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12 de diciembre 2018    /   IDEAS
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ilustracion  Estudio Santa Rita

‘Mayorescencia’: las personas mayores son más ‘jóvenes’ que nunca

12 de diciembre 2018    /   IDEAS     por        ilustracion  Estudio Santa Rita
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Hasta finales de los años 50 no había jóvenes en Europa. Los niños, mientras estudiaban, eran niños. En el momento que dejaban la escuela y empezaban a trabajar se convertían en adultos; adultos jóvenes, pero adultos. No existían los adolescentes y jóvenes como tal. Ese grupo de edad entre la infancia y la madurez surgió alrededor de 1957, según el historiador Tony Judt.

Hasta entonces, cuando un niño dejaba el colegio y conseguía un trabajo, el sueldo era para la familia. Ese salario iba al hogar de sus padres mientras vivía con ellos. Pero a finales de la década de los 50, la economía europea había remontado por fin después del colapso de la Segunda Guerra Mundial. En muchos casos, la renta del cabeza de familia daba ya para mantenerlos a todos y el joven podía emplear su dinero en comprarse ropa, un tocadiscos y unos vinilos.

Tener dinero, poder comprar, los convirtió en un nuevo grupo definido por su edad: no eran niños que dependían económicamente de sus padres, pero tampoco eran adultos que debían destinar su salario a la familia. Cuenta Judt que en Francia, en 1965, el 62% de los jóvenes entre 16 y 24 años que vivían con sus padres se quedaban con todo su sueldo para gastarlo en música, moda, salas de fiesta y lo que quisieran. En ese país, en Inglaterra, en Alemania, por primera vez, empezaron a vestir de un modo distinto a sus padres. La ropa se convirtió en una declaración de independencia y rebeldía.

En España ocurrió con los baby boomers (los nacidos en las décadas de 1940 y 1950. Ellos fueron los primeros en llevar una melena popera distinta al peinado clásico de sus padres. Ellas fueron las primeras en ponerse pantalones y minifalda en vez de vestir como sus madres. Los primeros en tener una música propia solo para ellos: el rock, el twist, el pop.

Ahora los baby boomers, con sesenta y tantos y setenta y tantos años, vuelven a romper la estructura de la sociedad por edades como se entendía hasta ahora. Han dejado obsoleta la idea de la «tercera edad» como ese momento de la vida en el que una persona está ya en retirada, enferma, sentada en un sillón, vestida de luto añorando tiempos mejores. La mayoría, por su salud, por su actitud ante la vida, por su forma de vestir, por lo que aportan en la sociedad, no encajan en las palabras anciano y viejo.

Los baby boomers han vuelto a rebelarse. De jóvenes lo hicieron contra una dictadura política y moral. De mayores lo hacen contra una vejez sentada en un sillón. Ni ellos quieren ser viejos ni la sociedad puede permitírselo. Muchos cuidan de los nietos mientras los padres trabajan; cubren gastos de sus hijos cuando el salario no les llega; dan su tiempo y su trabajo al voluntariado… Dicen que lo que más les importa son sus nietos, sus hijos y su salud.

Los nuevos seniors están cambiando el paisaje de las ciudades: ya no hay abuelas vestidas de negro y moño blanco. Ahora son mujeres arregladas, maquilladas, con cortes de pelo juveniles y reflejos dorados, cobrizos, plateados. Ya no hay abuelos con boina agarrados a un pañuelo blanco y un cayado. La generación que estrenó los vaqueros en los años 70 los sigue llevando puestos hoy a los 70 años.

Y, además, se lo pasan bien. Muy bien. Llenan los bares, los clubs de baile, las clases de pilates, y viajan mucho más que los septuagenarios de cualquier otra época en la historia de la humanidad.

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¿Cómo lo investiga un académico?

Santiago Cambero ve esta generación pionera como una oportunidad histórica

Echar encima a las personas mayores de 65 años los atributos de «pasivos» y «dependientes» ya no encaja en el presente. Ellos han dado un puntapié a la palabra vejez y la han lanzado a los individuos de más de 80 años. Estas etiquetas necesitan una revisión urgente porque hoy «la edad cronológica, la que aparece en el DNI, muchas veces no se corresponde con la edad social, psicológica y funcional de la persona», explica el sociólogo Santiago Cambero.

La expresión «los 40 son los nuevos 30» se puede trasladar a «los 70 son los nuevos 60» porque muchas personas se identifican con un perfil social diez años más joven que el de su edad física. Aunque el sociólogo matiza que esto es un cambio progresivo y aún no se puede generalizar: «No todas las personas mayores viven igual. No se puede hablar de una sola forma de envejecer».

A lo largo de la historia, «para establecer los patrones de edad, los historiadores se fijaban en que un individuo participara en los procesos de producción o en los procesos de reproducción. Y había ritos que daban paso de una edad a otra», explica el observador social. «Yo creo que ahora los mayores forman parte de un proceso de posproducción familiar, porque siguen siendo un soporte material vital para toda su familia, y de reproducción social, porque dan cohesión al resto de generaciones al cuidar de sus hijos y sus nietos, y porque aúnan la experiencia del pasado y las expectativas de futuro».

Esta mirada al futuro es otra novedad. Muchos mayores de hoy participan en política y activismo: los yayoflautas del 15-M, los jubilados de Bilbao que salieron en masa para reivindicar el blindaje de sus pensiones… Es una generación con experiencia en los movimientos políticos y sociales. Ellos organizaron las manifestaciones y las actividades clandestinas para derribar el franquismo y conquistar la libertad y los derechos constitucionales. «La generación baby boomer está originando la nueva vejez de las sociedades occidentales por su resilencia, su capacidad de adaptación al cambio y su capacidad de aprendizaje (han pasado de una posguerra a una sociedad telemática). Es una generación que lo ha dado todo y lo sigue dando todo. Tienen una gran conciencia social y una gran responsabilidad cívica».

