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28 de agosto 2019    /   BUSINESS
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Marta Peirano: «Las redes sociales están diseñadas para generar ‘loops’ de dopamina»

El capitalismo de la vigilancia: aquí, entre tus dedos, bajo tus intimidades…

28 de agosto 2019    /   BUSINESS     por          
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No desprecian tu dinero, ¡faltaría!, pero les resulta calderilla. Los gigantes tecnológicos quieren tus datos. Porque valen más. Porque hacen más caja vendiéndolos a otras compañías que recaudando una mísera cuota porque uses sus servidores para guardar tus fotos o envíes cuatro memes a tu grupo de WhatsApp de los salesianos.

Marta Peirano desconfía. Avisa. Alerta. La experta en tecnología y vigilancia piensa que la economía de la atención nos ha llevado de cabeza a la estratosfera de la manipulación de las personas, las ideas y todo lo que se mueva.

Esta periodista de mirada profunda, que parece haber escapado de una peli de ciencia ficción, habla de este asunto en un libro con una portada que parece sacada de los primeros párrafos de Neuromante. Peirano acaba de publicar El enemigo conoce el sistema con la editorial Debate.

¿Cuáles son las cinco empresas que dominan la industria de la atención?

Google, Facebook, Amazon, Alibaba, Baidu.

En El enemigo conoce el sistema, dices: «La indignación es la heroína de las redes sociales. Genera dopamina porque nos convence de que somos buenas personas».

El motor de la red social es el ego. Nada refuerza el ego como proyectar una razón moral incontestable.

Estudios y más estudios que dicen que las redes sociales nos provocan una ansiedad de caballo. ¿Tanto?

Están deliberadamente diseñadas para generar loops de dopamina que no nos satisfacen nunca para maximizar el tiempo de interacción. Compiten con nuestros amigos, nuestros hijos, nuestro trabajo, nuestras horas de ocio y de descanso. Sustituyen lo que nos da placer por algo que solo imita los mecanismos del placer.

¿Nuestras redes sociales y nuestras apps nos escuchan? ¿Cómo podemos tapar o desactivar el micro?

Un smartphone tiene una media de dos cámaras, un micro y 14 sensores, cuyo acceso permitimos al aceptar los términos de cada aplicación. Si tu jefe tuviera permiso para usar la cámara y el micro de tu móvil cuando le diera la gana, sin avisarte, ¿la tendrías destapada a todas horas?

Las cámaras del móvil y el ordenador. ¿Tapadas o descubiertas?

Yo las tapo con cinta porque no sé quién las está utilizando ni con qué propósito.

Alexa y los asistentes virtuales han dejado en ridículo a los temidos espías rusos. ¿Qué datos recogen de la persona que los usa?

Están escuchando permanentemente. No solo lo que se oye desde las conversaciones que tienes con tus hijos a los programas y anuncios que ves en el televisor. También a todos los dispositivos «inteligentes» que hay en casa, de la muñeca a la nevera a las bombillas que registran el consumo energético. También registra los identificadores de todo el que entra y sale de casa.

Muchos dicen: «Me da igual que me espíen. No tengo nada que esconder».

Es el argumento de la Stasi.

En El enemigo conoce el sistema escribes: «El big data es el nuevo plutonio» (unas palabras tomadas de Robert Kirkpatrick).

Es el combustible de los algoritmos predictivos de inteligencia artificial que quieren intermediar en todos los aspectos de la sociedad.

¿El precio que vemos en internet de un billete de avión es igual para todos o depende de la IP?

Ni es igual para todos ni es el mismo para cada uno todo el tiempo. Los algoritmos calculan cuál es el máximo que estás dispuesto a pagar por un producto. En función de lo que saben de ti, pero también del contexto. No pagas lo mismo cuando planificas un viaje desde tu casa que cuando acabas de perder un vuelo en otro continente. Los algoritmos son implacables, nunca calculan a tu favor.

Facebook es un ladrón de guante blanco que primero nos robó la privacidad y ahora quiere hurgarnos en los bolsillos con su nueva moneda: libra. ¿Ansias de convertirse en el amo del mundo?

