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7 de marzo 2016    /   BUSINESS
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Masdar: cuando los jeques sueñan con ovejas eléctricas

7 de marzo 2016    /   BUSINESS     por          
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En 2006, el emirato de Abu Dabi anunció un proyecto de vanguardia: Masdar, una ciudad sustentable sin emisiones de carbono, desperdicios o combustibles fósiles. En árabe masdar significa fuente, nombre apropiado pues el objetivo era convertir la ecociudad en un centro mundial de negocios e investigación, rebosante de vida académica y social. Su habitabilidad, arquitectura inteligente, servicios de alta tecnología y sistemas de transporte serían incomparables. Hoy, la utopía de la ciudad perfecta está siendo revisada, pero Masdar sigue adelante.

Años antes, la firma de arquitectos que dirige Norman Foster, había recibido un mensaje: ¿Estaría Foster + Partners interesada en construir una ciudad sustentable? Sucedió que el jeque Khalifa bin Zayed Al Nahyan, rey de Abu Dabi y presidente de los Emiratos Árabes Unidos, había tenido una idea: sabía que la principal riqueza de su emirato era el petróleo y que este se acabaría. Entonces encargó a sus asesores un plan a largo plazo para que su país pudiese diversificar su economía. La respuesta: invertir en energías renovables.

Masdar

Steven Geiger, ex director de proyecto de Masdar, resume aquella conversación: «Nosotros producimos petróleo –nos dijeron— pero queremos participar en la solución del problema energético y, al mismo tiempo, ganar dinero. Y cuando los mercados de la energía renovable crezcan, nos gustaría participar de eso también». El emirato estaba decidió a hacer la apuesta. Pero ya en 2008 un académico de la Universidad de Cornell, Brian Stilwell, había señalado el fallo: «La ciudad más sostenible del mundo va estar rodeada de algunos de los desarrollos urbanos menos sustentables del mundo». Pero el emirato tenía los medios y la convicción, y el ambicioso proyecto siguió adelante.

masdar

Los tres niveles de Masdar según Norman Foster
Los tres niveles de Masdar según Norman Foster

Masdar ocupó una zona de 6 kilómetros cuadrados, situada a 17 kilómetros de la capital. Foster y sus asociados diseñaron y construyeron la primera etapa elevando la ecociudad sobre una plataforma. El objetivo era reducir el contacto con las altas temperaturas del terreno y, a la vez, alojar ductos de servicios y sistemas de transporte. A continuación, surgieron los primeros edificios destinados a viviendas, oficinas e instituciones. Se diseñó el sistema de transporte con podcars, vehículos eléctricos autónomos que se deslizan sobre rieles bajo la superficie de la ciudad. Y entró en funcionamiento el entramado de paneles solares de altura que suministraría la energía a edificios y servicios.

Masdar según Norman Foster
Masdar según Norman Foster

Incluso se estudiaron los recorridos de las corrientes de aire que refrescarían la urbe. Inspirada en la arquitectura árabe tradicional de Yemen y Omán, la torre de ventilación absorbería el aire caliente, lo refrescaría y redistribuiría por las calles del complejo. Esas vías estrechas, pensadas para tránsito peatonal entre los distintos edificios, logran que la penetración del sol sea casi nula. Además se planeó que en el futuro un anillo de vegetación protegería toda la ciudad de las tormentas de arena.

Espacios-verdes, sombra y paneles solares según Norman Foster
Espacios-verdes, sombra y paneles solares según Norman Foster

Masdar entró en funcionamiento, convirtiéndose en una medina, pero una medina de alta tecnología, con sensores de ahorro de luz y agua. «Siento que vivo en una novela de ciencia ficción», comentó una estudiante. Se construyeron la universidad, la central de Siemens para todo Medio Oriente y las oficinas centrales de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Y también modernos bloques de viviendas de terracota destinadas a estudiantes y nuevos habitantes, decorados  con motivos arabescos geométricos.

