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7 de enero 2014    /   CREATIVIDAD
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Máquinas de matar creativos

7 de enero 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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«Entro sobre las nueve y media y no salgo antes de las 11 de la noche» (Cualquier creativo de multinacional en Barcelona o Madrid)

(Opinión)

«Cada día hay más casos de estrés, infartos, ansiedad, derrames o insuficiencia respiratoria entre los/as creativos/as publicitarios » (Doctor Lehman, Clínica Mayo, 2013). 

Esta historia hace demasiados año que dura. Considerar ‘normal’ una jornada laboral que anula tu vida personal y te somete a una presión desmesurada día tras día acaba por pasar factura. No hay pausa, no hay paréntesis, comemos acelerados con el móvil ‘a dos manos’ y a veces vamos a presentar encuadernando los informes en el taxi. No tiene sentido. Te sientes precario en dinero, precario en salud y precario en la conexión cultural.

No puede ser que este sea el único sistema de organizar el trabajo en una agencia. No podemos quemar nuestra trayectoria en diez años hiperintensos y después quedarnos como un atleta que acaba de correr mil maratones seguidas. Pero nuestro negocio se resiste a cambiar. Somos los que nos llenamos la boca con las tendencias y luego aplicamos la metodología y la planificación arcaica.

Algunas multinacionales como Hays ya han tomado nota. El sistema informático deja de funcionar a las 18:30 horas. En Gas Natural, a las 22 horas se apaga la luz y se cierran las puertas. En muchas empresas está prohibido entrar en la oficina los sábados. En mis proyectos, los viernes por la tarde no se puede trabajar.

Someter a un equipo creativo a una presión constante y permanente, reducir los procesos a un tiempo récord, salir tarde cada día, practicar la política del grito y la amenaza y encima pedir más de cinco versiones de cada campaña es absurdo, ineficaz, irracional, inútil y patético.

Una mente cansada y con el disco duro siempre lleno, un cuerpo castigado por la taquicardia, el estrés, las contracturas o por los nervios en el estómago jamás rendirá a un alto nivel.

Con la mentalidad obcecada por facturar, facturar, facturar no se construyen equipos: se sobrevive.

Sin diálogo, co-inspiración, sensación de proyecto común o momentos de relajación no se avanza, damos dos pasos hacia atrás.

Esta reflexión no es nueva. He oído muchas veces que nos tenemos que reinventar. Pero nadie hace nada. Seguimos anclados en Mad Men cuando en realidad somos Precarios Men.

Nuestro negocio está estancado y no dejamos que crezca por abajo ni que dure mucho por arriba.

Igual que es inhumano que un ciclista suba 6 puertos de montaña en un día y al siguiente 3 más, y del mismo modo que las drogas no son la solución, tal vez deberíamos volver a empezar y replantear algunas cosas.

Por ejemplo, que las reuniones de tres horas o más son inoperantes, igual que las comidas o las cenas interminables. Que dos propuestas de campaña son suficientes, no 6 ni 16 como me contó una vez Richi Figueras.

Hablamos mucho de la creatividad, de que si debe ser minimmal, indirect, branded o experience , cuando nuestros profesionales están al límite de sus fuerzas. Y cobran poco.

Somos unos cínicos de mucho cuidado. Encima nos creemos guay, cool, fashion, truster o lo que sea.

O dejamos de hacer ver que no pasa nada o al final pasará algo…

Mucha conferencia sobre el sexo de las setas triangulares de Borneo y poca autocrítica y acción.

Plantear un horario de 8,15 horas a 18 horas, con 15 minutos para desayunar y 60 para comer no es ninguna utopía. Pero preferimos seguir anclados en nuestra monótona vida entre las cuatro paredes de la agencia.

Es todo lo contrario a la esencia creativa. La que pide cine, música, libros, cómics, fotos, exposiciones y diseños. Y tiempo para compartir y conversar. Y dormir más.

Y ahora dime que exagero, que no hay para tanto, que siempre ha sido así, que bajo presión se rinde mejor, que nos quejamos por vicio

Richard M Wakefield es Director Creativo de WR Storytelling. Profesor universitario en Blanquerna Comunicación. Director y fundador de publicitarios implicados.