Cambero destaca la «solidaridad intergeneracional» de los mayores de hoy; es uno de los temas que estudia desde hace años y que aborda en su tesis Ciudadanía y voluntariado senior en la sociedad telemática. El sociólogo recuerda que, cuando se produjo la crisis de 2008, los seniors ayudaron a sus hijos e hicieron de «colchón» para minimizar los azotes de los despidos y las reducciones de sueldos. Y destaca, ante todo, el «trabajo invisible» de las mujeres baby boomers: «Son grandes cuidadoras. Cuidaron a sus padres y ahora cuidan a sus nietos» y, además, han roto con la jerarquía tradicional de la familia para hacerla mucho más democrática. «Antes se decía “cuando seas mayor, comerás huevos”. Ahora los padres y los hijos comemos huevos todos los días», bromea.

El voluntariado social también se está beneficiando de las personas jubiladas. «Van a centros penitenciarios a enseñar informática y alfabetizar a los presos. Cuidan de los espacios verdes de las ciudades y de los parques naturales, recogen basuras… Van a centros de innovación a asesorar a emprendedores. Hay muchos centros cívicos y vecinales gestionados por mayores que se ocupan de enseñar español a inmigrantes y eso crea unos vínculos que enriquecen a los dos: a los jubilados y a los migrantes. Los baby boomers nos están dando una lección de solidaridad intergeneracional que ya veremos si las siguientes generaciones vamos a poder estar a su altura».

Todo esto los ha convertido en una generación pionera, según Cambero. La buena salud les está abriendo puertas que el resto de generaciones no podían ni soñar. «Cada vez hay más individuos de 60 años que están entrenando para hacer maratones. De una forma adaptada a su fuerza, por supuesto, pero lo están haciendo. Son pioneros en esta etapa vital».

Hoy los adultos entre 25 y 49 años forman el 40% de la población; los que tienen entre 50 y 74 años representan el 28%, y los mayores de 75, casi el 10%. Pero según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, en 2064, los adultos no llegarán al 25%; las personas entre 50 y 74 formarán el 30% y los mayores de 75 representarán el 28%. «La prolongación de la vida supondrá que cada vez haya más individuos centenarios y esto supone un reto para la sociedad: la integración de todos, erradicar las barreras arquitectónicas… Y algo aún más importante. Tenemos que luchar contra el edadismo: la discriminación hacia una persona por su edad», advierte Cambero.

En Europa la discriminación se está cebando con los argumentos de la raza, el sexo y también la edad. No es de extrañar en una sociedad que rinde pleitesía a la juventud. «El ancianismo (otra forma de llamar al edadismo) es un conjunto de estereotipos negativos que se asocian al envejecimiento. Muchos creen que el mayor está enfermo, es pobre, es dependiente, es inservible y le gusta vivir solo».

A Cambero le alarman los casos de malos tratos a mayores que se están produciendo en las residencias y en sus propias casas. Desde hace unos años se han empezado a denunciar agresiones. «No son muchas», dice, «pero existen. Y por eso hay organizaciones que están preparando decálogos sobre el trato digno a los mayores».

A menudo los medios de comunicación alarman con el «envejecimiento de la población». «¡No va a haber pensiones para todos!», sueltan algunos, para pasto del miedo y del edadismo. «¡Los viejos están quitando los sueldos a los jóvenes!», berrean, como si los jubilados fueran ladrones en vez de personas que han pasado toda su vida trabajando, cotizando y construyendo un estado de bienestar después de una dictadura. Por eso, frente al concepto de «reto demográfico», Cambero propone el «reto intergeneracional». Porque estas personas están pidiendo participar en la sociedad y se oponen al sobretutelaje y la infantilización de la vejez.

Ese es el desafío actual: cómo aprovechar el talento y el trabajo de este nuevo grupo de edad que estrenan los baby boomers. El sociólogo pone un ejemplo: «Antes los viajes del Imserso hacían posible que personas que nunca habían visto el mar se bañaran en la playa por primera vez. Pero ahora, con salud, energía y cultura, muchos se preguntarán por qué la Agencia de Cooperación Internacional no ofrece la posibilidad de ser cooperantes. Quieren ser protagonistas y tener nuevas experiencias». Hoy, afirma, «se presenta un panorama social muy rico».

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¿Cómo lo entiende un experto en comunicación?

Miguel Ángel Furones: «Se ha producido un rejuvenecimiento de la vejez»

«La nueva generación de mayores viene de Mayo del 68. Esas personas, con diecialgo y veintitantos años, se encontraron a sí mismos como jóvenes. Fue algo revolucionario», reflexiona Miguel Ángel Furones, presidente de honor de Publicis Communications. «Esta generación viene de esos valores; tenían una gran conciencia social. No vienen de una revolución tecnológica como la actual, en la que cada uno está con su dispositivo y eso lleva a la individualidad».

Puede que sea esta conciencia social lo que los lleva a juntarse en clubs, tertulias y cualquier actividad de grupo. A diferencia de sus padres, no suelen encerrarse en casa. Salen. Bastante. Y están empeñados en pasarlo bien. Ellos, de jóvenes, rompieron con las penas de la posguerra que arrastraban sus padres y montaron guateques para bailar. Los Bravos lo cantaron en su hit Los chicos con las chicas: «Las cosas han cambiado, yo soy feliz. (…) Por fin hemos ganado, hay que reír. (…) Y hasta los viejos van a comprender que tú has de vivir».