Y entonces llegó la crisis. Dubái, uno de los siete emiratos que forman los EAU, se declaró en bancarrota y la vecina Abu Dabi debió ir al rescate. Dubái era uno de aquellos «desarrollos urbanos menos sustentables del mundo». Había apostado fuertemente por el mercado inmobiliario y terminó acumulando una deuda de 59.000 millones de dólares. Cuando la economía de Dubái se derrumbó en 2009, el mercado inmobiliario se fue a pique. Y Masdar, el sueño ecológico de Abu Dabi, sufrió las consecuencias.

Edificaciones de terracota
Edificaciones de terracota

El sultán Ahmed al-Jaber, presidente de Mubadala, empresa dedicada a financiar Masdar y diversificar las demás inversiones de Abu Dabi, admitió el revés: «Tuvimos que pisar el freno y revisar nuestros planes». El legendario inversor Jim Chanos, referente habitual del Wall Street Journal y otras publicaciones especializadas, lo expresó de forma aún más clara: «Vayan a Dubái y verán lo que pasó. Yo lo llamo el ‘complejo de constructor’. Ese complejo consiste en  creer que se puede levantar edificio tras edificio tras edificio para atraer a inversores; y en  estar convencido de que estos se establecerán y abrirán allí sus oficinas. Pero lo que ocurre tarde o temprano es que el constructor se da cuenta de que edificó demasiado».

masdar

Y como es el dinero quien manda y no los sueños, el desarrollo de Masdar quedó en suspenso. Además, nadie había previsto la llegada del coche eléctrico ni tomado en cuenta la cultura del  combustible subvencionado de Abu Dabi. La ecociudad estaba aislada y sus habitantes potenciales siguen sin llegar en las cantidades esperadas. Brent Toderian, ex director de planificación urbana de Vancouver, una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, profundiza: «El aspecto tecnológico es una ventaja, pero nada reemplaza una comunidad unida, completa y con una buena relación vivienda/empleo. Nosotros no solo somos sostenibles en lo medioambiental, también lo somos económica y socialmente».

El jeque de Abu Dabi y el CEO de Masdar en un podcar
El jeque de Abu Dabi y el CEO de Masdar en un podcar

Pero no todo es tan sombrío como parece. El Masdar Institute for Science and Tecnology  –creado en conjunto con el MIT, su homólogo de Massachussets— se ha convertido en uno de los proyectos más prometedores de Medio Oriente. «La calidad académica de los egresados es sobresaliente y sus investigaciones, de vanguardia», subraya Steven Geiger. Hasta la fecha, la institución ha producido y registrado más de cuarenta patentes. Y si bien las ambiciones del emirato eran mayores, también es mucho lo que se ha conseguido. Uno de los logros más trascendentes de Masdar, y curiosamente el menos evidente, es su ejemplo tecnológico.

Biblioteca del MIST
Biblioteca del MIST

Ciudades como Songdo, en Corea del sur, Konza Techno City, en Kenia, y otros muchos proyectos de más o menos éxito en Portugal y China nunca hubieran existido sin el liderazgo inicial de Masdar. En la actualidad, Abu Dabi invierte en plantas de energía solar en Mauritania, España y pronto lo hará también en Gran Bretaña y Alemania. «En seis años, Arabia Saudí estará produciendo 40 gigavatios de media de renovables. Jordania, Marruecos y otros países de Medio Oriente y el Magreb siguen sus pasos». Y si ha habido errores, estos son parte del proceso de crear algo completamente nuevo.

masdar

Masdar Place de día
Masdar Place de día
Masdar Place de noche
Masdar Place de noche

Hoy aquella primera fase de construcción de Masdar City parece un trozo de ciudad caído del cielo. Su población estable consta casi exclusivamente de estudiantes y de las numerosas compañías y emprendimientos verdes que iban a ser el motor de su crecimiento. Solo una proporción menor ha respondido a la llamada. Pero es importante pensar en términos más amplios. «Nosotros tenemos la misma filosofía que la NASA», explica Fred Moavenzadeh, director del MIST. «Ellos llevaron al hombre a la luna para demostrar la pujanza de EEUU en esa área tecnológica. Masdar fue fundada para mostrar el compromiso de Abu Dabi con el aire limpio y la tecnología. Hoy nuestro emirato es uno de los mayores, acaso el mayor, inversor en energías renovables. Y si ese es su rol en el panorama mundial, yo diría que Masdar ha sido un éxito».