Este post fue publicado originalmente en el Estereotipo.

Nota del autor: Gracias a Manel Masià por la conversación que inspiró el post.

«Entro sobre las nueve y media y no salgo antes de las 11 de la noche» (Cualquier creativo de multinacional en Barcelona o Madrid)

(Opinión)

«Cada día hay más casos de estrés, infartos, ansiedad, derrames o insuficiencia respiratoria entre los/as creativos/as publicitarios » (Doctor Lehman, Clínica Mayo, 2013). 

Esta historia hace demasiados año que dura. Considerar ‘normal’ una jornada laboral que anula tu vida personal y te somete a una presión desmesurada día tras día acaba por pasar factura. No hay pausa, no hay paréntesis, comemos acelerados con el móvil ‘a dos manos’ y a veces vamos a presentar encuadernando los informes en el taxi. No tiene sentido. Te sientes precario en dinero, precario en salud y precario en la conexión cultural.

No puede ser que este sea el único sistema de organizar el trabajo en una agencia. No podemos quemar nuestra trayectoria en diez años hiperintensos y después quedarnos como un atleta que acaba de correr mil maratones seguidas. Pero nuestro negocio se resiste a cambiar. Somos los que nos llenamos la boca con las tendencias y luego aplicamos la metodología y la planificación arcaica.

Algunas multinacionales como Hays ya han tomado nota. El sistema informático deja de funcionar a las 18:30 horas. En Gas Natural, a las 22 horas se apaga la luz y se cierran las puertas. En muchas empresas está prohibido entrar en la oficina los sábados. En mis proyectos, los viernes por la tarde no se puede trabajar.

Someter a un equipo creativo a una presión constante y permanente, reducir los procesos a un tiempo récord, salir tarde cada día, practicar la política del grito y la amenaza y encima pedir más de cinco versiones de cada campaña es absurdo, ineficaz, irracional, inútil y patético.

Una mente cansada y con el disco duro siempre lleno, un cuerpo castigado por la taquicardia, el estrés, las contracturas o por los nervios en el estómago jamás rendirá a un alto nivel.

Con la mentalidad obcecada por facturar, facturar, facturar no se construyen equipos: se sobrevive.

Sin diálogo, co-inspiración, sensación de proyecto común o momentos de relajación no se avanza, damos dos pasos hacia atrás.

Esta reflexión no es nueva. He oído muchas veces que nos tenemos que reinventar. Pero nadie hace nada. Seguimos anclados en Mad Men cuando en realidad somos Precarios Men.

Nuestro negocio está estancado y no dejamos que crezca por abajo ni que dure mucho por arriba.

Igual que es inhumano que un ciclista suba 6 puertos de montaña en un día y al siguiente 3 más, y del mismo modo que las drogas no son la solución, tal vez deberíamos volver a empezar y replantear algunas cosas.

Por ejemplo, que las reuniones de tres horas o más son inoperantes, igual que las comidas o las cenas interminables. Que dos propuestas de campaña son suficientes, no 6 ni 16 como me contó una vez Richi Figueras.

Hablamos mucho de la creatividad, de que si debe ser minimmal, indirect, branded o experience , cuando nuestros profesionales están al límite de sus fuerzas. Y cobran poco.

Somos unos cínicos de mucho cuidado. Encima nos creemos guay, cool, fashion, truster o lo que sea.

O dejamos de hacer ver que no pasa nada o al final pasará algo…

Mucha conferencia sobre el sexo de las setas triangulares de Borneo y poca autocrítica y acción.

Plantear un horario de 8,15 horas a 18 horas, con 15 minutos para desayunar y 60 para comer no es ninguna utopía. Pero preferimos seguir anclados en nuestra monótona vida entre las cuatro paredes de la agencia.

Es todo lo contrario a la esencia creativa. La que pide cine, música, libros, cómics, fotos, exposiciones y diseños. Y tiempo para compartir y conversar. Y dormir más.

Y ahora dime que exagero, que no hay para tanto, que siempre ha sido así, que bajo presión se rinde mejor, que nos quejamos por vicio

Richard M Wakefield es Director Creativo de WR Storytelling. Profesor universitario en Blanquerna Comunicación. Director y fundador de publicitarios implicados.