«Es la primera generación que reivindica el disfrute», dice Furones. «Los mayores de antes no tenían este interés por lo lúdico. No les importaba el sexo, viajar, leer, una buena conversación, tomar un vino despacio… Ahora tiran los tejos, se divierten… No se han apartado del presente».

Este hombre de cuidadísima barba canosa se señala el pantalón y dice: «Mira, 69 años y con vaqueros. Ahora ves a personas de 60 y 70 años vestidos de amarillo. Eso antes era impensable».

Esto ocurre porque la vida se ha alargado. «Es la primera generación bien alimentada. Hemos añadido 20 años a la vida y estos años se han sumado por arriba. Antes te jubilabas a los 65 y te morías a los 68. Ahora te jubilas y quieres vivir otra vida», indica el anterior director creativo mundial de Leo Burnett. «Esto llevará a un modelo distinto de sociedad. Ahora se plantean cuestiones como cuál debe ser la nueva edad de jubilación. Pero, además, si vivimos 120 años, ¿vas a estar casado 100 años con la misma persona?».

Dice Furones que las personas mayores tienen la necesidad de seguir contribuyendo en la sociedad. A muchos les molesta que los traten de esa forma babosa con la que se trata a los bebés y a los abuelos, con ese «¡pero qué guapo está usted!» maternal como el «¡qué guapo está mi niño!» que se dice al niño de pañales. Fail. Los mayores huyen de este trato. Es más, según el escritor y experto en creatividad, empiezan a reivindicar ser mayor: «El otro día me preguntaron la edad y dije: “Soy de la primera mitad del siglo pasado”», relata. «Esta subida de estatus se está produciendo desde lo lúdico. Son personas que saben vivir. Muchos tienen dinero, cogen aviones, van a restaurantes (antes solo iban si los llevaban los hijos)… Hoy es habitual ver a personas de esta edad en bares de copas, gimnasios… Se ha producido un rejuvenecimiento de la vejez».

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¿Cómo lo explica una investigadora de mercado?

Ángeles Zabaleta: «Yo nunca vi a mis abuelos en chándal»

2015 dio el campanazo. Un año que celebra más entierros que nacimientos es una seria advertencia: la población española es cada vez más de abuelos que de nietos. Entonces la empresa de investigación de mercados Nielsen entendió que era el momento de poner la lupa sobre este grupo de personas. «Vimos que los seniors habían cambiado mucho y que van a seguir cambiando en las próximas generaciones», indica Ángeles Zabaleta, responsable del Área del consumidor de esta compañía.

Los nuevos mayores han aprendido que es mejor prevenir una enfermedad que curarla. No quieren ser personas dependientes y decrépitas. «Los abuelos de antes tomaban medicinas cuando aparecía la enfermedad. Los de hoy intentan prevenirla. Es un consumidor más informado, que toma una dieta equilibrada y va al gimnasio», indica, como experta de mercado. Y, al momento, añade un comentario de ciencia a pie de calle: «Yo nunca vi a mis abuelos en chándal».

La diversión de los baby boomers tampoco tiene mucho que ver con la de sus padres. Ellos, después de su jubilación, no tuvieron mucho más que las cartas, la tele, sacar la silla a la calle para hablar con las vecinas y los viajes del Imserso. Zabaleta destaca que «los seniors de hoy son mucho más activos y destinan parte de su dinero al ocio y a productos y servicios para estar fuera de casa».

¿Cómo lo vive una mujer jubilada de 74 años?

Mari Carmen García: un autorretrato generacional en pocas líneas

«Los abuelos y las abuelas de hoy constituyen un soporte muy importante en las familias. En su organización y en su economía. Llevan y recogen a los niños del colegio. Los cuidan si están enfermos; los atienden si los padres viajan. Algunos abuelos los acompañan y otros los crían para que los padres puedan atender sus trabajos. Cuando viven cerca son los que ponen la mesa porque tienen tiempo para guisar.

Los abuelos y las abuelas de hoy tienen buen estado de salud y eso les permite muchas cosas, entre otras, organizarse en los centros de mayores. Estos espacios representan el lugar de encuentro y de aprendizaje de muchas actividades que siempre les interesaron, pero que no pudieron realizar porque antes no había tiempo ni ocasión.

Las personas mayores hoy hacen actividades físicas: gimnasia, aerobic, pilates, yoga,
sevillanas, bailes en línea, bachata, castañuelas. Actividades artísticas y culturales: teatro, pintura, taracea, ganchillo, bolillo, papiroflexia, informática, memoria, lengua y cultura general, francés. Los monitores de los talleres son voluntarios y eso hace su labor doblemente valiosa.

Tienen interés por aprender. Ante los avances rápidos de nuestra época, no quieren quedarse al margen. Quieren seguir aprendiendo, mantenerse, relacionarse. Se sienten activos y quieren seguir activos.
Desde los centros de mayores organizan excursiones y viajes. Para muchos es algo que no hicieron antes. Estos encuentros impulsan a los mayores a cuidar su imagen, ordenar su tiempo y, sobre todo, a buscar la satisfacción de vivir y, por qué no, la felicidad».

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En busca de un nombre

Aún no hay una palabra que designe a este grupo de edad: los mayores de 65 años que siguen siendo parte activa de la sociedad. En 2016, Nielsen utilizó el término viejenial. Algunos fruncieron el ceño. Lo viejo es lo que ya no sirve. Pocos se identifican con este significado y a la mayoría les chirría ese eco de desprecio que arrastra hoy la palabra.

