14 de octubre 2016    /   CREATIVIDAD
por
 

Aplastar objetos delicados para ahorrarte unos puñetazos

14 de octubre 2016    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Durante una residencia artística en la ciudad holandesa de Scheveningen, Mar Cuervo aplastó un flan amarillo y rosa. El acto respondió a un impulso irrefrenable, una especie de regresión infantil basada en el placer de destruir un objeto delicado. Un deseo que, en mayor o menor medida, está presente en todas las personas.

«La ira es un sentimiento delicado de tratar, y mucho más contemplando la atmósfera de odio y violencia que estamos viviendo», explica Mar Cuervo. «Sin embargo, tanto la ira como la insatisfacción han sido los motores de los movimientos sociales que han provocado las mejoras más relevantes en la historia de la humanidad. Son sentimientos que nos levantan de la silla y nos hacen convertirnos en turbinas de cambios».

Esa iracundia ejercida contra el flan rosa fue el motor que inició Destroyer, una metáfora visual en forma de proyecto artístico con la que Mar Cuervo trata de canalizar «la ira que me despiertan innumerables injusticias, especialmente las relacionadas con temas de desigualdad de género y los diferentes raseros con los que se mide a hombres y mujeres». Una línea de trabajo relacionada en cierta manera con la desarrollada por artistas como Pipilotti Rist, Niki de Saint Phalle o Marilyn Minter, pero que posee características particulares.

«Elijo los productos por su delicadeza. Suelen estar meticulosamente protegidos para que en el transporte no se destruyan y, aunque son oficialmente comestibles, el hecho de que sea comida basura hace que ni siquiera los considere alimentos. Son productos que no reparan en su valor nutritivo, sólo en la apariencia. Un pastel de cabracho o un queso me costaría mucho masacrarlo, lo consideraría un delito».

Destroyer está muy lejos de ser un delito. Su territorio es más bien el de un ritual que comienza en los supermercados y concluye en las piezas animadas que conforman el proyecto.

«La repetición y la creatividad en un entorno de estímulos limitados son dos temas que llevan obsesionándome desde hace un par de años. En ese sentido, pasear por el supermercado es algo que se repite constantemente en nuestras vidas. La diferencia es que ahora veo esa tarea de una manera mas creativa, como quien elige un paleta de colores o un lienzo. Por otra parte, que las piezas de Destroyer sean gif que no se detienen, que se pueda predecir cual es su final. Eso también es parte del ritual».

Destroyer ha sido incluido en la exposición colectiva Magical Girls. En breve estará expuesta en la galería ThinkTank de Los Ángeles y en la Galería 6mas1 de Madrid, antes de viajar hasta Art Basel Hong Kong, donde se expondrá como una instalación compuesta por una serie de pantallas en bucle.

Durante una residencia artística en la ciudad holandesa de Scheveningen, Mar Cuervo aplastó un flan amarillo y rosa. El acto respondió a un impulso irrefrenable, una especie de regresión infantil basada en el placer de destruir un objeto delicado. Un deseo que, en mayor o menor medida, está presente en todas las personas.

«La ira es un sentimiento delicado de tratar, y mucho más contemplando la atmósfera de odio y violencia que estamos viviendo», explica Mar Cuervo. «Sin embargo, tanto la ira como la insatisfacción han sido los motores de los movimientos sociales que han provocado las mejoras más relevantes en la historia de la humanidad. Son sentimientos que nos levantan de la silla y nos hacen convertirnos en turbinas de cambios».

Esa iracundia ejercida contra el flan rosa fue el motor que inició Destroyer, una metáfora visual en forma de proyecto artístico con la que Mar Cuervo trata de canalizar «la ira que me despiertan innumerables injusticias, especialmente las relacionadas con temas de desigualdad de género y los diferentes raseros con los que se mide a hombres y mujeres». Una línea de trabajo relacionada en cierta manera con la desarrollada por artistas como Pipilotti Rist, Niki de Saint Phalle o Marilyn Minter, pero que posee características particulares.

«Elijo los productos por su delicadeza. Suelen estar meticulosamente protegidos para que en el transporte no se destruyan y, aunque son oficialmente comestibles, el hecho de que sea comida basura hace que ni siquiera los considere alimentos. Son productos que no reparan en su valor nutritivo, sólo en la apariencia. Un pastel de cabracho o un queso me costaría mucho masacrarlo, lo consideraría un delito».

Destroyer está muy lejos de ser un delito. Su territorio es más bien el de un ritual que comienza en los supermercados y concluye en las piezas animadas que conforman el proyecto.

«La repetición y la creatividad en un entorno de estímulos limitados son dos temas que llevan obsesionándome desde hace un par de años. En ese sentido, pasear por el supermercado es algo que se repite constantemente en nuestras vidas. La diferencia es que ahora veo esa tarea de una manera mas creativa, como quien elige un paleta de colores o un lienzo. Por otra parte, que las piezas de Destroyer sean gif que no se detienen, que se pueda predecir cual es su final. Eso también es parte del ritual».

Destroyer ha sido incluido en la exposición colectiva Magical Girls. En breve estará expuesta en la galería ThinkTank de Los Ángeles y en la Galería 6mas1 de Madrid, antes de viajar hasta Art Basel Hong Kong, donde se expondrá como una instalación compuesta por una serie de pantallas en bucle.

Compártelo twitter facebook whatsapp
¿De dónde salen las buenas ideas?
El bricolaje del siglo XXI
La tasa rosa: ¿Por qué los productos femeninos son más caros que los masculinos?
La nueva misión de Batman en un mundo corrupto
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
El rollo legal de las cookies

La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Publicidad