Este post fue publicado originalmente en el Estereotipo.

Nota del autor: Gracias a Manel Masià por la conversación que inspiró el post.

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Opiniones 56
  • Muy buen post. No soy del mundo del diseño, pero he trabajado en la Universidad de manera non stop y es agotador. Como bien dices, envejeces diez años más, y encima aumentas los puntos para sufrir alteraciones cardiacas o ataques de pánico.

    Últimamente, dentro de lo que cabe, he cambiado el estilo de vida.

    No soy un «tranqui» man, y no llego a fregar los platos mientras medito 😉 , pero estoy mejor:

    http://neopsyque.blogspot.com.es/2013/12/fregar-los-platos-y-meditar.html

  • Por fin se pone la realidad en negro sobre blanco. De forma clara y explícita. En mi modesta y pequeña agencia lo primero son las personas y nunca hemos planteado está operativa. Supongo que somos menos competitivos pero más honestos con la profesión.
    Y por cierto, no creo que la creatividad sea una cuestión de jornadas interminables, es más bien una cuestión de mentes frescas, descansadas y sanas .

    Por hablar claro: ¡Bien por Richard !

  • El post resulta de una generalidad que lo hace cómico o por lo menos caricaturesco.
    Creativos sometidos a un non-stop irrespirable? Haberlos haylos, verdad? Pero por favor… más ejemplos encontraré de profesionales que trabajan, y mucho, en un envidiable ambiente de trabajo y en una profesión que les resulta tan apasionante, que ellos mismos olvidan el reloj, que máquinas de crear en un clima de hostilidad vital.
    Otro tema, es la planificación de las campañas y los proyectos que se aceptan sin el análisis previo de viabilidad racional: Ahí todos corremos! (Pero es parte de la gracia y la desgracia de nuestra profesión, y en todo caso no resulta ninguna sorpresa).
    De las condiciones pecuniarias, de todo habrá, pero analizando cualquier otro sector, dentro y fuera del mkt, les puedo asegurar que no están mucho mejor.
    Mal de muchos, consuelo de tontos? No, claro, pero es lo que hay!
    Los creativos, de hacerse un ranquing de auto-satisfacción personal/profesional, le aseguro al Sr. Wakefield, estaríamos en el Top 10

    • Me canso de oir eso de «es lo que hay» y hablando en plata, me toca bastante las narices oirlo en contextos de agencias que facturan miles y miles de euros. Que me digan que hay que sacrificarse, cuando cobro una basura por trabajar en un horario flexible (flexible siempre para bien de la empresa) pero a la hora de hacer 10 propuestas de folleto quedandote hasta las 23:00 siempre estamos los mismos y por supuesto sin ser gratificadas las horas extra.

      Y una cosa, sí, el panorama estará jodido, pero por suerte no vivo aislado del mundo, tengo mucha gente fuera de mi gremio que por suerte conservan el trabajo, y los cuales entran y salen a la hora que marca su contrato y que se sorprenden cuando hablo de las condiciones en las que trabajo.

      Ah! por cierto, me resulta curioso que digas que esto es una generalidad, cuando la mayoría de compañeros que he tenido en mi paso por agencias me dice, «bua pues en esta agencia o en esta otra es peor», o cuando los términos que más he oido para definir agencias de publicidad es «cárcel».

      No es lo que hay, es lo que dejamos que haya.

