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25 de julio 2016    /   CREATIVIDAD
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Máquinas de videojuegos convertidas en objetos de lujo

25 de julio 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Las clásicas máquinas videojuegos han abandonado las salas de recreativos para entrar en los salones de las casas más distinguidas. El diseñador sueco Love Hultèn ha convertido estos objetos de cultura popular en productos de lujo codiciados por coleccionistas.

Love Hultèn se define como artista y artesano. Un profesional influenciado por aquello que lo rodea. «Cosas que encuentro mientras camino por la calle, objetos, una forma, o incluso una melodía. Cualquier cosa que excite mi mente», explica. Partiendo de todas esas influencias, Hultèn desarrolla trabajos que fusionan diferentes disciplinas. Desde el arte, al diseño industrial, las técnicas artesanales y la tecnología.

«Mis trabajos pueden ser vistos como objetos retro, pero lo que realmente quiero generar con ellos no es nostalgia, sino curiosidad. La nostalgia está presente en ellos, por supuesto, pero no como un actitud de mirar atrás, sino en el sentido de tomar elementos del pasado y del presente que funcionan en diferentes direcciones simultáneamente para crear objetos únicos y equilibrados».


La infancia y adolescencia de Hultèn discurrió, como la de muchos niños de los 80, en las salas de recreativos. Cuando en 2013 decidió utilizar esa tecnología y esa estética para sus trabajos, en el fondo lo que estaba haciendo era un tributo a esos buenos momentos.

«Ni cuando empecé con estos trabajos ni siquiera ahora existe demasiada competencia en este campo. Esto ha permitido que sienta una gran libertad creativa, que me permite jugar y experimentar con todos esos conceptos».


Parte de esa libertad y experimentación se manifiesta en los materiales que Hultèn utiliza para sus piezas. Maderas, barnices y piezas de metal que contrastan con el habitual plástico de las máquinas de recreativos. Una decisión que convierte sus trabajos en piezas únicas, que encajan mejor en el mercado de lujo que en del ocio tecnológico.

«Todas las piezas de madera tienen su personalidad. Además, puedes trabajarlas de tantas maneras, que nunca te aburres. Acostumbro a usar nogal oscuro porque tiene carácter y muchos valores y referencias. En la historia moderna, las maderas oscuras han sido utilizadas para transmitir sensaciones de delicadeza y refinamiento. También incluyo otros materiales, como metales, piezas acrílicas o cerámicas. Cosas que hacen que la madera resalte. De esta forma, las consolas de videojuegos se convierten en algo más, en algo precioso. Algo semejante a tener un lienzo al óleo colgado en la pared».


Además de su atractivo estético y su buena manufactura, los objetos de Love Hultèn son máquinas que funcionan correctamente con algunos de los juegos que han hecho historia en las décadas de los ochenta y los noventa.

«Me encantaría incluir nuevos juegos, sin lugar a dudas. El problema es que la mayoría de los juegos actuales tienen especificaciones con las que no puedo trabajar. Sencillamente, no funcionan en una configuración de máquina de arcade. Por otra parte, por cuestiones legales que no están del todo definidas, no puedo proveer a los clientes máquinas con juegos licenciados. Lo que les proporciono es un sistema preinstalado en el que los usuarios pueden grabar ellos mismos los juegos sin ninguna dificultad».


Los clientes de Love Hultèn proceden de muy diferentes sectores tanto del mundo de los videojuegos como del arte.

«Mis clientes suele ser gente que tiene una enorme pasión por los videojuegos, también coleccionistas, pero, en todo caso, gente con dinero para gastar. Dedico mucho tiempo para cada pieza que fabrico lo que en ocasiones provoca que los precios sean un poco elevados. Supongo que de alguna forma mis objetos son un poco exclusivos».

Las clásicas máquinas videojuegos han abandonado las salas de recreativos para entrar en los salones de las casas más distinguidas. El diseñador sueco Love Hultèn ha convertido estos objetos de cultura popular en productos de lujo codiciados por coleccionistas.

Love Hultèn se define como artista y artesano. Un profesional influenciado por aquello que lo rodea. «Cosas que encuentro mientras camino por la calle, objetos, una forma, o incluso una melodía. Cualquier cosa que excite mi mente», explica. Partiendo de todas esas influencias, Hultèn desarrolla trabajos que fusionan diferentes disciplinas. Desde el arte, al diseño industrial, las técnicas artesanales y la tecnología.

«Mis trabajos pueden ser vistos como objetos retro, pero lo que realmente quiero generar con ellos no es nostalgia, sino curiosidad. La nostalgia está presente en ellos, por supuesto, pero no como un actitud de mirar atrás, sino en el sentido de tomar elementos del pasado y del presente que funcionan en diferentes direcciones simultáneamente para crear objetos únicos y equilibrados».


La infancia y adolescencia de Hultèn discurrió, como la de muchos niños de los 80, en las salas de recreativos. Cuando en 2013 decidió utilizar esa tecnología y esa estética para sus trabajos, en el fondo lo que estaba haciendo era un tributo a esos buenos momentos.

«Ni cuando empecé con estos trabajos ni siquiera ahora existe demasiada competencia en este campo. Esto ha permitido que sienta una gran libertad creativa, que me permite jugar y experimentar con todos esos conceptos».


Parte de esa libertad y experimentación se manifiesta en los materiales que Hultèn utiliza para sus piezas. Maderas, barnices y piezas de metal que contrastan con el habitual plástico de las máquinas de recreativos. Una decisión que convierte sus trabajos en piezas únicas, que encajan mejor en el mercado de lujo que en del ocio tecnológico.

«Todas las piezas de madera tienen su personalidad. Además, puedes trabajarlas de tantas maneras, que nunca te aburres. Acostumbro a usar nogal oscuro porque tiene carácter y muchos valores y referencias. En la historia moderna, las maderas oscuras han sido utilizadas para transmitir sensaciones de delicadeza y refinamiento. También incluyo otros materiales, como metales, piezas acrílicas o cerámicas. Cosas que hacen que la madera resalte. De esta forma, las consolas de videojuegos se convierten en algo más, en algo precioso. Algo semejante a tener un lienzo al óleo colgado en la pared».


Además de su atractivo estético y su buena manufactura, los objetos de Love Hultèn son máquinas que funcionan correctamente con algunos de los juegos que han hecho historia en las décadas de los ochenta y los noventa.

«Me encantaría incluir nuevos juegos, sin lugar a dudas. El problema es que la mayoría de los juegos actuales tienen especificaciones con las que no puedo trabajar. Sencillamente, no funcionan en una configuración de máquina de arcade. Por otra parte, por cuestiones legales que no están del todo definidas, no puedo proveer a los clientes máquinas con juegos licenciados. Lo que les proporciono es un sistema preinstalado en el que los usuarios pueden grabar ellos mismos los juegos sin ninguna dificultad».


Los clientes de Love Hultèn proceden de muy diferentes sectores tanto del mundo de los videojuegos como del arte.

«Mis clientes suele ser gente que tiene una enorme pasión por los videojuegos, también coleccionistas, pero, en todo caso, gente con dinero para gastar. Dedico mucho tiempo para cada pieza que fabrico lo que en ocasiones provoca que los precios sean un poco elevados. Supongo que de alguna forma mis objetos son un poco exclusivos».

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