Facebook quiere desarrollar la versión occidental de Alipay/Zhima, el sistema de pago que facilita el sistema de crédito social chino. Si parece exagerado, hay que entender que Facebook tiene 2.380 millones de usuarios (según sus cuentas de junio de 2019). Es un estado digital dirigido por líderes no electos, gestionado por leyes internas.

Ya no viajamos con lanzas y crucifijos. Vivimos en la era del colonialismo tecnológico. Tú dices: «A Europa no le queda más remedio que elegir que le chuleen los americanos o que le chuleen los chinos». ¿Por qué?

Hace unas semanas los medios anunciaron que «España es pionera en 5G en Europa». Sin embargo, la infraestructura 5G que hemos estrenado le pertenece a dos empresas: Vodafone, que es de un país que está abandonando la UE con el apoyo de EEUU, y Huawei, una empresa china subvencionada por el Gobierno chino para ofrecer infraestructura barata y conveniente a países como el nuestro. Renunciar a la soberanía de infraestructuras críticas es un suicidio.

Dices: «Todas las arquitecturas totalitarias son centralizadas».

Los sistemas no son naturaleza, cumplen un propósito. El propósito de un sistema centralizado no es la eficiencia, sino el control.

¿Quiénes son los predicadores del mundo tecnológico y cuál es su mensaje?

Esta plataforma te hará popular/feliz/rico/famoso. Solo tienes que jugar lo suficiente para entender las reglas y empezar a ganar.

En los años 40, el científico Alexis Carrel escribió: «El hombre, que debería ser la medida de todo, se ve perdido en el mundo que él ha creado con la técnica, y se ha hecho más desgraciado y se ha degenerado moralmente». ¿Podríamos cambiar la fecha de esta visión pesimista a 2019 y nadie se daría cuenta?

Parece evidente.

«El enemigo conoce el sistema, pero nosotros no».

Para entender un sistema hace falta poder verlo. Nuestra visión del sistema está deliberadamente ofuscada por una capa de metáforas sobre ese sistema, diseñadas para evocar emociones y ocultar objetivos. La mayor parte de las discusiones sobre internet son discusiones sobre sus metáforas, no sobre su estructura, funcionamiento o función.

No desprecian tu dinero, ¡faltaría!, pero les resulta calderilla. Los gigantes tecnológicos quieren tus datos. Porque valen más. Porque hacen más caja vendiéndolos a otras compañías que recaudando una mísera cuota porque uses sus servidores para guardar tus fotos o envíes cuatro memes a tu grupo de WhatsApp de los salesianos.

Marta Peirano desconfía. Avisa. Alerta. La experta en tecnología y vigilancia piensa que la economía de la atención nos ha llevado de cabeza a la estratosfera de la manipulación de las personas, las ideas y todo lo que se mueva.

Esta periodista de mirada profunda, que parece haber escapado de una peli de ciencia ficción, habla de este asunto en un libro con una portada que parece sacada de los primeros párrafos de Neuromante. Peirano acaba de publicar El enemigo conoce el sistema con la editorial Debate.

¿Cuáles son las cinco empresas que dominan la industria de la atención?

Google, Facebook, Amazon, Alibaba, Baidu.

En El enemigo conoce el sistema, dices: «La indignación es la heroína de las redes sociales. Genera dopamina porque nos convence de que somos buenas personas».

El motor de la red social es el ego. Nada refuerza el ego como proyectar una razón moral incontestable.

Estudios y más estudios que dicen que las redes sociales nos provocan una ansiedad de caballo. ¿Tanto?

Están deliberadamente diseñadas para generar loops de dopamina que no nos satisfacen nunca para maximizar el tiempo de interacción. Compiten con nuestros amigos, nuestros hijos, nuestro trabajo, nuestras horas de ocio y de descanso. Sustituyen lo que nos da placer por algo que solo imita los mecanismos del placer.

¿Nuestras redes sociales y nuestras apps nos escuchan? ¿Cómo podemos tapar o desactivar el micro?