    • Querido Lluís, no dudo que haya creativos que disfruten trabajando horas y horas. Pero la vida es otra cosa. Yo me di cuenta a tiempo y escapé de una multinacional en la que tenía muchas satisfacciones profesionales, pero ninguna personal. Me fui a una pequeña agencia honesta con sus trabajadores y con sus clientes. Hace 4 años que estamos con el sueldo congelado pero vamos a trabajar con ilusión, pensamos, creamos y lo hacemos de 9 a 15h porque cómo los sueldos no se pueden mejorar, almenos tenemos las tardes libres para otros proyectos, ya sea personales o profesionales. Y los clientes lo saben y lo respetan. Y no sólo eso sino que además es un valor para nuestra pequeña agencia, en la que las personas son lo primero. Así que lo siento, pero hay otras formas de trabajar y no, esto no es lo que hay, te estoy poniendo un claro ejemplo. Eso sí, de viaje a convenciones, que si workshops con el cliente en el que nos mandan a París dos días..que si fiestas en Verano y así todos contentos..Muy cool, muy moderno, pero al final, la realidad son los horarios interminables y los marrones de última hora. Cuando el mundo apuesta por el teletrabajo en términos de rentabilidad, sostenibilidad, etc…nuestra industria sigue haciendo reuniones de 4 horas…No somos médicos de urgencias, ni tampoco bomberos . Hacemos publicidad. Nada, NADA, justifica trabajar cada día 12 horas. Lo peor de todo es que está en manos de los trabajadores cambiar la situación, pero muchos siguen quejándose y quedándose a trabajar hasta las mil. Si todos se pusieran de acuerdo, algo podría cambiar. Siempre hay que empezar por uno mismo! Saludos!

  • Pero y ¿cuándo no ha sido así? La única diferencia es que antes se podía ser creativo y pagar masajista anti-stres, fin de semana en NY, sicólogo semanal… en pocas palabras podías pagar todo lo que quisieras para compensar tal desgaste. Eso sí, el tiempo en la agencia se usaba para pensar… ahora las herramientas se han vuelto en nuestra contra, el lorem ipsum es algo del pasado y para que te aprueben una idea debe estar ésta perfectamente ejecutada (si no es que no se ve), luego sí que hay tiempo para millones de cambios y hasta nuevo brief sobre la marcha… Feliz 2014 y ánimo a todos los creativos.

  • ¿Pero y de quién es la culpa? Soy diseñador y no me rebajo a esos horarios, y no, no es cuestión de suerte, es cuestión de que me impuse, que en mi mismo despacho había compañeros trepas que entraban efectivamente a las 9:30 y salían a las 22. En mi visión del asunto ni rendían ni eran productivos. Todo lo contrario, coño, que esa gente le cuesta dinero y recursos a la empresa. La diferencia es que yo era estricto con mi horario y con mi trabajo. En resumen era el único que curaba como dios manda. Se dieron cuenta y lo valoraron, y no, no es una agencia pequeña precisamente.

    Nos encanta denunciar, quejarnos y dar la nota pero los primeros que nos vendemos y los primero que causamos el problema somos nosotros. Tal y como yo lo veo, una persona que respeta su horario estrictamente y sale a su hora caiga la que esté cayendo es una persona que se respeta, respeta su vida y a las personas que le rodean. ¿Que pensaría mi mujer si dejara de estar con ella por las tardes porque no salgo de la oficina? ¿Es mas importante un puto trabajo que ella y que nuestra propia vida?

    Que no paran de salir estudios donde se demuestra que se es mas productivo y es mas saludable trabajar no mas de 6 – 7 horas y esta gente sigue haciendo el gilipollas.

    No hay máquinas de matar creativos, hay creativos suicidas. Punto.

    • Totalmente de acuerdo.
      Pero es difícil que eso te lo valoren, porque normalmente estás dentro de una estructura que arrastra esa mierda y es difícil ir por libre. Y si además estás en una agencia que dice que sí a todo, sea lo que sea, te empiezas a comer marrones que no sabes de donde te llegan.

      Creo que efectivamente está en nuestra mano decir que no, pero también lo que nos pasa es un reflejo de los problemas de un sector que tiene que madurar de una puta vez.

    • Estoy muy de acuerdo contigo. Es la mentalidad española, en otros países si te quedas más tiempo es porque no has sabido aprovechar el día. Ahora bien, si es algo que se ha convertido en costumbre, dile al chaval de veintipocos que acaba de entrar que a su hora se largue a su hora, cuando el resto de personal se queda en la silla.