«Sabemos que a muchas personas no les sonó bien, pero nuestra propuesta estaba hecha desde el cariño. Decidimos llamarlos viejenial precisamente para expresar que no tienen nada que ver con los viejos de antes. En esta palabra unimos al senior (viej) y las actitudes de vida que comparten con los milenials (enial)», explica Ángeles Zabaleta, responsable del Área de Consumo de Nielsen.

Los baby boomers y los milenials tienen la misma actitud de vida ante la tecnología, la salud y el ocio. Ambos usan los mismos ordenadores y teléfonos móviles. Todos utilizan las redes sociales, los grupos de Whatsapp y se vuelven locos con los emojis (quizá los baby boomers todavía más. Alguien debería investigar qué significan esos 35 emojis de todo tipo que mandan las abuelas en sus mensajes de Whatsapp). A los jóvenes y los mayores de hoy les preocupa mucho el azúcar blanco, las grasas saturadas y el aceite de palma. ¡Caca! Ambos vigilan que su comida sea ecológica, orgánica y saludable. Y en su tiempo de ocio les encanta viajar. Tienen muchas aficiones comunes: el turismo, el cine, los restaurantes.

A Santiago Cambero, lo de acuñar un término le cae por encargo. Después de unos días pensando, un domingo por la tarde, en un mail que deja ver que está escrito en un arrebato, el académico, emocionado por el hallazgo, escribe en mayúsculas: MAYORESCENCIA. «Es la unión de mayores y cencia (lo que constituye la esencia de las cosas)», explica. «Y este es un periodo de cambios biológicos, culturales, sociales, sexuales…».

El académico piensa que no se debe emplear la palabra viejo, porque la mayoría lo siente como un desprecio, ni anciano, porque equivale a «vejez patológica». La más apropiada, según sus investigaciones, es mayor.

Los seniors, en cifras

► A principios de los 70, los mayores de 65 años apenas eran el 10% de la población.
Hoy son el 19%.
En 2040, podrían ser el 29%: casi 1 de cada 3 personas tendría más de 65 años. Formarán el mayor núcleo poblacional del país.

► En 2015, por primera vez desde que hay datos demográficos, hubo más fallecimientos que nacimientos en España. Desde 2008 el número de nacimientos ha descendido casi un 20%.

► Y… ¡Atención!: Hoy hay más hogares en España con mascota: perro, gato… (el 40%) que con niños pequeños (el 11%).

Fuentes: Nielsen e INE.

Las palabras acertadas de Simone de Beauvoir

«Para que la vejez no sea una parodia ridícula de nuestra existencia anterior, no hay más que una solución, y es seguir persiguiendo fines que den sentido a nuestra vida: dedicación a individuos, colectividades, causas, trabajo social o político, intelectual, creador».
(Cita de la tesis Ciudadanía y voluntariado senior en la sociedad telemática, de Santiago Cambero).

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Hasta finales de los años 50 no había jóvenes en Europa. Los niños, mientras estudiaban, eran niños. En el momento que dejaban la escuela y empezaban a trabajar se convertían en adultos; adultos jóvenes, pero adultos. No existían los adolescentes y jóvenes como tal. Ese grupo de edad entre la infancia y la madurez surgió alrededor de 1957, según el historiador Tony Judt.

Hasta entonces, cuando un niño dejaba el colegio y conseguía un trabajo, el sueldo era para la familia. Ese salario iba al hogar de sus padres mientras vivía con ellos. Pero a finales de la década de los 50, la economía europea había remontado por fin después del colapso de la Segunda Guerra Mundial. En muchos casos, la renta del cabeza de familia daba ya para mantenerlos a todos y el joven podía emplear su dinero en comprarse ropa, un tocadiscos y unos vinilos.

Tener dinero, poder comprar, los convirtió en un nuevo grupo definido por su edad: no eran niños que dependían económicamente de sus padres, pero tampoco eran adultos que debían destinar su salario a la familia. Cuenta Judt que en Francia, en 1965, el 62% de los jóvenes entre 16 y 24 años que vivían con sus padres se quedaban con todo su sueldo para gastarlo en música, moda, salas de fiesta y lo que quisieran. En ese país, en Inglaterra, en Alemania, por primera vez, empezaron a vestir de un modo distinto a sus padres. La ropa se convirtió en una declaración de independencia y rebeldía.

En España ocurrió con los baby boomers (los nacidos en las décadas de 1940 y 1950. Ellos fueron los primeros en llevar una melena popera distinta al peinado clásico de sus padres. Ellas fueron las primeras en ponerse pantalones y minifalda en vez de vestir como sus madres. Los primeros en tener una música propia solo para ellos: el rock, el twist, el pop.

Ahora los baby boomers, con sesenta y tantos y setenta y tantos años, vuelven a romper la estructura de la sociedad por edades como se entendía hasta ahora. Han dejado obsoleta la idea de la «tercera edad» como ese momento de la vida en el que una persona está ya en retirada, enferma, sentada en un sillón, vestida de luto añorando tiempos mejores. La mayoría, por su salud, por su actitud ante la vida, por su forma de vestir, por lo que aportan en la sociedad, no encajan en las palabras anciano y viejo.

Los baby boomers han vuelto a rebelarse. De jóvenes lo hicieron contra una dictadura política y moral. De mayores lo hacen contra una vejez sentada en un sillón. Ni ellos quieren ser viejos ni la sociedad puede permitírselo. Muchos cuidan de los nietos mientras los padres trabajan; cubren gastos de sus hijos cuando el salario no les llega; dan su tiempo y su trabajo al voluntariado… Dicen que lo que más les importa son sus nietos, sus hijos y su salud.

