Publicado: 17 de abril 2024 08:25  | Actualizado: 18 de abril 2024 06:39    /   CREATIVIDAD
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¿Cómo quieres que sea tu hijo: un cretino digital o un lector?

Las pantallas no son buenas para el desarrollo del niño ni le convierten en lector. El neurocientífico Michel Desmurget explica en su último ensayo por qué es importante que los niños lean por placer y en formato impreso.

Publicado: 17 de abril 2024 08:25  | Actualizado: 18 de abril 2024 06:39    /   CREATIVIDAD     por          
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mas libros y menos pantallas

Lo de que el uso abusivo de las pantallas no es beneficioso para los niños no es algo nuevo, la ciencia ya viene advirtiendo desde hace tiempo sobre ello. Pero, vistos los resultados de esas advertencias, está claro que se necesita un mensaje mucho más rotundo, como el que lanzó el doctor en neurociencia y director de investigación del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia Michel Desmurget con el título de su libro La fábrica de cretinos digitales.

Desmurget aconseja alejar las pantallas de los niños, al menos en sus primeros años de vida, como del demonio. No son buenas, al contrario: causan efectos perniciosos «sobre casi todos los pilares de la humanidad de los niños»: afectan al lenguaje, a la concentración, a los resultados académicos y al rendimiento escolar, a la salud mental (pueden causar depresión, ansiedad…). También favorecen la obesidad, el sedentarismo, afectan al desarrollo…

A todo esto, se suma un problema más: los niños de hoy no leen, y eso no es bueno a la larga porque lo que se pierde en el camino es mucho y muy serio. De ahí su arenga, Más libros y menos pantallas. Cómo acabar con los cretinos digitales (Península, 2024), un nuevo ensayo en el que aboga por fomentar en los más pequeños el hábito lector y habla de la importancia de la lectura compartida como primer paso para crear ese hábito. Pero, sobre todo, que esa lectura sea sobre libros impresos, en papel. Y que lean, que lean mucho, pero por placer.

mas libros y menos pantallas
@Benedicte Roscot

Las ventajas de los libros y de la lectura lo son tanto a nivel cognitivo (enseñan a pensar y a reflexionar) como socioemocional (aprendemos sobre nosotros mismos y sobre los demás). ¿Esto no lo enseña también el formato audiovisual, por ejemplo?

No hasta ese punto. Hay otras cosas que son positivas para el desarrollo cerebral. Podemos sentir empatía por los personajes que vemos en una película, en el cine, pero no existe ninguna otra actividad que tenga un impacto tan profundo como la lectura.

A nivel intelectual es obvio, porque si comparas, por ejemplo, la lectura y las películas, o una conversación oral, el lenguaje de los libros es mucho más complejo y más rico. Si solo tengo palabras para describir una escena, por ejemplo, necesito palabras para describir absolutamente todo, así que necesito más gramática, necesito estructuras más complejas, y hay mucha más complejidad lingüística, mucho más conocimiento general, por tanto, en los libros. Lo cual significa que el impacto de estos sobre el conocimiento, el lenguaje y la creatividad no tiene comparación.

Lo mismo pasa con la emoción. Me gusta mucho poner el ejemplo de Madame Bovary. Si veo la película, veo cómo actúa, pero no estoy dentro de su cabeza. Veo que hace cosas que no entiendo. Pero si me leo el libro, me meto en su cabeza y sé lo que está pensando, cuáles son sus dudas, sus esperanzas, su contradicción. Y entenderé por qué actúa como actúa. No hay ningún otro tipo de medio que te permita entrar en la cabeza de los personajes. No solamente entrar en la cabeza, sino sentir lo que ella siente.

Por ejemplo, si leo que alguien en un libro golpea algo con la mano o con el pie, la misma área que se enciende en la cabeza se encendería si lo hiciera en la realidad. Los estudios hablan de simulación social o emocional. Solamente un libro me permite entrar tan profundamente en las mentes de las personas. A eso se le llama teoría de las mentes y tiene un efecto, la habilidad de sentir lo que sienten otros: la empatía.

Este punto de vista no significa que no existan películas maravillosas y mágicas, nadie argumenta en contra de eso. Pero el impacto de los libros no puede ser reemplazado por ellas o cualquier otro formato.

¿Por qué insistes tanto en que hay que leer, pero leer por placer?

Porque si no hay placer, no habrá lector a largo plazo. La única manera que la evolución ha encontrado de asegurarse de que lo que se considera positivo para la supervivencia se mantenga vivo en el cerebro es lo que se llama el sistema de recompensa.