    • clap clap clap! nunca mejor dicho!

      yo sé lo que es entrar a las 9 y salir 3 am de lunes a viernes… y los fines de semana darte el «lujo» de entrar a las 11 para salir a media noche… es verdad.. NO se vive… se aprende a vivir en la agencia.. para la agencia… por la agencia….

      no me iba mal.. me gustaba, y hasta lo apreciaba en realidad!

      pero lo que pasó fue que me cansé… así que dejé todo atrás!! cambié de vida (aunque no de profesión) y ahora ME ENCANTA! no ganaré tanto, ni tendré premios… pero vivo por mi y para mi. 🙂 Creo que en estos casos hay que saber sacrificar UNAS por OTRAS.. sólo hay que saber elegir… MUÉVETE! nadie está sembrado’ en un lugar.

    • Estoy de acuerdo contigo el la mayor parte, pero creo que es una responsabilidad compartida a los empresarios les viene muy bien tenerte horarios absurdos por mala paga, en ningun momento se cuestionan las implicaciones éticas de tenerte laborando en esas condiciones. Yo también dejé trabajos como ese, en búsqueda de mejores condiciones laborales, sin embargo con la sobrepoblación de diseñadores y las pocas oportunidades laborales que hay en mi país no es tan fácil simplemente renunciar o no aceptar ofertas laborales como esa. Estamos mal por aceptar ese trato pero a los empresarios les viene de perlas lavarse las manos.

    • Aunque no lo parezca, incluso en nuestro mundillo también hay gente que trabaja para comer. Lo digo porque al final parece que el único responsable de esta absurda situación come-vidas es del trabajador que ya suficiente tiene con no perder el trabajo. Y lo vuelvo a decir, no todo el mundo se puede permitir estar un solo mes sin cobrar. Llámale capricho, llámale hambre y un techo.

  • El problema son las expectativas y cómo las agencias se venden internamente. Parece que toodo el que entra en publicidad y sigue la rueda va a acabar en cannes cargado de leones. Gracias a ese cuento, te pasas 10 años tragando con todo y viviendo en el caos (que acabas considerando como algo «normal») .

    Claro, si todo esto te da un sueldazo, pues genial. Al final te compensa, pero si cada vez ganas menos, cada vez recortas más y encima el nivel del trabajo se rebaja porque el mercado ha dejado de ser exigente, nos convertimos en churrerías y así nos va.

    Ahora ya no podemos volver. Los presupuestos se reducen, ya nos hemos vendido por 4 perras y todo se ha devaluado, pero en vez de espabilar, seguimos con la cantinela de vender internamente a la gente que entra que tirarte 2 o 3 años haciendo mierdas sin sentido para multinacionales nos va a llevar al estrellato.

    Creo que nuestro sector tiene que abrir los ojos y empezar a reinventarse. Estructuras más pequeñas, servicio más personalizado, abandono de roles clasicos y anclados en el pasado más rancio (todavía veo en muuuchas agencias los piques de cuentas/creativos y mierdas por el estilo. ¡En 2013!) y sobre todo clientes que nos den la oportunidad y crean en nosotros. Aunque no sean Cocacola o Movistar.

    Se puede vivir de esto, tener una familia y ser feliz currando 8 o 9 horas.

    • Está claro! Doy fe que las cosas pueden hacerse de otra forma. Soy Directora Creativa en una pequeña agencia, no nos gustan los premios ni los festivales, nos gusta trabajar de 9 a 15 y tener un suelo razonable. Y lo hemos conseguido con pequeños y algún gran cliente. Si un día hay que hacer una excepción por sobrecarga de trabajo, se hace y sin problemas. Pero la normalidad es hacer media jornada. Eso sí, no tenemos ningún trofeo en las estanterías. Para mi el el mejor trofeo es poder ir a recoger a mi hijo a la escuela cada día. 🙂 saludos!

  • El problema son las expectativas y cómo las agencias se venden internamente. Parece que toodo el que entra en publicidad y sigue la rueda va a acabar en cannes cargado de leones. Gracias a ese cuento, te pasas 10 años tragando con todo y viviendo en el caos (que acabas considerando como algo “normal”) .

    Claro, si todo esto te da un sueldazo, pues genial. Al final te compensa, pero si cada vez ganas menos, cada vez recortas más y encima el nivel del trabajo se rebaja porque el mercado ha dejado de ser exigente, nos convertimos en churrerías y así nos va.