Concentrador de energía solar
Concentrador de energía solar
Shams granja solar
Shams granja solar

Shams detalle

Shams detalle

Masdar hoy
Masdar hoy

 

En 2006, el emirato de Abu Dabi anunció un proyecto de vanguardia: Masdar, una ciudad sustentable sin emisiones de carbono, desperdicios o combustibles fósiles. En árabe masdar significa fuente, nombre apropiado pues el objetivo era convertir la ecociudad en un centro mundial de negocios e investigación, rebosante de vida académica y social. Su habitabilidad, arquitectura inteligente, servicios de alta tecnología y sistemas de transporte serían incomparables. Hoy, la utopía de la ciudad perfecta está siendo revisada, pero Masdar sigue adelante.

Años antes, la firma de arquitectos que dirige Norman Foster, había recibido un mensaje: ¿Estaría Foster + Partners interesada en construir una ciudad sustentable? Sucedió que el jeque Khalifa bin Zayed Al Nahyan, rey de Abu Dabi y presidente de los Emiratos Árabes Unidos, había tenido una idea: sabía que la principal riqueza de su emirato era el petróleo y que este se acabaría. Entonces encargó a sus asesores un plan a largo plazo para que su país pudiese diversificar su economía. La respuesta: invertir en energías renovables.

Masdar

Steven Geiger, ex director de proyecto de Masdar, resume aquella conversación: «Nosotros producimos petróleo –nos dijeron— pero queremos participar en la solución del problema energético y, al mismo tiempo, ganar dinero. Y cuando los mercados de la energía renovable crezcan, nos gustaría participar de eso también». El emirato estaba decidió a hacer la apuesta. Pero ya en 2008 un académico de la Universidad de Cornell, Brian Stilwell, había señalado el fallo: «La ciudad más sostenible del mundo va estar rodeada de algunos de los desarrollos urbanos menos sustentables del mundo». Pero el emirato tenía los medios y la convicción, y el ambicioso proyecto siguió adelante.

masdar

Los tres niveles de Masdar según Norman Foster
Los tres niveles de Masdar según Norman Foster

Masdar ocupó una zona de 6 kilómetros cuadrados, situada a 17 kilómetros de la capital. Foster y sus asociados diseñaron y construyeron la primera etapa elevando la ecociudad sobre una plataforma. El objetivo era reducir el contacto con las altas temperaturas del terreno y, a la vez, alojar ductos de servicios y sistemas de transporte. A continuación, surgieron los primeros edificios destinados a viviendas, oficinas e instituciones. Se diseñó el sistema de transporte con podcars, vehículos eléctricos autónomos que se deslizan sobre rieles bajo la superficie de la ciudad. Y entró en funcionamiento el entramado de paneles solares de altura que suministraría la energía a edificios y servicios.

Masdar según Norman Foster
Masdar según Norman Foster

Incluso se estudiaron los recorridos de las corrientes de aire que refrescarían la urbe. Inspirada en la arquitectura árabe tradicional de Yemen y Omán, la torre de ventilación absorbería el aire caliente, lo refrescaría y redistribuiría por las calles del complejo. Esas vías estrechas, pensadas para tránsito peatonal entre los distintos edificios, logran que la penetración del sol sea casi nula. Además se planeó que en el futuro un anillo de vegetación protegería toda la ciudad de las tormentas de arena.

Espacios-verdes, sombra y paneles solares según Norman Foster
Espacios-verdes, sombra y paneles solares según Norman Foster

Masdar entró en funcionamiento, convirtiéndose en una medina, pero una medina de alta tecnología, con sensores de ahorro de luz y agua. «Siento que vivo en una novela de ciencia ficción», comentó una estudiante. Se construyeron la universidad, la central de Siemens para todo Medio Oriente y las oficinas centrales de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Y también modernos bloques de viviendas de terracota destinadas a estudiantes y nuevos habitantes, decorados  con motivos arabescos geométricos.

Y entonces llegó la crisis. Dubái, uno de los siete emiratos que forman los EAU, se declaró en bancarrota y la vecina Abu Dabi debió ir al rescate. Dubái era uno de aquellos «desarrollos urbanos menos sustentables del mundo». Había apostado fuertemente por el mercado inmobiliario y terminó acumulando una deuda de 59.000 millones de dólares. Cuando la economía de Dubái se derrumbó en 2009, el mercado inmobiliario se fue a pique. Y Masdar, el sueño ecológico de Abu Dabi, sufrió las consecuencias.

