11 de febrero 2015    /   CREATIVIDAD
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La manta con manos para paliar el dolor por la pérdida de un ser querido

11 de febrero 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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Cuando murió el padre de su novio, Mia Cinelli decía adiós a uno de sus mejores amigos. Las largas charlas que solían mantener se terminaron para siempre… Para combatir el mono que le producía la ausencia de su voz, la diseñadora se aferró al mensaje que su suegro le dejó en el contestador días antes de morir. Pero no era suficiente. «Tenía la necesidad de que ese mensaje se convirtiera en algo material. Pensé en diseñar una urna especial para sus cenizas…» Y mientras estaba en ello, Mia comenzó a coser una manta con peso y con manos.

«Era como una reminiscencia de un abrazo suyo…», contaba la diseñadora a Dezeen. Mia había estado investigando sobre el uso de mantas ponderadas en talleres de terapia ocupacional para combatir el estrés, la ansiedad, trastornos del espectro autista y del procesamiento sensorial. «Pensé que quizá una manta con un peso semejante al que se utilizan en ese tipo de terapias también valdría para mitigar el dolor producido por la ausencia de un ser querido», nos confiesa Mia.
La diseñadora utilizó tela gruesa y acolchada y la rellenó con gránulos poliponderados. «El peso definitivo de la manta es de 3 kg (unas 6 libras)». Después fue cuando dio forma a las manos.
Explica Mia que en los momentos de mayor ansiedad, propios de quien acaba de perder a alguien cercano, tanto el peso de la manta como estrechar las manos cosidas a esta proporciona una profunda presión propioceptiva que se traduce en una sensación de calma. «Imita a un gesto íntimo. En mi caso, me ayudaba a sentirme más calmada, tanto física como espiritualmente».
The Weight, que es como se llama la manta, es aún un prototipo con muchas posibilidades de salir al mercado en breve. «Hay mucha gente que se ha puesto en contacto conmigo para saber dónde puede adquirirlo. Espero que a los que lo están pasando tan mal como yo lo pasé les pueda servir de consuelo».
La de Mía se sumará a otras mantas que, más que combatir el frío (para eso ya están las de toda la vida y las batamantas), fueron concebidas para compensar la falta de calor humano. Es el caso Manket, concebida para los que sufren mal de amores al proporcionar abrazos a los que no tienen a su lado a nadie que se los dé. El diseño es 100% personalizable aunque sus creadores dejan claro en la sección Preguntas más frecuentes la imposibilidad de incorporar accesorios que no sean bidimensionales por eso de no desentonar con la estética de la manta…
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Cuando murió el padre de su novio, Mia Cinelli decía adiós a uno de sus mejores amigos. Las largas charlas que solían mantener se terminaron para siempre… Para combatir el mono que le producía la ausencia de su voz, la diseñadora se aferró al mensaje que su suegro le dejó en el contestador días antes de morir. Pero no era suficiente. «Tenía la necesidad de que ese mensaje se convirtiera en algo material. Pensé en diseñar una urna especial para sus cenizas…» Y mientras estaba en ello, Mia comenzó a coser una manta con peso y con manos.

«Era como una reminiscencia de un abrazo suyo…», contaba la diseñadora a Dezeen. Mia había estado investigando sobre el uso de mantas ponderadas en talleres de terapia ocupacional para combatir el estrés, la ansiedad, trastornos del espectro autista y del procesamiento sensorial. «Pensé que quizá una manta con un peso semejante al que se utilizan en ese tipo de terapias también valdría para mitigar el dolor producido por la ausencia de un ser querido», nos confiesa Mia.
La diseñadora utilizó tela gruesa y acolchada y la rellenó con gránulos poliponderados. «El peso definitivo de la manta es de 3 kg (unas 6 libras)». Después fue cuando dio forma a las manos.
Explica Mia que en los momentos de mayor ansiedad, propios de quien acaba de perder a alguien cercano, tanto el peso de la manta como estrechar las manos cosidas a esta proporciona una profunda presión propioceptiva que se traduce en una sensación de calma. «Imita a un gesto íntimo. En mi caso, me ayudaba a sentirme más calmada, tanto física como espiritualmente».
The Weight, que es como se llama la manta, es aún un prototipo con muchas posibilidades de salir al mercado en breve. «Hay mucha gente que se ha puesto en contacto conmigo para saber dónde puede adquirirlo. Espero que a los que lo están pasando tan mal como yo lo pasé les pueda servir de consuelo».
La de Mía se sumará a otras mantas que, más que combatir el frío (para eso ya están las de toda la vida y las batamantas), fueron concebidas para compensar la falta de calor humano. Es el caso Manket, concebida para los que sufren mal de amores al proporcionar abrazos a los que no tienen a su lado a nadie que se los dé. El diseño es 100% personalizable aunque sus creadores dejan claro en la sección Preguntas más frecuentes la imposibilidad de incorporar accesorios que no sean bidimensionales por eso de no desentonar con la estética de la manta…
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