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29 de enero 2016    /   CREATIVIDAD
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Las extrañas imágenes con comida de Matija Erceg

29 de enero 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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«Siempre me ha gustado la yuxtaposición de elementos y el Photoshop, así que decidí divertir a la gente con unas piezas que mezclan comida con cosas que no tienen relación alguna con ella», explica la diseñadora y artista Matija Erceg, responsable de Serious Design, página en la que sube creaciones en las que mezcla carne y objetos cotidianos. Un trabajo cuya inspiración no procede de los mercados de abasto sino de internet. «Me inspiré en una foto que vi por tumblr de unas chanclas hechas con un filete y ya llevo más de un año con ello».

Las herramientas para crear estas piezas son el Photoshop, «una carpeta llamada “Inspiración” en la que voy guardando imágenes, el 99% de las cuales son de comida» y una paleta de colores planos muy básicos que colocan las piezas en un extraño «no lugar».

«En un futuro me gustaría colocar los objetos interactuando en un escenario real pero eso será en otra fase del proyecto. Por ahora prefiero mantener la serie “pura”. De hecho, aquellas que están en la frontera entre lo puro y lo otro me hacen sentir un poco incómoda. Por ejemplo, las gafas de realidad virtual de carne, que precisan de una cabeza de cristal para que se vean bien y que, en mi opinión, supone uno de sus puntos débiles».

A pesar de esa aparente sencillez estética, las piezas de Matija Erceg transitan territorios muy diversos. Desde el retoque fotográfico puro y duro, al collage, el humor, el surrealismo, aunque intelectualizar su trabajo no es precisamente su principal preocupación.

«Puede que mi trabajo encaje en algo que podríamos llamar surrealismo, pero lo hago sin intención de que sea así. Mi preocupación se limita a gustar al mayor número de gente con mi trabajo y eso implica utilizar objetos reconocibles. Por eso creo que, más que en la línea del surrealismo, están en la del pop-art. Siempre tengo presente que el trabajo se va a ver principalmente en Instagram, donde solo tienes una fracción de segundo para ver un trabajo antes de pasar al siguiente. Así que otro elemento de inspiración es el deseo de tener éxito en un entorno como ese».

Definitivamente, Erceg no trabaja con una intencionalidad artística. Por lo tanto, lo de considerar su obra como «poesía visual», mejor ni mencionarlo.

«He tenido que mirar lo que significaba “poesía visual”… Creo que es más bien “haiku visual”, pero tampoco estoy segura porque, en el fondo, no hay una narración. Además son piezas pensadas para un consumo muy inmediato y no sé si eso puede considerarse poesía. Si piensas que las novelas son grandes obras de arte, entonces lo mío sí que podría ser un poema.

»En todo caso, no soy mucho de etiquetas. Por eso he titulado a todo esto “Serious design”, porque no es nada serio. Para mí es más sencillo abordar las cosas desde el punto de vista sarcástico que desde la idealización. Es tan sencillo como decir “vamos a jugar con esto” y crear pequeños momentos de diversión hasta que deje de divertirnos. Llámalo poesía, meme, low-art, surrealismo, lo que quieras. Una vez alguien me preguntó que como llamaría al género de cosas que hago y le respondí que beefwave. Creo que fue divertido».

En lo que sí que parece que está claro es que Matija Erceg tiene talento para crear piezas de gran potencia visual que perfectamente podrían ser fabricadas en la realidad, aunque, evidentemente, cambiando la comida por otros materiales. Por ejemplo, la mochila pollo fabricada en plástico, el skate-pizza en madera, el bolso-carne picada… Creaciones que seguro harían furor en la alfombra roja de los Oscar o Cannes.

«Pienso en ello más de lo que tú puedas imaginar…», reconoce Erceg.

«Siempre me ha gustado la yuxtaposición de elementos y el Photoshop, así que decidí divertir a la gente con unas piezas que mezclan comida con cosas que no tienen relación alguna con ella», explica la diseñadora y artista Matija Erceg, responsable de Serious Design, página en la que sube creaciones en las que mezcla carne y objetos cotidianos. Un trabajo cuya inspiración no procede de los mercados de abasto sino de internet. «Me inspiré en una foto que vi por tumblr de unas chanclas hechas con un filete y ya llevo más de un año con ello».

Las herramientas para crear estas piezas son el Photoshop, «una carpeta llamada “Inspiración” en la que voy guardando imágenes, el 99% de las cuales son de comida» y una paleta de colores planos muy básicos que colocan las piezas en un extraño «no lugar».

«En un futuro me gustaría colocar los objetos interactuando en un escenario real pero eso será en otra fase del proyecto. Por ahora prefiero mantener la serie “pura”. De hecho, aquellas que están en la frontera entre lo puro y lo otro me hacen sentir un poco incómoda. Por ejemplo, las gafas de realidad virtual de carne, que precisan de una cabeza de cristal para que se vean bien y que, en mi opinión, supone uno de sus puntos débiles».

A pesar de esa aparente sencillez estética, las piezas de Matija Erceg transitan territorios muy diversos. Desde el retoque fotográfico puro y duro, al collage, el humor, el surrealismo, aunque intelectualizar su trabajo no es precisamente su principal preocupación.

«Puede que mi trabajo encaje en algo que podríamos llamar surrealismo, pero lo hago sin intención de que sea así. Mi preocupación se limita a gustar al mayor número de gente con mi trabajo y eso implica utilizar objetos reconocibles. Por eso creo que, más que en la línea del surrealismo, están en la del pop-art. Siempre tengo presente que el trabajo se va a ver principalmente en Instagram, donde solo tienes una fracción de segundo para ver un trabajo antes de pasar al siguiente. Así que otro elemento de inspiración es el deseo de tener éxito en un entorno como ese».

Definitivamente, Erceg no trabaja con una intencionalidad artística. Por lo tanto, lo de considerar su obra como «poesía visual», mejor ni mencionarlo.

«He tenido que mirar lo que significaba “poesía visual”… Creo que es más bien “haiku visual”, pero tampoco estoy segura porque, en el fondo, no hay una narración. Además son piezas pensadas para un consumo muy inmediato y no sé si eso puede considerarse poesía. Si piensas que las novelas son grandes obras de arte, entonces lo mío sí que podría ser un poema.

»En todo caso, no soy mucho de etiquetas. Por eso he titulado a todo esto “Serious design”, porque no es nada serio. Para mí es más sencillo abordar las cosas desde el punto de vista sarcástico que desde la idealización. Es tan sencillo como decir “vamos a jugar con esto” y crear pequeños momentos de diversión hasta que deje de divertirnos. Llámalo poesía, meme, low-art, surrealismo, lo que quieras. Una vez alguien me preguntó que como llamaría al género de cosas que hago y le respondí que beefwave. Creo que fue divertido».

En lo que sí que parece que está claro es que Matija Erceg tiene talento para crear piezas de gran potencia visual que perfectamente podrían ser fabricadas en la realidad, aunque, evidentemente, cambiando la comida por otros materiales. Por ejemplo, la mochila pollo fabricada en plástico, el skate-pizza en madera, el bolso-carne picada… Creaciones que seguro harían furor en la alfombra roja de los Oscar o Cannes.

«Pienso en ello más de lo que tú puedas imaginar…», reconoce Erceg.

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