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13 de noviembre 2018    /   CREATIVIDAD
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Marta Haversham: cómo convertir la basura en un catálogo de alta costura

13 de noviembre 2018    /   CREATIVIDAD     por          
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A Martha Haversham le fascinan dos cosas: el movimiento y los pequeños objetos que encuentra en la basura y que recicla para usarlos en sus collages. Lo del movimiento tiene que ver con su formación en ballet clásico e impregna todo su trabajo, ya sea visual o performativo. «Como disciplina (en ambos sentidos de la palabra), la danza está intrínseca en todo lo que yo hago, y también la musicalidad por extensión», comenta Haversham.

En sus collages también se aprecia la delicadeza del movimiento, aunque quizá no en un sentido literal. Los figurines que compone con elegancia y mimo en su proyecto Found Fashion también parecen querer recorrer una pasarela imaginaria. Quien los contempla, y sin mucho esfuerzo, puede imaginar el movimiento de las faldas hechas con hojas secas, el roce del aire en las plumas de los tocados y el sonido rítmico de los tacones altísimos de las modelos.

 

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With rosemary for remembrance #armisticeday

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«Estoy interesada en lo físico, la escala y la estética de los objetos en el espacio y en la aplicación de esta dimensión bidimensional», explica la artista. «Como concepto, me gusta el hecho de que el movimiento de las moléculas nunca termina y esto hace de la danza un ciclo perpetuo que trasciende la muerte y nuestras nociones del tiempo».

En ese juego entre pasado y presente, Haversham mezcla en Found Fashion la estética de los figurines de viejas revistas de moda con objetos inservibles y reciclados de hoy.

«Me encanta la espontaneidad del collage, encaja con mi personalidad», afirma con entusiasmo la artista. «Rara vez pego nada y por lo general, uso los objetos el mismo día que los encuentro. Esto hace que mi trabajo sea estacional y esté conectado a un lugar y una historia de la que soy solo una parte de la imagen», continúa explicando.

«Me interesan la composición y la naturaleza muerta. El collage me permite explorar esto y, al igual que el dibujo, puedo concentrarme realmente en la forma de algo utilizando unas tijereas en lugar de un lápiz. Me encantan los dibujos botánicos, la corteza [de los árboles] en especial. ¡El último buen dibujo que hice fue uno de un árbol viejo que realicé cuando tenía 14 años, cuando aún tenía paciencia! La directora lo guardó en su despacho», comenta divertida.

Esta artista interdisciplinar, como ella misma se define, encuentra la inspiración simplemente paseando por su calle, ya sea topándose con alguna tienda o vagabundeando por la marisma con su perro. «Cuando paseo por la playa en Exxex, casi hiperventilo de excitación si encuentro un cráneo de pájaro o un tórax diminuto».

Después, simplemente, deja que la forma del objeto dicte qué función tendrá en el collage final: un bolso, una falda, unos pantalones… «Si pienso demasiado en una imagen, entonces es que no está funcionando. Por ejemplo, tengo unos pantalones hechos con azucarillos que van atados a la cintura. Esto lo encontré en el suelo de Londres en plena hora punta».

Los bolsillos de Martha Haversham están siempre llenos de eso que la mayoría de la gente considera basura y que, sin embargo, para ella son tesoros. Más de una falda de alta costura ha acabado aplastada en el fondo de su bolso, comenta con ironía. Sin embargo, afirma, los azucarillos le dan mucho juego porque no se deforman. Tal y como lo encuentra es como luego se adapta a la imagen final.

A esos objetos que recicla para convertirlos en arte, Haversham añade extremidades y zapatos que recorta de viejas revistas de moda, y que encajan en escala y forma con la prenda o accesorio que va a crear. Después, los fotografía «con luz natural, en papel, lo más rápido posible», detalla.

«Me gusta usar la sombra para aumentar la sensación de un cuerpo debajo. Igual que otros muchos artistas (ahora me viene a la cabeza Claude Cahun), mi equipo es muy básico, el justo para lo que busco, y supongo que también es muy “doméstico”».

«Puedo disparar alegremente en el suelo de la cocina. Me absorbe el proceso de composición. La imagen simplemente captura el momento, como una obra de teatro. Soy increíblemente desordenada, pero trato de archivar mis objetos en bolsas selladas porque son valiosísimos para mí».

Además del movimiento y de cierta poesía, los figurines que Martha Haversham recrea ponen de relieve el contraste entre algo tan glamuroso como la alta costura y la moda en general, y la llaneza y simplicidad de los objetos que tiramos a la basura.

«Creo que nuestra sociedad está obsesionada con el consumismo y la moda no tiene nada que ver con la necesidad», comenta la artista; «su papel es alimentar el deseo de exceso materialista y, en gran medida, ajustarse a la imagen de otra persona y de su forma ideal corporal.