Los nuevos seniors están cambiando el paisaje de las ciudades: ya no hay abuelas vestidas de negro y moño blanco. Ahora son mujeres arregladas, maquilladas, con cortes de pelo juveniles y reflejos dorados, cobrizos, plateados. Ya no hay abuelos con boina agarrados a un pañuelo blanco y un cayado. La generación que estrenó los vaqueros en los años 70 los sigue llevando puestos hoy a los 70 años.

Y, además, se lo pasan bien. Muy bien. Llenan los bares, los clubs de baile, las clases de pilates, y viajan mucho más que los septuagenarios de cualquier otra época en la historia de la humanidad.

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¿Cómo lo investiga un académico?

Santiago Cambero ve esta generación pionera como una oportunidad histórica

Echar encima a las personas mayores de 65 años los atributos de «pasivos» y «dependientes» ya no encaja en el presente. Ellos han dado un puntapié a la palabra vejez y la han lanzado a los individuos de más de 80 años. Estas etiquetas necesitan una revisión urgente porque hoy «la edad cronológica, la que aparece en el DNI, muchas veces no se corresponde con la edad social, psicológica y funcional de la persona», explica el sociólogo Santiago Cambero.

La expresión «los 40 son los nuevos 30» se puede trasladar a «los 70 son los nuevos 60» porque muchas personas se identifican con un perfil social diez años más joven que el de su edad física. Aunque el sociólogo matiza que esto es un cambio progresivo y aún no se puede generalizar: «No todas las personas mayores viven igual. No se puede hablar de una sola forma de envejecer».

A lo largo de la historia, «para establecer los patrones de edad, los historiadores se fijaban en que un individuo participara en los procesos de producción o en los procesos de reproducción. Y había ritos que daban paso de una edad a otra», explica el observador social. «Yo creo que ahora los mayores forman parte de un proceso de posproducción familiar, porque siguen siendo un soporte material vital para toda su familia, y de reproducción social, porque dan cohesión al resto de generaciones al cuidar de sus hijos y sus nietos, y porque aúnan la experiencia del pasado y las expectativas de futuro».

Esta mirada al futuro es otra novedad. Muchos mayores de hoy participan en política y activismo: los yayoflautas del 15-M, los jubilados de Bilbao que salieron en masa para reivindicar el blindaje de sus pensiones… Es una generación con experiencia en los movimientos políticos y sociales. Ellos organizaron las manifestaciones y las actividades clandestinas para derribar el franquismo y conquistar la libertad y los derechos constitucionales. «La generación baby boomer está originando la nueva vejez de las sociedades occidentales por su resilencia, su capacidad de adaptación al cambio y su capacidad de aprendizaje (han pasado de una posguerra a una sociedad telemática). Es una generación que lo ha dado todo y lo sigue dando todo. Tienen una gran conciencia social y una gran responsabilidad cívica».

Cambero destaca la «solidaridad intergeneracional» de los mayores de hoy; es uno de los temas que estudia desde hace años y que aborda en su tesis Ciudadanía y voluntariado senior en la sociedad telemática. El sociólogo recuerda que, cuando se produjo la crisis de 2008, los seniors ayudaron a sus hijos e hicieron de «colchón» para minimizar los azotes de los despidos y las reducciones de sueldos. Y destaca, ante todo, el «trabajo invisible» de las mujeres baby boomers: «Son grandes cuidadoras. Cuidaron a sus padres y ahora cuidan a sus nietos» y, además, han roto con la jerarquía tradicional de la familia para hacerla mucho más democrática. «Antes se decía “cuando seas mayor, comerás huevos”. Ahora los padres y los hijos comemos huevos todos los días», bromea.

El voluntariado social también se está beneficiando de las personas jubiladas. «Van a centros penitenciarios a enseñar informática y alfabetizar a los presos. Cuidan de los espacios verdes de las ciudades y de los parques naturales, recogen basuras… Van a centros de innovación a asesorar a emprendedores. Hay muchos centros cívicos y vecinales gestionados por mayores que se ocupan de enseñar español a inmigrantes y eso crea unos vínculos que enriquecen a los dos: a los jubilados y a los migrantes. Los baby boomers nos están dando una lección de solidaridad intergeneracional que ya veremos si las siguientes generaciones vamos a poder estar a su altura».

Todo esto los ha convertido en una generación pionera, según Cambero. La buena salud les está abriendo puertas que el resto de generaciones no podían ni soñar. «Cada vez hay más individuos de 60 años que están entrenando para hacer maratones. De una forma adaptada a su fuerza, por supuesto, pero lo están haciendo. Son pioneros en esta etapa vital».

Hoy los adultos entre 25 y 49 años forman el 40% de la población; los que tienen entre 50 y 74 años representan el 28%, y los mayores de 75, casi el 10%. Pero según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, en 2064, los adultos no llegarán al 25%; las personas entre 50 y 74 formarán el 30% y los mayores de 75 representarán el 28%. «La prolongación de la vida supondrá que cada vez haya más individuos centenarios y esto supone un reto para la sociedad: la integración de todos, erradicar las barreras arquitectónicas… Y algo aún más importante. Tenemos que luchar contra el edadismo: la discriminación hacia una persona por su edad», advierte Cambero.

En Europa la discriminación se está cebando con los argumentos de la raza, el sexo y también la edad. No es de extrañar en una sociedad que rinde pleitesía a la juventud. «El ancianismo (otra forma de llamar al edadismo) es un conjunto de estereotipos negativos que se asocian al envejecimiento. Muchos creen que el mayor está enfermo, es pobre, es dependiente, es inservible y le gusta vivir solo».

