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15 de diciembre 2015    /   CREATIVIDAD
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Mauro Entrialgo dibuja los 23.741 días de la Perfumería Ibarrondo

15 de diciembre 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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Cumplir años es siempre un motivo de celebración, independientemente de lo coqueto que se sea y de las ganas que se tenga por aparentar menos edad. El mejor ejemplo de ello es la Perfumería Ibarrondo, comercio vitoriano coqueto por definición, que este próximo 2016 cumple 65 años.

Para conmemorar semejante onomástica, sus responsables han editado un calendario que narra a través del cómic la historia del comercio, desde que fuera fundado por Carlos Ibarrondo en 1950 hasta la actualidad. Además, el proyecto cuenta con el aliciente de haber sido realizado por Mauro Entrialgo, autor estrechamente relacionado con dicha perfumería.

«Desde finales de los setenta y hasta mediados de los noventa, la perfumería de mi madre estuvo produciendo y regalando a su clientela un calendario de pared. Mi padre dibujó un par de los primeros y yo ilustré también dos o tres. Su formato iba variando. Javier Olivares realizó un collage que se imprimió en un papel especial aromatizado, el escultor Koko Rico elaboró unas esculturitas que se fotografiaron para ilustrar otro, uno de los míos era un álbum de cromos adhesivos, otro año varios ilustradores dibujaron una colección de postales…».

Por diferentes razones, esta tradición acabó siendo abandonada hace unos años pero, coincidiendo con el 65 aniversario de la tienda, se ha vuelto a recuperar.

«Mi hermana, que es la persona que dirige actualmente la perfumería, decidió hacer de nuevo el calendario y yo le propuse que en esta ocasión recogiese la historia de la perfumería en cómic, porque soy muy aficionado, además de a la intrahistoria, a utilizar la historieta en formatos no habituales que cuenten cosas que normalmente no se cuentan de esa manera».

A Elena Entrialgo le pareció buena idea y su hermano Mauro se puso manos a la obra con el proyecto. Primero recopilando toda la información y, más tarde, volcándola en viñetas.

«El proceso de buscar la información fue bastante dificultoso. La fuente fundamental de datos es la memoria de mi madre, de mi hermana Elena y mía propia, pero en ocasiones no coincidían exactamente los recuerdos de cada uno. En varias ocasiones tuve que contrastarlos con otros testimonios de personas cercanas a la familia y con fuentes documentales, como recortes de prensa, mis agendas anuales personales y material impreso promocional de la perfumería».

El talento de la madre de Entrialgo para narrar historias es bien conocida por aquellos que siguen los mil y un proyectos de este ilustrador, que acostumbra a utilizar los recuerdos familiares y las anécdotas de la infancia como material para muchos de sus trabajos.

«Mientras viví en casa de mis padres, diariamente, sobre todo a la hora de la comida, mi madre nos narraba a toda la familia alguna historia que había sucedido en la perfumería o que alguna clienta le había confesado ante el mostrador. Las había románticas, trágicas, divertidas, de interés humano, terroríficas y hasta criminales. Muchas de ellas las he utilizado para algunas de mis historietas y siempre he estado enganchado a estos relatos. Aunque mi madre hace años que está retirada, sigue manteniendo contacto con lo que sucede en la perfumería y, cada vez que hablo con ella, me cuenta alguna historia nueva o nuevos episodios de otras cuyo comienzo me contó en ocasiones anteriores».

A pesar de estar acostumbrado a incluir esas historias en sus trabajos, sintetizar más de cinco décadas en apenas doce páginas no parece ser una labor sencilla precisamente.

«La historieta es un medio que permite sintetizar de forma clara cualquier cosa compleja. Llevo 35 años dedicándome profesionalmente a hacer historietas, con lo que, aunque cualquier proyecto de este tipo de entrada siempre parece una especie de sudoku samurai, en el que hay trozos que se resisten a encajar, al final uno siempre acaba solucionándolo y pasándolo bien en el proceso».

No es frecuente que un comercio permanezca abierto tanto tiempo como la Perfumería Ibarrondo. De hecho, muchas de estas tiendas acaban siendo pasto de las crisis, de la gestión de las segundas generaciones e incluso de normativas como la que ha puesto fin a los arrendamientos de renta antigua. Por eso, cuando un comercio supera el medio siglo de vida es un acontecimiento compartido con la propia ciudad en la que está situado. Eso es lo que ha sucedido con la Perfumería Ibarrondo, todo un clásico de Vitoria, ciudad que ha servido incluso para inspirar «Agua Blanca», un perfume dedicado a la localidad alavesa creado por Teresa Ibarrondo y que resultó ser todo un acontecimiento social.

«Cuando se lanzó la colonia de Vitoria “Agua Blanca”, el departamento de turismo del Ayuntamiento cedió una sala en el palacio de Villasuso para presentarla y convocó a los medios de comunicación. En el caso del calendario es diferente. La intención es hacer un regalo a la clientela asidua de la perfumería y, de paso, documentar su trayectoria. Toda la atención que este hecho despierte en medios de comunicación o instituciones será bien recibida, pero no es su objetivo».

Aquellos que no sean clientes asiduos o los que no puedan desplazarse a Vitoria a obtener un ejemplar físico del calendario, pueden disfrutar del trabajo de Entrialgo gracias a la versión digital del mismo, que puede leerse aquí e incluso descargarse gratuitamente desde iTunes.