    Ahora ya no podemos volver. Los presupuestos se reducen, ya nos hemos vendido por 4 perras y todo se ha devaluado, pero en vez de espabilar, seguimos con la cantinela de vender internamente a la gente que entra que tirarte 2 o 3 años haciendo mierdas sin sentido para multinacionales nos va a llevar al estrellato.

    Creo que nuestro sector tiene que abrir los ojos y empezar a reinventarse. Estructuras más pequeñas, servicio más personalizado, abandono de roles clasicos y anclados en el pasado más rancio (todavía veo en muuuchas agencias los piques de cuentas/creativos y mierdas por el estilo. ¡En 2013!) y sobre todo clientes que nos den la oportunidad y crean en nosotros. Aunque no sean Cocacola o Movistar.

    Se puede vivir de esto, tener una familia y ser feliz currando 8 o 9 horas.

    Lo que no podemos todos es ser Don Draper. Y menos en 2013 😉 (y menos yo con esta Jeta XD)

  • El problema son las expectativas y cómo las agencias se venden internamente. Parece que toodo el que entra en publicidad y sigue la rueda va a acabar en cannes cargado de leones. Gracias a ese cuento, te pasas 10 años tragando con todo y viviendo en el caos (que acabas considerando como algo “normal”) .

    Claro, si todo esto te da un sueldazo, pues genial. Al final te compensa, pero si cada vez ganas menos, cada vez recortas más y encima el nivel del trabajo se rebaja porque el mercado ha dejado de ser exigente, nos convertimos en churrerías y así nos va.

    Ahora ya no podemos volver. Los presupuestos se reducen, ya nos hemos vendido por 4 perras y todo se ha devaluado, pero en vez de espabilar, seguimos con la cantinela de vender internamente a la gente que entra que tirarte 2 o 3 años haciendo mierdas sin sentido para multinacionales nos va a llevar al estrellato.

    Creo que nuestro sector tiene que abrir los ojos y empezar a reinventarse. Estructuras más pequeñas, servicio más personalizado, abandono de roles clasicos y anclados en el pasado más rancio (todavía veo en muuuchas agencias los piques de cuentas/creativos y mierdas por el estilo. ¡En 2013!) y sobre todo clientes que nos den la oportunidad y crean en nosotros. Aunque no sean Cocacola o Movistar.

    Se puede vivir de esto, tener una familia y ser feliz currando 8 o 9 horas.

    Lo que no podemos todos es ser Don Draper. Y menos en 2013 😉 (y menos yo con esta Jeta XD)

  • Todos los comentarios son muy interesantes. Como digo en el blog :»expreso solo mi opinión, no es la única ni la mejor» . Lluis : estoy de acuerdo en que nuestra profesión es apasionante, de hecho me considero un pasional nato, intento cuidar, respetar y motivar a mis equipos de WR Storytelling y publicitarios implicados. Pero algunas cosas no tienen sentido : versiones y más versiones, cambios y más cambios… no nos vendamos tan barato. Angela: Muy bien acotado, me ha encantado tu comentario. No os equivoquéis, creo que ser creativo es la mejor profesión del mundo… si pudiéramos dormir un poco más.

  • ¡Totalmente de acuerdo Richard!

    La organización de las agencias debería estar orientada a crear una atmósfera creativa con timings, procesos y rutinas que estén pensados para obtener el mejor producto creativo. Y, en general, no es así precisamente.

  • Trabajar de 09:30 a 18:30, 1 hora para comer, 2.300 netos al mes y no haber presentado jamás una pieza a Cannes es posible.

    ¡Di tu sueldo sin piedad!

  • Esta visto que en cualquier profesión funciona mucho mejor trabajar menos horas y mejor. Calentar la silla, o empalmar días haciendo cambios absurdos sobre lo mismo sin respetar un timming humano solo empeora la calidas creativa. Y lo que es peor, la de vida.

    Necesitamos un organo que regule este tipo de derechos básicos en el sector publicitario.

  • Pasé eso mismo x 15 años y en vez de recompensar mi esfuerzo en BBDO lo que hicieron fue despedirme. Jejeje pero me hicieron tremendo bien! Sigo haciendo creatividad pero Freelance, cobrando lo mío y siendo feliz. Hoy hago documentales, ideas y planning y me pagan. Hoy trabajo en un periódico de New York para hispanos, me la paso fe no me nal pues el americano respeta las horas de trabajo.