La estimulación de la lectura a través del sistema de recompensa es la mejor manera de asegurarse de que el niño va a querer seguir leyendo más adelante. Está demostrado que las pantallas tienen un sistema muy eficaz de activar este sistema de recompensa. Si no trabajamos la lectura a través del placer, no tendremos un lector a largo plazo. Podemos insistir mucho en que tenemos que hacerlo y tal, pero entonces no será eficaz. El placer es la única manera de asegurarnos de que el niño querrá seguir leyendo.

El formato es importante. Usted defiende que es mejor el papel, el libro impreso, que el formato digital. ¿Qué ventajas tiene uno sobre otro?

Depende de la complejidad del texto, del contenido. Si es muy simple, si es muy sencillo, da igual. Pero cuanto más complejo, cuanto más rico, más ventaja tiene el papel.

Hay que distinguir entre dos maneras de presentar esto en las pantallas. Por ejemplo, las tablets. Pueden tener enlaces, pueden tener notificaciones… y quieres mirarlo constantemente. Incluso aunque no lo mires, te ocupa el cerebro, ya sean las notificaciones, los hipervínculos, etc. Este FOMO, este miedo a perderte algo, te hace querer chequear tus emails o tus notificaciones, y pierdes el hilo de la lectura. Por eso el papel siempre va a ser mejor, porque esas distracciones desaparecen.

Los libros electrónicos son diferentes porque no tenemos enlaces ni nada, solamente tenemos el texto. Pero incluso ahí el papel es mejor por dos motivos. Tu habilidad de concentrarte sobre el papel parece ser mayor que tu habilidad de concentrarte delante de una pantalla, incluso en las generaciones más jóvenes. Ha habido encuestas en decenas de países que demuestran que el 80 o 90% de los adolescentes, cuando tienen la opción de leer algo difícil o complejo en papel o en formato electrónico, siempre eligen el papel porque dicen que es más fácil para ellos concentrarse y meterse dentro del texto.

Por ejemplo, en unas pruebas que se hicieron para un estudio con lectores en ambos formatos, se les pedía chascar los dedos o apretar un botón cuando escucharan un bip mientras leían. Y se respondía mucho más rápido en un formato electrónico porque la atención es más superficial.

Pero eso no es todo. El libro es una unidad concreta y especial. Si te digo: «Ya sé que el tipo muere al principio del libro», y es un libro impreso, tú puedes ir físicamente a ese principio para localizarlo. También ocurre con las cronologías. Es más fácil para el cerebro encontrar el camino, la información, en el espacio finito del libro que en el espacio abierto y virtual de la tablet. En la tablet nunca sabes dónde estás, si estás al principio o al final del libro.

Guerra y paz, por ejemplo. Si yo te pongo un libro así, en la mano, y te pesa, automáticamente, inconscientemente, tu sistema atencional se eleva y dice, «¡Uh, esto debe de ser difícil!». Si te paso el mismo libro gordo en una tablet, no tiene el mismo efecto.

Es verdad que la diferencia no es enorme. Si un niño te dice quiero leer, pero quiero leer en un formato electrónico, en un libro electrónico, genial, nos hacemos con uno. Pero la comprensión siempre es mejor sobre papel.

mas libros y menos pantallas

¿Y la oralidad? Hoy muchos niños escuchan audiolibros. Incluso sus primeras lecturas son las historias y cuentos que sus padres y abuelos les cuentan de viva voz. ¿Puede sustituir la oralidad a la escritura en el desarrollo lingüístico de un niño? ¿Le pueden convertir en lector?

La respuesta corta es no. Hay dos pilares para el desarrollo lingüístico de los niños; el primero es oral. Tenemos que hablar con el niño, interaccionar con él. Los estudios demuestran que lo que el niño oye a su alrededor sin estar implicado en la conversación es inútil. Cuando le involucras, entonces aprende mucho lenguaje.

El segundo pilar es la lectura, y al principio es lectura compartida. Hemos dicho que el lenguaje en los libros es mucho más complejo. Un amigo logopeda decía: «Mi hijo es bilingüe, en oral y en escrito», y para mí tenía sentido. Es mucho más difícil; no nos damos cuenta de hasta qué punto son diferentes las competencias del lenguaje escrito y del lenguaje oral, así que tenemos que leerle al niño para poder desarrollar el lenguaje. Porque cuando empiece a leer solo, si no tiene este lenguaje, si este lenguaje no está construido, no será capaz de entender lo que lea, y no habrá placer, y será un fracaso; y si hay fracaso, no hay lectores.