A Cambero le alarman los casos de malos tratos a mayores que se están produciendo en las residencias y en sus propias casas. Desde hace unos años se han empezado a denunciar agresiones. «No son muchas», dice, «pero existen. Y por eso hay organizaciones que están preparando decálogos sobre el trato digno a los mayores».

A menudo los medios de comunicación alarman con el «envejecimiento de la población». «¡No va a haber pensiones para todos!», sueltan algunos, para pasto del miedo y del edadismo. «¡Los viejos están quitando los sueldos a los jóvenes!», berrean, como si los jubilados fueran ladrones en vez de personas que han pasado toda su vida trabajando, cotizando y construyendo un estado de bienestar después de una dictadura. Por eso, frente al concepto de «reto demográfico», Cambero propone el «reto intergeneracional». Porque estas personas están pidiendo participar en la sociedad y se oponen al sobretutelaje y la infantilización de la vejez.

Ese es el desafío actual: cómo aprovechar el talento y el trabajo de este nuevo grupo de edad que estrenan los baby boomers. El sociólogo pone un ejemplo: «Antes los viajes del Imserso hacían posible que personas que nunca habían visto el mar se bañaran en la playa por primera vez. Pero ahora, con salud, energía y cultura, muchos se preguntarán por qué la Agencia de Cooperación Internacional no ofrece la posibilidad de ser cooperantes. Quieren ser protagonistas y tener nuevas experiencias». Hoy, afirma, «se presenta un panorama social muy rico».

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¿Cómo lo entiende un experto en comunicación?

Miguel Ángel Furones: «Se ha producido un rejuvenecimiento de la vejez»

«La nueva generación de mayores viene de Mayo del 68. Esas personas, con diecialgo y veintitantos años, se encontraron a sí mismos como jóvenes. Fue algo revolucionario», reflexiona Miguel Ángel Furones, presidente de honor de Publicis Communications. «Esta generación viene de esos valores; tenían una gran conciencia social. No vienen de una revolución tecnológica como la actual, en la que cada uno está con su dispositivo y eso lleva a la individualidad».

Puede que sea esta conciencia social lo que los lleva a juntarse en clubs, tertulias y cualquier actividad de grupo. A diferencia de sus padres, no suelen encerrarse en casa. Salen. Bastante. Y están empeñados en pasarlo bien. Ellos, de jóvenes, rompieron con las penas de la posguerra que arrastraban sus padres y montaron guateques para bailar. Los Bravos lo cantaron en su hit Los chicos con las chicas: «Las cosas han cambiado, yo soy feliz. (…) Por fin hemos ganado, hay que reír. (…) Y hasta los viejos van a comprender que tú has de vivir».

«Es la primera generación que reivindica el disfrute», dice Furones. «Los mayores de antes no tenían este interés por lo lúdico. No les importaba el sexo, viajar, leer, una buena conversación, tomar un vino despacio… Ahora tiran los tejos, se divierten… No se han apartado del presente».

Este hombre de cuidadísima barba canosa se señala el pantalón y dice: «Mira, 69 años y con vaqueros. Ahora ves a personas de 60 y 70 años vestidos de amarillo. Eso antes era impensable».

Esto ocurre porque la vida se ha alargado. «Es la primera generación bien alimentada. Hemos añadido 20 años a la vida y estos años se han sumado por arriba. Antes te jubilabas a los 65 y te morías a los 68. Ahora te jubilas y quieres vivir otra vida», indica el anterior director creativo mundial de Leo Burnett. «Esto llevará a un modelo distinto de sociedad. Ahora se plantean cuestiones como cuál debe ser la nueva edad de jubilación. Pero, además, si vivimos 120 años, ¿vas a estar casado 100 años con la misma persona?».

Dice Furones que las personas mayores tienen la necesidad de seguir contribuyendo en la sociedad. A muchos les molesta que los traten de esa forma babosa con la que se trata a los bebés y a los abuelos, con ese «¡pero qué guapo está usted!» maternal como el «¡qué guapo está mi niño!» que se dice al niño de pañales. Fail. Los mayores huyen de este trato. Es más, según el escritor y experto en creatividad, empiezan a reivindicar ser mayor: «El otro día me preguntaron la edad y dije: “Soy de la primera mitad del siglo pasado”», relata. «Esta subida de estatus se está produciendo desde lo lúdico. Son personas que saben vivir. Muchos tienen dinero, cogen aviones, van a restaurantes (antes solo iban si los llevaban los hijos)… Hoy es habitual ver a personas de esta edad en bares de copas, gimnasios… Se ha producido un rejuvenecimiento de la vejez».

mayorescencia

¿Cómo lo explica una investigadora de mercado?

Ángeles Zabaleta: «Yo nunca vi a mis abuelos en chándal»

2015 dio el campanazo. Un año que celebra más entierros que nacimientos es una seria advertencia: la población española es cada vez más de abuelos que de nietos. Entonces la empresa de investigación de mercados Nielsen entendió que era el momento de poner la lupa sobre este grupo de personas. «Vimos que los seniors habían cambiado mucho y que van a seguir cambiando en las próximas generaciones», indica Ángeles Zabaleta, responsable del Área del consumidor de esta compañía.

Los nuevos mayores han aprendido que es mejor prevenir una enfermedad que curarla. No quieren ser personas dependientes y decrépitas. «Los abuelos de antes tomaban medicinas cuando aparecía la enfermedad. Los de hoy intentan prevenirla. Es un consumidor más informado, que toma una dieta equilibrada y va al gimnasio», indica, como experta de mercado. Y, al momento, añade un comentario de ciencia a pie de calle: «Yo nunca vi a mis abuelos en chándal».