Cumplir años es siempre un motivo de celebración, independientemente de lo coqueto que se sea y de las ganas que se tenga por aparentar menos edad. El mejor ejemplo de ello es la Perfumería Ibarrondo, comercio vitoriano coqueto por definición, que este próximo 2016 cumple 65 años.

Para conmemorar semejante onomástica, sus responsables han editado un calendario que narra a través del cómic la historia del comercio, desde que fuera fundado por Carlos Ibarrondo en 1950 hasta la actualidad. Además, el proyecto cuenta con el aliciente de haber sido realizado por Mauro Entrialgo, autor estrechamente relacionado con dicha perfumería.

«Desde finales de los setenta y hasta mediados de los noventa, la perfumería de mi madre estuvo produciendo y regalando a su clientela un calendario de pared. Mi padre dibujó un par de los primeros y yo ilustré también dos o tres. Su formato iba variando. Javier Olivares realizó un collage que se imprimió en un papel especial aromatizado, el escultor Koko Rico elaboró unas esculturitas que se fotografiaron para ilustrar otro, uno de los míos era un álbum de cromos adhesivos, otro año varios ilustradores dibujaron una colección de postales…».

Por diferentes razones, esta tradición acabó siendo abandonada hace unos años pero, coincidiendo con el 65 aniversario de la tienda, se ha vuelto a recuperar.

«Mi hermana, que es la persona que dirige actualmente la perfumería, decidió hacer de nuevo el calendario y yo le propuse que en esta ocasión recogiese la historia de la perfumería en cómic, porque soy muy aficionado, además de a la intrahistoria, a utilizar la historieta en formatos no habituales que cuenten cosas que normalmente no se cuentan de esa manera».

A Elena Entrialgo le pareció buena idea y su hermano Mauro se puso manos a la obra con el proyecto. Primero recopilando toda la información y, más tarde, volcándola en viñetas.

«El proceso de buscar la información fue bastante dificultoso. La fuente fundamental de datos es la memoria de mi madre, de mi hermana Elena y mía propia, pero en ocasiones no coincidían exactamente los recuerdos de cada uno. En varias ocasiones tuve que contrastarlos con otros testimonios de personas cercanas a la familia y con fuentes documentales, como recortes de prensa, mis agendas anuales personales y material impreso promocional de la perfumería».

El talento de la madre de Entrialgo para narrar historias es bien conocida por aquellos que siguen los mil y un proyectos de este ilustrador, que acostumbra a utilizar los recuerdos familiares y las anécdotas de la infancia como material para muchos de sus trabajos.

«Mientras viví en casa de mis padres, diariamente, sobre todo a la hora de la comida, mi madre nos narraba a toda la familia alguna historia que había sucedido en la perfumería o que alguna clienta le había confesado ante el mostrador. Las había románticas, trágicas, divertidas, de interés humano, terroríficas y hasta criminales. Muchas de ellas las he utilizado para algunas de mis historietas y siempre he estado enganchado a estos relatos. Aunque mi madre hace años que está retirada, sigue manteniendo contacto con lo que sucede en la perfumería y, cada vez que hablo con ella, me cuenta alguna historia nueva o nuevos episodios de otras cuyo comienzo me contó en ocasiones anteriores».

A pesar de estar acostumbrado a incluir esas historias en sus trabajos, sintetizar más de cinco décadas en apenas doce páginas no parece ser una labor sencilla precisamente.

«La historieta es un medio que permite sintetizar de forma clara cualquier cosa compleja. Llevo 35 años dedicándome profesionalmente a hacer historietas, con lo que, aunque cualquier proyecto de este tipo de entrada siempre parece una especie de sudoku samurai, en el que hay trozos que se resisten a encajar, al final uno siempre acaba solucionándolo y pasándolo bien en el proceso».

No es frecuente que un comercio permanezca abierto tanto tiempo como la Perfumería Ibarrondo. De hecho, muchas de estas tiendas acaban siendo pasto de las crisis, de la gestión de las segundas generaciones e incluso de normativas como la que ha puesto fin a los arrendamientos de renta antigua. Por eso, cuando un comercio supera el medio siglo de vida es un acontecimiento compartido con la propia ciudad en la que está situado. Eso es lo que ha sucedido con la Perfumería Ibarrondo, todo un clásico de Vitoria, ciudad que ha servido incluso para inspirar «Agua Blanca», un perfume dedicado a la localidad alavesa creado por Teresa Ibarrondo y que resultó ser todo un acontecimiento social.

«Cuando se lanzó la colonia de Vitoria “Agua Blanca”, el departamento de turismo del Ayuntamiento cedió una sala en el palacio de Villasuso para presentarla y convocó a los medios de comunicación. En el caso del calendario es diferente. La intención es hacer un regalo a la clientela asidua de la perfumería y, de paso, documentar su trayectoria. Toda la atención que este hecho despierte en medios de comunicación o instituciones será bien recibida, pero no es su objetivo».

Aquellos que no sean clientes asiduos o los que no puedan desplazarse a Vitoria a obtener un ejemplar físico del calendario, pueden disfrutar del trabajo de Entrialgo gracias a la versión digital del mismo, que puede leerse aquí e incluso descargarse gratuitamente desde iTunes.

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