Los audiolibros son algo diferente de la lectura compartida. La lectura compartida es que lees a los niños y hay una dimensión humana en la literatura. Además, demuestra claramente que el cerebro y la reacción emocional es mucho más importante cuando te lo lee un humano de verdad. Un audiolibro no le dice a un niño que vuelva cuando pasa una mosca y se distrae, y un padre o una madre sí. Y lo que es importante en la lectura compartida, además de la historia y el libro en sí, es lo que el padre y el hijo comparten alrededor del libro.

A veces, cuando preguntas a un niño qué quiere leer esa noche, dice Hansel y Gretel. Y durante un mes o semanas, siempre es el mismo cuento, te vuelve loco. Pero eso es magnífico y tienen razón, porque cada vez que lo lees, lo haces de una manera diferente. Al principio vas explicando las palabras que no conocen, y luego vas explicando lo que está implícito (está ahí el zorro porque está esperando que llegue el conejo…), explicas lo que no cuenta el libro, pero puedes deducir tú mismo. Y luego empiezas a hacerle preguntas al niño. Y más tarde, es él el que lee la historia y es capaz de explicártela a ti. Esto es lo que hace que la lectura compartida sea tan especial.

Y si tienes un audiolibro no ocurre eso. Intenta leer un audiolibro, por ejemplo, en un idioma que no entiendas muy bien: no aprenderás porque no tienes a nadie que te explique nada. Y no nos damos cuenta de que, si tú no entiendes el 2 o 3% de las palabras de un texto, no entiendes el texto. Si el niño no entiende las palabras en un audiolibro, no va a tener manera de hacerlo, no puede acceder a ese significado. Para los niños más mayores, por ejemplo, puede ser algo que venga bien como complemento, pero no puede ser un sustituto nunca de la lectura.

Sé que existen audiolibros que les cuentan historias y el impacto en el enriquecimiento lingüístico es cercano a cero. Por ejemplo, un libro para niños tiene, a lo mejor, 750 palabras. Cuando lo lees con los padres, ese número de palabras se incrementa por 3 o por 4 porque el niño hace preguntas, el padre explica cosas, etc.

Si no he entendido mal lo que explicas en tu ensayo, de cara a la adquisición de competencias lingüísticas, es mejor la ficción que cualquier otro género. ¿Por qué?

Si coges el lenguaje, la habilidad lectora, y los resultados académicos, los libros de ficción tienen un impacto muy positivo. Las revistas, los cómics, el manga… no tienen ese impacto. Es una cuestión de volumen. Seguramente sea porque, la mayoría de las veces, el lenguaje empleado no sea lo suficientemente rico.

Por ejemplo, en un bocadillo de un cómic caben muy pocas frases. Y se estima que cada vez que un niño lee un millón de palabras, aprenderá mil de esas palabras. Llegar a mil palabras con libros, implica que hay que leer de 10 a 15 libros. En el caso de los cómics y los mangas, habría que leer cientos, así que es una cuestión de volumen.

No puedes meter pensamientos complejos en el bocadillo de un cómic. Eso no significa que los niños no deban leerlos, porque en los cómics se encuentran cosas relacionadas con la imaginación, también hay conocimiento general, pero a nivel lingüístico, es una cuestión de volumen.

Y hay un tercer grupo, que es el tiempo que pasan leyendo en internet, en las redes sociales, emails, blogs… Los estudios demuestran que tiene un impacto negativo sobre el desarrollo del lenguaje, porque ahí es tan pobre que no solo no le hace ningún favor, sino que le resta tiempo para otras actividades. Leer en internet tiene un efecto negativo..

mas libros y menos pantallas
@Benedicte Roscot

«Sin libros, el lenguaje jamás habría alcanzado su nivel de refinamiento e inteligibilidad». ¿Podrías explicarlo un poco más?

En el lenguaje oral, hay mucho que se entiende por el contexto. La emoción es un buen ejemplo. Yo veo la emoción en tu cara, pero para poder describir eso en un libro, no tengo contexto. Con el desarrollo de la imprenta de Guttemberg, cuando empezó a prosperar, tuvimos el mismo movimiento en el lenguaje, porque necesitábamos palabras para describir lo que pasaba en los libros. En francés y en inglés, por ejemplo, se crearon millones de palabras nuevas, había que reciclar palabras, transformar otras… Hubo un florecimiento verdadero de palabras en ese momento.