  • Hace dos años que dejé la publicidad y no hacía tantas horas. Eso ya me parecía rebajarme demasiado de manera que cambié mi vida, la que se vio dirigida por profesores como tú que me engañaron. Estaba en tu universidad y allí nos vendisteis todo lo que no es. La creatividad no se encuentra en la publicidad sino en el otro extremo. La publicidad no es más que copia y explotación y me da asco. A ese extremo he llegado al ver cómo se banalizan cosas como la emigración juvenil por marcas tam casposas como todas las vacas sagradas que seguís manejando el cotarro. Y si no el Segarra cobrando por tener becarios.
    Esta opinión no te limpia a no ser que realices alguna acción, mi jefe también era consciente de todo lo que dices. Todos lo son. Pero nadie hace nada. Y lavar tu conciencia aquí no sirve de una mierda. Si estás dentro estás sucio, como todos.

  • Darth : no soy una vaca sagrada y no manejo ningún cotarro. No tengo nada que ver con el proyecto de Tony Segarra. Hechos : fundé y dirijo publicitarios implicados, el proyecto más solidario, transparente y de co-inspiración que probablemente encuentres. El equipo de WR Storytelling para mi es importantísimo, lo respeto, lo cuido, lo motivo y jamás han trabajado un día más tarde de las 20 horas. No he escrito este post para lavar mi consciencia. No estoy sucio y no soy como todos, simplemente soy un tipo que intenta hacer las cosas bien.

  • Bueno el problema es demasiado estructural para culparte, tienes razón. Suerte, yo no creo para nada que las cosas puedan ir mejor. Esa es mi experiencia picando puertas y trabajando en distintos sitios. Aunque no seas una vaca sagrada, hacer carrera cuando las cosas iban bien sirve para tener una buena cartera de clientes, pero ahora lograr eso es inviable. O te prostituyes como el que más o va otro y lo hace. El sistema está podrido aunque queden pequeñas células como la tuya.
    Disculpa por personalizarlo tanto contigo pero realmente me ha molestado que gente que está hasta el cuello compartieran un post que escribe alguien desde una posición cómoda.
    Un saludo desde muy, muy lejos de la publicidad

  • Las agencias de publicidad son el santuario de la servidumbre voluntaria. Las cosas no son así, así las hacemos.

    “Cuanto más invirtamos nuestras energías nerviosas en la adquisición de dinero, tanto menos podemos invertir en el goce. Es en relación a este problema, completamente ignorado por el discurso económico, que se juega la cuestión de la felicidad y de la infelicidad en la sociedad hiper-capitalista.”
    Franco Berardi

    • no sé si trabjás en publi, me da que no, No se hace por dinero, ni tan sólo por eso (ya que se paga una miseria), es aún más triste.
      un saludo

      • Hola Paula. Anduve en esos menesteres durante 10 años y te creo que actualmente sea aún más triste de lo que a mí me tocó. Si ya no se trabaja ni siquiera por el dinero, entonces ya estamos hablando de esclavitud. Sin goce, sin dinero, pero bien creativos ¿no? El aplauso es el alimento del artista, me dijo alguna vez un cliente. Saludos.

  • Yo trabajé en una agencia que en el extranjero ya dejó a un muerto reconocido por la agencia por exceso de trabajo. En su día mi reflexión fue esta, y aunque pueda ser un poco impopular, la comparto. En cualquier caso hace referencia a mi experiencia personal y de lo que me rodeé en mi carrera de publicista que acabó hace pocos meses.

    El workaholic, como cualquier adicto a algo, se cree un héroe en los momentos más álgidos y en ocasiones confunde la adrenalina que le produce la búsqueda de la solución creativa, con el hallazgo de la felicidad. Lástima que sólo los años te den esta capacidad de distinción y más lástima aún que muchos jamás lleguen a tenerla. También, como en el caso de las drogas, esta adicción empieza con malas compañías* que están metidos hasta el cuello y necesitan «compinches» para seguir adelante (*tómese en este caso la acepción de entidad y de quienes la componen).