La diversión de los baby boomers tampoco tiene mucho que ver con la de sus padres. Ellos, después de su jubilación, no tuvieron mucho más que las cartas, la tele, sacar la silla a la calle para hablar con las vecinas y los viajes del Imserso. Zabaleta destaca que «los seniors de hoy son mucho más activos y destinan parte de su dinero al ocio y a productos y servicios para estar fuera de casa».

¿Cómo lo vive una mujer jubilada de 74 años?

Mari Carmen García: un autorretrato generacional en pocas líneas

«Los abuelos y las abuelas de hoy constituyen un soporte muy importante en las familias. En su organización y en su economía. Llevan y recogen a los niños del colegio. Los cuidan si están enfermos; los atienden si los padres viajan. Algunos abuelos los acompañan y otros los crían para que los padres puedan atender sus trabajos. Cuando viven cerca son los que ponen la mesa porque tienen tiempo para guisar.

Los abuelos y las abuelas de hoy tienen buen estado de salud y eso les permite muchas cosas, entre otras, organizarse en los centros de mayores. Estos espacios representan el lugar de encuentro y de aprendizaje de muchas actividades que siempre les interesaron, pero que no pudieron realizar porque antes no había tiempo ni ocasión.

Las personas mayores hoy hacen actividades físicas: gimnasia, aerobic, pilates, yoga,
sevillanas, bailes en línea, bachata, castañuelas. Actividades artísticas y culturales: teatro, pintura, taracea, ganchillo, bolillo, papiroflexia, informática, memoria, lengua y cultura general, francés. Los monitores de los talleres son voluntarios y eso hace su labor doblemente valiosa.

Tienen interés por aprender. Ante los avances rápidos de nuestra época, no quieren quedarse al margen. Quieren seguir aprendiendo, mantenerse, relacionarse. Se sienten activos y quieren seguir activos.
Desde los centros de mayores organizan excursiones y viajes. Para muchos es algo que no hicieron antes. Estos encuentros impulsan a los mayores a cuidar su imagen, ordenar su tiempo y, sobre todo, a buscar la satisfacción de vivir y, por qué no, la felicidad».

mayorescencia

En busca de un nombre

Aún no hay una palabra que designe a este grupo de edad: los mayores de 65 años que siguen siendo parte activa de la sociedad. En 2016, Nielsen utilizó el término viejenial. Algunos fruncieron el ceño. Lo viejo es lo que ya no sirve. Pocos se identifican con este significado y a la mayoría les chirría ese eco de desprecio que arrastra hoy la palabra.

«Sabemos que a muchas personas no les sonó bien, pero nuestra propuesta estaba hecha desde el cariño. Decidimos llamarlos viejenial precisamente para expresar que no tienen nada que ver con los viejos de antes. En esta palabra unimos al senior (viej) y las actitudes de vida que comparten con los milenials (enial)», explica Ángeles Zabaleta, responsable del Área de Consumo de Nielsen.

Los baby boomers y los milenials tienen la misma actitud de vida ante la tecnología, la salud y el ocio. Ambos usan los mismos ordenadores y teléfonos móviles. Todos utilizan las redes sociales, los grupos de Whatsapp y se vuelven locos con los emojis (quizá los baby boomers todavía más. Alguien debería investigar qué significan esos 35 emojis de todo tipo que mandan las abuelas en sus mensajes de Whatsapp). A los jóvenes y los mayores de hoy les preocupa mucho el azúcar blanco, las grasas saturadas y el aceite de palma. ¡Caca! Ambos vigilan que su comida sea ecológica, orgánica y saludable. Y en su tiempo de ocio les encanta viajar. Tienen muchas aficiones comunes: el turismo, el cine, los restaurantes.

A Santiago Cambero, lo de acuñar un término le cae por encargo. Después de unos días pensando, un domingo por la tarde, en un mail que deja ver que está escrito en un arrebato, el académico, emocionado por el hallazgo, escribe en mayúsculas: MAYORESCENCIA. «Es la unión de mayores y cencia (lo que constituye la esencia de las cosas)», explica. «Y este es un periodo de cambios biológicos, culturales, sociales, sexuales…».

El académico piensa que no se debe emplear la palabra viejo, porque la mayoría lo siente como un desprecio, ni anciano, porque equivale a «vejez patológica». La más apropiada, según sus investigaciones, es mayor.

Los seniors, en cifras

► A principios de los 70, los mayores de 65 años apenas eran el 10% de la población.
Hoy son el 19%.
En 2040, podrían ser el 29%: casi 1 de cada 3 personas tendría más de 65 años. Formarán el mayor núcleo poblacional del país.

► En 2015, por primera vez desde que hay datos demográficos, hubo más fallecimientos que nacimientos en España. Desde 2008 el número de nacimientos ha descendido casi un 20%.

► Y… ¡Atención!: Hoy hay más hogares en España con mascota: perro, gato… (el 40%) que con niños pequeños (el 11%).

Fuentes: Nielsen e INE.

Las palabras acertadas de Simone de Beauvoir

«Para que la vejez no sea una parodia ridícula de nuestra existencia anterior, no hay más que una solución, y es seguir persiguiendo fines que den sentido a nuestra vida: dedicación a individuos, colectividades, causas, trabajo social o político, intelectual, creador».
(Cita de la tesis Ciudadanía y voluntariado senior en la sociedad telemática, de Santiago Cambero).

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Opiniones 19
  • Un artículo necesario y esclarecedor, alegra saber que poco a poco las personas mayores recuperan dignidad, respeto y el lugar que les corresponde por derecho propio en la sociedad. Son nuestra fuente de sabiduría y experiencia… Y un día, tal vez muy pronto seremos también mayores.