Y otra cosa importante sobre el lenguaje escrito es que ha habido una normalización del lenguaje. Para que los libros pudieran ser leídos por una gran parte de la población, hubo un movimiento de normalización y de unificación del vocabulario y de la gramática, de manera que cada uno no pudiera leer y escribir como le diera la gana. Se generó una comunidad pequeña que se dedicaba a regular el lenguaje.

Si el libro es el formato más adecuado para adquirir conocimientos, ¿qué pasa con esa corriente, al menos en España, en la que las escuelas sustituyen los libros impresos por los manuales online y digitales, con el uso de tablets? ¿Somos conscientes de lo contraproducente que puede ser?

Hay dos maneras de ver el problema. Suecia es un buen ejemplo. Eso lo hicieron en Suecia porque pensaron que era algo bueno, realmente, para la ecología, para que los niños no tuvieran que llevar tanto peso; y también pensaron que era positivo porque no tenía ningún tipo de impacto sobre la comprensión. Y después de haberlo llevado a cabo, se dieron cuenta de que estaban equivocados. Ni siquiera para la ecología: tener estos libros en una tablet solo funciona para los lectores muy intensivos que leen más de 40 o 50 libros al año.

Luego están los costes. Se dieron cuenta de que no ahorra tanto dinero pasarse a formatos electrónicos. Y el último motivo es que hay estudios que han demostrado que, especialmente con lo que respecta a los libros de texto, la comprensión mejora mucho sobre papel. Así que Suecia ha decido dejar de hacerlo.

Pero sigue habiendo políticos hoy en día que consideran que lo que importa no son los niños, sino el coste. Esa es la base de la digitalización del sistema escolar. No tiene que ver con aprendizaje pedagógico, porque todos sabemos cómo funciona esto, es una cuestión de dinero. Por eso Suecia y otros países como EEUU están retrocediendo.

España es como Francia, en ese sentido, siempre parece que vamos 10 años por detrás de las investigaciones. Con todo lo que sabemos ahora, no tiene ningún sentido que les demos tablets o libros electrónicos a los niños. Es increíble, es imposible de entender cómo podemos hacer esto. No hay ningún estudio que diga que es una buena idea, ¿por qué lo hacemos?

En el libro no pretende ser catastrófico ni apocalíptico, sino optimista, pero lo cierto es que los niños no leen en la actualidad, y eso genera un problema porque muchos de esos niños ya son profesores de hoy, que no han leído; y van a ser profesores mañana, que tampoco han leído, y eso es un problema. ¿Cómo podemos solventarlo?

Es uno de los principales problemas. En Francia es visible. Recientemente, ha habido un examen para los profesores. Les dieron una poesía escrita por Victor Hugo y tenían que explicar una palabra bastante común para cualquier lector. Y la mayoría de los candidatos no la conocía.

Esa palabra, si eres lector, aparece con mucha frecuencia en los textos, pero en el dominio oral casi nunca se escucha. Así que o lees mucho y conoces esa palabra, o no lees y no tienes apenas posibilidades de conocerla, y hay muchas palabras así.

Un estudio demuestra que, hace 30 años, le preguntabas a los docentes si les gustaba leer, y solo un 2% decía que no; ahora es casi un tercio. Y esto es un problema, porque para transmitir la literatura o el amor por el lenguaje, necesitamos lectores. Es muy difícil hacerlo si no se es lector. Un profesor se hace cada vez menos competente por culpa de esto. Esto no significa que lo sean todos, pero se hace cada vez más difícil encontrar profesores competentes por varios motivos.

Bradbury decía: «No necesitas quemar libros para destruir una cultura, solo tienes que hacer que la gente deje de leerlos». Para construir un lenguaje como el español o el francés, que son lenguas muy elaboradas, se ha tardado cientos de años en crearlas, pero en un par de generaciones se podrían destruir. Cuando nadie sepa o tenga la habilidad de transmitir la riqueza de ese idioma, irá muriendo. Así que sí, es un tema.

Y una cosa que habría que hacer y que es muy importante sería pagar mejor al profesorado para tratarlo mejor. No sé cómo será en España, pero en Francia están infrapagados. Los datos muestran que el crecimiento económico de un país, la habilidad, por ejemplo, de tener patentes, es muy dependiente no solo de la inteligencia y del conocimiento del 4 o 5% que se supone que es inteligente (que es el criterio que se sigue actualmente), sino sobre el ratio global de toda la población, cómo de inteligente es la población de un país de media. La inteligencia global de la población es importante para la salud económica de un país.