 

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Saturday Shopper – practical yet stylish. : : #foundobjectart #foundfashion #fashioncollage #mixedmediaart #bag #matchbox

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No es casualidad que Found Fashion se exhiba en Instagram, que es una red social llena de imágenes que celebran los objetivos consumistas. Espero que mi trabajo actúe como un contrapeso y que todos podamos apreciar la “moda” en objetos de bajo estatus y sin ningún valor material».

Sin embargo, reconoce, la moda también ha servido para empoderar a la mujer y en eso hay que reconocerle cierto valor. «Hace poco escuché un podcast sobre Virginia Woolf y su teoría sobre la “conciencia del vestido”, por lo que quizá sea muy fácil hablar negativamente de la moda. Al fin y al cabo, es una forma de autoexpresión y para la mujer ha supuesto una vía de empoderamiento, lo que es muy interesante», puntualiza.

Entre sus referentes artísticos, Haversham cita en primer lugar a su padre fotógrafo y a su madre bailarina y coreógrafa. Pero en su enorme lista de influencias, se encuentran también diseñadores como Alvin Lusting y Paul Rand, y muchos artistas y fotógrafos.

 

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My Bonnie Prince 🖤 : : #jayfeather #hat #menswear #fashioncollage #handsomechap

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«Para empezar, digamos Penn y Parkinson [de quien destaca el uso del movimiento en sus fotografías, el salto, cómo captura el instante]. Admiro mucho a Gee Voucher. Adoro el mundo imaginario de alguien como Felix Kelly; y muchos de los grandes artistas contemporáneos que se muestran actualmente en Instagram consiguen que me siga esforzando para ser mejor».

De su padre, afirma, le viene el sentido del juego y de la composición. «Él me regaló el libro con los trabajos de Joan Steiner. Fue una gran artista creadora de dioramas, en los que usaba objetos cotidianos para crear mundos increíble y deliciosamente detallados», rememora la creadora de Found Fashion.

En comparación con Steiner, Haversham se considera minimalista y su enfoque está en lo encontrado y la creación de imágenes, no tanto en los modelos en 3D, pero la huella de Steiner está presente en su trabajo.

El ballet y la literatura también juegan un papel destacado en su estilo artístico, como demuestran sus textos en los que compone delicadas coreografías a los que llama «ballets de carbón». A Lorca y sus Bodas de sangre también le considera un referente. Y acaba la lista de influencias con Gloria, un ballet clásico de sir Kenneth MacMillan.

«Para mí, es la perfección en un escenario y me esfuerzo en llegar a crear un día una naturaleza muerta con plumas o quizá con un rollo de papel que pueda alcanzar ese nivel de gracia».

A Martha Haversham le fascinan dos cosas: el movimiento y los pequeños objetos que encuentra en la basura y que recicla para usarlos en sus collages. Lo del movimiento tiene que ver con su formación en ballet clásico e impregna todo su trabajo, ya sea visual o performativo. «Como disciplina (en ambos sentidos de la palabra), la danza está intrínseca en todo lo que yo hago, y también la musicalidad por extensión», comenta Haversham.

En sus collages también se aprecia la delicadeza del movimiento, aunque quizá no en un sentido literal. Los figurines que compone con elegancia y mimo en su proyecto Found Fashion también parecen querer recorrer una pasarela imaginaria. Quien los contempla, y sin mucho esfuerzo, puede imaginar el movimiento de las faldas hechas con hojas secas, el roce del aire en las plumas de los tocados y el sonido rítmico de los tacones altísimos de las modelos.

 

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«Estoy interesada en lo físico, la escala y la estética de los objetos en el espacio y en la aplicación de esta dimensión bidimensional», explica la artista. «Como concepto, me gusta el hecho de que el movimiento de las moléculas nunca termina y esto hace de la danza un ciclo perpetuo que trasciende la muerte y nuestras nociones del tiempo».

En ese juego entre pasado y presente, Haversham mezcla en Found Fashion la estética de los figurines de viejas revistas de moda con objetos inservibles y reciclados de hoy.

«Me encanta la espontaneidad del collage, encaja con mi personalidad», afirma con entusiasmo la artista. «Rara vez pego nada y por lo general, uso los objetos el mismo día que los encuentro. Esto hace que mi trabajo sea estacional y esté conectado a un lugar y una historia de la que soy solo una parte de la imagen», continúa explicando.

«Me interesan la composición y la naturaleza muerta. El collage me permite explorar esto y, al igual que el dibujo, puedo concentrarme realmente en la forma de algo utilizando unas tijereas en lugar de un lápiz. Me encantan los dibujos botánicos, la corteza [de los árboles] en especial. ¡El último buen dibujo que hice fue uno de un árbol viejo que realicé cuando tenía 14 años, cuando aún tenía paciencia! La directora lo guardó en su despacho», comenta divertida.

