20 de mayo 2020    /   CREATIVIDAD
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‘Oog, canción de cuna’: un corto de Martín Satí sobre los sueños

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Son tiempos tan extraños que no sabemos si vivimos o soñamos. Dice el ilustrador Martin Satí que entre el mundo real y el de los sueños hay un «entre», una introducción. Ahí es donde ha situado su corto animado en tono poético e intimista que ha titulado Oog, canción de cuna. «Esto es un viaje, un trayecto que va desde el contacto con el mundo hacia la interiorización de todo lo percibido. Hay un ejercicio particular de interpretar para entender todo lo que nos viene, incluso aquellas cosas que no tienen explicación».

 

Martin Satí

Martin Satí

Martin Satí

Con este proyecto, dice Satí, ha tratado de ilustrar lo que no se puede ver ni explicar. Texto, música e ilustración están trabajados como un todo, «como una forma líquida que es difícil de dar forma, animando e integrando el movimiento con el texto y la música. Todo está hecho a la vez, como una masa asalvajada y difícil que he tenido que ordenar».

Martin Satí

En el corto, el color juega también un papel importante para trasladarlos al otro lado de los sueños. «Pienso en el color como campos infinitos, como algo que se expande hacia dentro y hacia afuera de forma acelerada», explica el ilustrador. «La línea es la que modula esta expansión, la delimita y la calma. Los colores se comprimen y se expanden creando fuerzas de dinamización. La paleta de color cambia según este espacio que quiero proyectar. En Oog son espacios interiores, en un principio, que luego escapan hacia un exterior y que luego vuelven otra vez. Es un juego de idas y venidas».

Martin Satí

Martin Satí

Martin Satí

Como en un sueño, Satí da paso a una galería de «figuraciones que se diluyen». Seres, cuerpos, formas que en lugar de sentirse extrañas, se muestran cercanas. «Todo parte de una figuración clara que se confunde con el espacio», aclara el artista. No hay que fiarse del ojo para contemplar lo que nos muestra porque «es un mentiroso que se cree sus propias mentiras», asegura. «Existe la ficción, la poesía y la danza y con eso es con lo que hay que jugar». Y nos da una última recomendación: «A veces la insinuación es más eficaz y certera que cualquier imagen nítida».

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Martin Satí

Martin Satí

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Con este proyecto, dice Satí, ha tratado de ilustrar lo que no se puede ver ni explicar. Texto, música e ilustración están trabajados como un todo, «como una forma líquida que es difícil de dar forma, animando e integrando el movimiento con el texto y la música. Todo está hecho a la vez, como una masa asalvajada y difícil que he tenido que ordenar».

Martin Satí

En el corto, el color juega también un papel importante para trasladarlos al otro lado de los sueños. «Pienso en el color como campos infinitos, como algo que se expande hacia dentro y hacia afuera de forma acelerada», explica el ilustrador. «La línea es la que modula esta expansión, la delimita y la calma. Los colores se comprimen y se expanden creando fuerzas de dinamización. La paleta de color cambia según este espacio que quiero proyectar. En Oog son espacios interiores, en un principio, que luego escapan hacia un exterior y que luego vuelven otra vez. Es un juego de idas y venidas».

Martin Satí

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Como en un sueño, Satí da paso a una galería de «figuraciones que se diluyen». Seres, cuerpos, formas que en lugar de sentirse extrañas, se muestran cercanas. «Todo parte de una figuración clara que se confunde con el espacio», aclara el artista. No hay que fiarse del ojo para contemplar lo que nos muestra porque «es un mentiroso que se cree sus propias mentiras», asegura. «Existe la ficción, la poesía y la danza y con eso es con lo que hay que jugar». Y nos da una última recomendación: «A veces la insinuación es más eficaz y certera que cualquier imagen nítida».

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