  • Gran realidad. Se debería empezar algún año a hablar de un sindicato unificado de trabajadores de la publicidad o por el estilo… Muchas «asociación de creatividad» mucho «festival estético» muchas «best practices» y poco consenso y voz comunitaria para plantear ciertas cuestión fundamentales de los trabajadores de la publicidad… El día que haya una huelga de creativos se para la economía y el país. Ya está bien!!

  • Hola a todos soy un creativo ilustrador de Madrid, tengo treinta y cinco años y me he pasado toda mi vida laboral huyendo de los monstruos con los que me ha tocado trabajar. Se puede decir que he vivido un auténtico infierno de maltrato, gritos, amenazas y todo tipo de ilegalidades en varios estudios y empresas, seguido hasta el punto de tener que marcharme porque mi cuerpo no podía soportar más los dolores en general entre otros síntomas que produce una ansiedad constante. En mi último trabajo como creativo de una empresa he visto incluso agresiones físicas y vejaciones de todo tipo por parte del presidente, dueño o lo que sea, a todas las personas que allí estábamos, por desgracia en mi trayectoria laboral el perfil de «empresario tirano e ignorante» se me ha repetido hasta el punto de hacer una comparativa psicológica de ellos y casualmente coincidir en casi todos los puntos (soy un pequeño experto en ese tipo de perfiles). En cada trabajo he luchado lo indecible por mejorar las condiciones laborales hasta la nausea consiguiendo lo que en este país ocurre, te ponen cruces y las represalias te caen como las gotas de agua en una tormenta. Esto no viene de ahora porque lo he vivido años antes de la crisis, eso sí, si antes eran un poco menos descarados en putearte ahora con la crisis y la impunidad no se cortan para nada, he tenido que soportar cosas como decirme a la cara a gritos claro, que podía hacer conmigo lo que quisiese porque la ley estaba de su parte sin ningún tipo de vergüenza ni sutileza. La conclusión es que ahora estoy en paro con unos síntomas que todavía arrastro y absolutamente asqueado y frustrado gracias al trato continuado (repito, continuado) que he tenido que soportar. Creo que voy a escribir un libro porque he tenido que ver (cito al replicante de Blade Runner) cosas que jamás creíais. Gracias y espero que algún día nos valoren como nos merecemos. Y por cierto no quiero generalizar porque se que existe buena gente por ahí.

  • Buenas, me presento. Soy diseñador industrial y acabas de contar mi historia, yo además hacïa trabajo físico (maquetas) y viajaba un montón.
    Reventé de un infarto hace tres años, durante dos años estuve portandome bien y trabajando lo razonable. Desde hace un año he vuelto a entrar en el remolino. Cada vez que hablo con los amigos que me acompañaron en la rehabilitación sufro al ver que soy un auténtico gilipollas. Parece ser que se puede vivir sin ir al 200%, pero yo estaba aburrido sin la cabeza completamente llena y necesitaba más. Dejaros de chorradas, nos va la marcha ( y yo soy un freak porque me encanta hacer lo que hago y además me gusta hacerlo mucho rato seguido. Cuando empiezo algo me gusta terminarlo, o al menos dejarlo en un punto desde el que pueda seguir sin dudas)
    Un año más tarde vuelvo a meditar sobre todo esto después de mirarme la barriga y leer tu post. He perdido la forma, he engordado y trabajo más de 12 horas al día. Tengo 46 y me va a volver a dar.
    Os anuncio un cambio: a tomar por culo!, elijo vivir! En 15 días dejo todo arregladito y empiezo a retomar la vida humana, salgo del grupo de los mataos del diseño y la cratividad.
    Gracias por el post y los comentarios, ayudan!

  • No sería justo reconocer que he escrito este artículo con la convicción de que las cosas pueden y deben cambiar. En primer lugar, porque me encanta ser creativo y pensar campañas. En segundo lugar porque realmente creo que es posible. Conozco muchas nuevas empresas con 1-5 años de trayectoria que han conseguido racionalizar los horarios y apostar por una manera de trabajar más amable y humana. Este es el camino. Muchísimas gracias por todos los comentarios.

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