Esta artista interdisciplinar, como ella misma se define, encuentra la inspiración simplemente paseando por su calle, ya sea topándose con alguna tienda o vagabundeando por la marisma con su perro. «Cuando paseo por la playa en Exxex, casi hiperventilo de excitación si encuentro un cráneo de pájaro o un tórax diminuto».

Después, simplemente, deja que la forma del objeto dicte qué función tendrá en el collage final: un bolso, una falda, unos pantalones… «Si pienso demasiado en una imagen, entonces es que no está funcionando. Por ejemplo, tengo unos pantalones hechos con azucarillos que van atados a la cintura. Esto lo encontré en el suelo de Londres en plena hora punta».

Los bolsillos de Martha Haversham están siempre llenos de eso que la mayoría de la gente considera basura y que, sin embargo, para ella son tesoros. Más de una falda de alta costura ha acabado aplastada en el fondo de su bolso, comenta con ironía. Sin embargo, afirma, los azucarillos le dan mucho juego porque no se deforman. Tal y como lo encuentra es como luego se adapta a la imagen final.

A esos objetos que recicla para convertirlos en arte, Haversham añade extremidades y zapatos que recorta de viejas revistas de moda, y que encajan en escala y forma con la prenda o accesorio que va a crear. Después, los fotografía «con luz natural, en papel, lo más rápido posible», detalla.

«Me gusta usar la sombra para aumentar la sensación de un cuerpo debajo. Igual que otros muchos artistas (ahora me viene a la cabeza Claude Cahun), mi equipo es muy básico, el justo para lo que busco, y supongo que también es muy “doméstico”».

«Puedo disparar alegremente en el suelo de la cocina. Me absorbe el proceso de composición. La imagen simplemente captura el momento, como una obra de teatro. Soy increíblemente desordenada, pero trato de archivar mis objetos en bolsas selladas porque son valiosísimos para mí».

Además del movimiento y de cierta poesía, los figurines que Martha Haversham recrea ponen de relieve el contraste entre algo tan glamuroso como la alta costura y la moda en general, y la llaneza y simplicidad de los objetos que tiramos a la basura.

«Creo que nuestra sociedad está obsesionada con el consumismo y la moda no tiene nada que ver con la necesidad», comenta la artista; «su papel es alimentar el deseo de exceso materialista y, en gran medida, ajustarse a la imagen de otra persona y de su forma ideal corporal.

 

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No es casualidad que Found Fashion se exhiba en Instagram, que es una red social llena de imágenes que celebran los objetivos consumistas. Espero que mi trabajo actúe como un contrapeso y que todos podamos apreciar la “moda” en objetos de bajo estatus y sin ningún valor material».

Sin embargo, reconoce, la moda también ha servido para empoderar a la mujer y en eso hay que reconocerle cierto valor. «Hace poco escuché un podcast sobre Virginia Woolf y su teoría sobre la “conciencia del vestido”, por lo que quizá sea muy fácil hablar negativamente de la moda. Al fin y al cabo, es una forma de autoexpresión y para la mujer ha supuesto una vía de empoderamiento, lo que es muy interesante», puntualiza.

Entre sus referentes artísticos, Haversham cita en primer lugar a su padre fotógrafo y a su madre bailarina y coreógrafa. Pero en su enorme lista de influencias, se encuentran también diseñadores como Alvin Lusting y Paul Rand, y muchos artistas y fotógrafos.

 

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My Bonnie Prince 🖤 : : #jayfeather #hat #menswear #fashioncollage #handsomechap

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«Para empezar, digamos Penn y Parkinson [de quien destaca el uso del movimiento en sus fotografías, el salto, cómo captura el instante]. Admiro mucho a Gee Voucher. Adoro el mundo imaginario de alguien como Felix Kelly; y muchos de los grandes artistas contemporáneos que se muestran actualmente en Instagram consiguen que me siga esforzando para ser mejor».

De su padre, afirma, le viene el sentido del juego y de la composición. «Él me regaló el libro con los trabajos de Joan Steiner. Fue una gran artista creadora de dioramas, en los que usaba objetos cotidianos para crear mundos increíble y deliciosamente detallados», rememora la creadora de Found Fashion.

En comparación con Steiner, Haversham se considera minimalista y su enfoque está en lo encontrado y la creación de imágenes, no tanto en los modelos en 3D, pero la huella de Steiner está presente en su trabajo.

El ballet y la literatura también juegan un papel destacado en su estilo artístico, como demuestran sus textos en los que compone delicadas coreografías a los que llama «ballets de carbón». A Lorca y sus Bodas de sangre también le considera un referente. Y acaba la lista de influencias con Gloria, un ballet clásico de sir Kenneth MacMillan.

«Para mí, es la perfección en un escenario y me esfuerzo en llegar a crear un día una naturaleza muerta con plumas o quizá con un rollo de papel que pueda alcanzar ese nivel de gracia».

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