Y los países asiáticos, en concreto China, lo están haciendo muy muy bien, en ese sentido. Por eso tienen regulaciones y reglas tan drásticas en contra del uso de las pantallas a niveles institucionales por parte de los niños. No es por empatía, es porque se han dado cuenta de que, si no lo hacen, es malo para el crecimiento, para la economía y para el país en sí.

Lo de que el uso abusivo de las pantallas no es beneficioso para los niños no es algo nuevo, la ciencia ya viene advirtiendo desde hace tiempo sobre ello. Pero, vistos los resultados de esas advertencias, está claro que se necesita un mensaje mucho más rotundo, como el que lanzó el doctor en neurociencia y director de investigación del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia Michel Desmurget con el título de su libro La fábrica de cretinos digitales.

Desmurget aconseja alejar las pantallas de los niños, al menos en sus primeros años de vida, como del demonio. No son buenas, al contrario: causan efectos perniciosos «sobre casi todos los pilares de la humanidad de los niños»: afectan al lenguaje, a la concentración, a los resultados académicos y al rendimiento escolar, a la salud mental (pueden causar depresión, ansiedad…). También favorecen la obesidad, el sedentarismo, afectan al desarrollo…

A todo esto, se suma un problema más: los niños de hoy no leen, y eso no es bueno a la larga porque lo que se pierde en el camino es mucho y muy serio. De ahí su arenga, Más libros y menos pantallas. Cómo acabar con los cretinos digitales (Península, 2024), un nuevo ensayo en el que aboga por fomentar en los más pequeños el hábito lector y habla de la importancia de la lectura compartida como primer paso para crear ese hábito. Pero, sobre todo, que esa lectura sea sobre libros impresos, en papel. Y que lean, que lean mucho, pero por placer.

mas libros y menos pantallas
@Benedicte Roscot

Las ventajas de los libros y de la lectura lo son tanto a nivel cognitivo (enseñan a pensar y a reflexionar) como socioemocional (aprendemos sobre nosotros mismos y sobre los demás). ¿Esto no lo enseña también el formato audiovisual, por ejemplo?

No hasta ese punto. Hay otras cosas que son positivas para el desarrollo cerebral. Podemos sentir empatía por los personajes que vemos en una película, en el cine, pero no existe ninguna otra actividad que tenga un impacto tan profundo como la lectura.

A nivel intelectual es obvio, porque si comparas, por ejemplo, la lectura y las películas, o una conversación oral, el lenguaje de los libros es mucho más complejo y más rico. Si solo tengo palabras para describir una escena, por ejemplo, necesito palabras para describir absolutamente todo, así que necesito más gramática, necesito estructuras más complejas, y hay mucha más complejidad lingüística, mucho más conocimiento general, por tanto, en los libros. Lo cual significa que el impacto de estos sobre el conocimiento, el lenguaje y la creatividad no tiene comparación.

Lo mismo pasa con la emoción. Me gusta mucho poner el ejemplo de Madame Bovary. Si veo la película, veo cómo actúa, pero no estoy dentro de su cabeza. Veo que hace cosas que no entiendo. Pero si me leo el libro, me meto en su cabeza y sé lo que está pensando, cuáles son sus dudas, sus esperanzas, su contradicción. Y entenderé por qué actúa como actúa. No hay ningún otro tipo de medio que te permita entrar en la cabeza de los personajes. No solamente entrar en la cabeza, sino sentir lo que ella siente.

Por ejemplo, si leo que alguien en un libro golpea algo con la mano o con el pie, la misma área que se enciende en la cabeza se encendería si lo hiciera en la realidad. Los estudios hablan de simulación social o emocional. Solamente un libro me permite entrar tan profundamente en las mentes de las personas. A eso se le llama teoría de las mentes y tiene un efecto, la habilidad de sentir lo que sienten otros: la empatía.

Este punto de vista no significa que no existan películas maravillosas y mágicas, nadie argumenta en contra de eso. Pero el impacto de los libros no puede ser reemplazado por ellas o cualquier otro formato.

¿Por qué insistes tanto en que hay que leer, pero leer por placer?

Porque si no hay placer, no habrá lector a largo plazo. La única manera que la evolución ha encontrado de asegurarse de que lo que se considera positivo para la supervivencia se mantenga vivo en el cerebro es lo que se llama el sistema de recompensa.

