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31 de enero 2017    /   BRANDED CONTENT
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La curiosa historia que esconde una botella de ginebra

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Dicen que cuando haces lo que te gusta no pasa el reloj. Ni el calendario. El primer maestro destilador de Master’s Gin pasó años recorriendo el Pirineo, buscando los secretos de las hierbas de la cordillera. Eran los primeros años ochenta y mientras España se movía rápido y las cosas empezaban a precipitarse, en este rincón de las montañas un hombre con paciencia de artesano y curiosidad de alquimista estudiaba botánicos, destilaba brebajes y probaba una y otra vez hasta dar con la fórmula perfecta.

A diferencia de lo que ocurre con otros destilados no hay una fórmula estándar para fabricar ginebra. Si tuviéramos que definir esta bebida caeríamos muy probablemente en una imprecisión, pues en su proceso de destilación cada productor puede añadir distintos ingredientes botánicos, dando como resultado una bebida que difiere enormemente según sus componentes. Los maestros artesanos de Master’s Gin no vieron en esto una dificultad sino una oportunidad, una ventana a la creatividad.

Por eso, a pesar de dar con la fórmula original en 1982, los maestros que fueron sucediendo al original han ido perfeccionando la elaboración de esta ginebra. Y el tiempo ha ido reconociéndoles el esfuerzo. Premios como el de San Francisco World Spirits Competition —que la aupó a la categoría de mejor ginebra del mundo— la New York World Wine & Spirits Competition y la China Wine & Spirits Awards han sido un revulsivo, pero no un motivo para contentarse. La perfección sólo se consigue con el tiempo, y estos maestros pretenden utilizar mucho de lo segundo para conseguir lo primero. Y están muy cerca.

Master’s Gin es una London Dry Gin. La proliferación de esta tipología de ginebra hace pensar que no haya otra, hace que su descripción como tal pierda todo tipo de significado. Pero lo tiene. La ginebra, a pesar de lo que pueda parecer, no nació en Inglaterra. Era una bebida bastante común en ese país que se importaba de Holanda, donde se llamaba entonces geneber.

Pero cuando llegó Guillermo III de Orange al trono, a finales del siglo XVII, y decidió prohibir las importaciones con los Países Bajos, así que los ingleses tuvieron que apañárselas creando su propio brebaje. De ahí nace la diferenciación entre el London Dry Gin y la ginebra holandesa, que tiene un cuerpo más fuerte y suele tomarse sola. El London Dry Gin, por el contrario, es el rey de las mezclas desde el momento mismo de su invención.

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Master’s Gin también tiene su propia historia. La de las destilerías MG, una empresa familiar con más de 150 años de historia y cinco generaciones al frente. La que ha ido labrándose con los años, enriqueciéndose de matices con el tiempo, recorriendo el mundo en busca de los ingredientes perfectos.

Naranjas dulces de Valencia, naranjas amargas de Sevilla, el cardamomo aromático de Guatemala, coriandro especiado del campo español… La lista sigue y se prolonga pero lo mejor es intuirla a sorbitos cortos. Sentir que tu copa contiene todo el tiempo y dedicación para que este instante, por breve que parezca, dure eternamente.

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Dicen que cuando haces lo que te gusta no pasa el reloj. Ni el calendario. El primer maestro destilador de Master’s Gin pasó años recorriendo el Pirineo, buscando los secretos de las hierbas de la cordillera. Eran los primeros años ochenta y mientras España se movía rápido y las cosas empezaban a precipitarse, en este rincón de las montañas un hombre con paciencia de artesano y curiosidad de alquimista estudiaba botánicos, destilaba brebajes y probaba una y otra vez hasta dar con la fórmula perfecta.

A diferencia de lo que ocurre con otros destilados no hay una fórmula estándar para fabricar ginebra. Si tuviéramos que definir esta bebida caeríamos muy probablemente en una imprecisión, pues en su proceso de destilación cada productor puede añadir distintos ingredientes botánicos, dando como resultado una bebida que difiere enormemente según sus componentes. Los maestros artesanos de Master’s Gin no vieron en esto una dificultad sino una oportunidad, una ventana a la creatividad.

Por eso, a pesar de dar con la fórmula original en 1982, los maestros que fueron sucediendo al original han ido perfeccionando la elaboración de esta ginebra. Y el tiempo ha ido reconociéndoles el esfuerzo. Premios como el de San Francisco World Spirits Competition —que la aupó a la categoría de mejor ginebra del mundo— la New York World Wine & Spirits Competition y la China Wine & Spirits Awards han sido un revulsivo, pero no un motivo para contentarse. La perfección sólo se consigue con el tiempo, y estos maestros pretenden utilizar mucho de lo segundo para conseguir lo primero. Y están muy cerca.

Master’s Gin es una London Dry Gin. La proliferación de esta tipología de ginebra hace pensar que no haya otra, hace que su descripción como tal pierda todo tipo de significado. Pero lo tiene. La ginebra, a pesar de lo que pueda parecer, no nació en Inglaterra. Era una bebida bastante común en ese país que se importaba de Holanda, donde se llamaba entonces geneber.

Pero cuando llegó Guillermo III de Orange al trono, a finales del siglo XVII, y decidió prohibir las importaciones con los Países Bajos, así que los ingleses tuvieron que apañárselas creando su propio brebaje. De ahí nace la diferenciación entre el London Dry Gin y la ginebra holandesa, que tiene un cuerpo más fuerte y suele tomarse sola. El London Dry Gin, por el contrario, es el rey de las mezclas desde el momento mismo de su invención.

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Naranjas dulces de Valencia, naranjas amargas de Sevilla, el cardamomo aromático de Guatemala, coriandro especiado del campo español… La lista sigue y se prolonga pero lo mejor es intuirla a sorbitos cortos. Sentir que tu copa contiene todo el tiempo y dedicación para que este instante, por breve que parezca, dure eternamente.

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