reconocer cosas sin estar programado específicamente para ellas (porque son muy complejas de programar, o porque simplemente no se puede hacer).

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