Edificaciones de terracota
Edificaciones de terracota

El sultán Ahmed al-Jaber, presidente de Mubadala, empresa dedicada a financiar Masdar y diversificar las demás inversiones de Abu Dabi, admitió el revés: «Tuvimos que pisar el freno y revisar nuestros planes». El legendario inversor Jim Chanos, referente habitual del Wall Street Journal y otras publicaciones especializadas, lo expresó de forma aún más clara: «Vayan a Dubái y verán lo que pasó. Yo lo llamo el ‘complejo de constructor’. Ese complejo consiste en  creer que se puede levantar edificio tras edificio tras edificio para atraer a inversores; y en  estar convencido de que estos se establecerán y abrirán allí sus oficinas. Pero lo que ocurre tarde o temprano es que el constructor se da cuenta de que edificó demasiado».

masdar

Y como es el dinero quien manda y no los sueños, el desarrollo de Masdar quedó en suspenso. Además, nadie había previsto la llegada del coche eléctrico ni tomado en cuenta la cultura del  combustible subvencionado de Abu Dabi. La ecociudad estaba aislada y sus habitantes potenciales siguen sin llegar en las cantidades esperadas. Brent Toderian, ex director de planificación urbana de Vancouver, una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, profundiza: «El aspecto tecnológico es una ventaja, pero nada reemplaza una comunidad unida, completa y con una buena relación vivienda/empleo. Nosotros no solo somos sostenibles en lo medioambiental, también lo somos económica y socialmente».

El jeque de Abu Dabi y el CEO de Masdar en un podcar
El jeque de Abu Dabi y el CEO de Masdar en un podcar

Pero no todo es tan sombrío como parece. El Masdar Institute for Science and Tecnology  –creado en conjunto con el MIT, su homólogo de Massachussets— se ha convertido en uno de los proyectos más prometedores de Medio Oriente. «La calidad académica de los egresados es sobresaliente y sus investigaciones, de vanguardia», subraya Steven Geiger. Hasta la fecha, la institución ha producido y registrado más de cuarenta patentes. Y si bien las ambiciones del emirato eran mayores, también es mucho lo que se ha conseguido. Uno de los logros más trascendentes de Masdar, y curiosamente el menos evidente, es su ejemplo tecnológico.

Biblioteca del MIST
Biblioteca del MIST

Ciudades como Songdo, en Corea del sur, Konza Techno City, en Kenia, y otros muchos proyectos de más o menos éxito en Portugal y China nunca hubieran existido sin el liderazgo inicial de Masdar. En la actualidad, Abu Dabi invierte en plantas de energía solar en Mauritania, España y pronto lo hará también en Gran Bretaña y Alemania. «En seis años, Arabia Saudí estará produciendo 40 gigavatios de media de renovables. Jordania, Marruecos y otros países de Medio Oriente y el Magreb siguen sus pasos». Y si ha habido errores, estos son parte del proceso de crear algo completamente nuevo.

masdar

Masdar Place de día
Masdar Place de día
Masdar Place de noche
Masdar Place de noche

Hoy aquella primera fase de construcción de Masdar City parece un trozo de ciudad caído del cielo. Su población estable consta casi exclusivamente de estudiantes y de las numerosas compañías y emprendimientos verdes que iban a ser el motor de su crecimiento. Solo una proporción menor ha respondido a la llamada. Pero es importante pensar en términos más amplios. «Nosotros tenemos la misma filosofía que la NASA», explica Fred Moavenzadeh, director del MIST. «Ellos llevaron al hombre a la luna para demostrar la pujanza de EEUU en esa área tecnológica. Masdar fue fundada para mostrar el compromiso de Abu Dabi con el aire limpio y la tecnología. Hoy nuestro emirato es uno de los mayores, acaso el mayor, inversor en energías renovables. Y si ese es su rol en el panorama mundial, yo diría que Masdar ha sido un éxito».

Concentrador de energía solar
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Shams granja solar
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