La estimulación de la lectura a través del sistema de recompensa es la mejor manera de asegurarse de que el niño va a querer seguir leyendo más adelante. Está demostrado que las pantallas tienen un sistema muy eficaz de activar este sistema de recompensa. Si no trabajamos la lectura a través del placer, no tendremos un lector a largo plazo. Podemos insistir mucho en que tenemos que hacerlo y tal, pero entonces no será eficaz. El placer es la única manera de asegurarnos de que el niño querrá seguir leyendo.

El formato es importante. Usted defiende que es mejor el papel, el libro impreso, que el formato digital. ¿Qué ventajas tiene uno sobre otro?

Depende de la complejidad del texto, del contenido. Si es muy simple, si es muy sencillo, da igual. Pero cuanto más complejo, cuanto más rico, más ventaja tiene el papel.

Hay que distinguir entre dos maneras de presentar esto en las pantallas. Por ejemplo, las tablets. Pueden tener enlaces, pueden tener notificaciones… y quieres mirarlo constantemente. Incluso aunque no lo mires, te ocupa el cerebro, ya sean las notificaciones, los hipervínculos, etc. Este FOMO, este miedo a perderte algo, te hace querer chequear tus emails o tus notificaciones, y pierdes el hilo de la lectura. Por eso el papel siempre va a ser mejor, porque esas distracciones desaparecen.

Los libros electrónicos son diferentes porque no tenemos enlaces ni nada, solamente tenemos el texto. Pero incluso ahí el papel es mejor por dos motivos. Tu habilidad de concentrarte sobre el papel parece ser mayor que tu habilidad de concentrarte delante de una pantalla, incluso en las generaciones más jóvenes. Ha habido encuestas en decenas de países que demuestran que el 80 o 90% de los adolescentes, cuando tienen la opción de leer algo difícil o complejo en papel o en formato electrónico, siempre eligen el papel porque dicen que es más fácil para ellos concentrarse y meterse dentro del texto.

Por ejemplo, en unas pruebas que se hicieron para un estudio con lectores en ambos formatos, se les pedía chascar los dedos o apretar un botón cuando escucharan un bip mientras leían. Y se respondía mucho más rápido en un formato electrónico porque la atención es más superficial.

Pero eso no es todo. El libro es una unidad concreta y especial. Si te digo: «Ya sé que el tipo muere al principio del libro», y es un libro impreso, tú puedes ir físicamente a ese principio para localizarlo. También ocurre con las cronologías. Es más fácil para el cerebro encontrar el camino, la información, en el espacio finito del libro que en el espacio abierto y virtual de la tablet. En la tablet nunca sabes dónde estás, si estás al principio o al final del libro.

Guerra y paz, por ejemplo. Si yo te pongo un libro así, en la mano, y te pesa, automáticamente, inconscientemente, tu sistema atencional se eleva y dice, «¡Uh, esto debe de ser difícil!». Si te paso el mismo libro gordo en una tablet, no tiene el mismo efecto.

Es verdad que la diferencia no es enorme. Si un niño te dice quiero leer, pero quiero leer en un formato electrónico, en un libro electrónico, genial, nos hacemos con uno. Pero la comprensión siempre es mejor sobre papel.

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¿Y la oralidad? Hoy muchos niños escuchan audiolibros. Incluso sus primeras lecturas son las historias y cuentos que sus padres y abuelos les cuentan de viva voz. ¿Puede sustituir la oralidad a la escritura en el desarrollo lingüístico de un niño? ¿Le pueden convertir en lector?

La respuesta corta es no. Hay dos pilares para el desarrollo lingüístico de los niños; el primero es oral. Tenemos que hablar con el niño, interaccionar con él. Los estudios demuestran que lo que el niño oye a su alrededor sin estar implicado en la conversación es inútil. Cuando le involucras, entonces aprende mucho lenguaje.

El segundo pilar es la lectura, y al principio es lectura compartida. Hemos dicho que el lenguaje en los libros es mucho más complejo. Un amigo logopeda decía: «Mi hijo es bilingüe, en oral y en escrito», y para mí tenía sentido. Es mucho más difícil; no nos damos cuenta de hasta qué punto son diferentes las competencias del lenguaje escrito y del lenguaje oral, así que tenemos que leerle al niño para poder desarrollar el lenguaje. Porque cuando empiece a leer solo, si no tiene este lenguaje, si este lenguaje no está construido, no será capaz de entender lo que lea, y no habrá placer, y será un fracaso; y si hay fracaso, no hay lectores.