  • Si ahora toca se feliz levantarse con el ánimo y l alegría puesta en el corazón participar de l vida y de los amigos ..
    Me apuesto las pilas esta reflexión muy apropiado a nuestra vida ..con mis 64 años tengo ganas de toda entrega por lo mucho q queda por vivir por los nuestros y en definitiva por ser feliz en esta cacho vida q m tocó vivir ..gracias por revordsrmelo

  • SIN DUDA MAYORESCENCIA ES UN ARTÍCULO MUY BONITO Y SOCIOLOGICAMENTE ACERTADO. LO HE LEÍDO POR RECOMENDACIÓN DE MARI CARMEN GARCÍA,BUENA AMIGA, DONDE DEJA CLARO QUE NO ES PASIÓN DE MADRE , Y CONOCEDORA DE LO QUE AÚN HACEMOS POR HIJOS Y NIETOS, AUNQUE SOLO FUERA IR DE ALMERIA A MADRID EN TREN HOY EN DÍA, QUE PARA ESO SÍ HAY QUE MANTENERSE EN FORMA, Y ES DONDE PUEDES APRECIAR UNA PARTE DE LO QUE COMENTAS. ENHORABUENA POR TU ARTÍCULO, Y TÚ LABOR PERIODÍSTICA. DESDE ALMERÍA FELIZ NAVIDAD

  • Fantástico artículo ,leído por un joven que está 14 meses de jubilarse según la edad establecida, y creo que se pueden aportar muchas cosas productivas.

  • Interesante y muy cierto Lo del nombre no sé cuál sería más apropiado En cualquier caso lo que importa la actitud ante cada momento de la vida

  • Me encanta el artículo, porque describe ese cambio, tal cual ha sido y continua siendo felizmente.
    Se dice comúnmente, que la edad es un estado de ánimo, pero en el fondo tiene mucho de cierto.
    Los que tenemos, los 70, de una u otra manera, hemos luchado por el cambio, el que se nos escuchara y reconociera, hoy queremos seguir luchando por todo eso que pudimos conseguir y es más queremos rodearnos de gente de todas las edades, colores, lenguas,… porque hemos entendido, que en la variedad, la convivencia, el intercambio, el conocimiento,… está la riqueza y la constante búsqueda del conocimiento, el aprendizaje y el enriquecimiento mutuo. Con las censuras, las críticas, los tropiezos, los golpes,… hemos aprendido a vivir y a pesar de las edades, los que poseemos, más de 70, tenemos ilusiones y proyectos, de vida, de expresión, de comunicación,… Lo mejor, es que cuando pasen a buscarnos, nos encuentren ocupados y nos tengan que esperar un rato que terminemos, para que luego les acompañemos. En definitiva, «Solo Se trata de Vivir».

  • Excelente artículo. Cada vez que me dicen tercera edad, siempre contesto que yo soy mayor, es na palabra que me gusta para definir mis 67 años. Simón de Beauvoir tiene razón un objetivo ayuda a mantenerse bien. Yo trabajo en una asociación de vecinos

  • Maravilloso artículo! para los mayores una motivación muy grande para que sean activos, y productivos y para los que estamos mas cercanos a los 50, una esperanza impresionante, una recarga de energía y una sobredosis de juventud. Gracias, un abrazo!

  • Me encuentro en ese momento soy mayorescente jaajaja buena descripción. Me ha encantado el artículo, es totalmente cierto no hemos perdido nuestra reveldia. Gracias

  • Sí, es un excelente artículo que rompe con los estereotipos existentes actualmente sobre las personas mayores, que se originaron en años atrás y se siguen arrastrando.
    Solamente señalar que la expresión de baby boomers aplicada a los nacidos en las décadas de los 40 y 50 creo no es correcta a mi entender, ya que en España esa expresión se reserva para los nacidos entre 1960 y 1975

  • Muy acertado, comparto todos y cada uno de los puntos. Las personas mayores son luchadores y luchadoras que quieren conquistar el lugar que les está siendo arrebatado. Tenemos una visión estereotipada de lo que es la vejez y la asociamos con debilidad, fragilidad, enfermedad. Cierto es que la vejez se vive de diferentes formas y no todo el mundo llega con la misma salud, pero también es cierto que las personas mayores quieren vivir disfrutando de la vida. ¡Aplaudo el post!

    En la empresa donde trabajo, Cuidum, ayudamos a las personas mayores a que puedan permanecer en sus casas como primera y única opción, en la fase de la vejez donde ya no son igual de autónomos y necesitan de ayuda.

  • CIERTAMENTE, LOS NACIDOS EN LA POSGUERRA Y AUN DENTRO DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO PASADO SOMOS GENTE QUE HEMOS TRABAJADO TODA LA VIDA; PERO AHORA, YA JUBILADOS SEGUIMOS VIVIENDO COMO EN NUESTROS AÑOS DE VERDADERA JUVENTUD. ¿PORQUÉ? PORQUE
    AÚN NO SOMOS VIEJOS, ASÍ DE SIMPLE.

  • Excelente artículo, muy interesante. A día de hoy han surgido empresas de cuidado a domicilio que creo que ayudan a mantener la autonomía de los mas mayores sin la necesidad de ingresarlos en una residencia y desconectarlos de su entorno habitual.

  • Las personas mayores cada vez se están concienciando un poco más en cuanto a tener una vida más saludable en cuanto a alimentación y ejercicio. Aparte, hay muchas agencias que los ayudan como Interdomicilio y esto favorece a que la gente pueda envejecer en su hogar de manera extraordinaria sin tener que preocuparse por los cuidados de su hogar, por ejemplo.

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