Un smartphone tiene una media de dos cámaras, un micro y 14 sensores, cuyo acceso permitimos al aceptar los términos de cada aplicación. Si tu jefe tuviera permiso para usar la cámara y el micro de tu móvil cuando le diera la gana, sin avisarte, ¿la tendrías destapada a todas horas?

Las cámaras del móvil y el ordenador. ¿Tapadas o descubiertas?

Yo las tapo con cinta porque no sé quién las está utilizando ni con qué propósito.

Alexa y los asistentes virtuales han dejado en ridículo a los temidos espías rusos. ¿Qué datos recogen de la persona que los usa?

Están escuchando permanentemente. No solo lo que se oye desde las conversaciones que tienes con tus hijos a los programas y anuncios que ves en el televisor. También a todos los dispositivos «inteligentes» que hay en casa, de la muñeca a la nevera a las bombillas que registran el consumo energético. También registra los identificadores de todo el que entra y sale de casa.

Muchos dicen: «Me da igual que me espíen. No tengo nada que esconder».

Es el argumento de la Stasi.

En El enemigo conoce el sistema escribes: «El big data es el nuevo plutonio» (unas palabras tomadas de Robert Kirkpatrick).

Es el combustible de los algoritmos predictivos de inteligencia artificial que quieren intermediar en todos los aspectos de la sociedad.

¿El precio que vemos en internet de un billete de avión es igual para todos o depende de la IP?

Ni es igual para todos ni es el mismo para cada uno todo el tiempo. Los algoritmos calculan cuál es el máximo que estás dispuesto a pagar por un producto. En función de lo que saben de ti, pero también del contexto. No pagas lo mismo cuando planificas un viaje desde tu casa que cuando acabas de perder un vuelo en otro continente. Los algoritmos son implacables, nunca calculan a tu favor.

Facebook es un ladrón de guante blanco que primero nos robó la privacidad y ahora quiere hurgarnos en los bolsillos con su nueva moneda: libra. ¿Ansias de convertirse en el amo del mundo?

Facebook quiere desarrollar la versión occidental de Alipay/Zhima, el sistema de pago que facilita el sistema de crédito social chino. Si parece exagerado, hay que entender que Facebook tiene 2.380 millones de usuarios (según sus cuentas de junio de 2019). Es un estado digital dirigido por líderes no electos, gestionado por leyes internas.

Ya no viajamos con lanzas y crucifijos. Vivimos en la era del colonialismo tecnológico. Tú dices: «A Europa no le queda más remedio que elegir que le chuleen los americanos o que le chuleen los chinos». ¿Por qué?

Hace unas semanas los medios anunciaron que «España es pionera en 5G en Europa». Sin embargo, la infraestructura 5G que hemos estrenado le pertenece a dos empresas: Vodafone, que es de un país que está abandonando la UE con el apoyo de EEUU, y Huawei, una empresa china subvencionada por el Gobierno chino para ofrecer infraestructura barata y conveniente a países como el nuestro. Renunciar a la soberanía de infraestructuras críticas es un suicidio.

Dices: «Todas las arquitecturas totalitarias son centralizadas».

Los sistemas no son naturaleza, cumplen un propósito. El propósito de un sistema centralizado no es la eficiencia, sino el control.

¿Quiénes son los predicadores del mundo tecnológico y cuál es su mensaje?

Esta plataforma te hará popular/feliz/rico/famoso. Solo tienes que jugar lo suficiente para entender las reglas y empezar a ganar.

En los años 40, el científico Alexis Carrel escribió: «El hombre, que debería ser la medida de todo, se ve perdido en el mundo que él ha creado con la técnica, y se ha hecho más desgraciado y se ha degenerado moralmente». ¿Podríamos cambiar la fecha de esta visión pesimista a 2019 y nadie se daría cuenta?

Parece evidente.

«El enemigo conoce el sistema, pero nosotros no».

Para entender un sistema hace falta poder verlo. Nuestra visión del sistema está deliberadamente ofuscada por una capa de metáforas sobre ese sistema, diseñadas para evocar emociones y ocultar objetivos. La mayor parte de las discusiones sobre internet son discusiones sobre sus metáforas, no sobre su estructura, funcionamiento o función.

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