Los audiolibros son algo diferente de la lectura compartida. La lectura compartida es que lees a los niños y hay una dimensión humana en la literatura. Además, demuestra claramente que el cerebro y la reacción emocional es mucho más importante cuando te lo lee un humano de verdad. Un audiolibro no le dice a un niño que vuelva cuando pasa una mosca y se distrae, y un padre o una madre sí. Y lo que es importante en la lectura compartida, además de la historia y el libro en sí, es lo que el padre y el hijo comparten alrededor del libro.

A veces, cuando preguntas a un niño qué quiere leer esa noche, dice Hansel y Gretel. Y durante un mes o semanas, siempre es el mismo cuento, te vuelve loco. Pero eso es magnífico y tienen razón, porque cada vez que lo lees, lo haces de una manera diferente. Al principio vas explicando las palabras que no conocen, y luego vas explicando lo que está implícito (está ahí el zorro porque está esperando que llegue el conejo…), explicas lo que no cuenta el libro, pero puedes deducir tú mismo. Y luego empiezas a hacerle preguntas al niño. Y más tarde, es él el que lee la historia y es capaz de explicártela a ti. Esto es lo que hace que la lectura compartida sea tan especial.

Y si tienes un audiolibro no ocurre eso. Intenta leer un audiolibro, por ejemplo, en un idioma que no entiendas muy bien: no aprenderás porque no tienes a nadie que te explique nada. Y no nos damos cuenta de que, si tú no entiendes el 2 o 3% de las palabras de un texto, no entiendes el texto. Si el niño no entiende las palabras en un audiolibro, no va a tener manera de hacerlo, no puede acceder a ese significado. Para los niños más mayores, por ejemplo, puede ser algo que venga bien como complemento, pero no puede ser un sustituto nunca de la lectura.

Sé que existen audiolibros que les cuentan historias y el impacto en el enriquecimiento lingüístico es cercano a cero. Por ejemplo, un libro para niños tiene, a lo mejor, 750 palabras. Cuando lo lees con los padres, ese número de palabras se incrementa por 3 o por 4 porque el niño hace preguntas, el padre explica cosas, etc.

Si no he entendido mal lo que explicas en tu ensayo, de cara a la adquisición de competencias lingüísticas, es mejor la ficción que cualquier otro género. ¿Por qué?

Si coges el lenguaje, la habilidad lectora, y los resultados académicos, los libros de ficción tienen un impacto muy positivo. Las revistas, los cómics, el manga… no tienen ese impacto. Es una cuestión de volumen. Seguramente sea porque, la mayoría de las veces, el lenguaje empleado no sea lo suficientemente rico.

Por ejemplo, en un bocadillo de un cómic caben muy pocas frases. Y se estima que cada vez que un niño lee un millón de palabras, aprenderá mil de esas palabras. Llegar a mil palabras con libros, implica que hay que leer de 10 a 15 libros. En el caso de los cómics y los mangas, habría que leer cientos, así que es una cuestión de volumen.

No puedes meter pensamientos complejos en el bocadillo de un cómic. Eso no significa que los niños no deban leerlos, porque en los cómics se encuentran cosas relacionadas con la imaginación, también hay conocimiento general, pero a nivel lingüístico, es una cuestión de volumen.

Y hay un tercer grupo, que es el tiempo que pasan leyendo en internet, en las redes sociales, emails, blogs… Los estudios demuestran que tiene un impacto negativo sobre el desarrollo del lenguaje, porque ahí es tan pobre que no solo no le hace ningún favor, sino que le resta tiempo para otras actividades. Leer en internet tiene un efecto negativo..

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«Sin libros, el lenguaje jamás habría alcanzado su nivel de refinamiento e inteligibilidad». ¿Podrías explicarlo un poco más?

En el lenguaje oral, hay mucho que se entiende por el contexto. La emoción es un buen ejemplo. Yo veo la emoción en tu cara, pero para poder describir eso en un libro, no tengo contexto. Con el desarrollo de la imprenta de Guttemberg, cuando empezó a prosperar, tuvimos el mismo movimiento en el lenguaje, porque necesitábamos palabras para describir lo que pasaba en los libros. En francés y en inglés, por ejemplo, se crearon millones de palabras nuevas, había que reciclar palabras, transformar otras… Hubo un florecimiento verdadero de palabras en ese momento.

Y otra cosa importante sobre el lenguaje escrito es que ha habido una normalización del lenguaje. Para que los libros pudieran ser leídos por una gran parte de la población, hubo un movimiento de normalización y de unificación del vocabulario y de la gramática, de manera que cada uno no pudiera leer y escribir como le diera la gana. Se generó una comunidad pequeña que se dedicaba a regular el lenguaje.

Si el libro es el formato más adecuado para adquirir conocimientos, ¿qué pasa con esa corriente, al menos en España, en la que las escuelas sustituyen los libros impresos por los manuales online y digitales, con el uso de tablets? ¿Somos conscientes de lo contraproducente que puede ser?

Hay dos maneras de ver el problema. Suecia es un buen ejemplo. Eso lo hicieron en Suecia porque pensaron que era algo bueno, realmente, para la ecología, para que los niños no tuvieran que llevar tanto peso; y también pensaron que era positivo porque no tenía ningún tipo de impacto sobre la comprensión. Y después de haberlo llevado a cabo, se dieron cuenta de que estaban equivocados. Ni siquiera para la ecología: tener estos libros en una tablet solo funciona para los lectores muy intensivos que leen más de 40 o 50 libros al año.

Luego están los costes. Se dieron cuenta de que no ahorra tanto dinero pasarse a formatos electrónicos. Y el último motivo es que hay estudios que han demostrado que, especialmente con lo que respecta a los libros de texto, la comprensión mejora mucho sobre papel. Así que Suecia ha decido dejar de hacerlo.

Pero sigue habiendo políticos hoy en día que consideran que lo que importa no son los niños, sino el coste. Esa es la base de la digitalización del sistema escolar. No tiene que ver con aprendizaje pedagógico, porque todos sabemos cómo funciona esto, es una cuestión de dinero. Por eso Suecia y otros países como EEUU están retrocediendo.

España es como Francia, en ese sentido, siempre parece que vamos 10 años por detrás de las investigaciones. Con todo lo que sabemos ahora, no tiene ningún sentido que les demos tablets o libros electrónicos a los niños. Es increíble, es imposible de entender cómo podemos hacer esto. No hay ningún estudio que diga que es una buena idea, ¿por qué lo hacemos?

En el libro no pretende ser catastrófico ni apocalíptico, sino optimista, pero lo cierto es que los niños no leen en la actualidad, y eso genera un problema porque muchos de esos niños ya son profesores de hoy, que no han leído; y van a ser profesores mañana, que tampoco han leído, y eso es un problema. ¿Cómo podemos solventarlo?

Es uno de los principales problemas. En Francia es visible. Recientemente, ha habido un examen para los profesores. Les dieron una poesía escrita por Victor Hugo y tenían que explicar una palabra bastante común para cualquier lector. Y la mayoría de los candidatos no la conocía.

Esa palabra, si eres lector, aparece con mucha frecuencia en los textos, pero en el dominio oral casi nunca se escucha. Así que o lees mucho y conoces esa palabra, o no lees y no tienes apenas posibilidades de conocerla, y hay muchas palabras así.

Un estudio demuestra que, hace 30 años, le preguntabas a los docentes si les gustaba leer, y solo un 2% decía que no; ahora es casi un tercio. Y esto es un problema, porque para transmitir la literatura o el amor por el lenguaje, necesitamos lectores. Es muy difícil hacerlo si no se es lector. Un profesor se hace cada vez menos competente por culpa de esto. Esto no significa que lo sean todos, pero se hace cada vez más difícil encontrar profesores competentes por varios motivos.

Bradbury decía: «No necesitas quemar libros para destruir una cultura, solo tienes que hacer que la gente deje de leerlos». Para construir un lenguaje como el español o el francés, que son lenguas muy elaboradas, se ha tardado cientos de años en crearlas, pero en un par de generaciones se podrían destruir. Cuando nadie sepa o tenga la habilidad de transmitir la riqueza de ese idioma, irá muriendo. Así que sí, es un tema.

Y una cosa que habría que hacer y que es muy importante sería pagar mejor al profesorado para tratarlo mejor. No sé cómo será en España, pero en Francia están infrapagados. Los datos muestran que el crecimiento económico de un país, la habilidad, por ejemplo, de tener patentes, es muy dependiente no solo de la inteligencia y del conocimiento del 4 o 5% que se supone que es inteligente (que es el criterio que se sigue actualmente), sino sobre el ratio global de toda la población, cómo de inteligente es la población de un país de media. La inteligencia global de la población es importante para la salud económica de un país.

Y los países asiáticos, en concreto China, lo están haciendo muy muy bien, en ese sentido. Por eso tienen regulaciones y reglas tan drásticas en contra del uso de las pantallas a niveles institucionales por parte de los niños. No es por empatía, es porque se han dado cuenta de que, si no lo hacen, es malo para el crecimiento, para la economía y para el país en sí.

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